{"id":40265,"date":"2016-10-05T23:39:51","date_gmt":"2016-10-06T04:39:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-junio-de-1999-solemnidad-de-los-apostoles-san-pedro-y-san-pablo\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:51","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:51","slug":"29-de-junio-de-1999-solemnidad-de-los-apostoles-san-pedro-y-san-pablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-junio-de-1999-solemnidad-de-los-apostoles-san-pedro-y-san-pablo\/","title":{"rendered":"29 de junio de 1999, Solemnidad de los Ap\u00f3stoles San Pedro y San Pablo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">SOLEMNIDAD DE LOS AP&Oacute;STOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"><i>Martes 29 de junio de 1999<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">1. <i>&laquo;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&raquo;<\/i> (<i>Mt<\/i> 16, 16). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Pedro, como portavoz del grupo de los Ap&oacute;stoles, proclama su fe en Jes&uacute;s de Nazaret, el esperado Mes&iacute;as Salvador del mundo. En respuesta a su profesi&oacute;n de fe, Cristo le conf&iacute;a la misi&oacute;n de ser el fundamento visible en que se apoyar&aacute; todo el edificio de la comunidad de los creyentes: &laquo;T&uacute; eres Pedro, y sobre esta piedra edificar&eacute; mi Iglesia&raquo; (<i>Mt<\/i> 16, 18). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&Eacute;sta es la fe que, a lo largo de los siglos, se ha difundido en todo el mundo mediante el ministerio y el testimonio de los Ap&oacute;stoles y de sus sucesores. &Eacute;sta es la fe que proclamamos hoy, haciendo memoria solemne de los pr&iacute;ncipes de los Ap&oacute;stoles, Pedro y Pablo. Siguiendo una antigua y venerable tradici&oacute;n, la comunidad cristiana de Roma, que tiene el honor de conservar las tumbas de estos dos Ap&oacute;stoles, &laquo;columnas&raquo; de la Iglesia, les rinde culto en una &uacute;nica fiesta lit&uacute;rgica y, al mismo tiempo, los venera como sus patronos celestiales. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">2. Pedro, el pescador de Galilea, junto con su hermano Andr&eacute;s, fue llamado por Jes&uacute;s, al comienzo de la actividad p&uacute;blica, para que se convirtiera en &laquo;pescador de hombres&raquo; (<i>Mt<\/i> 4, 18-20). Testigo de los momentos principales de la actividad p&uacute;blica de Jes&uacute;s, como la Transfiguraci&oacute;n (cf. <i>Mt<\/i> 17, 1) y la oraci&oacute;n en el huerto de los Olivos en la v&iacute;spera de la Pasi&oacute;n (cf. <i>Mt<\/i> 26, 36-37), despu&eacute;s de los acontecimientos pascuales recibi&oacute; de Cristo la misi&oacute;n de apacentar la grey de Dios (cf. <i>Jn<\/i> 21, 15-17) en su nombre. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Desde el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, Pedro gobierna la Iglesia, velando por su fidelidad al Evangelio y guiando sus primeros contactos con el mundo de los gentiles. Su ministerio se manifiesta, de modo particular, en los momentos decisivos que marcan el ritmo del crecimiento de la Iglesia apost&oacute;lica. En efecto, es &eacute;l quien acoge en la comunidad de los creyentes al primer convertido del paganismo (cf. <i>Hch<\/i> 10, 1-48), y tambi&eacute;n es &eacute;l quien interviene con autoridad en la asamblea de Jerusal&eacute;n sobre el problema de la exenci&oacute;n de las obligaciones que impon&iacute;a la ley jud&iacute;a (cf. <i>Hch<\/i> 15, 7-11). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Los misteriosos designios de la Providencia divina llevar&aacute;n al ap&oacute;stol Pedro hasta Roma, donde derramar&aacute; su sangre como supremo testimonio de fe y amor al divino Maestro (cf. <i>Jn<\/i> 21, 18-19). As&iacute;, cumplir&aacute; la misi&oacute;n de ser signo de la fidelidad a Cristo y de la unidad de todo el pueblo de Dios. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">3. Pablo, el antiguo perseguidor de la Iglesia naciente, alcanzado por la gracia de Dios en el camino de Damasco, se convierte en infatigable ap&oacute;stol de los gentiles. Durante sus viajes misioneros, no dejar&aacute; de predicar a Cristo crucificado, conquistando para la causa del Evangelio a grupos de fieles en diversas ciudades de Asia y Europa. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Su intensa actividad no impidi&oacute; al &laquo;Ap&oacute;stol de los gentiles&raquo; hacer una amplia reflexi&oacute;n sobre el mensaje evang&eacute;lico, confront&aacute;ndolo con las diferentes situaciones que encontraba en su predicaci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">El libro de los Hechos de los Ap&oacute;stoles describe el largo itinerario que, desde Jerusal&eacute;n, lo lleva primero a Siria y Asia Menor, despu&eacute;s a Grecia y, por &uacute;ltimo, a Roma. Precisamente aqu&iacute;, en el centro del mundo entonces conocido, corona con el martirio su testimonio de Cristo. Como &eacute;l mismo afirma en la segunda lectura que acabamos de proclamar, la misi&oacute;n que le confi&oacute; el Se&ntilde;or consiste en llevar el mensaje evang&eacute;lico a los paganos: &laquo;El Se&ntilde;or me ayud&oacute; y me dio fuerzas para anunciar &iacute;ntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles&raquo; (<i>2 Tm<\/i> 4, 17). