{"id":40272,"date":"2016-10-05T23:40:01","date_gmt":"2016-10-06T04:40:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-misa-en-al-explanada-frente-a-la-iglesia-del-buen-pastor-en-lowicz-14-de-junio-de-1999\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:01","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:01","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-misa-en-al-explanada-frente-a-la-iglesia-del-buen-pastor-en-lowicz-14-de-junio-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-misa-en-al-explanada-frente-a-la-iglesia-del-buen-pastor-en-lowicz-14-de-junio-de-1999\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Polonia: Misa en al explanada frente a la iglesia del Buen Pastor, en Lowicz (14 de junio de 1999)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">JUAN PABLO II<\/font><\/p>\n<p><center> <\/p>\n<p><i><b><font size=\"+1\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A <\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p><\/center><br \/>\n<center> <\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><i>Lowicz, 14 de junio de 1999<\/i><\/font><\/p>\n<p><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><\/center> <\/p>\n<p align=\"left\">1.<i> &laquo;Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Se&ntilde;or Jesucristo&raquo; <\/i>(<i>Ga<\/i> 1, 3).<\/p>\n<p align=\"left\">Con las palabras del ap&oacute;stol Pablo saludo cordialmente a los que se han reunido aqu&iacute; para esta eucarist&iacute;a. Esas palabras resuenan en este antiqu&iacute;simo templo de Leczyca, que fue testigo de la vida de la Iglesia en esta tierra de los Piast, de tantos s&iacute;nodos y de numerosos documentos legislativos, que demuestran la sabidur&iacute;a de los obispos, pastores del pueblo de Dios en esta tierra de los Piast. Doy gracias a la divina Providencia por el don de este encuentro. Al hallarme ante el altar, en medio de vosotros, deseo unirme a todos los que han venido aqu&iacute;, y tambi&eacute;n a todos los que cada d&iacute;a se re&uacute;nen en las iglesias en torno a sus sacerdotes, dando un testimonio de fe, de esperanza y de caridad. En la Eucarist&iacute;a Cristo ha revelado del modo m&aacute;s perfecto el amor infinito de Dios al hombre: &laquo;Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos&raquo; (<i>Jn<\/i> 15, 13).<\/p>\n<p align=\"left\">Delante de este templo, saludo a la joven Iglesia de Lowicz, y en particular a su pastor, mons. Alojzy Orszulik, s.a.c., juntamente con su obispo auxiliar mons. J&oacute;zef Zawitkowski. Saludo a todos los hu&eacute;spedes: cardenales, arzobispos y obispos, as&iacute; como al clero diocesano y religioso, a los hermanos y hermanas religiosos y a todos los fieles de esta di&oacute;cesis, y en especial a los numerosos ni&ntilde;os y j&oacute;venes aqu&iacute; reunidos. Saludo a los peregrinos que han venido a este encuentro de las archidi&oacute;cesis lim&iacute;trofes de Varsovia y L&oacute;dz, as&iacute; como de las di&oacute;cesis de Plock y Wloclawek, juntamente con sus pastores, y tambi&eacute;n a los peregrinos venidos de las dem&aacute;s partes de Polonia y del extranjero. <\/p>\n<p align=\"left\">Te saludo, tierra de Lowicz, con tu rica historia. En efecto, aqu&iacute;, en la ciudad de Lowicz, durante siglos tuvieron su sede los arzobispos de Gniezno, primados de Polonia. Muchos de ellos han encontrado su lugar de eterno descanso en la cripta de la antigua colegiata de Lowicz, hoy catedral.