{"id":40290,"date":"2016-10-05T23:40:28","date_gmt":"2016-10-06T04:40:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-a-rumania-misa-en-el-parque-podul-izvor-de-bucarest-9-de-mayo-de-1999\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:28","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:28","slug":"viaje-a-rumania-misa-en-el-parque-podul-izvor-de-bucarest-9-de-mayo-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-a-rumania-misa-en-el-parque-podul-izvor-de-bucarest-9-de-mayo-de-1999\/","title":{"rendered":"Viaje a Ruman\u00eda: Misa en el parque Podul Izvor de Bucarest (9 de mayo de 1999)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\" color=\"#663300\">VIAJE PASTORAL A RUMAN&Iacute;A <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><font face=\"Times\" size=\"3\"><\/p>\n<p><i>Bucarest, domingo 9 de mayo de 1999<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">1. <i> &laquo;&iexcl;Qu&eacute; grandes son tus obras, Se&ntilde;or!&raquo;<\/i>. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">El salmo responsorial de la liturgia de hoy es un c&aacute;ntico de gloria al Se&ntilde;or por las obras que ha realizado. Es una alabanza y una acci&oacute;n de gracias por la creaci&oacute;n, obra de arte de la bondad divina, y por los prodigios que el Se&ntilde;or hizo en favor de su pueblo, liber&aacute;ndolo de la esclavitud de Egipto y gui&aacute;ndolo a trav&eacute;s del mar Rojo. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&iquest;Qu&eacute; decir, adem&aacute;s, de la obra, a&uacute;n m&aacute;s extraordinaria, de la encarnaci&oacute;n del Verbo, que llev&oacute; a plenitud el designio originario de la salvaci&oacute;n humana? En efecto, el proyecto del Padre celestial se lleva a cabo con la muerte y la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, y abraza a los hombres de todas las razas y de todos los tiempos. Como nos recuerda san Pablo en la segunda lectura, Cristo &laquo;muri&oacute; (&#8230;) por los pecados; (&#8230;) el inocente por los culpables. (&#8230;) Como era hombre, lo mataron; pero, como pose&iacute;a el Esp&iacute;ritu, fue devuelto a la vida&raquo; (<i>1 P<\/i> 3, 18). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Cristo crucificado y resucitado: &eacute;ste es el gran anuncio pascual que todo creyente est&aacute; llamado a proclamar y testimoniar con valent&iacute;a. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Antes de dejar esta tierra, el Redentor anuncia a sus disc&iacute;pulos la venida del Par&aacute;clito: &laquo;Yo pedir&eacute; al Padre que os d&eacute; otro Consolador, que est&eacute; con vosotros para siempre, el Esp&iacute;ritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conoc&eacute;is porque vive con vosotros y est&aacute; con vosotros&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 16-17). Desde entonces, el Esp&iacute;ritu anima a la Iglesia y la convierte en signo e instrumento de salvaci&oacute;n para toda la humanidad. &Eacute;l obra en el coraz&oacute;n de los cristianos y les hace tomar conciencia del don y de la misi&oacute;n que Cristo resucitado les ha encomendado. El Esp&iacute;ritu impuls&oacute; a los Ap&oacute;stoles a recorrer todos los caminos del mundo entonces conocido para proclamar el Evangelio. De este modo, el mensaje evang&eacute;lico tambi&eacute;n lleg&oacute; aqu&iacute;, y se ha difundido en Ruman&iacute;a gracias al testimonio heroico de confesores de la fe y de m&aacute;rtires, del pasado y de nuestro siglo. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Verdaderamente, considerando la historia de la Iglesia en Ruman&iacute;a, podemos repetir, con el coraz&oacute;n rebosante de gratitud: &laquo;&iexcl;Qu&eacute; grandes son tus obras, Se&ntilde;or!&raquo;.&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> 2. &laquo;&iexcl;Qu&eacute; grandes son tus obras, Se&ntilde;or!&raquo;. La exclamaci&oacute;n del salmista surge espont&aacute;nea en mi coraz&oacute;n durante esta visita, que me brinda la ocasi&oacute;n de ver con mis propios ojos los prodigios que Dios ha obrado entre vosotros a lo largo de los siglos y especialmente durante estos a&ntilde;os. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Hasta hace poco tiempo, era impensable que el Obispo de Roma pudiera visitar a sus hermanos y hermanas en la fe que viven en Ruman&iacute;a. Hoy, despu&eacute;s de un largo invierno de sufrimiento y persecuci&oacute;n, finalmente podemos darnos el abrazo de la paz y alabar juntos al Se&ntilde;or. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, os saludo a todos con gran afecto. Saludo con deferencia y cordialidad a Su Beatitud, que con un gran gesto de caridad ha querido orar con nosotros en esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. Su presencia y su fraternidad me conmueven profundamente. Le expreso mi gratitud, a la vez que doy gracias por todo a nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Os saludo con renovada alegr&iacute;a a vosotros, amad&iacute;simos y venerados hermanos en el episcopado; en particular, saludo al pastor de esta archidi&oacute;cesis, monse&ntilde;or Ioan Robu, a quien agradezco de coraz&oacute;n las palabras que me ha dirigido al comienzo de la misa, y al metropolita de Fagaras y Alba Julia, monse&ntilde;or Lucian Muresan, presidente de la Conferencia episcopal. Abrazo espiritualmente a todos y cada uno de los cat&oacute;licos de rito latino y a los de rito bizantino-rumano, igualmente queridos para mi coraz&oacute;n. Saludo a los sacerdotes, los religiosos, las religiosas y los laicos que se dedican al apostolado. Saludo a los j&oacute;venes y a las familias, a los enfermos y a cuantos est&aacute;n probados por el sufrimiento f&iacute;sico y espiritual. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Desde esta capital quiero abrazar a Ruman&iacute;a, con todos sus componentes: a todos, tanto cercanos como lejanos, les aseguro mi afecto y mi oraci&oacute;n. Para m&iacute; es una gran alegr&iacute;a espiritual estar en Ruman&iacute;a y dar gracias con vosotros a Dios por las maravillas que ha realizado, y que la liturgia del tiempo pascual nos invita a recordar con alegr&iacute;a y gratitud. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">3. Mientras termina este siglo y ya se vislumbra el alba del tercer milenio, la mirada se dirige a los a&ntilde;os pasados, para reconocer en ellos los signos de la misericordia divina, que siempre acompa&ntilde;an los pasos de quienes conf&iacute;an en Dios. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&iexcl;C&oacute;mo no recordar el concilio ecum&eacute;nico Vaticano II, que abri&oacute; una &eacute;poca nueva en la historia de la Iglesia, imprimi&eacute;ndole un renovado impulso! Gracias a la constituci&oacute;n <i> Lumen gentium<\/i>, la Iglesia ha tomado mayor conciencia de ser pueblo de Dios en camino hacia la realizaci&oacute;n plena del Reino. Advertimos el misterio de la Iglesia una, santa, cat&oacute;lica y apost&oacute;lica, y percibimos el valor de su misi&oacute;n de modo particular aqu&iacute;, en Ruman&iacute;a, donde viven juntos cristianos que pertenecen a la tradici&oacute;n oriental y a la occidental. Viven buscando la unidad, preocupados por responder al mandato de Cristo, y por esta raz&oacute;n desean dialogar, comprenderse y ayudarse mutuamente. Es preciso fomentar y promover cada vez m&aacute;s este anhelo de cooperaci&oacute;n fraterna, sostenido por la oraci&oacute;n y animado por la estima y el respeto rec&iacute;proco, porque s&oacute;lo la paz construye, mientras que la discordia destruye. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">En nombre de esta gran aspiraci&oacute;n ecum&eacute;nica, me dirijo a todos los creyentes en Cristo que viven en Ruman&iacute;a. Estoy aqu&iacute;, entre vosotros, movido &uacute;nicamente por el deseo de la aut&eacute;ntica unidad y por la voluntad de ejercer el ministerio petrino que el Se&ntilde;or me ha encomendado en medio de los hermanos y hermanas en la fe. Doy gracias a Dios, porque me concede ejercerlo. Deseo vivamente y oro para que se llegue cuanto antes a la plena comuni&oacute;n fraterna entre todos los creyentes en Cristo, tanto en Occidente como en Oriente. Por esta unidad, vivificada por el amor, el divino Maestro or&oacute; en el cen&aacute;culo, la v&iacute;spera de su pasi&oacute;n y muerte. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">4. Esta unidad de los cristianos es, ante todo, obra del Esp&iacute;ritu Santo, y es preciso pedirla incesantemente. El d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, los Ap&oacute;stoles, que hasta ese momento se sent&iacute;an torpes y atemorizados, se llenaron de valor y celo apost&oacute;lico. No tuvieron miedo de anunciar a Cristo crucificado y resucitado; no tuvieron miedo de testimoniar con las palabras y la vida su fidelidad al Evangelio, aunque eso implicaba la persecuci&oacute;n e, incluso, la muerte. En efecto, muchos pagaron con el martirio su fidelidad. As&iacute;, la Iglesia, guiada por el Esp&iacute;ritu, se ha difundido en todas las regiones del mundo.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Aunque a veces se han producido incomprensiones y, por desgracia, dolorosas fracturas dentro del &uacute;nico e indiviso cuerpo m&iacute;stico de Cristo, m&aacute;s fuerte que cualquier divisi&oacute;n sigue siendo la<\/font> <font face=\"Times\" size=\"3\">certeza de lo que une a todos los creyentes y de la llamada com&uacute;n a la unidad. Al final del segundo milenio, los senderos que se hab&iacute;an separado comienzan a acercarse, y se intensifica el movimiento ecum&eacute;nico, que busca alcanzar la unidad plena de los creyentes. Los signos de este incesante camino hacia la unidad est&aacute;n presentes tambi&eacute;n en vuestra tierra, Ruman&iacute;a, pa&iacute;s que en su cultura, su lengua y su historia mantiene vivas las huellas de la tradici&oacute;n latina y oriental. Deseo vivamente que la oraci&oacute;n de Jes&uacute;s en el cen&aacute;culo: &laquo;Padre, que sean uno&raquo; (cf. <i> Jn<\/i> 17, 21), est&eacute; siempre en vuestros labios y jam&aacute;s deje de latir en vuestro coraz&oacute;n.