{"id":40280,"date":"2016-10-05T23:40:14","date_gmt":"2016-10-06T04:40:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-sapera-de-elk-8-de-junio-de-1999\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:14","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:14","slug":"viaje-apostolico-a-polonia-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-sapera-de-elk-8-de-junio-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-polonia-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-sapera-de-elk-8-de-junio-de-1999\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Polonia: Concelebraci\u00f3n eucar\u00edstica en la plaza Sapera de Elk (8 de junio de 1999)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA<\/font><\/p>\n<p><center><br \/>\n <font size=\"3\"> <\/font><\/p>\n<p><font size=\"3\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"+1\">HOMIL&Iacute;A<\/font><\/b><\/i> <\/font><\/font><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"+1\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i> <\/font> <\/p>\n<p> <font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/p>\n<p><i>Elk, martes 8 de junio 1999<\/i><\/p>\n<p><\/font><br \/>\n<\/center> <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. &laquo;<i>Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa<\/i>&raquo; (<i>Lc<\/i> 19, 5).<\/p>\n<p align=\"left\">San Lucas, en el pasaje evang&eacute;lico que acabamos de escuchar, nos relata el encuentro de Jes&uacute;s con un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos, muy rico. Dado que era bajo de estatura, se subi&oacute; a un &aacute;rbol para ver a Cristo. All&iacute; escuch&oacute; las palabras del Maestro: &laquo;Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa&raquo;. Jes&uacute;s hab&iacute;a notado el gesto de Zaqueo: interpret&oacute; su deseo y anticip&oacute; su invitaci&oacute;n. Incluso caus&oacute; sorpresa en algunos el hecho de que Jes&uacute;s fuera a casa de un pecador. Zaqueo, feliz por la visita, &laquo;lo acogi&oacute; con alegr&iacute;a&raquo; (<i>Lc<\/i> 19, 6), es decir, abri&oacute; generosamente la puerta de su casa y de su coraz&oacute;n al encuentro con el Salvador.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Queridos hermanos y hermanas, saludo cordialmente a los presentes en esta santa misa. Saludo a los obispos. De modo particular, a mons. Wojciech Ziemba, pastor de la di&oacute;cesis de Elk, y al obispo auxiliar Edward Eugeniusz Samsel, as&iacute; como al clero, aqu&iacute; presente en gran n&uacute;mero, a las personas consagradas y al pueblo de Dios. Saludo a esta hermosa tierra y a sus habitantes. Me es muy querida porque la he visitado muchas veces, tambi&eacute;n para buscar descanso especialmente a orillas de sus magn&iacute;ficos lagos. Entonces ten&iacute;a la posibilidad de admirar la riqueza de la naturaleza de esta parte de mi patria y gozar de la paz de los lagos y los bosques.<\/p>\n<p align=\"left\">Vosotros mismos sois herederos del rico pasado de esta tierra, formado a lo largo de los siglos por varias tradiciones y culturas. Lo pone de relieve la presencia en esta celebraci&oacute;n, en torno al altar de Dios, no s&oacute;lo de los obispos polacos, sino tambi&eacute;n de los obispos de otros pa&iacute;ses. Les agradezco que hayan venido a Elk. Saludo tambi&eacute;n a los estudiantes de los seminarios mayores, as&iacute; como a los peregrinos que han venido de las di&oacute;cesis lim&iacute;trofes y del extranjero, especialmente de Bielorrusia, de Rusia y de Lituania. Os pido que transmit&aacute;is mi saludo a todos esos hermanos y hermanas nuestros que hoy est&aacute;n unidos a nosotros espiritualmente.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo cordialmente a la comunidad lituana que habita en el territorio de la di&oacute;cesis de Elk, presente en esta santa misa, y a los peregrinos venidos de Lituania. De modo particular saludo al se&ntilde;or presidente de la Rep&uacute;blica de Lituania Valdas Adamkus y a sus acompa&ntilde;antes. Saludo a los obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, as&iacute; como a los alumnos de los seminarios mayores. <\/p>\n<p align=\"left\">A trav&eacute;s de vosotros quiero saludar a todos los habitantes de Lituania. Con el pensamiento y con el coraz&oacute;n vuelvo a menudo a la visita que realic&eacute; a vuestro pa&iacute;s en septiembre de 1993. Entonces todos juntos dimos gracias a Dios y a la Madre de la misericordia en el