<\/p>\n<p align=\"left\">Te saludo, tierra de la beata Mar&iacute;a Francisca Siedliska, fundadora de la congregaci&oacute;n de la Sagrada Familia de Nazaret; tierra de la beata Boleslawa Lament, fundadora de la congregaci&oacute;n de las religiosas de la Sagrada Familia. Aqu&iacute;, por obra de don Stanislaw Konarski, se realiz&oacute; la reforma de las escuelas de los Escolapios. Por la historia conocemos la gran importancia que esa reforma tuvo en el per&iacute;odo del iluminismo polaco y los grandes frutos que produjo en las generaciones de los polacos que vivieron durante la &eacute;poca de la repartici&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Te saludo, tierra tan rica en tradici&oacute;n cristiana y en fe de tu pueblo, que, a pesar de las tempestades de la historia, siempre ha perseverado, sin cambios, unido a Cristo y a su Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">2. <i>&laquo;Os exhorto, pues, yo, prisionero por el Se&ntilde;or, a que viv&aacute;is de una manera digna de la vocaci&oacute;n con que hab&eacute;is sido llamados&raquo;<\/i> (<i>Ef<\/i> 4, 1).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras, que san Pablo dirigi&oacute; a los Efesios, nos las podr&iacute;a dirigir hoy a nosotros el obispo Michal Kozal, preso en el campo de concentraci&oacute;n de Dachau, como las dirigi&oacute; a sus compatriotas. Hoy celebramos la memoria lit&uacute;rgica de este fiel testigo de Cristo. La gracia que Dios le concedi&oacute; no qued&oacute; est&eacute;ril (cf. <i>1 Co<\/i> 15, 10), sino que ha dado fruto hasta hoy. El beato obispo Kozal nos exhorta a vivir de una manera digna de nuestra vocaci&oacute;n humana y cristiana, como hijos e hijas de esta tierra, de esta patria, de la que &eacute;l fue hijo. San Pablo destaca la grandeza de esta vocaci&oacute;n. Somos miembros del Cuerpo de Cristo, es decir, de la Iglesia, que &eacute;l instituy&oacute; y de la que es cabeza. En esta Iglesia, el Esp&iacute;ritu Santo distribuye continuamente los dones necesarios para los diferentes servicios y tareas. Esos dones constituyen la gran riqueza de la Iglesia y contribuyen al bien de todos.<\/p>\n<p align=\"left\">Recordando esas palabras, pienso especialmente en vosotros, queridos padres de familia. Dios os ha dado una vocaci&oacute;n particular. Para conservar la vida humana en la tierra, instituy&oacute; la sociedad familiar. Vosotros sois los primeros custodios y protectores de la vida que a&uacute;n no ha venido a la luz, pero que ya ha sido concebida. Aceptad el don de la vida como la mayor gracia de Dios, como su bendici&oacute;n para la familia, para la naci&oacute;n y para la Iglesia. Desde este lugar quiero decir a todos los padres y a todas las madres de mi patria y del mundo entero, a todos los hombres, sin ninguna excepci&oacute;n: todo hombre concebido en el seno de la madre tiene derecho a la vida. Repito una vez m&aacute;s lo que ya he dicho en muchas ocasiones: &laquo;La vida humana es sagrada. (&#8230;) Nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente. (&#8230;) Dios se proclama Se&ntilde;or absoluto de la vida del hombre, creado a su imagen y semejanza (cf. <i>Gn <\/i>1, 26-28). Por tanto, la vida humana tiene un car&aacute;cter sagrado e inviolable, en el que se refleja la inviolabilidad misma del Creador&raquo; (<i>Evangelium vitae,<\/i> 53). Dios protege la vida con la firme prohibici&oacute;n pronunciada en el Sina&iacute;: &laquo;No matar&aacute;s&raquo; (<i>Ex<\/i> 20, 13). Conservad la fidelidad a este mandamiento. El cardenal Stefan Wyszylski, el Primado del milenio, dijo: &laquo;Queremos ser una naci&oacute;n de vivos, no de muertos&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">La familia est&aacute; llamada tambi&eacute;n a educar a sus hijos. El proceso educativo de un joven comienza en la casa paterna. Cada ni&ntilde;o tiene el derecho natural, inalienable, a tener una familia, unos padres, hermanos y hermanas, entre los que pueda reconocer que es una persona necesitada de amor y capaz de dar ese mismo sentimiento a otros, a sus seres queridos. Tomad como ejemplo a la Sagrada Familia de Nazaret, en la que creci&oacute; Cristo con su madre, Mar&iacute;a, y su padre putativo, Jos&eacute;. Los padres, por dar la vida a sus hijos, tienen derecho a ser reconocidos como los primeros y principales educadores. A la vez, tienen el deber de crear un clima familiar impregnado de amor y respeto a Dios y a los hombres, favoreciendo la educaci&oacute;n personal y social de sus hijos. &iexcl;Qu&eacute; gran tarea tiene la madre! Gracias al v&iacute;nculo tan profundo que la une a su hijo, puede acercarlo eficazmente a Cristo y a la Iglesia. Sin embargo, en esa tarea le ha de ayudar siempre su esposo, el padre de familia.