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">5. &laquo;Al que me ama, lo amar&aacute; mi Padre, y yo tambi&eacute;n lo amar&eacute; y me revelar&eacute; a &eacute;l&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 21). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Estas palabras, que Jes&uacute;s dirigi&oacute; a sus disc&iacute;pulos la v&iacute;spera de su pasi&oacute;n, son hoy para nosotros una invitaci&oacute;n urgente a proseguir por este camino de fidelidad y amor. Amar a Cristo es el fin &uacute;ltimo de nuestra existencia: amarlo en las situaciones concretas de la vida, para que se manifieste al mundo el amor del Padre; amarlo con todas nuestras fuerzas, para que se realice su proyecto de salvaci&oacute;n y los creyentes lleguen en &eacute;l a la comuni&oacute;n plena. &iexcl;Que jam&aacute;s se apague en el coraz&oacute;n este ardiente deseo! <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Amad&iacute;simos cat&oacute;licos de Ruman&iacute;a, s&eacute; bien cu&aacute;nto hab&eacute;is sufrido durante los a&ntilde;os del duro r&eacute;gimen comunista; s&eacute; tambi&eacute;n con cu&aacute;nta entereza hab&eacute;is perseverado en vuestra fidelidad a Cristo y a su Evangelio. Ahora, en el umbral del tercer milenio, no teng&aacute;is miedo: abrid de par en par las puertas de vuestro coraz&oacute;n a Cristo salvador. &Eacute;l os ama y est&aacute; cerca de vosotros; os llama a un renovado compromiso de evangelizaci&oacute;n. La fe es don de Dios y patrimonio de incomparable valor, que hay que conservar y difundir. Para defender y promover los valores comunes, estad siempre abiertos a una colaboraci&oacute;n eficaz con todos los grupos &eacute;tnico-sociales y religiosos, que componen vuestro pa&iacute;s. Que todas vuestras decisiones est&eacute;n animadas siempre por la esperanza y el amor. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Mar&iacute;a, Madre del Redentor, os acompa&ntilde;e y proteja, para que pod&aacute;is escribir nuevas p&aacute;ginas de santidad y de generoso testimonio cristiano en la historia de Ruman&iacute;a. Am&eacute;n.&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> Saludos del Santo Padre a los peregrinos Beatitud; se&ntilde;or presidente; venerables hermanos en el episcopado: (en rumano) Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, ya est&aacute; a punto de concluir mi peregrinaci&oacute;n a vuestra tierra. Con el coraz&oacute;n rebosante de gratitud por los intensos momentos vividos, invoco sobre todos vosotros, por intercesi&oacute;n del beato Jerem&iacute;as de Valacchia, la gracia del Se&ntilde;or, y os bendigo con rentes, dirigimos juntos nuestra mirada al &uacute;nico Se&ntilde;or. Conservad vuestra herencia cultural. Construid vuestra vida sobre Jesucristo, la piedra angular. Perseverad en vuestra fidelidad al Sucesor de Pedro. Que vuestra fe est&eacute; animada por el esp&iacute;ritu ecum&eacute;nico en la convivencia en este pa&iacute;s, que apreci&aacute;is y am&aacute;is. Os imparto a todos de coraz&oacute;n la bendici&oacute;n apost&oacute;lica. &iexcl;Alabado sea Jesucristo! (en polaco) Saludo cordialmente a mis compatriotas que viven en este pa&iacute;s. Sed seguidores fieles de Cristo en vuestra vida personal y familiar. El Se&ntilde;or os bendiga. Quiero volver a Roma con la esperanza de ver en Roma al patriarca de Ruman&iacute;a. gran afecto. (en franc&eacute;s) Antes de dejar vuestra patria quisiera invitar de coraz&oacute;n al patriarca Teoctist a Roma. (en h&uacute;ngaro) Queridos fieles de lengua h&uacute;ngara, os saludo con gran afecto. Os agradezco vuestra fidelidad al Sucesor de san Pedro. Conservad la fe y vuestro patrimonio cultural. Os imparto mi bendici&oacute;n apost&oacute;lica. &iexcl;Alabado sea Jesucristo! (en alem&aacute;n) Queridos fieles de lengua alemana, os saludo cordialmente, y me alegro de poderme reunir con vosotros aqu&iacute;. A pesar de la lengua y la cultura dife <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE PASTORAL A RUMAN&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Bucarest, domingo 9 de mayo de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;&iexcl;Qu&eacute; grandes son tus obras, Se&ntilde;or!&raquo;. El salmo responsorial de la liturgia de hoy es un c&aacute;ntico de gloria al Se&ntilde;or por las obras que ha realizado. 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