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">4. Seg&uacute;n una tradici&oacute;n ya consolidada, en este d&iacute;a, dedicado a la memoria de los ap&oacute;stoles Pedro y Pablo, el Papa impone a los arzobispos metropolitanos, nombrados durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o, el &laquo;palio&raquo;, como signo de comuni&oacute;n con la Sede de Pedro. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Por tanto, es para m&iacute; una gran alegr&iacute;a acogeros a vosotros, amados hermanos en el episcopado, que hab&eacute;is venido a Roma de diversas partes del mundo para esta feliz circunstancia. Deseo, asimismo, saludar a las comunidades cristianas encomendadas a vuestro cuidado pastoral: est&aacute;n llamadas a dar, bajo vuestra sabia direcci&oacute;n, un valiente testimonio de fidelidad a Cristo y a su Evangelio. Los dones y carismas de cada comunidad son riqueza para todos, y confluyen en un &uacute;nico canto de alabanza a Dios, fuente de todo bien. Ciertamente, entre esos dones, uno de los principales es el de la unidad, bien simbolizada con esta imposici&oacute;n del &laquo;palio&raquo;. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">5. La aspiraci&oacute;n a la unidad entre los cristianos se pone de relieve tambi&eacute;n por la presencia de los delegados del patriarca ecum&eacute;nico de Constantinopla, que han venido para compartir la alegr&iacute;a de esta liturgia y venerar a los Ap&oacute;stoles patronos de la Iglesia que est&aacute; en Roma. Los saludo con deferencia y, por medio de ellos, saludo al patriarca ecum&eacute;nico Bartolom&eacute; I. Los ap&oacute;stoles Pedro, Pablo y Andr&eacute;s, que fueron instrumentos de comuni&oacute;n entre las primeras comunidades cristianas, sostengan con su ejemplo y su intercesi&oacute;n el camino de todos los disc&iacute;pulos de Cristo hacia la unidad plena. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">La cercan&iacute;a del jubileo del a&ntilde;o 2000 nos invita a hacer nuestra la oraci&oacute;n por la unidad (cf. <i>Jn<\/i> 17, 20-23) que Jes&uacute;s elev&oacute; al Padre la v&iacute;spera de su pasi&oacute;n. Estamos llamados a acompa&ntilde;ar esta s&uacute;plica con signos concretos que favorezcan el camino de los cristianos hacia la comuni&oacute;n plena. Por este motivo, he pedido que en el calendario del a&ntilde;o 2000, en la vigilia de la fiesta de la Transfiguraci&oacute;n, se introduzca, seg&uacute;n la propuesta de Su Santidad Bartolom&eacute; I, una jornada jubilar de oraci&oacute;n y ayuno. Esta iniciativa constituir&aacute; una expresi&oacute;n concreta de nuestra voluntad de compartir las iniciativas de los hermanos de las Iglesias ortodoxas y, a la vez, de nuestro deseo de que ellos compartan las nuestras. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Quiera el Se&ntilde;or, por intercesi&oacute;n de los ap&oacute;stoles Pedro y Pablo, que se intensifique en el coraz&oacute;n de los creyentes el compromiso ecum&eacute;nico, para que, olvidando los errores cometidos en el pasado, todos lleguen a la unidad plena que quiso Jes&uacute;s. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">6. &laquo;El Se&ntilde;or me libr&oacute; de todas mis angustias&raquo; (<i>Estribillo del Salmo responsorial<\/i>). En su misi&oacute;n apost&oacute;lica, san Pedro y san Pablo tuvieron que afrontar dificultades de todo tipo. Sin embargo, <\/font>lejos de debilitar su acci&oacute;n misionera, fortalecieron su celo en beneficio de la Iglesia y para la salvaci&oacute;n de los hombres. Pudieron superar todas las pruebas porque su confianza no se basaba en los recursos humanos, sino en la gracia del Se&ntilde;or, quien, como recuerdan las lecturas de esta solemnidad, libra a sus amigos de todos los males y los salva para su Reino (cf. <i>Hch<\/i> 12, 11; 1 <i>Tm<\/i> 4, 18).<\/p>\n<p align=\"left\"> Esa misma confianza en Dios debe sostenernos tambi&eacute;n a nosotros. S&iacute;, el &laquo;Se&ntilde;or libra de todas las angustias&raquo;. Esta certeza debe infundirnos &aacute;nimo frente a las dificultades que encontramos al anunciar el Evangelio en la vida diaria. Que san Pedro y san Pablo, nuestros patronos, nos ayuden y nos obtengan el celo misionero que los hizo testigos de Cristo hasta los confines del mundo entonces conocido.<\/p>\n<p align=\"left\"> Orad por nosotros, san Pedro y san Pablo ap&oacute;stoles, &laquo;columnas&raquo; de la Iglesia de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\"> Y t&uacute;, Reina de los Ap&oacute;stoles, a quien Roma venera con el hermoso t&iacute;tulo de Salus populi romani, acoge bajo tu protecci&oacute;n al pueblo cristiano encaminado hacia el tercer milenio. Apoya todos los esfuerzos sinceros que se realizan para promover la unidad de los cristianos y vela por el camino de los disc&iacute;pulos de tu Hijo Jes&uacute;s. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE LOS AP&Oacute;STOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Martes 29 de junio de 1999 &nbsp; 1. &laquo;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&raquo; (Mt 16, 16). Pedro, como portavoz del grupo de los Ap&oacute;stoles, proclama su fe en Jes&uacute;s de Nazaret, el esperado Mes&iacute;as Salvador &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-junio-de-1999-solemnidad-de-los-apostoles-san-pedro-y-san-pablo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab29 de junio de 1999, Solemnidad de los Ap\u00f3stoles San Pedro y San Pablo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40265","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40265"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40265\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}