{"id":40268,"date":"2016-10-05T23:39:55","date_gmt":"2016-10-06T04:39:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-canonizacion-de-la-beata-cunegunda-en-stary-sacz-16-de-junio-de-1999\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:55","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:55","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-canonizacion-de-la-beata-cunegunda-en-stary-sacz-16-de-junio-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-canonizacion-de-la-beata-cunegunda-en-stary-sacz-16-de-junio-de-1999\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Polonia: Canonizaci\u00f3n de la beata Cunegunda en Stary Sacz (16 de junio de 1999)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <font size=\"3\"> &nbsp; <\/font> VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<br \/>CANONIZACI&Oacute;N DE LA BEATA CUNEGUNDA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i><font size=\"3\">Mi&eacute;rcoles<\/font><font size=\"3\"> 16 de junio de 1999<\/font><\/i><font size=\"3\"> <\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">1. &laquo;Los santos no pasan. Los santos viven de los santos y tienen sed de santidad&raquo;. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Queridos hermanos y hermanas, hace casi treinta y tres a&ntilde;os pronunci&eacute; esas palabras en Stary Sacz, durante las celebraciones del milenario. Lo hice refiri&eacute;ndome a una circunstancia particular. A pesar del mal tiempo, hab&iacute;an llegado a esa ciudad los habitantes de la tierra de Sacz y de sus alrededores, y toda la gran asamblea del pueblo de Dios, bajo la presidencia del cardenal primado Stefan Wyszynski y del obispo de Tarn&oacute;w, Jerzy Ablewicz, oraba a Dios por la canonizaci&oacute;n de la beata Cunegunda. Por tanto, &iexcl;c&oacute;mo no repetir esas palabras el d&iacute;a en que, por disposici&oacute;n de la divina Providencia, se me concede realizar su canonizaci&oacute;n, como hace dos a&ntilde;os pude proclamar santa a la reina Eduvigis, se&ntilde;ora de Wawel! Ambas llegaron hasta nosotros desde Hungr&iacute;a; entraron en nuestra historia y permanecieron en la memoria de la naci&oacute;n. Al igual que Eduvigis, tambi&eacute;n Cunegunda <i>resisti&oacute; a la ley inexorable del tiempo<\/i>, que todo lo borra. Han pasado los siglos, y el esplendor de su santidad no s&oacute;lo no se ha apagado; al contrario, brilla a&uacute;n m&aacute;s para las generaciones que se suceden. No han olvidado a esta hija del rey h&uacute;ngaro, la princesa de Malopolska, fundadora y monja del convento de Sacz. Y este d&iacute;a de su canonizaci&oacute;n es una magn&iacute;fica prueba de ello. &iexcl;Sea alabado Dios en sus santos! <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 2. Antes de recorrer espiritualmente el camino de la santidad de la princesa Cunegunda, para dar gracias a Dios por la obra de su gracia, quiero saludar a todos los que se han reunido aqu&iacute; y a toda la Iglesia de la hermosa tierra de Tarn&oacute;w, a su obispo Wiktor Skworc y a los obispos auxiliares Wladyslaw Bobowski y Jan Styrna, as&iacute; como al querido obispo em&eacute;rito Piotr Bednarczyk. Saludo a los obispos h&uacute;ngaros, particularmente al primado, cardenal L&aacute;szl&oacute; Paskai, o.f.m., as&iacute; como al presidente de la Rep&uacute;blica de Hungr&iacute;a, se&ntilde;or Arpad G&ouml;ncz, y a las personas de su s&eacute;quito. Saludo a todos los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, y en particular a las clarisas. Dirijo un cordial saludo a los habitantes de Stary Sacz. S&eacute; que esta ciudad es famosa por su devoci&oacute;n a santa Cunegunda. Toda vuestra ciudad parece ser su santuario. Saludo tambi&eacute;n a Nowy Sacz, una ciudad que siempre me ha admirado por su belleza y su buen funcionamiento. Abrazo en mi coraz&oacute;n a toda la comunidad diocesana, a todas las familias, a las personas solas, a todos los enfermos, as&iacute; como a los que participan en esta liturgia a trav&eacute;s de la radio y la televisi&oacute;n. Que est&eacute; con vosotros toda gracia de Aquel que es fuente y fin de toda nuestra santidad. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 3. &laquo;Los santos viven de los santos&raquo;. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> En la primera lectura hemos escuchado un anuncio prof&eacute;tico: &laquo;Brillar&aacute; una luz espl&eacute;ndida hasta los confines de la tierra. Vendr&aacute;n a ti de lejos pueblos numerosos, y los habitantes de todos los confines del mundo vendr&aacute;n a la morada de tu santo nombre&raquo; (<i>Tb<\/i> 13, 11). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Estas palabras del profeta se refieren ante todo a Jerusal&eacute;n, la ciudad marcada por la presencia particular de Dios en su templo. Sin embargo, sabemos que desde que Cristo, mediante su muerte y su resurrecci&oacute;n, &laquo;no penetr&oacute; en un santuario hecho por mano de hombre, en una reproducci&oacute;n del verdadero (templo), sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro&raquo; (<i>Hb<\/i> 9, 24), esta profec&iacute;a se cumple en todos los que siguen a Cristo por el mismo camino hacia el Padre. De ahora en adelante ya no ser&aacute; la luz del templo de Jerusal&eacute;n, <i>sino el esplendor de Cristo<\/i>, que ilumina a los testigos de su resurrecci&oacute;n, <i>el que atraer&aacute; hacia la morada del santo nombre de Dios a las numerosas naciones y a los habitantes de todos los confines de la tierra<\/i>. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Santa Cunegunda, ya desde su nacimiento, hab&iacute;a experimentado de modo admirable esta salv&iacute;fica <i>irradiaci&oacute;n de la santidad<\/i>, pues vino al mundo en la familia real h&uacute;ngara de Bela IV, de la dinast&iacute;a de los &Aacute;rpades. Esta estirpe real cultivaba con gran fervor la vida de fe y dio grandes santos. De ella proceden san Esteban, el patrono principal de Hungr&iacute;a, y su hijo san Emerico. Un lugar especial entre los santos de la familia de los &Aacute;rpades lo ocupan las mujeres: santa Ladislaa, santa Isabel de Turingia, santa Eduvigis de Silesia, santa In&eacute;s de Praga y, por &uacute;ltimo, las hermanas de Cunegunda: santa Margarita y la beata Yolanda. &iquest;No es evidente que la luz de la santidad de la familia llev&oacute; a Cunegunda a la morada del santo nombre de Dios? &iquest;Pod&iacute;a no dejar huella en su alma el ejemplo de sus santos padres, hermanos, hermanas y parientes? <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> La semilla de la santidad sembrada en el coraz&oacute;n de Cunegunda en su casa paterna encontr&oacute; en Polonia una buena tierra para desarrollarse. Cuando, en 1239, lleg&oacute; primero a Wojnicz, y luego a Sandomierz, entabl&oacute; una cordial relaci&oacute;n con la madre de su futuro esposo, Grzymis&sup3;awa, y con su hija Salom&eacute;. Ambas se distingu&iacute;an por una profunda religiosidad, por una vida asc&eacute;tica y por un gran amor a la oraci&oacute;n, a la lectura de la sagrada Escritura y de las vidas de los santos. Su cordial compa&ntilde;&iacute;a, especialmente en los primeros y dif&iacute;ciles a&ntilde;os de su estancia en Polonia, ejerci&oacute; gran influjo en Cunegunda. El ideal de santidad madur&oacute; cada vez m&aacute;s en su coraz&oacute;n. Buscando modelos para imitar que respondieran a su rango, eligi&oacute; como patrona especial a su santa parienta la princesa Eduvigis de Silesia. Asimismo, quiso indicar a Polonia un santo que pudiera llegar a ser para todos los Estados y para todas las regiones un maestro de amor a la patria y a la Iglesia. Por eso, junto con el obispo de Cracovia, Pandota de Bialaczew, puso gran empe&ntilde;o en promover la canonizaci&oacute;n del m&aacute;rtir de Cracovia obispo Stanislaw de Szczepan&oacute;w. Indudablemente ejercieron gran influjo en su espiritualidad san Jacinto, que vivi&oacute; en aquel tiempo, el beato Sadok, la beata Bronis&sup3;awa, la beata Salom&eacute;, la beata Yolanda, hermana de Cunegunda, y todos los que formaron un ambiente particular de fe en la Cracovia de entonces.