{"id":40299,"date":"2016-10-05T23:40:42","date_gmt":"2016-10-06T04:40:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-marzo-de-1999-domingo-de-ramos\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:42","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:42","slug":"28-de-marzo-de-1999-domingo-de-ramos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-marzo-de-1999-domingo-de-ramos\/","title":{"rendered":"28 de marzo de 1999, Domingo de Ramos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">DOMINGO DE RAMOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><font face=\"Times\" size=\"3\"><\/p>\n<p><i>XIV Jornada mundial de la juventud<br \/>28 de marzo de 1999<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">1. <i>&laquo;Cristo se humill&oacute;, haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz&raquo;<\/i> (<i>Flp<\/i> 2, 8).<\/p>\n<p align=\"left\">La celebraci&oacute;n de la Semana santa comienza con el &laquo;&iexcl;Hosanna!&raquo; de este domingo de Ramos, y llega a su momento culminante en el &laquo;&iexcl;Crucif&iacute;calo!&raquo; del Viernes santo. Pero no se trata de un contrasentido; es, m&aacute;s bien, el centro del misterio que la liturgia quiere proclamar: Jes&uacute;s se entreg&oacute; voluntariamente a su pasi&oacute;n, no se vio obligado por fuerzas superiores a &eacute;l (cf. <i>Jn<\/i> 10, 18). &Eacute;l mismo, escrutando la voluntad del Padre, comprendi&oacute; que hab&iacute;a llegado su hora, y la acept&oacute; con la obediencia libre del Hijo y con infinito amor a los hombres.<\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s llev&oacute; nuestros pecados a la cruz, y nuestros pecados llevaron a Jes&uacute;s a la cruz: fue triturado por nuestras culpas (cf. <i>Is<\/i> 53, 5). A David, que buscaba al responsable del delito que le hab&iacute;a contado Nat&aacute;n, el profeta le responde: &laquo;T&uacute; eres ese hombre&raquo; (2 S 12, 7). La palabra de Dios nos responde lo mismo a nosotros, que nos preguntamos qui&eacute;n hizo morir a Jes&uacute;s: &laquo;T&uacute; eres ese hombre&raquo;. En efecto, el proceso y la pasi&oacute;n de Jes&uacute;s contin&uacute;an en el mundo actual, y los renueva cada persona que, cayendo en el pecado, prolonga el grito: &laquo;No a &eacute;ste, sino a Barrab&aacute;s. &iexcl;<i>Crucif&iacute;calo<\/i>!&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Al contemplar a Jes&uacute;s en su pasi&oacute;n, vemos como en un espejo los sufrimientos de la humanidad, as&iacute; como nuestras situaciones personales. Cristo, aunque no ten&iacute;a pecado, tom&oacute; sobre s&iacute; lo que el hombre no pod&iacute;a soportar: la injusticia, el mal, el pecado, el odio, el sufrimiento y, por &uacute;ltimo, la muerte. En Cristo, Hijo del hombre humillado y sufriente, Dios ama a todos, perdona a todos y da el sentido &uacute;ltimo a la existencia humana.<\/p>\n<p align=\"left\">Nos encontramos aqu&iacute;, esta ma&ntilde;ana, para recoger este mensaje del Padre que nos ama. Podemos preguntarnos: &iquest;qu&eacute; quiere de nosotros? Quiere que, al contemplar a Jes&uacute;s, aceptemos seguirlo en su pasi&oacute;n, para compartir con &eacute;l la resurrecci&oacute;n. En este momento nos vienen a la memoria las palabras que Jes&uacute;s dijo a sus disc&iacute;pulos: &laquo;El c&aacute;liz que yo voy a beber, tambi&eacute;n vosotros lo beber&eacute;is y ser&eacute;is bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado&raquo; (<i>Mc<\/i> 10, 39). &laquo;Si alguno quiere venir en pos de m&iacute;, (&#8230;) tome su cruz y s&iacute;game. Porque quien quiera salvar su vida, la perder&aacute;, pero quien pierda su vida por m&iacute;, la encontrar&aacute;&raquo; (<i>Mt<\/i> 16, 24-25).<\/p>\n<p align=\"left\">El &laquo;Hosanna&raquo; y el &laquo;Crucif&iacute;calo&raquo; se convierten as&iacute; en la medida de un modo de concebir la vida, la fe y el testimonio cristiano: no debemos desalentarnos por las derrotas, ni exaltarnos por las victorias, porque, como sucedi&oacute; con Cristo, la &uacute;nica victoria es la fidelidad a la misi&oacute;n recibida del Padre: &laquo;Por eso Dios lo exalt&oacute; sobre todo y le concedi&oacute; el nombre que est&aacute; sobre todo nombre&raquo; (<i>Flp<\/i> 2, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">3. La primera parte de la celebraci&oacute;n de hoy nos ha hecho revivir la entrada triunfal de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n. &iquest;Qui&eacute;n intuy&oacute;, en aquel d&iacute;a fat&iacute;dico, que Jes&uacute;s de Nazaret, el Maestro que hablaba con autoridad (cf. <i>Lc<\/i> 4, 32), era el Mes&iacute;as, el hijo de David, el Salvador esperado y prometido? Fue el pueblo, y los m&aacute;s entusiastas y activos en medio del pueblo fueron los j&oacute;venes, que se convirtieron as&iacute;, en cierto modo, en &laquo;heraldos&raquo; del Mes&iacute;as. Comprendieron que aquella era la hora de Dios, la hora anhelada y bendita, esperada durante siglos por Israel, y, llevando ramos de olivo y de palma, proclamaron el triunfo de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">Continuando espiritualmente ese acontecimiento, se celebra desde hace ya catorce a&ntilde;os la Jornada mundial de la juventud, durante la cual los j&oacute;venes, reunidos con sus pastores, profesan y proclaman con alegr&iacute;a su fe en Cristo, se interrogan sobre sus aspiraciones m&aacute;s profundas, experimentan la comuni&oacute;n eclesial, confirman y renuevan su compromiso en la urgente tarea de la nueva evangelizaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Buscan al Se&ntilde;or en el centro del misterio pascual. El misterio de la cruz gloriosa se convierte para ellos en el gran don y, al mismo tiempo, en el signo de la madurez de la fe. Con su cruz, s&iacute;mbolo universal del amor, Cristo gu&iacute;a a los j&oacute;venes del mundo a la gran &laquo;asamblea&raquo; del reino de Dios, que transforma los corazones y la sociedad.