{"id":40261,"date":"2016-10-05T23:39:46","date_gmt":"2016-10-06T04:39:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-eslovenia-beatificacion-del-siervo-de-dios-anton-martin-slomsek-maribor19-de-septiembre-de-1999\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:46","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:46","slug":"viaje-apostolico-a-eslovenia-beatificacion-del-siervo-de-dios-anton-martin-slomsek-maribor19-de-septiembre-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-eslovenia-beatificacion-del-siervo-de-dios-anton-martin-slomsek-maribor19-de-septiembre-de-1999\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Eslovenia: Beatificaci\u00f3n del siervo de Dios Anton Martin Slom\u0161ek (Maribor)(19 de septiembre de 1999)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II<br \/>EN LA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N<br \/>DE MONS. ANTON SLOMSECK<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>&nbsp;19 de septiembre de 1999 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Hagamos el elogio de los hombres ilustres (&#8230;); su nombre vive por generaciones. Los pueblos comentar&aacute;n su sabidur&iacute;a; la asamblea proclamar&aacute; su gloria&quot; (<i>Si<\/i> 44, 1 y 14-15).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras del Sir&aacute;cida han resonado hoy en nuestra asamblea. Al escucharlas, &nbsp;hemos pensado espont&aacute;neamente en las personas que en este pueblo &nbsp;esloveno &nbsp;se &nbsp;han distinguido por sus virtudes. Hemos pensado, por ejemplo, en los obispos Friderik Baraga, Janez&nbsp; Gnidovec &nbsp;y Anton &nbsp;Vovk; &nbsp;en &nbsp;el padre Vendelin Vosnjak; y en el joven Lojze Grozde.<\/p>\n<p align=\"left\">Particularmente hemos pensado en el obispo de Maribor, Anton Martin Slomsek, al que la Iglesia proclama hoy beato; es el primer hijo de esta naci&oacute;n eslovena en ser elevado a la gloria de los altares. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s de mi primera visita, vuelvo hoy a vosotros para present&aacute;roslo como modelo de santidad, que, como os dije entonces, es la &uacute;nica fuerza que vence al mundo. Por eso, me alegra encontrarme con vosotros y presidir esta misa solemne.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo a monse&ntilde;or Franc Kramberger, pastor de esta Iglesia, y le agradezco las palabras que me ha dirigido. Saludo, asimismo, a los se&ntilde;ores cardenales, a los obispos eslovenos y a los dem&aacute;s obispos que concelebran esta solemne eucarist&iacute;a. Mi saludo se extiende al clero, a los religiosos, a las religiosas y a todos vosotros, amad&iacute;simos fieles de esta ilustre Iglesia y de las Iglesias cercanas, aqu&iacute; reunidos para rendir homenaje al nuevo beato.<\/p>\n<p align=\"left\">Dirijo un saludo cordial al presidente de la Rep&uacute;blica y a las autoridades civiles que han querido honrarnos con su presencia, haciendo as&iacute; m&aacute;s solemne esta celebraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> 2.&nbsp;El evangelio de hoy, que habla de la vid y los sarmientos, nos recuerda que s&oacute;lo quien permanece unido a Cristo puede dar fruto. Jes&uacute;s nos indica as&iacute; el secreto de la santidad de monse&ntilde;or Anton Martin Slomsek, que hoy tengo la alegr&iacute;a de proclamar beato. &Eacute;l fue un sarmiento que dio frutos abundantes de <i>santidad cristiana<\/i>, de singular <i>riqueza cultural<\/i> y de notable <i>amor a la patria<\/i>. Por eso est&aacute; hoy ante nosotros como espl&eacute;ndido ejemplo de vivencia concreta del Evangelio.