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 4. Al hablar hoy de la santidad, del anhelo de santidad y de su consecuci&oacute;n, convendr&iacute;a preguntarse: &iquest;<i>c&oacute;mo hay que formar ambientes <\/i>que favorezcan esa aspiraci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; es preciso hacer para que la familia, la escuela, el lugar de trabajo, la oficina, las aldeas, las ciudades y, por &uacute;ltimo, el pa&iacute;s entero, se conviertan en una morada de santos, que influyan mediante su bondad, su fidelidad a la doctrina de Cristo, su testimonio de vida diaria, alimentando el crecimiento espiritual de todo hombre? <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Santa Cunegunda y todos los santos y los beatos del siglo XIII responden: <i>hace falta el testimonio. Hace falta valent&iacute;a<\/i> para no poner la fe bajo el celem&iacute;n. Hace falta, por &uacute;ltimo, que en el coraz&oacute;n de los creyentes reine <i>el anhelo de santidad,<\/i> que no s&oacute;lo forma parte de la vida privada, sino que tambi&eacute;n influye en toda la sociedad. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> En la <i>Carta a las familias<\/i> escrib&iacute; que &laquo;a trav&eacute;s de la familia discurre la historia del hombre, la historia de la salvaci&oacute;n de la humanidad. (&#8230;) La familia se encuentra en el centro de la gran lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre el amor y cuanto se opone al amor. A la familia est&aacute; confiado el cometido de luchar ante todo para liberar las fuerzas del bien, cuya fuente se encuentra en Cristo, redentor del hombre. Es preciso que dichas fuerzas <i>sean tomadas como propias por cada n&uacute;cleo familiar<\/i>, para que, como se dijo con ocasi&oacute;n del milenio del cristianismo en Polonia, la familia sea iefuerte de Diosl.&raquo; (n. 23). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Hoy, bas&aacute;ndome en la experiencia perenne de santa Cunegunda, repito esas palabras aqu&iacute;, entre los habitantes de la tierra de Sacz, los cuales durante siglos, a menudo a costa de renuncias y sacrificios, dieron prueba de solicitud por la familia y de gran amor a la vida familiar. Juntamente con la patrona de esta tierra, pido a todos mis compatriotas: <i>que la familia polaca mantenga su fe en Cristo<\/i>. Perseverad con firmeza al lado de Cristo, para que &eacute;l permanezca en vosotros. No permit&aacute;is que en vuestro coraz&oacute;n, en el coraz&oacute;n de los padres y madres, de los hijos e hijas, se apague la luz de la santidad. Que el esplendor de la santidad <i>forme a las futuras generaciones de santos<\/i> para gloria del nombre de Dios. <i>Tertio millennio adveniente<\/i>.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Queridos hermanos y hermanas, <i>no teng&aacute;is miedo de aspirar a la santidad<\/i>. <i>No teng&aacute;is miedo de ser santos<\/i>. Procurad que el siglo que est&aacute; a punto de terminar y el nuevo milenio sea <i>una era de santos<\/i>.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 5. &laquo;Los santos tienen sed de santidad&raquo;.<\/font> <font size=\"3\"> Esta sed fue viva en el coraz&oacute;n de Cunegunda. Con ese anhelo, meditaba las palabras de san Pablo que acabamos de escuchar en la liturgia de hoy: &laquo;Acerca de la virginidad no tengo precepto del Se&ntilde;or. No obstante, doy un consejo, como quien, por la misericordia de Dios, es digno de cr&eacute;dito. Por tanto, pienso que es cosa buena, a causa de la necesidad presente, quedarse el hombre as&iacute;&raquo; (<i>1 Co<\/i> 7, 25-26). Inspirada por esas palabras, quiso consagrarse a Dios con todo su coraz&oacute;n mediante el voto de virginidad. Por eso cuando, por las circunstancias hist&oacute;ricas, se vio obligada a casarse con el pr&iacute;ncipe Boleslao, lo convenci&oacute; a llevar una vida virginal para gloria de Dios y, despu&eacute;s de una prueba de dos a&ntilde;os, ambos esposos hicieron voto de castidad perpetua en manos del obispo Prandota.