{"id":40296,"date":"2016-10-05T23:40:37","date_gmt":"2016-10-06T04:40:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-abril-de-1999-vigilia-pascual\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:37","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:37","slug":"3-de-abril-de-1999-vigilia-pascual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-abril-de-1999-vigilia-pascual\/","title":{"rendered":"3 de abril de 1999, Vigilia pascual"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> JUAN PABLO II <\/font> <\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b><i><font size=\"4\"><span style=\"text-transform: uppercase\">Homil&iacute;a del Santo Padre&nbsp;<\/span><\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"CENTER\"><i>Vigilia Pascual, 3 de abril de 1999<\/i><\/p>\n<p align=\"CENTER\"><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. &quot;<i>La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular<\/i>&quot; (<i>Sal<\/i> 117,22).<\/p>\n<p align=\"left\">Esta noche, la liturgia nos habla con la abundancia y la riqueza de la palabra de Dios. Esta Vigilia es no s&oacute;lo el centro del a&ntilde;o lit&uacute;rgico, sino de alguna manera su matriz. En efecto, a partir de ella se desarrolla toda la vida sacramental. Podr&iacute;a decirse que est&aacute; preparada abundantemente la mesa en torno a la cual la Iglesia re&uacute;ne esta noche a sus hijos; re&uacute;ne, de manera particular, a quienes han de recibir el Bautismo.<\/p>\n<p align=\"left\">Pienso directamente en vosotros, queridos Catec&uacute;menos, que dentro de poco renacer&eacute;is del agua y del Esp&iacute;ritu Santo (cf. <i>Jn<\/i> 3,5). Con gran gozo os saludo y saludo, al mismo tiempo, a los Pa&iacute;ses de donde ven&iacute;s: Albania, Cabo Verde, China, Francia, Marruecos y Hungr&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">Con el Bautismo os convertir&eacute;is en miembros del Cuerpo de Cristo, part&iacute;cipes plenamente de su misterio de comuni&oacute;n. Que vuestra vida permanezca inmersa constantemente en este misterio pascual, de modo que se&aacute;is siempre aut&eacute;nticos testigos del amor de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">2. No s&oacute;lo vosotros, queridos catec&uacute;menos, sino tambi&eacute;n todos los bautizados est&aacute;n llamados esta noche a hacer en la fe una experiencia profunda de lo que poco antes hemos escuchado en la Ep&iacute;stola: &quot;Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con &Eacute;l en la muerte, para que, as&iacute; como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del padre, as&iacute; tambi&eacute;n nosotros andemos en una vida nueva&quot; (<i>Rm<\/i> 6,3-4).<\/p>\n<p align=\"left\">Ser cristianos significa participar personalmente en la muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo. Esta participaci&oacute;n es realizada de manera sacramental por el Bautismo sobre el cual, como s&oacute;lido fundamento, se edifica la existencia cristiana de cada uno de nosotros. Y es por esto que el Salmo responsorial nos ha exhortado a dar gracias: &quot;Dad gracias al Se&ntilde;or porque es bueno, porque es eterna su misericordia&#8230; La diestra del Se&ntilde;or&#8230; es excelsa. No he de morir, vivir&eacute;, para contar las haza&ntilde;as del Se&ntilde;or&quot; (<i>Sal<\/i> 117,1-2.16-17). En esta noche santa la Iglesia repite estas palabras de acci&oacute;n de gracias mientras confesa la verdad sobre Cristo que &quot;padeci&oacute; y fue sepultado, y resucit&oacute; al tercer d&iacute;a&quot; (cf. <i>Credo<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\">3. &quot;<i>Noche en que vel&oacute; el Se&ntilde;or&#8230; por todas las generaciones<\/i>&quot; (<i>Ex<\/i> 12,42).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras del Libro del &Eacute;xodo concluyen la narraci&oacute;n de la salida de los Israelitas de Egipto. Resuenan con una elocuencia singular durante la Vigilia pascual, en cuyo contexto cobran la plenitud de su significado. En este a&ntilde;o dedicado a Dios Padre, &iquest;c&oacute;mo no recordar que esta noche, la noche de Pascua, es <i>la gran &quot;noche de vigilia&quot; del Padre<\/i>? Las dimensiones de esta &quot;<i>vigilia<\/i>&quot; de Dios abarcan todo el Triduo pascual. Sin embargo, el Padre &quot;vela&quot; de manera particular durante el S&aacute;bado Santo, mientras el hijo yace muerto en el sepulcro. El misterio de la victoria de Cristo sobre el pecado del mundo est&aacute; encerrado precisamente en el velar del Padre. &Eacute;l &quot;vela&quot; sobre toda la misi&oacute;n terrena del Hijo. Su infinita compasi&oacute;n llega a su culmen en la hora de la pasi&oacute;n y de la muerte: la hora en que el Hijo es abandonado, para que los hijos sean encontrados; el Hijo muere, para que los hijos puedan volver a la vida.<\/p>\n<p align=\"left\">La vela del Padre explica la resurrecci&oacute;n del Hijo: incluso en la hora de la muerte, no desaparece la relaci&oacute;n de amor en Dios, no desaparece el Esp&iacute;ritu Santo que, derramado por Jes&uacute;s moribundo en la cruz, llena de luz las tinieblas del mal y resucita a Cristo, constituy&eacute;ndolo Hijo de Dios con poder y gloria (cf. <i>Rm<\/i> 1,4).<\/p>\n<p align=\"left\">4. &quot;<i>La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular<\/i>&quot; (<i>Sal<\/i> 117,22). A la luz de la Resurrecci&oacute;n de Cristo, &iexcl;c&oacute;mo sobresale en plenitud esta verdad que canta el Salmista! Condenado a una muerte ignominiosa, el Hijo del hombre, crucificado y resucitado, se ha convertido en la piedra angular para la vida de la Iglesia y de cada cristiano.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Es el Se&ntilde;or quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente&quot; (<i>Sal<\/i> 117,23). Esto sucedi&oacute; en esta noche santa. Lo pudieron constatar las mujeres que &quot;el primer d&iacute;a de la semana&#8230; cuando a&uacute;n estaba oscuro&quot; (<i>Jn<\/i> 20,1), fueron al sepulcro para ungir el cuerpo del Se&ntilde;or y encontraron la tumba vac&iacute;a. oyeron la voz del &aacute;ngel: &quot;No tem&aacute;is, ya s&eacute; que busc&aacute;is a Jes&uacute;s el crucificado. No est&aacute; aqu&iacute;: ha resucitado&quot; (cf. <i>Mt<\/i> 28,1-5).<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; se cumplieron las palabras prof&eacute;ticas del Salmista: &quot;La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular&quot;. &Eacute;sta es nuestra fe. &Eacute;sta es la fe de la Iglesia y nosotros nos gloriamos de profesarla en el umbral del tercer milenio, porque la Pascua de Cristo es la esperanza del mundo, ayer, hoy y siempre.<\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p> <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PABLO II Homil&iacute;a del Santo Padre&nbsp; Vigilia Pascual, 3 de abril de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &quot;La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular&quot; (Sal 117,22). Esta noche, la liturgia nos habla con la abundancia y la riqueza de la palabra de Dios. 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