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos padres, sab&eacute;is bien que en este tiempo no es f&aacute;cil crear las condiciones cristianas necesarias para la educaci&oacute;n de los hijos. Deb&eacute;is hacer todo lo posible para que Dios est&eacute; presente y sea glorificado en vuestras familias. No os olvid&eacute;is de hacer diariamente oraci&oacute;n en com&uacute;n, especialmente por la noche, santificar el domingo, y participar en la misa dominical. Para vuestros hijos sois los primeros maestros de oraci&oacute;n y de virtudes cristianas, y nadie os puede sustituir en esta tarea. Conservad las costumbres religiosas y cultivad la tradici&oacute;n cristiana; ense&ntilde;ad a vuestros hijos el respeto a todo hombre. Que vuestro mayor deseo sea educar a las generaciones j&oacute;venes en uni&oacute;n con Cristo y con la Iglesia. S&oacute;lo as&iacute; ser&eacute;is fieles a vuestra vocaci&oacute;n de padres y responder&eacute;is a las necesidades espirituales de vuestros hijos.<\/p>\n<p align=\"left\">3. En el cumplimiento de esta responsabilidad de educaci&oacute;n, no se ha de dejar sola a la familia. Necesita y espera la ayuda de la Iglesia y del Estado. No se trata de sustituir a la familia en sus deberes, sino de que todos colaboren armoniosamente en esta gran tarea.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; pues, me dirijo a vosotros, hermanos sacerdotes y a todos los que trabajan en la catequesis: abrid de par en par las puertas de la Iglesia para que todos, especialmente los j&oacute;venes, puedan acudir a su gran tesoro espiritual y tomen de &eacute;l en abundancia. Hoy en nuestro pa&iacute;s la Iglesia puede realizar sin estorbos la ense&ntilde;anza de la religi&oacute;n en las escuelas. Han pasado ya los tiempos de las luchas por la libertad de la catequesis. Muchos de nosotros sabemos cu&aacute;ntos sacrificios y cu&aacute;nta valent&iacute;a ha costado a la sociedad cat&oacute;lica de Polonia. Se ha reparado una injusticia hecha a los creyentes en los tiempos del sistema totalitario.<\/p>\n<p align=\"left\">El gran bien que significa la ense&ntilde;anza de la religi&oacute;n en la escuela exige un compromiso sincero y responsable. Debemos hacer el mejor uso posible de ese bien. Gracias a la catequesis, la Iglesia puede realizar su actividad evangelizadora con mayor eficacia a&uacute;n, para ampliar as&iacute; el &aacute;mbito de su misi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Me dirijo tambi&eacute;n a vosotros, queridos profesores y educadores. Hab&eacute;is asumido la gran tarea de la transmisi&oacute;n de la ciencia y de la educaci&oacute;n a los ni&ntilde;os y a los j&oacute;venes que os han sido encomendados. Os encontr&aacute;is ante una misi&oacute;n dif&iacute;cil y seria. Los j&oacute;venes os necesitan. Buscan modelos como puntos de referencia. Esperan respuestas a muchos interrogantes existenciales que agobian su mente y su coraz&oacute;n, y sobre todo exigen que les deis ejemplo de vida. Deb&eacute;is ser sus amigos, sus compa&ntilde;eros fieles y aliados en sus luchas. Ayudadles a poner los cimientos de su futuro.<\/p>\n<p align=\"left\">Me alegra que en Polonia est&eacute;n surgiendo numerosas escuelas cat&oacute;licas. Es se&ntilde;al de que la Iglesia est&aacute; presente de modo concreto en el campo de la ense&ntilde;anza. Hay que sostener esas escuelas, creando las condiciones para que, en colaboraci&oacute;n con todo el mundo escolar de Polonia, puedan contribuir al bien com&uacute;n de la sociedad. Don Stanislaw Konarski nos dio un gran ejemplo de esa actividad.