{"id":40287,"date":"2016-10-05T23:40:23","date_gmt":"2016-10-06T04:40:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-pastoral-a-ancona-misa-de-la-solemnidad-de-la-santisima-trinidad-30-de-mayo-de-1999\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:23","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:23","slug":"viaje-pastoral-a-ancona-misa-de-la-solemnidad-de-la-santisima-trinidad-30-de-mayo-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-pastoral-a-ancona-misa-de-la-solemnidad-de-la-santisima-trinidad-30-de-mayo-de-1999\/","title":{"rendered":"Viaje Pastoral a Ancona: Misa de la solemnidad de la Sant\u00edsima Trinidad (30 de mayo de 1999)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\">VIAJE PASTORAL A ANCONA (ITALIA) <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"3\" color=\"#663300\"><i>Solemnidad de la Sant&iacute;sima Trinidad <br \/>Domingo 30 de mayo de 1999<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">1. &laquo;Gloria al Padre, y al Hijo y al Esp&iacute;ritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendr&aacute;&raquo; (<i>Aleluya<\/i>; cf. <i>Ap<\/i> 1, 8).<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Alabamos a Dios por la providencial coincidencia de las dos fiestas, diversas en su contenido pero convergentes en su significado, que estamos viviendo en esta jornada: la solemnidad de la Sant&iacute;sima Trinidad y las celebraciones del milenario de vuestra iglesia catedral.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">El espl&eacute;ndido edificio, que desde lo alto de la colina domina la ciudad, es efectivamente el s&iacute;mbolo del pueblo de Dios que, en esta tierra de Ancona, se ha reunido, seg&uacute;n una sugestiva expresi&oacute;n de san Cipriano, &laquo;por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (<i>De Orat. Dom<\/i>., 23: <i>PL<\/i> 4, 536). As&iacute; pues, al celebrar el milenario de la catedral, celebramos tambi&eacute;n los prodigios de gracia y amor que, durante diez siglos de historia, la sant&iacute;sima Trinidad ha realizado en favor de las generaciones cristianas que en este territorio han cre&iacute;do en el Evangelio y se han esforzado por vivirlo.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Consciente de esto, nuestra asamblea lit&uacute;rgica, reunida hoy en este estadio engalanado, aclama con alegr&iacute;a: &laquo;&iexcl;Bendito sea Dios Padre y su Hijo unig&eacute;nito y el Esp&iacute;ritu Santo, porque es grande su amor a nosotros!&raquo;.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">2. Verdaderamente es grande el amor que Dios nos tiene a cada uno. Es grande, amad&iacute;simos hermanos y hermanas de Ancona, el amor que Dios os tiene a cada uno de vosotros, y vuestra hermosa catedral, dedicada a san Cir&iacute;aco, es signo tangible de ese amor.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Vista desde fuera, destacando sobre la ciudad, simboliza bien la presencia tranquilizadora de Dios trino, que desde las alturas orienta y protege la vida de los hombres. Al mismo tiempo, la catedral constituye una fuerte invitaci&oacute;n a mirar hacia lo alto, a elevarse por encima de las cosas ordinarias y de todo lo que hace pesada la vida terrena, para fijar la mirada en el cielo, con una continua tensi&oacute;n hacia los valores espirituales. Es, por decirlo as&iacute;, el punto de encuentro entre dos movimientos: el descendente del amor de Dios revelado a la humanidad, y el ascendente de las aspiraciones del hombre a la comuni&oacute;n con Dios, fuente de alegr&iacute;a y paz.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">3. &laquo;&iexcl;Bendito eres en el templo de tu santa gloria. A ti gloria y alabanza por los siglos!&raquo;. Con esta invocaci&oacute;n del Salmo responsorial me alegra saludaros a todos vosotros, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, recordando con gratitud a la Providencia divina los mil a&ntilde;os de vuestra magn&iacute;fica catedral. Conmemoramos un milenio rico en historia, en tradiciones religiosas y culturales, y en activa vida cristiana, entrelazada con los acontecimientos de la ciudad y de la regi&oacute;n.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Os saludo con afecto a todos, comenzando por vuestro pastor, el querido arzobispo Franco Festorazzi, a quien agradezco las amables palabras que me ha dirigido en vuestro nombre al principio de la celebraci&oacute;n. Saludo, asimismo, a los prelados marquesanos, al arzobispo de Zara y a los dem&aacute;s obispos presentes. Saludo cordialmente al vicepresidente del Consejo de ministros, que ha venido en representaci&oacute;n del Gobierno italiano, al alcalde de Ancona, al prefecto, al presidente de la regi&oacute;n y a las autoridades civiles y militares, que han querido honrar con su presencia esta solemne celebraci&oacute;n.