santuario de la Puerta de la Aurora por la inquebrantable fidelidad al Evangelio en tiempos dif&iacute;ciles para vuestra naci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Durante la eucarist&iacute;a celebrada en la colina de las Cruces os di las gracias por &laquo;el gran testimonio que hab&eacute;is dado ante Dios y ante los hombres (&#8230;), ante vuestra historia y ante todos los pueblos de Europa y de la tierra&raquo;. A&ntilde;ad&iacute; entonces: &laquo;Que esta colina siga siendo un testimonio al final del segundo milenio despu&eacute;s de Cristo, y un anuncio del nuevo milenio, del tercer milenio de la redenci&oacute;n y de la salvaci&oacute;n, que no se encuentra sino en la cruz y en la resurrecci&oacute;n de nuestro Redentor. (&#8230;) &Eacute;ste es el mensaje que quiero dejar a todos desde este lugar m&iacute;stico de la historia lituana. Lo dejo a todos. Espero que lo contempl&eacute;is y viv&aacute;is siempre&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas lituanos, despu&eacute;s de seis a&ntilde;os, quisiera recordaros y repetiros una vez m&aacute;s estas palabras. Hoy encomiendo vuestra patria a la Virgen de la Puerta de la Aurora y a san Casimiro, patrono de Lituania. Ante su tumba, en la catedral de Vilna, or&eacute; entonces con fervor por toda vuestra naci&oacute;n y di gracias a Dios por haber podido ir a ella y desempe&ntilde;ar mi ministerio pastoral. Tambi&eacute;n invoco la intercesi&oacute;n de santa Eduvigis, reina, cuya memoria lit&uacute;rgica celebra hoy la Iglesia, y tambi&eacute;n la del beato arzobispo Jurgis Matulaitis, incansable e intr&eacute;pido pastor de la Iglesia de Vilna. <\/p>\n<p align=\"left\">Que la fe sea siempre la fuerza de vuestra naci&oacute;n, y el testimonio del amor a Cristo d&eacute; frutos espirituales. Construid sobre la fe el futuro de vuestra patria, vuestra vida, vuestra identidad lituana y cristiana para bien de la Iglesia, de Europa y de la humanidad.<\/p>\n<p align=\"left\">3. &laquo;Dar&eacute;, Se&ntilde;or, la mitad de mis bienes a los pobres&raquo; (<i>Lc<\/i> 19, 8). Deseo volver a la lectura del evangelio seg&uacute;n san Lucas: Cristo, &laquo;la luz del mundo&raquo; (cf. <i>Jn<\/i> 8, 12), llev&oacute; su luz a la casa de Zaqueo y especialmente a su coraz&oacute;n. Gracias a la cercan&iacute;a de Jes&uacute;s, a sus palabras y a su ense&ntilde;anza, comienza a realizarse la transformaci&oacute;n del coraz&oacute;n de ese hombre. Ya en el umbral de su casa, Zaqueo declara: &laquo;Dar&eacute;, Se&ntilde;or, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraud&eacute; a alguien, le devolver&eacute; el cu&aacute;druplo&raquo; (<i>Lc <\/i>19, 8).<\/p>\n<p align=\"left\">En el caso de Zaqueo vemos c&oacute;mo Cristo disipa las tinieblas de la conciencia humana. A su luz se ensanchan los horizontes de la existencia: la persona comienza a darse cuenta de los dem&aacute;s hombres y de sus necesidades. Nace el sentido de la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s, la conciencia de la dimensi&oacute;n social del hombre y, en consecuencia, el sentido de la justicia. San Pablo ense&ntilde;a: &laquo;El fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad&raquo; (<i>Ef<\/i> 5, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">La atenci&oacute;n a los dem&aacute;s hombres, al pr&oacute;jimo, constituye uno de los principales frutos de una conversi&oacute;n sincera. El hombre sale de su ego&iacute;smo, deja de vivir para s&iacute; mismo, y se orienta hacia los dem&aacute;s; siente la necesidad de vivir para los dem&aacute;s, de vivir para los hermanos.<\/p>\n<p align=\"left\">Ese ensanchamiento del coraz&oacute;n como fruto del encuentro con Cristo es la prenda de la salvaci&oacute;n, como lo demuestra el desenlace del di&aacute;logo con Zaqueo: &laquo;Jes&uacute;s le dijo: Hoy ha llegado la salvaci&oacute;n a esta casa (&#8230;), pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido&raquo; (<i>Lc <\/i>19, 9-10).<\/p>\n<p align=\"left\">Esa descripci&oacute;n que nos hace san Lucas del evento que tuvo lugar en Jeric&oacute; resulta muy actual tambi&eacute;n aqu&iacute; hoy. Y nos renueva la exhortaci&oacute;n de Cristo, a quien &laquo;hizo Dios para nosotros sabidur&iacute;a de origen divino, justicia, santificaci&oacute;n y redenci&oacute;n&raquo; (<i>1 Co<\/i> 1, 30). Al igual que en aquella ocasi&oacute;n frente a Zaqueo, tambi&eacute;n hoy Cristo se presenta ante el hombre de nuestro siglo, y a cada uno le hace su propuesta: &laquo;Conviene que hoy me quede yo en tu casa&raquo; (<i>Lc <\/i>19, 5).