{"id":40269,"date":"2016-10-05T23:39:57","date_gmt":"2016-10-06T04:39:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-celebracion-de-las-visperas-del-sagrado-corazon-en-gliwice-15-de-junio-de-1999\/"},"modified":"2016-10-05T23:39:57","modified_gmt":"2016-10-06T04:39:57","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-celebracion-de-las-visperas-del-sagrado-corazon-en-gliwice-15-de-junio-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-celebracion-de-las-visperas-del-sagrado-corazon-en-gliwice-15-de-junio-de-1999\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Polonia: Celebraci\u00f3n de las V\u00edsperas del Sagrado Coraz\u00f3n en Gliwice (15 de junio de 1999)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<br \/>V&Iacute;SPERAS DEL SAGRADO CORAZ&Oacute;N <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/i> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"><i>Gliwice, 15 de junio de 1999<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">1. &laquo;Mirad qu&eacute; amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues &iexcl;lo somos!&raquo; (1 <i>Jn<\/i> 3, 1). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Este encuentro nos introduce directamente en lo m&aacute;s &iacute;ntimo del misterio del amor de Dios. En efecto, estamos participando en las V&iacute;speras en honor del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, que nos permiten vivir y experimentar el amor que Dios tiene al hombre. &laquo;Pues tanto am&oacute; Dios al mundo que dio a su Hijo &uacute;nico, para que todo el que crea en &eacute;l no perezca, sino que tenga vida eterna&raquo; (<i>Jn<\/i> 3, 16). Dios ama al mundo y lo amar&aacute; hasta el final. El Coraz&oacute;n del Hijo de Dios, traspasado en la cruz y abierto, testimonia de modo profundo y definitivo el amor de Dios. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">San Buenaventura escribe: &laquo;Uno de los soldados lo hiri&oacute; con una lanza y le abri&oacute; el costado. Y fue permisi&oacute;n de la divina Providencia, a fin de que, brotando de la herida sangre y agua, se derramase el precio de nuestra salud&raquo; (<i>Liturgia de las Horas<\/i>, Oficio de lectura de la solemnidad del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, vol. III, p. 541). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Nos presentamos con el coraz&oacute;n conmovido y humildemente ante el gran misterio de Dios, que es amor. Hoy, aqu&iacute;, en Gliwice, queremos manifestarle nuestra alabanza y nuestra inmensa gratitud. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Con gran alegr&iacute;a vengo a visitaros, porque os quiero mucho. Todo el pueblo de Silesia me es muy querido. Como arzobispo metropolitano de Cracovia, cada a&ntilde;o iba en peregrinaci&oacute;n a la Virgen de Piekary y all&iacute; nos reun&iacute;amos para orar en com&uacute;n. Apreciaba mucho cada invitaci&oacute;n. Siempre era para m&iacute; una experiencia profunda. Sin embargo, en la di&oacute;cesis de Gliwice me encuentro por primera vez, ya que es una di&oacute;cesis joven, instituida hace pocos a&ntilde;os. Por eso, recibid mi cordial saludo, que dirijo ante todo a vuestro obispo Jan Wieczorek y al obispo auxiliar Gerard Kusz. Saludo tambi&eacute;n a los sacerdotes, a las familias religiosas, a todas las personas consagradas y al pueblo fiel de esta di&oacute;cesis. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Me alegra que en el itinerario de mi visita a la patria est&eacute; tambi&eacute;n Gliwice, una ciudad que visit&eacute; muchas veces, y a la que me unen gratos recuerdos. Con gran gozo visito esta tierra de hombres avezados al trabajo duro: es la tierra del minero polaco, la tierra de las acerer&iacute;as, de las minas, de los hornos y de las f&aacute;bricas, pero tambi&eacute;n es una tierra de rica tradici&oacute;n religiosa. Mi pensamiento y mi coraz&oacute;n se dirigen hoy a vosotros, aqu&iacute; presentes, a todos los hombres de la alta Silesia y de toda Silesia. Os saludo a todos en el nombre de Dios, uno y trino. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">2. &laquo;Dios es amor&raquo; (<i>1 Jn<\/i> 4, 16). Estas palabras de san Juan evangelista constituyen el lema que gu&iacute;a la peregrinaci&oacute;n del Papa a Polonia. En v&iacute;speras del gran jubileo del a&ntilde;o 2000, es preciso transmitir nuevamente al mundo esta alegre e impresionante noticia sobre un Dios que ama. Dios es una realidad que supera nuestra capacidad de comprensi&oacute;n. Precisamente por ser Dios, nunca podremos entender con nuestra raz&oacute;n su infinitud; no podremos nunca encerrarla en nuestras estrechas dimensiones humanas. Es &eacute;l quien nos juzga, quien nos gobierna, quien nos gu&iacute;a y nos comprende, aunque no nos demos cuenta. Pero este Dios, inalcanzable en su esencia, se acerc&oacute; al hombre mediante su amor paterno. La verdad sobre Dios que es amor constituye casi una s&iacute;ntesis y a la vez el culmen de todo lo que Dios ha revelado de s&iacute; mismo, de lo que nos ha dicho por medio de los profetas y por medio de Cristo sobre lo que &eacute;l es. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Dios ha revelado este amor de muchas maneras. Primero, en el misterio de la creaci&oacute;n. La creaci&oacute;n es obra de la omnipotencia de Dios, guiada por su sabidur&iacute;a y su amor. &laquo;Con amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti&raquo; (<i>Jr<\/i> 31, 3), dice Dios a Israel a trav&eacute;s del profeta Jerem&iacute;as. Dios ama al mundo que ha creado y, dentro del mundo, ama sobre todo al hombre. Incluso cuando el hombre prevaric&oacute; contra ese amor original, Dios no dej&oacute; de amarlo y lo elev&oacute; de su ca&iacute;da, pues es Padre, es amor. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Dios revel&oacute; del modo m&aacute;s perfecto y definitivo su amor en Cristo, en su cruz y en su resurrecci&oacute;n. San Pablo dice: &laquo;Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos am&oacute;, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivific&oacute; juntamente con Cristo&raquo; (<i>Ef<\/i> 2, 4-5). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">En mi mensaje de este a&ntilde;o a los j&oacute;venes escrib&iacute;: &laquo;El Padre os ama&raquo;. Esta magn&iacute;fica noticia ha sido depositada en el coraz&oacute;n del hombre que cree, el cual, como el disc&iacute;pulo predilecto de Jes&uacute;s, reclina su cabeza en el pecho del Maestro y escucha sus confidencias: &laquo;El que me ame, ser&aacute; amado de mi Padre; y yo lo amar&eacute; y me manifestar&eacute; a &eacute;l&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 21). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">&laquo;El Padre os ama&raquo;: estas palabras del Se&ntilde;or Jes&uacute;s constituyen el centro mismo del Evangelio. Al mismo tiempo, nadie pone de relieve mejor que Cristo el hecho de que ese amor es exigente: &laquo;haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte&raquo; (<i>Flp<\/i> 2, 8), ense&ntilde;&oacute; del modo m&aacute;s perfecto que el amor espera una respuesta de parte del hombre. Exige la fidelidad a los mandamientos y a la vocaci&oacute;n que ha recibido de Dios. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">3. &laquo;Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos cre&iacute;do en &eacute;l&raquo; (<i>1 Jn <\/i>4, 16). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Mediante la gracia, el hombre est&aacute; llamado a la alianza con su Creador, a dar la respuesta de fe y amor que nadie puede dar en su lugar. Esa respuesta no ha faltado aqu&iacute;, en Silesia. La hab&eacute;is dado a lo largo de siglos enteros con vuestra vida cristiana. En la historia siempre hab&eacute;is estado unidos a la Iglesia y a sus pastores; os hab&eacute;is mantenido fieles a la tradici&oacute;n religiosa de vuestros antepasados. En particular durante el largo per&iacute;odo de la posguerra, hasta los cambios acaecidos en nuestro pa&iacute;s en 1989, hab&eacute;is vivido una &eacute;poca de gran prueba para vuestra fe. Hab&eacute;is perseverado con fidelidad a Dios, resistiendo a la ateizaci&oacute;n, a la laicizaci&oacute;n de la naci&oacute;n y a la lucha contra la religi&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Recuerdo que miles de obreros de Silesia repet&iacute;an con firmeza, en el santuario de Piekary: &laquo;El domingo es de Dios y nuestro&raquo;. Siempre hab&eacute;is sentido necesidad de la oraci&oacute;n y de los lugares donde puede realizarse mejor. Por eso, no os ha faltado la fuerza de esp&iacute;ritu y la generosidad para comprometeros en la construcci&oacute;n de nuevas iglesias y lugares de culto, que surgieron en gran n&uacute;mero en ese tiempo en las ciudades y en las aldeas de la alta Silesia. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Os interesabais por el bien de la familia. Por eso, reivindicabais los derechos debidos a ella, especialmente el de poder educar libremente a vuestros hijos y a los j&oacute;venes en la fe. A menudo os reun&iacute;ais en santuarios y en muchos otros lugares escogidos, para expresar vuestra adhesi&oacute;n a Dios y para dar testimonio de &eacute;l. Tambi&eacute;n me invitabais a m&iacute; a esas celebraciones comunes en Silesia. De buen grado os anunciaba yo la palabra de Dios, porque ten&iacute;ais necesidad de aliento en el dif&iacute;cil per&iacute;odo de luchas por conservar la identidad cristiana, a fin de tener fuerza para obedecer &laquo;a Dios antes que a los hombres&raquo; (<i>Hch<\/i> 5, 29). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Hoy, al contemplar el pasado, damos gracias a la Providencia por ese examen sobre la fidelidad a Dios y al Evangelio, a la Iglesia y a sus pastores. Tambi&eacute;n era un examen sobre la responsabilidad con respecto a la naci&oacute;n, a la patria cristiana y a su patrimonio milenario, que a pesar de todas las grandes pruebas no fue destruido ni cay&oacute; en el olvido. As&iacute; sucedi&oacute; porque &laquo;hab&eacute;is conocido el amor que Dios nos tiene, y hab&eacute;is cre&iacute;do en &eacute;l&raquo;, y hab&eacute;is querido responder siempre con amor a Dios. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">4. &laquo;Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los imp&iacute;os (&#8230;) sino que se complace en la ley del Se&ntilde;or, y medita su ley d&iacute;a y noche&raquo; (<i>Sal<\/i> 1, 1-2). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Hemos escuchado estas palabras del salmista en la lectura breve de las V&iacute;speras. Permaneced fieles a la experiencia de las generaciones que han vivido en esta tierra con Dios en el coraz&oacute;n y con la oraci&oacute;n en los labios. Que en Silesia triunfe siempre la fe y la sana moralidad, el verdadero esp&iacute;ritu cristiano y el respeto a los mandamientos divinos. Conservad como el mayor tesoro lo que constitu&iacute;a la fuente de fuerza espiritual para vuestros padres. Ellos sab&iacute;an incluir a Dios en su vida y en &eacute;l vencer todas las manifestaciones del mal. Un s&iacute;mbolo elocuente de eso es el saludo: &laquo;Dios te sea propicio&raquo;, que suelen decir los mineros. Conservad el coraz&oacute;n siempre abierto a los valores transmitidos por el Evangelio; vividlos, pues son caracter&iacute;sticos de vuestra identidad. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Queridos hermanos y hermanas, quer&iacute;a deciros que conozco vuestras dificultades, los temores y sufrimientos que est&aacute;is viviendo en la actualidad; los temores y sufrimientos que experimenta el mundo del trabajo en esta di&oacute;cesis y en toda Silesia. Soy consciente de los peligros que acompa&ntilde;an a este estado de cosas, especialmente para muchas familias y para toda la vida social. Es necesario analizar atentamente las causas de esos peligros y buscar las posibles soluciones. Ya he hablado de ello, en Sosnowiec, durante esta peregrinaci&oacute;n. Hoy me dirijo una vez m&aacute;s a todos mis compatriotas. Construid el futuro de la naci&oacute;n sobre el amor a Dios y a los hombres, sobre el respeto de los mandamientos de Dios y la vida de gracia, pues es feliz el hombre, es feliz la naci&oacute;n que se complace en la ley del Se&ntilde;or. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">La certeza de que Dios nos ama deber&iacute;a impulsar al amor a los hombres, a todos los hombres, sin excepci&oacute;n alguna y sin distinguir entre amigos y enemigos. El amor al hombre consiste en desear a cada uno el verdadero bien. Consiste tambi&eacute;n en la solicitud por garantizar ese bien y rechazar toda forma de mal e injusticia. Es preciso buscar siempre y con perseverancia los caminos de un justo desarrollo para todos, a fin de &laquo;hacer m&aacute;s humana la vida del hombre&raquo; (cf. <i>Gaudium et spes<\/i>, 38). Ojal&aacute; que abunden en nuestro pa&iacute;s el amor y la justicia, produciendo cada d&iacute;a frutos en la vida de la sociedad. S&oacute;lo gracias a ellos esta tierra podr&aacute; llegar a ser una casa feliz. Sin un amor grande y aut&eacute;ntico no hay casa para el hombre. Aun logrando grandes &eacute;xitos en el campo del progreso material, sin &eacute;l estar&iacute;a condenado a una vida sin sentido <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">&nbsp;&laquo;El hombre es la &uacute;nica criatura en la tierra a la que Dios ha amado por s&iacute; misma&raquo; (<i>ib<\/i>., 24). Ha sido llamado a participar en la vida de Dios; ha sido llamado a la plenitud de gracia y de verdad. La grandeza, el valor y la dignidad de su humanidad los encuentra precisamente en esa vocaci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Dios, que es amor, sea la luz de vuestra vida hoy y en el futuro. Sea la luz para toda nuestra patria. Construid un porvenir digno del hombre y de su vocaci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Os encomiendo a todos vosotros, a vuestras familias y vuestros problemas a Mar&iacute;a sant&iacute;sima, venerada en muchos santuarios de esta di&oacute;cesis y en toda Silesia. Que ella nos ense&ntilde;e el amor a Dios y al hombre, como lo practic&oacute; en su vida. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">A todos os deseo: &laquo;Dios os sea propicio&raquo;. <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font size=\"3\"> &nbsp;&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIAV&Iacute;SPERAS DEL SAGRADO CORAZ&Oacute;N HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Gliwice, 15 de junio de 1999 &nbsp; 1. &laquo;Mirad qu&eacute; amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues &iexcl;lo somos!&raquo; (1 Jn 3, 1). 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