<\/p>\n<p align=\"left\">En el nuevo beato resplandecen, ante todo, <i>los valores de la santidad cristiana. <\/i>Siguiendo las huellas de Cristo, se hizo buen samaritano del pueblo esloveno. Atento a las exigencias de la formaci&oacute;n del clero y de los fieles, con celo apost&oacute;lico que sigue siendo hoy un ejemplo para nosotros, evangeliz&oacute; incansablemente, animando las misiones populares, suscitando numerosas cofrad&iacute;as, predicando ejercicios espirituales y difundiendo cantos populares y escritos religiosos. Fue, en el sentido m&aacute;s genuino de la expresi&oacute;n, un pastor cat&oacute;lico, al que los superiores eclesi&aacute;sticos encomendaron importantes tareas pastorales, incluso en otras regiones del Estado de entonces.<\/p>\n<p align=\"left\">Monse&ntilde;or Slomsek, fiel y d&oacute;cil a la Iglesia, estuvo profundamente abierto al ecumenismo y en Europa central fue uno de los primeros en trabajar por la unidad de los cristianos. Ojal&aacute; que su celo por la unidad estimule el compromiso ecum&eacute;nico, &nbsp;para &nbsp;que los cristianos de esta Europa, a la que tanto am&oacute;, lleguen a &nbsp;cruzar el umbral del tercer milenio &quot;si &nbsp;no del todo unidos, al menos mucho m&aacute;s pr&oacute;ximos a superar las divisiones del segundo milenio&quot; (<i>Tertio millennio adveniente<\/i>, 34).<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Asimismo, fue grande la atenci&oacute;n que el nuevo beato prest&oacute; a la <i>cultura<\/i>. Al vivir hacia la mitad del siglo pasado, era perfectamente consciente de la importancia que para el futuro de la naci&oacute;n ten&iacute;a la formaci&oacute;n intelectual de los habitantes, especialmente de los j&oacute;venes. Por esto, adem&aacute;s de la acci&oacute;n pastoral, se esmer&oacute; en promover la cultura, que es riqueza de una naci&oacute;n y patrimonio de todos. La cultura constituye el <i>humus<\/i>, del que un pueblo puede sacar los elementos necesarios para su crecimiento y desarrollo.<\/p>\n<p align=\"left\">Convencido de ello, mons. Slomsek, por el bien de la juventud, abri&oacute; varias escuelas e hizo posible la publicaci&oacute;n de libros &uacute;tiles para la formaci&oacute;n humana y espiritual. Reafirmaba que, si los j&oacute;venes se corrompen, a menudo la culpa se ha de buscar en la falta de una formaci&oacute;n adecuada. La familia, la escuela y la Iglesia -ense&ntilde;aba- deben unir sus esfuerzos en un serio programa educativo, conservando cada una su propia esfera de autonom&iacute;a, pero teniendo todas en cuenta los valores comunes.<\/p>\n<p align=\"left\">S&oacute;lo con una s&oacute;lida formaci&oacute;n se preparan mujeres y hombres capaces de construir un mundo abierto a los valores perennes de la verdad y el amor.<\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;El nuevo beato estuvo animado tambi&eacute;n por profundos sentimientos de <i>amor a la patria<\/i>. Cultiv&oacute; la lengua eslovena, promovi&oacute; oportunas reformas sociales, impuls&oacute; la elevaci&oacute;n cultural de la naci&oacute;n, &nbsp;trabaj&oacute; con gran esmero para que su pueblo pudiera ocupar un lugar de honor en el concierto de las dem&aacute;s naciones europeas. Y lo hizo sin ceder jam&aacute;s a sentimientos de miope nacionalismo o &nbsp;de &nbsp;ego&iacute;sta contraposici&oacute;n frente a las &nbsp;aspiraciones de los pueblos vecinos.<\/p>\n<p align=\"left\">El nuevo beato se os presenta como modelo de aut&eacute;ntico patriotismo. Sus iniciativas marcaron de modo decisivo el futuro de vuestro pueblo y contribuyeron en gran medida a que lograra la independencia. Dirigiendo la mirada a la amada regi&oacute;n de los Balcanes, desgraciadamente marcada en estos a&ntilde;os por luchas y violencias, nacionalismos extremos, brutales limpiezas &eacute;tnicas y guerras entre pueblos y culturas, quisiera se&ntilde;alar a todos el testimonio del nuevo beato. Nos muestra que es posible ser patriotas sinceros y con igual sinceridad vivir juntos y colaborar con personas de otra nacionalidad, de otra cultura y de otra religi&oacute;n. Ojal&aacute; que su ejemplo, y sobre todo su intercesi&oacute;n, obtengan solidaridad y paz aut&eacute;ntica para todos los pueblos de esta vasta zona de Europa.