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Este estilo de vida, hoy tal vez dif&iacute;cil de entender, pero profundamente arraigado en la tradici&oacute;n de la Iglesia primitiva, dio a santa Cunegunda la <i>libertad interior<\/i> gracias a la cual pudo preocuparse, con dedicaci&oacute;n total, ante todo de las cosas del Se&ntilde;or, llevando una profunda vida religiosa. Hoy releemos este gran testimonio. Santa Cunegunda ense&ntilde;a que tanto e<i>l matrimonio como la virginidad, si se viven en uni&oacute;n con Cristo, pueden transformarse en camino de santidad<\/i>. Hoy santa Cunegunda se nos presenta como defensora de esos valores. Nos recuerda que, en ninguna circunstancia, el valor del matrimonio, la uni&oacute;n indisoluble de amor de dos personas, <i>puede ser puesta en tela de juicio<\/i>. A pesar de las posibles dificultades, no se puede renunciar a la defensa de este amor original, que ha unido a dos personas y que es bendecido incesantemente por Dios. El matrimonio es un camino de santidad, incluso cuando resulta un v&iacute;a crucis.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Las paredes del convento de Stary Sacz, construido por iniciativa de santa Cunegunda y en el que concluy&oacute; su vida, parecen testimoniar lo mucho que apreciaba la castidad y la virginidad, considerando con raz&oacute;n ese estado como un don extraordinario, gracias al cual la persona experimenta de modo especial su libertad. Y esa libertad interior puede convertirse en lugar de encuentro con Cristo y con el hombre en el camino de la santidad. Ante este convento, juntamente con santa Cunegunda, os pido en particular a vosotros, j&oacute;venes: <i>defended vuestra libertad interior<\/i>. Que una falsa verg&uuml;enza no os impida cultivar la castidad. Que los muchachos y muchachas llamados por Cristo a conservar la virginidad a lo largo de toda la vida sepan que se trata de un <i>estado privilegiado, a trav&eacute;s del cual se manifiesta de un modo muy claro la acci&oacute;n y la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo<\/i>. <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Hay otra caracter&iacute;stica del esp&iacute;ritu de santa Cunegunda, vinculada a su anhelo de santidad. Como princesa, <i>supo ocuparse de las cosas del Padre tambi&eacute;n en este mundo<\/i>. Al lado de su marido particip&oacute; en el gobierno, demostrando firmeza y valent&iacute;a, generosidad y solicitud por el bien del pa&iacute;s y de sus s&uacute;bditos. <\/font>Durante las turbulencias que tuvieron lugar en el interior del Estado, durante la lucha por el poder en un reino dividido en regiones, durante las devastadoras invasiones de los t&aacute;rtaros, santa Cunegunda supo afrontar las necesidades del momento. Con gran celo trat&oacute; de promover la unidad de la herencia de los Piast y, para que el pa&iacute;s resurgiera de las ruinas, no dud&oacute; en dar todo lo que hab&iacute;a recibido de su padre como dote.<\/p>\n<p align=\"left\"> A su nombre est&aacute;n vinculadas las minas de sal gema de Wieliczka y de Bochnia, cerca de Cracovia. Pero, sobre todo, ten&iacute;a siempre presente las necesidades de sus s&uacute;bditos. Lo confirman sus antiguas biograf&iacute;as, testimoniando que el pueblo la llamaba: &laquo;consoladora&raquo;, &laquo;m&eacute;dico&raquo;, &laquo;nutricia&raquo; y &laquo;santa madre&raquo;. Renunciando a la maternidad natural, se convirti&oacute; en <i>verdadera madre de muchos<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\"> Tambi&eacute;n se interes&oacute; por el desarrollo cultural de la naci&oacute;n. A su persona y al convento local est&aacute; vinculado el nacimiento de verdaderos monumentos de la literatura, como el primer libro escrito en lengua polaca: <i>Zoltarz Dawid&oacute;w<\/i> (Salterio de David).<\/p>\n<p align=\"left\"> Todo ello es fruto de su santidad. Y hoy, cuando nos preguntamos c&oacute;mo aprender a ser santos y c&oacute;mo realizar la santidad, santa Cunegunda nos responde: <i>es preciso ocuparse de las cosas del Se&ntilde;or en este mundo<\/i>. Ella testimonia que el cumplimiento de esa tarea consiste en un esfuerzo incesante por conservar la armon&iacute;a entre la fe profesada y la vida. El mundo de hoy necesita la santidad de los cristianos, que <i>en las condiciones ordinarias de vida familiar y profesional cumplen sus deberes diarios<\/i>; y que, con el deseo de hacer la voluntad del Creador y servir cada d&iacute;a a los hombres, responden a su amor eterno. Eso ata&ntilde;e a los diversos sectores de la vida, como la pol&iacute;tica, la actividad econ&oacute;mica, social y legislativa (cf. C<i>hristifideles laici<\/i>, 42). Que no falte en estos campos el esp&iacute;ritu de servicio, la honradez, la verdad, la solicitud por el bien com&uacute;n, incluso a precio de una generosa renuncia a lo propio, a ejemplo de la santa princesa de estas tierras. Que en estos sectores no falte tampoco la sed de santidad, conseguida mediante el servicio realizado con competencia y esp&iacute;ritu de amor a Dios y al pr&oacute;jimo.