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Mi afectuoso saludo va tambi&eacute;n a los sacerdotes, a los religiosos y las religiosas, as&iacute; como a los laicos que se dedican activamente al apostolado. Saludo a los peregrinos que han venido de otras localidades para celebrar con nosotros esta hist&oacute;rica circunstancia y, de modo particular, al grupo de fieles croatas y bosnios.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">A todos, amad&iacute;simos fieles de la archidi&oacute;cesis de Ancona-&Oacute;simo, os abrazo espiritualmente y os agradezco la exquisita acogida que me hab&eacute;is dispensado, manifestando as&iacute; la sensibilidad y el calor t&iacute;picos de la tradici&oacute;n marquesana.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">4. Acabamos de escuchar las palabras del ap&oacute;stol san Pablo: &laquo;Hermanos: alegraos, trabajad por vuestra perfecci&oacute;n, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz&raquo; (<i>2 Co<\/i> 13, 11). Estas mismas palabras, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, os las dirijo a vosotros con afecto y viva cordialidad.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Ante todo, a vosotros, los j&oacute;venes. Con san Pablo os digo: &laquo;Trabajad por vuestra perfecci&oacute;n&raquo;. Una invitaci&oacute;n tan exigente supone en los destinatarios la capacidad de entusiasmo. &iquest;No es &eacute;sta una caracter&iacute;stica t&iacute;pica de vuestra edad? Por eso, os digo: &iexcl;pensad en grande! &iexcl;Tened la valent&iacute;a de ser atrevidos! Con la ayuda de Dios, &laquo;trabajad por vuestra perfecci&oacute;n&raquo;. Dios tiene un proyecto de santidad para cada uno de vosotros.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Hoy est&aacute; aqu&iacute;, en medio de vosotros, la &laquo;cruz de los j&oacute;venes&raquo; que, a partir del A&ntilde;o santo de 1984, ha acompa&ntilde;ado las citas eclesiales m&aacute;s importantes de la juventud. La cruz os invita a testimoniar con valent&iacute;a la fe que hab&eacute;is heredado de san Esteban, san Cir&iacute;aco y san Leopardo, patronos de vuestras comunidades. Estad dispuestos a proseguir por el camino de la nueva evangelizaci&oacute;n, entrando con la cruz victoriosa de Cristo en el tercer milenio.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">5. &laquo;Tened un mismo sentir&raquo;. Queridas familias, y especialmente vosotros, queridos esposos j&oacute;venes, aceptad esta invitaci&oacute;n a la unidad de los corazones y a la comuni&oacute;n plena en Dios. &iexcl;Es grande la vocaci&oacute;n que hab&eacute;is recibido de &eacute;l! &Eacute;l os llama a ser familias abiertas a la vida y al amor, capaces de transmitir esperanza y confianza en el futuro ante una sociedad que a veces carece de ellas.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">&laquo;&iexcl;Alegraos!&raquo;, os repite hoy a vosotros el ap&oacute;stol san Pablo. Para el cristiano la raz&oacute;n profunda de la alegr&iacute;a interior se encuentra en la palabra de Dios y en su amor, que jam&aacute;s falla. Con esta firme certeza, la Iglesia prosigue su peregrinaci&oacute;n y proclama a todos: &laquo;El Dios del amor y de la paz estar&aacute; con vosotros&raquo;.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">6. Mi mirada se extiende ahora hacia toda vuestra ciudad que, asomada al mar Adri&aacute;tico, constituye desde siempre, por decirlo as&iacute;, una &laquo;cabeza de puente&raquo; hacia Oriente. La historia de Ancona est&aacute; impregnada de celo apost&oacute;lico y esp&iacute;ritu misionero. Basta pensar en san Esteban protom&aacute;rtir, a quien se dedic&oacute; la primera catedral, y en Primiano, griego de origen y primer obispo de la ciudad. Luego viene san Cir&iacute;aco, a quien recordamos de modo especial en estas celebraciones del milenario de la catedral dedicada a &eacute;l: ven&iacute;a de Jerusal&eacute;n. Liberio era armenio, y los m&aacute;rtires de &Oacute;simo -Florencio, Sisinio y Dioclecio- tambi&eacute;n proven&iacute;an de Oriente. En verdad vuestra ciudad se asoma a un horizonte vast&iacute;simo.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Ancona, lugar de tr&aacute;nsito para comerciantes y peregrinos, ha conocido a lo largo de los siglos la serena convivencia de comunidades griegas y armenias, que han construido aqu&iacute; sus propios templos y han entablado relaciones de respeto rec&iacute;proco y de colaboraci&oacute;n con la comunidad cat&oacute;lica. Demos gracias a Dios porque la Iglesia de Ancona ha adquirido durante los siglos una &iacute;ndole cosmopolita y ha madurado un ardiente impulso misionero, como testimonia de modo elocuente la actividad de los obispos Antonio Mar&iacute;a Sacconi en China y Giacomo Riccardini en Oriente Medio.