<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas, ese &laquo;hoy&raquo; es muy importante. Constituye una especie de est&iacute;mulo. En la vida hay asuntos tan importantes y urgentes que no pueden dejarse para el d&iacute;a de ma&ntilde;ana. Deben afrontarse ya &laquo;hoy&raquo;. El salmista exclama: &laquo;Ojal&aacute; escuch&eacute;is hoy su voz: &quot;no endurezc&aacute;is vuestro coraz&oacute;n&quot;&raquo; (<i>Sal<\/i> 95, 8). &laquo;El clamor de los pobres&raquo; (cf. <i>Jb<\/i> 34, 28) de todo el mundo se eleva sin cesar de esta tierra y llega hasta Dios. Es el grito de los ni&ntilde;os, de las mujeres, de los ancianos, de los pr&oacute;fugos, de los que han sufrido injusticias, de las v&iacute;ctimas de la guerra, de los desempleados.<\/p>\n<p align=\"left\">Los pobres est&aacute;n tambi&eacute;n entre nosotros: los que no tienen hogar, los mendigos, los que sufren hambre, los despreciados, los olvidados por sus seres m&aacute;s queridos y por la sociedad, los degradados y los humillados, las v&iacute;ctimas de diversos vicios. Muchos de ellos intentan incluso ocultar su miseria humana, pero es preciso saberlos reconocer. Tambi&eacute;n son pobres las personas que sufren en los hospitales, los ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos o los j&oacute;venes que tienen dificultades y atraviesan los problemas propios de su edad.<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Existen situaciones de miseria permanente que deben sacudir la conciencia del cristiano y llamar su atenci&oacute;n sobre el deber de afrontarlas con urgencia, tanto de manera personal como comunitaria. (&#8230;) Tambi&eacute;n hoy tenemos ante nosotros grandes espacios en los que ha de hacerse presente la caridad de Dios a trav&eacute;s de la actuaci&oacute;n de los cristianos&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; pues, el &laquo;hoy&raquo; de Cristo deber&iacute;a resonar con toda su fuerza en cada coraz&oacute;n y hacerlo sensible para realizar obras de misericordia. &laquo;El clamor y el grito de los pobres&raquo; nos exige una respuesta concreta y generosa. Exige estar disponibles para servir al pr&oacute;jimo. Es una exhortaci&oacute;n de Cristo. Es una llamada que Cristo nos hace constantemente, aunque a cada uno de forma diversa. En efecto, en varios lugares el hombre sufre y llama a sus hermanos. Necesita su presencia y su ayuda. &iexcl;Cu&aacute;n importante es esta presencia del coraz&oacute;n humano y de la solidaridad humana!<\/p>\n<p align=\"left\">No endurezcamos nuestro coraz&oacute;n cuando escuchemos &laquo;el clamor de los pobres&raquo;. Tratemos de escuchar ese grito. Tratemos de actuar y de vivir de modo que en nuestra patria a nadie le falte un techo y el pan en su mesa; que nadie se sienta solo o abandonado. Dirijo este llamamiento a todos mis compatriotas. Conozco todo lo que se hace en Polonia para prevenir la miseria y la indigencia, que se siguen extendiendo. <\/p>\n<p align=\"left\">En este momento deseo subrayar la actividad de las secciones de las <i>C&aacute;ritas <\/i>de la Iglesia, tanto diocesanas como parroquiales. En efecto, ponen en marcha diversas iniciativas, especialmente durante el Adviento y la Cuaresma, prestando as&iacute; una gran ayuda a muchas personas y a numerosos grupos sociales. Tambi&eacute;n realizan actividades formativas y educativas. Esa ayuda muchas veces rebasa las fronteras de Polonia. Son muy numerosos los centros de asistencia social, los hospicios, los comedores gratuitos, los centros de acogida, las casas para madres solteras, los asilos de ni&ntilde;os, las guarder&iacute;as, las instituciones de protecci&oacute;n o los centros para minusv&aacute;lidos que se han creado recientemente. Se trata s&oacute;lo de algunos ejemplos de esta ingente labor de buenos samaritanos.<\/p>\n<p align=\"left\">Asimismo, deseo poner de relieve el esfuerzo que realizan el Estado y las instituciones privadas, y tambi&eacute;n algunas personas o los voluntarios que est&aacute;n comprometidos en esa labor. Es preciso citar aqu&iacute; tambi&eacute;n las iniciativas encaminadas a remediar el preocupante fen&oacute;meno del aumento de la indigencia en varios ambientes y en diversas regiones. Es una contribuci&oacute;n concreta, real y visible al desarrollo de la civilizaci&oacute;n del amor en Polonia.