<\/p>\n<p align=\"left\">6. &laquo;Los santos no pasan&raquo;. Al contemplar la figura de santa Cunegunda, surge un interrogante esencial: &iquest;Qu&eacute; es lo que la convierte en una figura que, en cierto sentido, no pasa? &iquest;Qu&eacute; le permiti&oacute; sobrevivir en la memoria de los polacos y, particularmente, en la de la Iglesia? &iquest;Cu&aacute;l es el nombre de esa fuerza que resiste a la ley inexorable del &laquo;todo pasa&raquo;? <i>El nombre de esa fuerza es el amor<\/i>. El evangelio de hoy, que nos presenta el pasaje de las v&iacute;rgenes prudentes, habla precisamente del amor. Cunegunda fue ciertamente una de ellas. Como ellas sali&oacute; al encuentro del Esposo divino. Como ellas vel&oacute; con la l&aacute;mpara del amor encendida, para no perder el momento de la venida del Esposo. Como ellas, se encontr&oacute; con &eacute;l mientras estaba llegando y fue invitada a participar en el banquete de bodas. El amor del Esposo divino en la vida de la princesa Cunegunda se manifest&oacute; con numerosos actos de amor al pr&oacute;jimo. Fue precisamente ese amor el que hizo que el paso del tiempo, al que est&aacute; sujeto todo hombre en la tierra, no borrara su memoria. Despu&eacute;s de muchos siglos, hoy lo expresa la Iglesia en Polonia.<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Los santos viven de los santos y tienen sed de santidad&raquo;. Repito una vez m&aacute;s estas palabras aqu&iacute;, en la tierra de Sacz. Cunegunda la recibi&oacute; como regalo a cambio de la dote que destin&oacute; a socorrer al pa&iacute;s y <i>esta tierra nunca ha dejado de ser su herencia particular<\/i>. Ella siempre cuida del pueblo fiel que vive aqu&iacute;. &iexcl;C&oacute;mo no darle gracias por proteger a las familias, especialmente a las muchas familias numerosas, hacia las que sentimos gran admiraci&oacute;n y respeto! &iexcl;C&oacute;mo no darle gracias porque obtiene para esta comunidad eclesial el don de tantas vocaciones sacerdotales y religiosas! &iexcl;C&oacute;mo no darle gracias porque hoy nos hallamos reunidos aqu&iacute;, uniendo nuestra oraci&oacute;n, hermanos y hermanas de Hungr&iacute;a, de la Rep&uacute;blica checa, de Eslovaquia, de Ucrania, renovando la tradici&oacute;n de la unidad espiritual, que ella misma form&oacute; con tanto esmero!<\/p>\n<p align=\"left\">Llenos de gratitud, alabamos a Dios por el don de la santidad de la se&ntilde;ora de esta tierra y le pedimos que el esplendor de esta santidad prosiga en todos nosotros. Que, en el nuevo milenio, esta magn&iacute;fica luz se irradie hasta los &uacute;ltimos confines de la tierra, para que vengan de lejos a la morada de su santo nombre (cf. <i>Tb<\/i> 13, 13) y vean su gloria.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>&laquo;Los santos no pasan&raquo;<\/i>. Los santos invocan la santidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Santa Cunegunda, se&ntilde;ora de esta tierra, alc&aacute;nzanos la gracia de la santidad.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIACANONIZACI&Oacute;N DE LA BEATA CUNEGUNDA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles 16 de junio de 1999 &nbsp; 1. &laquo;Los santos no pasan. Los santos viven de los santos y tienen sed de santidad&raquo;. Queridos hermanos y hermanas, hace casi treinta y tres a&ntilde;os pronunci&eacute; esas palabras en Stary Sacz, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-canonizacion-de-la-beata-cunegunda-en-stary-sacz-16-de-junio-de-1999\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje Apost\u00f3lico a Polonia: Canonizaci\u00f3n de la beata Cunegunda en Stary Sacz (16 de junio de 1999)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40268"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40268\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}