{"id":40298,"date":"2016-10-05T23:40:41","date_gmt":"2016-10-06T04:40:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-abril-de-1999-santa-misa-crismal\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:41","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:41","slug":"1-de-abril-de-1999-santa-misa-crismal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-abril-de-1999-santa-misa-crismal\/","title":{"rendered":"1 de abril de 1999, Santa Misa Crismal"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II<br \/>DURANTE LA MISA CRISMAL<\/font><\/i><\/b> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p><i>Jueves Santo, 1 de abril de 1999<\/i><\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">1. &laquo;Aquel que nos am&oacute;, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino, y hecho sacerdotes de Dios, su Padre, a &eacute;l la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Am&eacute;n&raquo; (<i>Ap<\/i> 1, 5-6).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Cristo, el Sacerdote de la alianza nueva y eterna, ha entrado por medio de su sangre en el santuario celestial, despu&eacute;s de realizar, de una vez para siempre, el perd&oacute;n de los pecados de toda la humanidad. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">En el umbral del Triduo santo, los sacerdotes de todas las Iglesias particulares del mundo se re&uacute;nen con sus obispos para la solemne Misa crismal, durante la cual renuevan las promesas sacerdotales. Tambi&eacute;n el presbiterio de la Iglesia que est&aacute; en Roma se congrega en torno a su Obispo, antes del gran d&iacute;a, en el que la liturgia recuerda c&oacute;mo Cristo se convirti&oacute;, con su sangre, en el &uacute;nico y eterno sacerdote.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Os saludo cordialmente a cada uno de vosotros, amad&iacute;simos hermanos en el sacerdocio, y en particular al cardenal vicario, a los cardenales concelebrantes, a los obispos auxiliares y a los dem&aacute;s prelados presentes. Es grande mi alegr&iacute;a al volver a encontrarme con vosotros en este d&iacute;a que, para nosotros, ministros ordenados, tiene el aroma de la unci&oacute;n sagrada con que hemos sido consagrados a imagen de aquel que es el Consagrado del Padre.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">&laquo;&Eacute;l viene en las nubes. Todo ojo lo ver&aacute;; tambi&eacute;n los que lo atravesaron&raquo; (<i>Ap<\/i> 1, 7). Ma&ntilde;ana, la liturgia del Viernes santo actualizar&aacute; para nosotros lo que dice el autor del Apocalipsis, con las palabras que acabamos de proclamar. En este d&iacute;a sant&iacute;simo de la pasi&oacute;n y muerte de Cristo, todos los altares se despojar&aacute;n y quedar&aacute;n envueltos en un gran silencio: ninguna misa se celebrar&aacute; en el momento en que haremos la memoria anual del &uacute;nico sacrificio, ofrecido de modo cruento por Cristo sacerdote en el altar de la cruz.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">2. &laquo;Nos ha convertido en un reino, y hecho sacerdotes&raquo; (<i>Ap<\/i> 1, 6). Cristo no s&oacute;lo realiz&oacute; personalmente el sacrificio redentor, que quita el pecado del mundo y glorifica de forma perfecta al Padre. Tambi&eacute;n instituy&oacute; el sacerdocio como sacramento de la nueva alianza, para que el &uacute;nico sacrificio ofrecido por &eacute;l al Padre de modo cruento pudiera renovarse continuamente en la Iglesia de modo incruento, bajo las especies del pan y del vino. El Jueves santo es, precisamente, el d&iacute;a en que conmemoramos de modo especial el sacerdocio que Cristo instituy&oacute; en la &uacute;ltima cena, uni&eacute;ndolo indisolublemente al sacrificio eucar&iacute;stico.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">&laquo;Nos ha (&#8230;) hecho sacerdotes&raquo;. Nos ha hecho part&iacute;cipes de su &uacute;nico sacerdocio, para que pudiera renovarse en todos los altares del mundo y en todas las &eacute;pocas de la historia el sacrificio cruento e irrepetible del Calvario. El Jueves santo es la gran fiesta de los presb&iacute;teros. Esta tarde renovaremos el memorial de la instituci&oacute;n del sacrificio eucar&iacute;stico, seg&uacute;n la cronolog&iacute;a de los acontecimientos pascuales, tal como nos los transmiten los evangelios. En cambio, la liturgia solemne de esta ma&ntilde;ana es una singular acci&oacute;n de gracias a Dios por parte de todos nosotros que, por un don que es a la vez misterio, participamos &iacute;ntimamente en el sacerdocio de Cristo. Cada uno de nosotros hace suyas las palabras del salmo: &laquo;<i>Misericordias Domini in aeternum cantabo<\/i>&raquo;, &laquo;Cantar&eacute; eternamente las misericordias del Se&ntilde;or&raquo; (<i>Sal<\/i> 88, 2).