<\/p>\n<p align=\"left\">Debemos recordar siempre que el desarrollo econ&oacute;mico del pa&iacute;s debe tener en cuenta la grandeza de la dignidad y de la vocaci&oacute;n del hombre, &laquo;creado a imagen y semejanza de Dios&raquo; (cf.<i> Gn<\/i> 1, 26). El desarrollo y el progreso econ&oacute;mico no pueden lograrse a costa del hombre, limitando sus exigencias fundamentales. Debe ser un desarrollo en el que el hombre sea el sujeto, es decir, el punto de referencia m&aacute;s importante. No se puede buscar a toda costa el desarrollo y el progreso econ&oacute;mico, pues no ser&iacute;an dignos del hombre (cf.<i> Sollicitudo rei socialis,<\/i> 27). <\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia de hoy anuncia y se esfuerza por realizar la opci&oacute;n preferencial por los pobres. Aqu&iacute; no se trata s&oacute;lo de un sentimiento fugaz o de una acci&oacute;n inmediata, sino de una voluntad real y perseverante de actuar en favor del bien de los necesitados, que a menudo carecen de la esperanza de un futuro mejor.<\/p>\n<p align=\"left\">4. &laquo;<i>Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu, porque de ellos es el reino de los cielos<\/i>&raquo; (<i>Mt<\/i> 5, 3).<\/p>\n<p align=\"left\">Ya desde el inicio de su actividad mesi&aacute;nica, hablando en la sinagoga de Nazaret, Jes&uacute;s dijo: &laquo;El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or est&aacute; sobre m&iacute;, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la buena nueva&raquo; (<i>Lc <\/i>4, 18). Consideraba a los pobres los herederos privilegiados del reino. Eso significa que s&oacute;lo &laquo;los pobres de esp&iacute;ritu&raquo; son capaces de recibir el reino de Dios con todo su coraz&oacute;n. El encuentro de Zaqueo con Jes&uacute;s muestra que tambi&eacute;n un rico puede llegar a participar de la bienaventuranza de Cristo sobre los pobres de esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p align=\"left\">Pobre de esp&iacute;ritu es el que est&aacute; dispuesto a usar con generosidad sus propios bienes en favor de los necesitados. En ese caso, se ve que no est&aacute; apegado a esos bienes. Se ve que comprende su finalidad esencial, pues los bienes materiales est&aacute;n para servir a los dem&aacute;s, especialmente a los necesitados. La Iglesia admite la propiedad privada de los bienes, si se usan con ese fin.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy recordamos a santa Eduvigis, reina. Es conocida su generosidad con los pobres. Aunque era rica, no se olvidaba de los indigentes. Es para nosotros ejemplo y modelo de c&oacute;mo hace falta vivir y poner en pr&aacute;ctica la ense&ntilde;anza de Cristo sobre el amor y la misericordia, y asemejarse a &eacute;l, que, como dice san Pablo, &laquo;siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para que nos hici&eacute;ramos ricos por medio de su pobreza&raquo; (cf. <i>2 Co<\/i> 8, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu&raquo;. Es el grito de Cristo que hoy deber&iacute;a escuchar todo cristiano, todo creyente. Hacen mucha falta los pobres de esp&iacute;ritu, es decir, las personas dispuestas a acoger la verdad y la gracia, abiertas a las maravillas de Dios; personas de gran coraz&oacute;n, que no se dejen seducir por el resplandor de las riquezas de este mundo y no permitan que los bienes materiales se apoderen de su coraz&oacute;n. Son realmente fuertes, porque poseen la riqueza de la gracia de Dios. Viven con la conciencia de que todo lo reciben siempre de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, camina&raquo; (<i>Hch<\/i> 3, 6). Con estas palabras los ap&oacute;stoles Pedro y Juan respondieron a la petici&oacute;n del tullido. Le dieron el mayor bien que hubiera podido desear. Al ser pobres, le dieron al pobre la mayor riqueza: en el nombre de Cristo le devolvieron la salud. De esa manera proclamaron la verdad que han anunciado los confesores de Cristo a lo largo de todas las generaciones.<\/p>\n<p align=\"left\">Los pobres de esp&iacute;ritu, sin poseer ni plata ni oro, gracias a Cristo tienen un poder mayor que el que pueden dar todas las riquezas del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">De verdad, son felices y bienaventurados, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A POLONIA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Elk, martes 8 de junio 1999 &nbsp;&nbsp; 1. &laquo;Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa&raquo; (Lc 19, 5). 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