<\/p>\n<p align=\"left\">Hace falta una particular sensibilidad en todos los que est&aacute;n comprometidos en el &aacute;mbito de la ense&ntilde;anza, a fin de crear un clima de di&aacute;logo amistoso y abierto. Ojal&aacute; que reine en todas las escuelas el esp&iacute;ritu de familiaridad y respeto rec&iacute;proco, que era y es caracter&iacute;stico de la escuela polaca. La escuela deber&iacute;a ser el crisol de las virtudes sociales, que tanto necesita nuestra naci&oacute;n. Es preciso que ese clima contribuya a que los ni&ntilde;os y j&oacute;venes tengan la posibilidad de profesar abiertamente sus convicciones religiosas y vivir de acuerdo con ellas. Tratemos de desarrollar y profundizar en el coraz&oacute;n de los ni&ntilde;os y de los j&oacute;venes los sentimientos patri&oacute;ticos y su relaci&oacute;n con la patria. Tratemos de sensibilizarlos con vistas al bien com&uacute;n de la naci&oacute;n, ense&ntilde;&aacute;ndoles su responsabilidad con respecto al futuro. La educaci&oacute;n de las generaciones j&oacute;venes en el esp&iacute;ritu de amor a la patria tiene gran importancia para el porvenir de la naci&oacute;n, pues no es posible servir bien a la naci&oacute;n sin conocer su historia, su rica tradici&oacute;n y su cultura. Polonia necesita hombres abiertos al mundo, que amen a su pa&iacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos profesores y educadores, quiero manifestaros mi aprecio por vuestra labor de educaci&oacute;n de las generaciones j&oacute;venes. Os agradezco cordialmente vuestro trabajo, tan importante y dif&iacute;cil. Os doy gracias por vuestro servicio a la patria. Yo mismo tengo una deuda personal de gratitud hacia la escuela polaca, hacia sus profesores y educadores, a los que recuerdo a&uacute;n hoy y por los que oro cada d&iacute;a. Lo que recib&iacute; en los a&ntilde;os de la escuela sigue fructificando hasta hoy en mi vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Que el bien de las generaciones j&oacute;venes sea la solicitud de vuestra vida y de vuestra labor educativa. San Pablo dice: &laquo;Os exhorto (&#8230;) a que viv&aacute;is de una manera digna de la vocaci&oacute;n con que hab&eacute;is sido llamados (&#8230;) para edificaci&oacute;n del Cuerpo de Cristo&raquo; (<i>Ef<\/i> 4, 1. 12). &iquest;Puede haber una vocaci&oacute;n m&aacute;s grande que la que Dios os ha dado?<\/p>\n<p align=\"left\">4. &laquo;A cada uno de nosotros le ha sido concedida la gracia divina a la medida de los dones de Cristo&raquo; (<i>Ef<\/i> 4, 7), nos dice hoy san Pablo; al mismo tiempo, nos explica que la gracia es el don por medio del cual Dios nos da su vida, haci&eacute;ndonos hijos suyos, part&iacute;cipes de su naturaleza. Entonces, surge la pregunta: &iquest;c&oacute;mo debo vivir para que se manifieste en m&iacute; del modo m&aacute;s pleno posible la fuerza de la gracia de Dios, como se revela la fuerza misteriosa de un grano de trigo que produce el ciento por uno?<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos muchachos y muchachas, alumnos de las escuelas primarias y secundarias de la di&oacute;cesis de Lowicz y de las di&oacute;cesis vecinas, y tambi&eacute;n de otras partes de Polonia, me alegra que est&eacute;is presentes hoy en este encuentro. Lo que acab&aacute;is de o&iacute;r se refiere de manera especial a vosotros y a vuestra educaci&oacute;n. Os quiero asegurar que el Papa os ama mucho y se interesa por vuestro futuro; todos se interesan por vuestro futuro, a fin de que os prepar&eacute;is bien para las tareas que os esperan.<\/p>\n<p align=\"left\">Ya sab&eacute;is que nos estamos acercando al gran jubileo del a&ntilde;o 2000. A este respecto, tal vez muchos de vosotros os hay&aacute;is planteado la pregunta: &iquest;c&oacute;mo ser&aacute; el tercer milenio, que ya est&aacute; a punto de llegar? &iquest;Ser&aacute; mejor que &eacute;ste, que est&aacute; a punto de terminar? &iquest;Traer&aacute; cambios importantes y positivos para el mundo? &iquest;o todo seguir&aacute; como antes? Os quiero decir que, en gran medida, el futuro del mundo, de Polonia y de la Iglesia depende de vosotros. Vosotros lo formar&eacute;is; vosotros ten&eacute;is la gran responsabilidad de construir los tiempos futuros. Ahora pod&eacute;is comprender por qu&eacute; antes he hablado tanto de la educaci&oacute;n de los j&oacute;venes.