<\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la querida Eslovenia, seguid las huellas de este compatriota vuestro, &iacute;ntegro y generoso, que anhelaba conocer la voluntad de Dios y cumplirla a toda costa. Su firmeza interior y su optimismo evang&eacute;lico estaban arraigados en una s&oacute;lida fe en la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre el mal.<\/p>\n<p align=\"left\">Imitadlo especialmente vosotros, queridos j&oacute;venes eslovenos, y, como &eacute;l, no dud&eacute;is en poner vuestras energ&iacute;as juveniles al servicio del reino de Dios y de vuestros hermanos. Que para vosotros, sacerdotes, sea modelo de celosa actividad y de esp&iacute;ritu de sacrificio. Y para vosotros, laicos responsables, especialmente para vosotros que trabaj&aacute;is en las instituciones p&uacute;blicas, sea ejemplo de honradez, de servicio desinteresado, de valiente b&uacute;squeda de la justicia y del bien com&uacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Sed constructores de paz tambi&eacute;n dentro de Europa. El proceso de unificaci&oacute;n, en el que el continente est&aacute; comprometido, no puede basarse s&oacute;lo en intereses econ&oacute;micos; tambi&eacute;n debe encontrar inspiraci&oacute;n en los valores cristianos, en los que se arraigan sus ra&iacute;ces m&aacute;s antiguas y aut&eacute;nticas. Una Europa atenta al hombre y al pleno respeto de sus derechos es la meta a la que hay que dirigir los esfuerzos. Ojal&aacute; que la vieja Europa transmita a las nuevas generaciones la antorcha de la civilizaci&oacute;n humana y cristiana, que ilumin&oacute; los pasos de sus antepasados durante el milenio que est&aacute; a punto de concluir.<\/p>\n<p align=\"left\">6.&nbsp;Desde esta perspectiva, invito a todos a orar por la <i>pr&oacute;xima Asamblea del S&iacute;nodo de los obispos<\/i>, que se reunir&aacute; dentro de pocos d&iacute;as para reflexionar sobre Cristo, vivo en la Iglesia, fuente de esperanza para Europa. Es una ocasi&oacute;n importante para profundizar en la peculiar misi&oacute;n de los pueblos europeos en el marco de las relaciones mundiales. Una Europa, maestra de civilizaci&oacute;n, que sabe valorar los recursos que le vienen de Occidente y de Oriente.<\/p>\n<p align=\"left\">Me complace repetir aqu&iacute; las palabras prof&eacute;ticas que monse&ntilde;or Slomsek pronunci&oacute; durante una misi&oacute;n popular:&nbsp; &quot;Dicen que el mundo ha envejecido, que el g&eacute;nero humano va a la deriva y que Europa se acerca a su fin. Pues bien, es verdad, si abandonamos la humanidad a su camino natural, a su orientaci&oacute;n fatal. Pero &nbsp;no &nbsp;lo es, si la fuerza procedente de lo alto, que se conserva en la religi&oacute;n de &nbsp;Jes&uacute;s, en su Iglesia, se derrama nuevamente &nbsp;en todos los miembros del g&eacute;nero humano y les vuelve a dar la vida&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Aprendamos esta importante lecci&oacute;n del beato obispo Slomsek. Que este valiente servidor de Cristo nos ayude a ser sarmientos de vida inmortal, que difundan por doquier el evangelio de la esperanza y el amor. <\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO IIEN LA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;NDE MONS. ANTON SLOMSECK &nbsp;19 de septiembre de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Hagamos el elogio de los hombres ilustres (&#8230;); su nombre vive por generaciones. Los pueblos comentar&aacute;n su sabidur&iacute;a; la asamblea proclamar&aacute; su gloria&quot; (Si 44, 1 y 14-15). 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