{"id":40300,"date":"2016-10-05T23:40:44","date_gmt":"2016-10-06T04:40:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-marzo-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-teresa-del-nino-jesus-en-panfilo\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:44","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:44","slug":"21-de-marzo-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-teresa-del-nino-jesus-en-panfilo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-marzo-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-teresa-del-nino-jesus-en-panfilo\/","title":{"rendered":"21 de marzo de 1999, Visita a la parroquia romana de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas en P\u00e1nfilo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"><font color=\"#663300\">VISITA A LA PARROQUIA ROMANA<br \/>DE SANTA TERESA DEL NI&Ntilde;O JES&Uacute;S EN P&Aacute;NFILO<\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><font face=\"Times\" size=\"3\"><\/p>\n<p><i>Domingo 21 de marzo de 1999<\/i><br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">1. &laquo;Yo soy la resurrecci&oacute;n y la vida: el que cree en m&iacute;, aunque haya muerto, vivir&aacute;; y el que est&aacute; vivo y cree en m&iacute;, no morir&aacute; para siempre&raquo; (<i>Jn<\/i> 11, 25-26; cf. <i>Aclamaci&oacute;n antes del Evangelio<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\">Podemos imaginar la sorpresa que ese anuncio provoc&oacute; en los oyentes, los cuales, sin embargo, pudieron constatar poco despu&eacute;s la verdad de las palabras de Jes&uacute;s, cuando, obedeciendo a su orden, L&aacute;zaro, que ya llevaba cuatro d&iacute;as en el sepulcro, sali&oacute; afuera vivo. Jes&uacute;s dio m&aacute;s tarde una confirmaci&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s clamorosa de su asombrosa afirmaci&oacute;n cuando, con su propia resurrecci&oacute;n, consigui&oacute; la victoria definitiva sobre el mal y la muerte.<\/p>\n<p align=\"left\">Lo que muchos siglos antes hab&iacute;a anunciado el profeta Ezequiel, al dirigirse a los israelitas deportados de Babilonia: &laquo;Os infundir&eacute; mi esp&iacute;ritu y vivir&eacute;is&raquo; (<i>Ez<\/i> 37, 14), se har&aacute; realidad en el misterio pascual, y el ap&oacute;stol san Pablo lo presentar&aacute; como el n&uacute;cleo fundamental de la nueva vida de los creyentes: &laquo;Pero vosotros no est&aacute;is en la carne, sino en el esp&iacute;ritu, ya que el Esp&iacute;ritu de Dios habita en vosotros&raquo; (<i>Rm<\/i> 8, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;No consiste precisamente en esto la actualidad del mensaje evang&eacute;lico? En una sociedad en la que se manifiestan signos de muerte, pero donde se advierte al mismo tiempo una profunda necesidad de esperanza de vida, los cristianos tienen la misi&oacute;n de seguir proclamando a Cristo, &laquo;resurrecci&oacute;n y vida&raquo; del hombre. S&iacute;, frente a los s&iacute;ntomas de una &laquo;cultura de muerte&raquo; que avanza, tambi&eacute;n hoy debe resonar la gran revelaci&oacute;n de Jes&uacute;s: &laquo;Yo soy la resurrecci&oacute;n y la vida&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de Santa Teresa del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s en P&aacute;nfilo, me alegra encontrarme hoy entre vosotros, prosiguiendo mi visita pastoral a las parroquias de nuestra di&oacute;cesis.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo cordialmente al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector, a vuestro p&aacute;rroco, padre Tommaso Pacini, y a los religiosos carmelitas descalzos que colaboran en la direcci&oacute;n de la parroquia. Mi pensamiento va asimismo a las religiosas, a los miembros del consejo pastoral y a los integrantes de los diversos grupos parroquiales, que realizan un valioso trabajo en los diferentes campos de la pastoral parroquial.