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Esta herencia espiritual no se ha interrumpido y sigue dando sus frutos. Lo prueba, entre otras cosas, la cooperaci&oacute;n misionera que la di&oacute;cesis presta a la comunidad eclesial de Anatuya, en Argentina. Estoy seguro de que vuestra Iglesia se abrir&aacute; a nuevas y prometedoras perspectivas, imprimiendo a todo el pueblo cristiano de Ancona un renovado impulso apost&oacute;lico al servicio del Evangelio. &Eacute;ste ser&aacute; uno de los resultados m&aacute;s significativos de las celebraciones jubilares de vuestra catedral.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">7. &laquo;Vivid en paz&raquo;, recomienda san Pablo. Queridos hermanos, la catedral es s&iacute;mbolo de la unidad de la Iglesia. Tambi&eacute;n aqu&iacute;, en Ancona, como en la cercana &Oacute;simo, ha sido el lugar donde toda la ciudad ha rendido alabanza a Dios, la sede de la recuperada armon&iacute;a entre los momentos del culto y de la vida c&iacute;vica, y el punto de referencia para la pacificaci&oacute;n de los esp&iacute;ritus.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Impulsados por la memoria, quer&eacute;is vivir la actualidad de la historia. Y como vuestros padres supieron construir el espl&eacute;ndido templo de piedra, para que fuera signo e invitaci&oacute;n a la comuni&oacute;n de vida, os corresponde a vosotros hacer visible y cre&iacute;ble el significado del edificio sagrado, viviendo en paz en la comunidad eclesial y civil.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Recordando el pasado y atentos al presente, pero tambi&eacute;n proyectados hacia el futuro, vosotros, cristianos de la di&oacute;cesis de Ancona-&Oacute;simo, sab&eacute;is que el progreso espiritual de vuestras comunidades eclesiales e incluso la promoci&oacute;n del bien com&uacute;n de las comunidades civiles exigen un trabajo arduo y la inserci&oacute;n cada vez m&aacute;s vital de vuestras parroquias y asociaciones en el territorio. Ojal&aacute; que el camino recorrido hasta ahora y la fe que os anima os den valent&iacute;a y os impulsen a continuar.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">8. &laquo;La gracia de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, el amor del Padre y la comuni&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo est&eacute;n con todos vosotros&raquo; (<i>2 Co<\/i> 13, 11-13): &eacute;ste es el saludo que el ap&oacute;stol san Pablo dirigi&oacute; a los cristianos de Corinto. Este mismo saludo, de estructura trinitaria, el Sucesor de Pedro desea dirigirlo hoy a vuestra comunidad que est&aacute; de fiesta por el milenario de la catedral.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Cristianos de Ancona, emulando a vuestros antepasados, sed una Iglesia viva al servicio del Evangelio. Una Iglesia acogedora y generosa, que con su testimonio perseverante sepa hacer presente el amor de Dios a todos los seres humanos, especialmente a los que sufren y a los necesitados. S&eacute; que &eacute;ste es vuestro compromiso. Lo testimonia, entre otras cosas, la iniciativa que, como recuerdo de las celebraciones del milenario, ha querido realizar la Iglesia de Ancona: la reestructuraci&oacute;n del complejo de la Anunciaci&oacute;n de la Virgen, que se destinar&aacute; a los servicios de solidaridad y a la pastoral juvenil. El Papa os felicita por esto y os alienta.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Mar&iacute;a, a quien vener&aacute;is en vuestra catedral con el hermoso t&iacute;tulo de &laquo;Reina de todos los santos&raquo;, vele desde lo alto de la colina por cada uno de vosotros y por la gente de mar.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\">Y t&uacute;, Reina de los santos, Reina de la paz, escucha nuestra oraci&oacute;n: haz que seamos testigos cre&iacute;bles de tu Hijo Jes&uacute;s y art&iacute;fices incansables de paz. Am&eacute;n.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE PASTORAL A ANCONA (ITALIA) HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Solemnidad de la Sant&iacute;sima Trinidad Domingo 30 de mayo de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;Gloria al Padre, y al Hijo y al Esp&iacute;ritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendr&aacute;&raquo; (Aleluya; cf. Ap 1, 8). 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