{"id":40295,"date":"2016-10-05T23:40:35","date_gmt":"2016-10-06T04:40:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-de-1999-visita-a-la-parroquia-de-s-maria-de-loreto-en-castelverde-roma\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:35","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:35","slug":"11-de-abril-de-1999-visita-a-la-parroquia-de-s-maria-de-loreto-en-castelverde-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-de-1999-visita-a-la-parroquia-de-s-maria-de-loreto-en-castelverde-roma\/","title":{"rendered":"11 de abril de 1999, Visita a la parroquia de S. Mar\u00eda de Loreto, en Castelverde &#8211; Roma"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\">VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE LA VIRGEN DE LORETO<\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p><i>Domingo &laquo;in albis&raquo;, 11 de abril de 1999<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">1. &laquo;A los ocho d&iacute;as (&#8230;) lleg&oacute; Jes&uacute;s, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y dijo: &quot;Paz a vosotros&quot;&raquo; (<i>Jn<\/i> 20, 26). <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">En esta octava de Pascua, resuena el saludo de paz que Jes&uacute;s dirigi&oacute; a los Ap&oacute;stoles el mismo d&iacute;a de su resurrecci&oacute;n: &laquo;Paz a vosotros&raquo;. Con su muerte y resurrecci&oacute;n, Cristo nos ha reconciliado con el Padre, y a todos los que lo acogen les ha ofrecido el don valioso de la paz. Su gracia redentora los hace testigos de su paz y los compromete a convertirse en art&iacute;fices de paz, acogiendo este don sobrenatural de Dios y traduci&eacute;ndolo en gestos concretos de reconciliaci&oacute;n y fraternidad. <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&iexcl;Cu&aacute;nta necesidad de aut&eacute;ntica paz tiene el mundo en este &uacute;ltimo tramo del milenio! Afecta a las personas, a las familias y a la vida misma de las naciones. Por desgracia, &iexcl;cu&aacute;ntas situaciones de tensi&oacute;n y guerra perduran en el mundo, tanto en Europa como en otros continentes! Durante estos d&iacute;as, nuestros ojos est&aacute;n llenos de las im&aacute;genes de violencia y muerte que provienen de Kosovo y de los Balcanes, donde se libra una guerra con consecuencias dram&aacute;ticas. A pesar de todo, no queremos perder la esperanza de la paz. Como santo Tom&aacute;s y los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles, durante este tiempo pascual estamos llamados a renovar nuestra fe en el Se&ntilde;or vencedor del pecado y la muerte, acogiendo su don de la paz y difundi&eacute;ndolo con todos los medios de que disponemos. <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">2. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de Santa Mar&iacute;a de Loreto en Castelverde, me alegra encontrarme finalmente en vuestra comunidad, que no pude visitar al inicio del pasado mes de febrero. Doy gracias al Se&ntilde;or por la oportunidad que me brinda de estar entre vosotros este domingo, llamado tradicionalmente &laquo;in albis&raquo;. Comparto de buen grado con vosotros la alegr&iacute;a del tiempo pascual, expresada repetidamente durante estos d&iacute;as con las palabras del salmista: &laquo;&Eacute;ste es el d&iacute;a en que actu&oacute; el Se&ntilde;or: sea nuestra alegr&iacute;a y nuestro gozo&raquo; (<i>Sal<\/i> 118, 24) <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&nbsp;Dirijo un saludo cordial al cardenal vicario, al monse&ntilde;or vicegerente, a vuestro querido p&aacute;rroco, don Patrizio Milano, y a sus colaboradores, as&iacute; como a las religiosas Franciscanas de los Sagrados Corazones, a los miembros del consejo pastoral parroquial y a todos los componentes de los diversos grupos, asociaciones y movimientos presentes en la parroquia. Os saludo con afecto a todos vosotros, queridos feligreses, con un recuerdo particular para los pobres y los enfermos, que constituyen un aut&eacute;ntico &laquo;tesoro&raquo; de vuestra comunidad. <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Sab&eacute;is bien que no es la primera vez que vuestra comunidad parroquial recibe la visita del Sucesor de Pedro. En efecto, mi venerado predecesor, el siervo de Dios Papa Pablo VI, de quien concluy&oacute; hace pocas semanas la fase diocesana del proceso de beatificaci&oacute;n, os visit&oacute; el 5 de marzo de 1967: es una circunstancia que merece ser recordada. Su paso dej&oacute; una huella profunda en el coraz&oacute;n de las personas, pero tambi&eacute;n en la misma denominaci&oacute;n del territorio, hasta entonces llamado Castellaccio. En efecto, el Papa, al ver la exuberante vegetaci&oacute;n de esta zona, exclam&oacute;: &laquo;&iexcl;Deber&iacute;a llamarse Castelverde y no Castellaccio!&raquo;. Y la administraci&oacute;n municipal, acogiendo prontamente su propuesta, cambi&oacute; el nombre del barrio. <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">3. Hoy, m&aacute;s de treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de esa fecha, el Papa est&aacute; nuevamente entre vosotros. Deseo que este encuentro sea una ocasi&oacute;n propicia para que todos intensifiquen su camino hacia Dios, gracias a una existencia cristiana m&aacute;s s&oacute;lida, animada por la escucha constante de la palabra de Dios, vivificada por la pr&aacute;ctica frecuente de los sacramentos y caracterizada por un genuino testimonio evang&eacute;lico en todos los ambientes y en todas las situaciones. <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Queridos hermanos y hermanas, el Se&ntilde;or resucitado os llama como individuos y como parroquia a anunciar su Evangelio con el mismo estilo de la comunidad apost&oacute;lica descrito en la primera lectura