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo con afecto a todas las personas que viven en este barrio. En particular, deseo saludar a los ancianos, que s&eacute; que son numerosos, pero tambi&eacute;n a las familias j&oacute;venes que se han trasladado recientemente a esta zona. Ojal&aacute; que la parroquia, llamada a ser una aut&eacute;ntica &laquo;familia de familias&raquo;, sea cada vez m&aacute;s una comunidad acogedora para ellas, a fin de que les ayude a realizar su vocaci&oacute;n al servicio del Evangelio.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Hace dos d&iacute;as celebramos la solemnidad de san Jos&eacute;, esposo de la Virgen Mar&iacute;a, custodio del Redentor y trabajador. En este momento, quisiera recordar a cuantos pasan gran parte del d&iacute;a trabajando en las diversas instituciones presentes en este barrio: el Instituto poligr&aacute;fico del Estado, el ENEL, la escuela secundaria estatal &laquo;Vittorio Alfieri&raquo;, as&iacute; como las numerosas oficinas y sedes diplom&aacute;ticas. S&eacute; que, en el &aacute;mbito de la misi&oacute;n ciudadana, en la que tambi&eacute;n vosotros particip&aacute;is activamente, y os felicito por ello, vuestra comunidad parroquial est&aacute; cada vez m&aacute;s atenta a las exigencias de los diversos ambientes y trata de proyectar y proponer adecuadas iniciativas de formaci&oacute;n y oraci&oacute;n en los momentos m&aacute;s oportunos para quienes durante todo el d&iacute;a se dedican a actividades productivas.<\/p>\n<p align=\"left\">Los creyentes deben &laquo;ser presencia&raquo; activa y evangelizadora en los lugares de trabajo. Al reunirse en la parroquia para orar juntos y crecer en la fe, tambi&eacute;n est&aacute;n llamados a ser levadura de renovaci&oacute;n espiritual donde trabajan. Han de convertirse en ap&oacute;stoles de sus hermanos, dirigi&eacute;ndoles la invitaci&oacute;n evang&eacute;lica &laquo;ven y ver&aacute;s&raquo; (cf. <i>Jn<\/i> 1, 46) y ayud&aacute;ndoles a redescubrir y vivir con mayor convicci&oacute;n los valores cristianos.<\/p>\n<p align=\"left\">A prop&oacute;sito de la misi&oacute;n ciudadana, &iquest;c&oacute;mo no encomendar su camino futuro a la patrona de esta parroquia, santa Teresa del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, a quien llam&aacute;is familiarmente santa Teresita? Vivi&oacute; tan intensamente el celo misionero entre las paredes del Carmelo, que fue proclamada patrona de las misiones. Adem&aacute;s de la misi&oacute;n ciudadana, encomend&eacute;mosle tambi&eacute;n las &laquo;misiones <i>ad gentes<\/i>&raquo; de la di&oacute;cesis de Roma y a todos los misioneros romanos, que han ido a muchas partes del mundo para sembrar generosamente la semilla evang&eacute;lica.<\/p>\n<p align=\"left\">4. La vida y el mensaje espiritual de santa Teresa del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s y de la Santa Faz, que tuve la alegr&iacute;a de proclamar doctora de la Iglesia el 19 de octubre de 1997, son muy elocuentes para la Iglesia de nuestro tiempo. Pienso, por ejemplo, en lo mucho que puede ense&ntilde;ar a los numerosos fieles que, en todo el mundo, se preparan para venir en peregrinaci&oacute;n a Roma, con ocasi&oacute;n del A&ntilde;o santo. Tambi&eacute;n santa Teresa de Lisieux peregrin&oacute; a Roma, en 1887. Precisamente en esta iglesia se conserva, entre sus reliquias, el velo que llevaba con ocasi&oacute;n de \u2022la audiencia pontificia, en la que pidi&oacute; y obtuvo la autorizaci&oacute;n del Papa Le&oacute;n XIII para poder entrar en el Carmelo aunque s&oacute;lo ten&iacute;a 15 a&ntilde;os de edad.