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;C&oacute;mo no dar gracias al Se&ntilde;or por las Jornadas mundiales de la juventud, que empezaron en 1985 precisamente en la plaza de San Pedro y que, siguiendo la &laquo;cruz del A&ntilde;o santo&raquo;, han recorrido el mundo como una larga peregrinaci&oacute;n hacia el nuevo milenio? &iquest;C&oacute;mo no alabar a Dios, que revela a los j&oacute;venes los secretos de su reino (cf. <i>Mt<\/i> 11, 25), por todos los frutos de bien y de testimonio cristiano que ha suscitado esta feliz iniciativa?<\/p>\n<p align=\"left\">Esta Jornada mundial de la juventud es la &uacute;ltima antes de la gran cita jubilar, &uacute;ltima de este siglo y de este milenio; por eso, reviste una importancia singular. Ojal&aacute; que, con la contribuci&oacute;n de todos, sea una fuerte experiencia de fe y de comuni&oacute;n eclesial.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Los j&oacute;venes de Jerusal&eacute;n aclamaban: &laquo;&iexcl;Hosanna al Hijo de David!&raquo; (<i>Mt<\/i> 21, 9). J&oacute;venes, amigos m&iacute;os, &iquest;quer&eacute;is tambi&eacute;n vosotros, como vuestros coet&aacute;neos de aquel d&iacute;a lejano, reconocer a Jes&uacute;s como el Mes&iacute;as, el salvador, el maestro, el gu&iacute;a, el amigo de vuestra vida? Recordad: s&oacute;lo &eacute;l conoce a fondo lo que hay en todo ser humano (cf. <i>Jn<\/i> 2, 25); s&oacute;lo &eacute;l le ense&ntilde;a a abrirse al misterio y a llamar a Dios con el nombre de Padre, &laquo;Abb&aacute;&raquo;; s&oacute;lo &eacute;l lo capacita para un amor gratuito a su pr&oacute;jimo, acogido y reconocido como &laquo;hermano&raquo; y &laquo;hermana&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos j&oacute;venes, salid con gozo al encuentro de Cristo, que alegra vuestra juventud. Buscadlo y encontradlo en la adhesi&oacute;n a su palabra y a su misteriosa presencia eclesial y sacramental. Vivid con &eacute;l en la fidelidad a su Evangelio, que en verdad es exigente hasta el sacrificio, pero que, al mismo tiempo, es la &uacute;nica fuente de esperanza y de aut&eacute;ntica felicidad. Amadlo en el rostro de vuestro hermano necesitado de justicia, de ayuda, de amistad y de amor.<\/p>\n<p align=\"left\">En v&iacute;speras del nuevo milenio, &eacute;sta es vuestra hora. El mundo contempor&aacute;neo os abre nuevos senderos y os llama a ser portadores de fe y alegr&iacute;a, como expresan los ramos de palma y de olivo que llev&aacute;is hoy en las manos, s&iacute;mbolo de una nueva primavera de gracia, de belleza, de bondad y de paz. El Se&ntilde;or Jes&uacute;s est&aacute; con vosotros y os acompa&ntilde;a.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Todos los a&ntilde;os la Iglesia entra con emoci&oacute;n, durante la Semana santa, en el misterio pascual, conmemorando la muerte y la resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente en virtud del misterio pascual, que la engendra, puede proclamar ante el mundo, con las palabras y las obras de sus hijos: &laquo;Cristo Jes&uacute;s es Se&ntilde;or para gloria de Dios Padre&raquo; (<i>Flp<\/i> 2, 11). &iexcl;S&iacute;! Jesucristo es el Se&ntilde;or. Es el Se&ntilde;or del tiempo y de la historia, el Redentor y el Salvador del hombre. &iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or! &iexcl;Hosanna! Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DOMINGO DE RAMOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II XIV Jornada mundial de la juventud28 de marzo de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;Cristo se humill&oacute;, haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz&raquo; (Flp 2, 8). La celebraci&oacute;n de la Semana santa comienza con el &laquo;&iexcl;Hosanna!&raquo; de este domingo de Ramos, y llega a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-marzo-de-1999-domingo-de-ramos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab28 de marzo de 1999, Domingo de Ramos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40299","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40299","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40299"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40299\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40299"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40299"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40299"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}