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">3. Queremos renovar en nosotros la certeza de ese don. En cierto sentido, queremos recibirlo de nuevo, para orientarlo hacia un ulterior servicio. En efecto, nuestro sacerdocio sacramental es un ministerio, un servicio singular y espec&iacute;fico. Servimos a Cristo, a fin de que su sacerdocio &uacute;nico e irrepetible pueda vivir y actuar siempre en la Iglesia para el bien de los fieles. Servimos al pueblo cristiano, a nuestros hermanos y hermanas, quienes, mediante nuestro ministerio sacramental, participan de manera cada vez m&aacute;s profunda en la redenci&oacute;n de Cristo.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Hoy, con especial intensidad, cada uno de nosotros puede repetir con Cristo las palabras del profeta Isa&iacute;as proclamadas en el evangelio: &laquo;El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or est&aacute; sobre m&iacute;, porque me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena nueva a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or&raquo; (<i>Lc<\/i> 4, 18-19).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">4. &laquo;Un a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or&raquo;. Queridos hermanos, ya nos encontramos cerca del umbral de un extraordinario a&ntilde;o de gracia, el gran jubileo, en el que celebraremos el bimilenario de la Encarnaci&oacute;n. &Eacute;ste es el &uacute;ltimo Jueves santo antes del a&ntilde;o 2000.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Me alegra entregar idealmente a los presb&iacute;teros del todo el mundo la Carta que les he dirigido para esta circunstancia. En el a&ntilde;o dedicado al Padre, la paternidad de todo sacerdote, reflejo de la del Padre celestial, debe ser cada vez m&aacute;s evidente, para que el pueblo cristiano y los hombres de toda raza y cultura experimenten el amor que Dios les tiene y lo sigan con fidelidad. Que el pr&oacute;ximo jubileo sea para todos ocasi&oacute;n propicia para experimentar el amor misericordioso de Dios, poderosa energ&iacute;a espiritual que renueva el coraz&oacute;n del hombre.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Durante esta solemne celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica pidamos al Se&ntilde;or que la gracia del gran jubileo madure plenamente en todos los miembros del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, y, de modo particular, en los sacerdotes.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">El A&ntilde;o santo ya cercano nos llama a todos nosotros, ministros ordenados, a estar completamente disponibles al don misericordioso que Dios Padre quiere dispensar con abundancia a todo ser humano. El Padre busca este tipo de sacerdotes (cf. <i>Jn<\/i> 4, 23). &iexcl;Ojal&aacute; que los encuentre rebosantes de su santa unci&oacute;n, para difundir entre los pobres la buena nueva de la salvaci&oacute;n! Am&eacute;n.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO IIDURANTE LA MISA CRISMAL Jueves Santo, 1 de abril de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;Aquel que nos am&oacute;, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino, y hecho sacerdotes de Dios, su Padre, a &eacute;l la gloria y el poder por los siglos de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-abril-de-1999-santa-misa-crismal\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1 de abril de 1999, Santa Misa Crismal\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40298","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40298","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40298"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40298\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40298"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40298"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40298"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}