de hoy (cf. <i>Hch<\/i> 2, 42-43). As&iacute; mostrar&eacute;is el valor de la fe que os anima y la profundidad de vuestro amor a Cristo (cf. <i>1 P<\/i> 1, 7-8). Y entonces ser&eacute;is dichosos, seg&uacute;n la promesa de Jes&uacute;s (cf. <i>Jn<\/i> 20, 28), puesto que, aunque no ten&eacute;is la posibilidad de tocar, como santo Tom&aacute;s, las se&ntilde;ales de la crucifixi&oacute;n en el cuerpo del Resucitado, cre&eacute;is en &eacute;l y quer&eacute;is ser sus ap&oacute;stoles intr&eacute;pidos y generosos. <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">En esta ardua tarea os sostiene la misi&oacute;n ciudadana, oportunidad providencial para la nueva evangelizaci&oacute;n. S&eacute; que en vuestra parroquia hab&eacute;is continuado laudablemente esa importante iniciativa apost&oacute;lica tambi&eacute;n durante este a&ntilde;o, visitando a las familias, potenciando los centros de escucha y procurando llevar a cada uno de sus habitantes el anuncio del Evangelio. Estoy convencido de que la misi&oacute;n no terminar&aacute; con la celebraci&oacute;n de la fase conclusiva en la solemne Vigilia de Pentecost&eacute;s. &iquest;C&oacute;mo se podr&iacute;an dejar sin respuestas adecuadas las numerosas expectativas que la misi&oacute;n ha despertado en el coraz&oacute;n de la gente? Muchas personas desean una vida cristiana m&aacute;s aut&eacute;ntica, y hay que alentar y sostener este anhelo con iniciativas espirituales y misioneras apropiadas. Os corresponde a vosotros prolongar esta extraordinaria experiencia apost&oacute;lica, teniendo en cuenta las expectativas y los desaf&iacute;os relacionados con vuestro barrio, que ha cambiado notablemente durante estos a&ntilde;os. <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Ya han pasado m&aacute;s de 45 a&ntilde;os desde que, en 1953, se puso la primera piedra de la iglesia, bajo la protecci&oacute;n de la Virgen de Loreto, tan querida a los habitantes de Las Marcas, regi&oacute;n de la que proven&iacute;a gran parte de los primeros habitantes de Castelverde. Gracias a Dios, con el paso de los a&ntilde;os se ha alcanzado cierto bienestar, y muchos han tenido la posibilidad de construir una casa para su familia y sus hijos. Pero, junto con el progreso social, a menudo fruto de grandes sacrificios, han aparecido algunos fen&oacute;menos t&iacute;picos de las sociedades de consumo. A veces se filtra cierta superficialidad en la vivencia de la fe. Existe el riesgo de un aislamiento en s&iacute; mismos, sin tener debidamente en cuenta los problemas de los menos favorecidos. Se siente la crisis de la familia, al mismo tiempo que los j&oacute;venes esperan propuestas de vida exigentes, para no caer en una existencia mediocre y superficial. <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">4. El Se&ntilde;or resucitado nos llama a todos a un renovado esfuerzo apost&oacute;lico. Id, nos dice a cada uno. Id, anunciad el Evangelio, y no teng&aacute;is miedo. &Eacute;l est&aacute; con nosotros todos los d&iacute;as hasta el fin de los tiempos. Fortalecidos por esta certeza, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, no dud&eacute;is en ser ap&oacute;stoles del Resucitado. Cada uno tiene la tarea de dar, en su nombre, un generoso impulso a los valores espirituales, como la fidelidad, la acogida y la defensa de la vida en todas sus fases, el amor al pr&oacute;jimo, y la perseverancia en la fe tambi&eacute;n en medio de las inevitables dificultades de todos los d&iacute;as. No olvid&eacute;is que es necesario redescubrir el gusto de la oraci&oacute;n, para que el testimonio cristiano alcance el anhelado y vigoroso despertar. A este prop&oacute;sito, me congratulo con vosotros por la hermosa pr&aacute;ctica de la oraci&oacute;n nocturna, que tiene lugar en vuestra iglesia los primeros viernes de mes. Con ocasi&oacute;n del ya inminente jubileo, ser&iacute;a bueno que en todas las parroquias se realizaran iniciativas similares, para proponer a los peregrinos que lleguen a Roma una ocasi&oacute;n de aut&eacute;ntica espiritualidad. <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">Encomendemos a la Virgen de Loreto, protectora de vuestra parroquia, no s&oacute;lo el &eacute;xito de este encuentro, sino tambi&eacute;n las expectativas y los proyectos de toda vuestra comunidad parroquial. La Virgen os proteja y os inspire pensamientos de paz y reconciliaci&oacute;n, para que siempre sep&aacute;is dar raz&oacute;n de vuestra esperanza. Ella asista a las personas que viven en el barrio y a la comunidad de los marquesanos residentes en Roma. Virgen de Loreto, &iexcl;ruega por nosotros!<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE LA VIRGEN DE LORETO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo &laquo;in albis&raquo;, 11 de abril de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;A los ocho d&iacute;as (&#8230;) lleg&oacute; Jes&uacute;s, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y dijo: &quot;Paz a vosotros&quot;&raquo; (Jn 20, 26). En esta octava &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-de-1999-visita-a-la-parroquia-de-s-maria-de-loreto-en-castelverde-roma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab11 de abril de 1999, Visita a la parroquia de S. Mar\u00eda de Loreto, en Castelverde &#8211; Roma\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40295","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40295","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40295"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40295\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40295"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40295"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40295"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}