<\/p>\n<p align=\"left\">La joven Teresa se entusiasm&oacute; al descubrir Roma, &laquo;ciudad santuario&raquo;, en la que se hallan innumerables testimonios de santidad y amor a Cristo. Adem&aacute;s, Teresa supo expresar y sintetizar en su experiencia m&iacute;stica el n&uacute;cleo mismo del mensaje vinculado al pr&oacute;ximo jubileo, es decir, el anuncio de la misericordia de Dios Padre y la invitaci&oacute;n a confiar totalmente en &eacute;l, que sale al encuentro de todos y que a todos quiere salvar mediante la cruz de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Santa Teresa nos recuerda tambi&eacute;n el entusiasmo y la generosidad de los j&oacute;venes. Su entrega continua al amor misericordioso de Dios hizo que su juventud fuera m&aacute;s feliz y luminosa. Queridos j&oacute;venes de esta parroquia y j&oacute;venes de toda la di&oacute;cesis, con quienes tendr&eacute; la alegr&iacute;a de encontrarme en el Vaticano el jueves pr&oacute;ximo, os deseo que alcanc&eacute;is la sencillez de coraz&oacute;n y la santidad de la &laquo;joven&raquo; Teresa, para experimentar su confianza en la providencia misericordiosa de Dios. &iquest;No son precisamente los j&oacute;venes quienes sienten intensamente la necesidad de ser acogidos, amados y perdonados? A vosotros, queridos muchachos y muchachas, deseo recordaros una vez m&aacute;s que s&oacute;lo en Dios podemos encontrar la fuente que sacia toda sed de amor y de verdad presente en nuestro coraz&oacute;n. Os deseo que experiment&eacute;is la fascinaci&oacute;n de este amor divino y que lo viv&aacute;is en vuestra vida diaria.<\/p>\n<p align=\"left\">Amad&iacute;simos feligreses de esta parroquia, mientras ven&iacute;a me preguntaba por qu&eacute;, en el t&iacute;tulo de vuestra parroquia, despu&eacute;s del nombre de Santa Teresa del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, aparece la expresi&oacute;n &laquo;en P&aacute;nfilo&raquo;. Como bien sab&eacute;is, es porque bajo el altar mayor se encuentra la tumba de san P&aacute;nfilo, m&aacute;rtir romano del siglo III. Este venerado sepulcro forma parte de un amplio conjunto de cementerios y de monumentos cristianos de gran belleza. Que el testimonio de san P&aacute;nfilo y de los numerosos m&aacute;rtires de la Iglesia de Roma nos anime y estimule a testimoniar con valent&iacute;a nuestra fidelidad a Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Repitamos con el evangelista: &laquo;S&iacute;, Se&ntilde;or: yo creo que t&uacute; eres el Mes&iacute;as, el Hijo de Dios, que ten&iacute;a que venir al mundo&raquo; (<i>Jn<\/i> 11, 27).<\/p>\n<p align=\"left\">Como Marta, la hermana de L&aacute;zaro, tambi&eacute;n nosotros queremos renovar hoy nuestra fe en Jes&uacute;s y nuestra amistad con &eacute;l. Por su muerte y resurrecci&oacute;n, se nos comunica la vida plena en el Esp&iacute;ritu Santo. La vida divina puede transformar nuestra existencia en don de amor a Dios y a nuestros hermanos.<\/p>\n<p align=\"left\">Que santa Teresa del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s y san P&aacute;nfilo, m&aacute;rtir, nos ayuden con su ejemplo y su intercesi&oacute;n, para que, como hemos orado al comienzo de la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, &laquo;vivamos siempre de aquel mismo amor que movi&oacute; al Hijo de Dios a entregarse a la muerte por la salvaci&oacute;n del mundo&raquo; (<i>Oraci&oacute;n colecta<\/i>). Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA A LA PARROQUIA ROMANADE SANTA TERESA DEL NI&Ntilde;O JES&Uacute;S EN P&Aacute;NFILO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 21 de marzo de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;Yo soy la resurrecci&oacute;n y la vida: el que cree en m&iacute;, aunque haya muerto, vivir&aacute;; y el que est&aacute; vivo y cree en m&iacute;, no morir&aacute; para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-marzo-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-teresa-del-nino-jesus-en-panfilo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab21 de marzo de 1999, Visita a la parroquia romana de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas en P\u00e1nfilo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40300","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40300","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40300"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40300\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40300"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40300"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40300"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}