<\/p>\n<p align=\"left\">No tem&aacute;is seguir el camino de vuestra vocaci&oacute;n; no tem&aacute;is buscar la verdad sobre vosotros mismos y sobre el mundo que os rodea. Quisiera que todos vivierais en vuestra casa dentro de un clima de aut&eacute;ntico amor. Dios os ha dado vuestros padres y deb&eacute;is agradecerle frecuentemente ese gran don. Respetad y amad a vuestros padres. Ellos os han engendrado y os est&aacute;n educando. Cumplen con vosotros la misi&oacute;n de Dios Creador y Padre. Tambi&eacute;n son para vosotros los amigos m&aacute;s &iacute;ntimos -deben serlo-, a quienes pod&eacute;is acudir para buscar ayuda y consejo en los problemas de vuestra vida. En este momento pienso con dolor y con gran preocupaci&oacute;n en todos vuestros coet&aacute;neos que no tienen un hogar paterno, que carecen del amor y del calor de sus padres. Decidles que el Papa los recuerda en sus oraciones y que los quiere mucho.<\/p>\n<p align=\"left\">Vuestra edad es la etapa m&aacute;s adecuada de la vida para sembrar y preparar el terreno con vistas a la cosecha futura. Cuanto m&aacute;s serio sea el empe&ntilde;o con que cumpl&iacute;s vuestros deberes, tanto mayor ser&aacute; la eficacia con que realizar&eacute;is vuestra misi&oacute;n en el futuro. Poned gran esmero en el estudio. Esforzaos por aprender materias nuevas, pues el saber abre horizontes y favorece el desarrollo espiritual del hombre. Es realmente grande el hombre que siempre quiere aprender algo nuevo.<\/p>\n<p align=\"left\">La juventud busca modelos y ejemplos. Os ayuda Cristo mismo, que dedic&oacute; toda su vida al bien de los dem&aacute;s. Dirigid a &eacute;l vuestra mirada. Que est&eacute; presente en vuestros pensamientos, en vuestros juegos y en vuestras conversaciones. Vivid siempre en amistad con &eacute;l. El Se&ntilde;or Jes&uacute;s os quiere ayudar. Quiere ser vuestro apoyo y fortaleceros en las luchas juveniles por conquistar las virtudes como la fe, el amor, la honradez, la pureza y la generosidad. Cuando teng&aacute;is que afrontar algo dif&iacute;cil; cuando experiment&eacute;is en vuestra vida alg&uacute;n fracaso o decepci&oacute;n, dirigid vuestro pensamiento a Cristo, que os ama, es vuestro compa&ntilde;ero fiel de viaje y os ayuda a superar cualquier dificultad. Sabed que no est&aacute;is solos. Os acompa&ntilde;a alguien que nunca os defraudar&aacute;. Cristo conoce los anhelos m&aacute;s secretos de vuestro coraz&oacute;n. Espera vuestro amor y vuestro testimonio.<\/p>\n<p align=\"left\">5. <i>&laquo;Uno solo es vuestro maestro y vosotros sois todos hermanos&raquo;<\/i> (<i>Mt<\/i> 23, 8).<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas, elevemos nuestro coraz&oacute;n hacia Cristo, &laquo;luz verdadera que ilumina a todo hombre&raquo; (<i>Jn<\/i> 1, 9). &Eacute;l es el Maestro, el Resucitado, que vive y permanece siempre presente en la Iglesia y en el mundo. Es &eacute;l quien nos revela la voluntad del Padre y nos ense&ntilde;a c&oacute;mo realizar la vocaci&oacute;n recibida de Dios por obra del Esp&iacute;ritu Santo. Encomendemos a Cristo la gran tarea de la educaci&oacute;n. S&oacute;lo &eacute;l conoce plenamente al hombre y sabe lo que hay en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de su coraz&oacute;n. Hoy Cristo nos dice: &laquo;Sin m&iacute; no pod&eacute;is hacer nada&raquo; (<i>Jn<\/i> 15, 5); yo, vuestro Maestro, quiero ser para vosotros el camino y la luz, la vida y la verdad &laquo;todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo&raquo; (<i>Mt<\/i> 28, 20). Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA JUAN PABLO II HOMIL&Iacute;A Lowicz, 14 de junio de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Se&ntilde;or Jesucristo&raquo; (Ga 1, 3). 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