{"id":40303,"date":"2016-10-05T23:40:48","date_gmt":"2016-10-06T04:40:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-febrero-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-stella-maris\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:48","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:48","slug":"28-de-febrero-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-stella-maris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-febrero-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-stella-maris\/","title":{"rendered":"28 de febrero de 1999, Visita a la parroquia romana de Santa Mar\u00eda \u00abStella Maris\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA<br \/>DE SANTA MAR&Iacute;A <font face=\"Times\" size=\"3\">&laquo;STELLA MARIS&raquo; <\/font> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p><i>Domingo 28 de febrero de 1999<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. <i>&laquo;&Eacute;ste es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia; escuchadlo&raquo;<\/i> (<i>Mt<\/i> 17, 5).<\/p>\n<p align=\"left\">La invitaci&oacute;n que el Padre dirige a los disc&iacute;pulos, testigos privilegiados del extraordinario acontecimiento de la transfiguraci&oacute;n, resuena de nuevo hoy para nosotros y para toda la Iglesia. Como Pedro, Santiago y Juan, tambi&eacute;n nosotros estamos invitados a subir al monte Tabor junto con Jes&uacute;s y a quedar fascinados por el resplandor de su gloria. En este segundo domingo de Cuaresma contemplamos a Cristo envuelto en luz, en compa&ntilde;&iacute;a de los autorizados portavoces del Antiguo Testamento, Mois&eacute;s y El&iacute;as. A &eacute;l le renovamos nuestra adhesi&oacute;n personal: es el &laquo;Hijo amado&raquo; del Padre.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Escuchadlo<\/i>. Esta apremiante exhortaci&oacute;n nos impulsa a intensificar el camino cuaresmal. Es una invitaci&oacute;n a dejar que la luz de Cristo ilumine nuestra vida y nos comunique la fuerza para anunciar y testimoniar el Evangelio a nuestros hermanos. Como bien sabemos, es un compromiso que implica a veces muchas dificultades y sufrimientos. Tambi&eacute;n lo subraya san Pablo, al dirigirse a su fiel disc&iacute;pulo Timoteo: &laquo;Toma parte en los duros trabajos del Evangelio&raquo; (<i>2 Tm<\/i> 1, 8).<\/p>\n<p align=\"left\">La experiencia de la transfiguraci&oacute;n de Jes&uacute;s prepara a los Ap&oacute;stoles para afrontar los dram&aacute;ticos acontecimientos del Calvario, present&aacute;ndoles anticipadamente lo que ser&aacute; la plena y definitiva revelaci&oacute;n de la gloria del Maestro en el misterio pascual. Al meditar en esta p&aacute;gina evang&eacute;lica, nos preparamos para revivir tambi&eacute;n nosotros los acontecimientos decisivos de la muerte y resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or, sigui&eacute;ndolo por el camino de la cruz, para llegar a la luz y a la gloria. En efecto, &laquo;s&oacute;lo por la pasi&oacute;n podemos llegar con &eacute;l al triunfo de la resurrecci&oacute;n&raquo; (<i>Prefacio<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\">2. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de Santa Mar&iacute;a &laquo;Stella maris&raquo;, me alegra ser hoy hu&eacute;sped de vuestra hermosa comunidad que, aunque desde el punto de vista geogr&aacute;fico se encuentra lejos de la casa del Obispo de Roma, est&aacute; siempre muy cerca de su coraz&oacute;n de pastor y siempre presente en sus oraciones, junto con todas las dem&aacute;s parroquias romanas.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo con afecto al cardenal vicario y al obispo auxiliar del sector. No podemos olvidar que durante muchos a&ntilde;os monse&ntilde;or Riva, ahora enfermo, desempe&ntilde;&oacute; este encargo. Oremos por su salud. Saludo tambi&eacute;n a vuestro querido p&aacute;rroco, don Francesco dell&#8217;Uomo, a los sacerdotes que colaboran con &eacute;l, y a todos los presentes. Dirijo un saludo particular a todos los habitantes de Ostia.<\/p>\n<p align=\"left\">Mi saludo va, asimismo, a los grupos que se re&uacute;nen en la parroquia y comparten el camino de formaci&oacute;n y catequesis con el objetivo fundamental de aprender a vivir cada vez con mayor profundidad el Evangelio en la vida diaria. Donde se estudia, se vive, se trabaja y se sufre, all&iacute; se siente m&aacute;s la necesidad de testimoniar con gestos concretos la buena nueva de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">3. A vosotros, queridos j&oacute;venes, os animo cordialmente a continuar vuestro itinerario espiritual, personal y comunitario, para que crezc&aacute;is en vuestra conciencia de ser Iglesia. Mi presencia, hoy, quiere ser una invitaci&oacute;n para todos, pero especialmente para vosotros, queridos muchachos y muchachas, a ser ap&oacute;stoles de Cristo en esta zona, a fin de que el mensaje evang&eacute;lico sea levadura de aut&eacute;ntico progreso y fraternidad solidaria.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos j&oacute;venes, el Papa tiene confianza en vosotros y os invita a difundir, con el entusiasmo y la sencillez que os caracterizan, el Evangelio en el nuevo milenio cada vez m&aacute;s cercano. Quiera Dios que en la Jornada mundial de la juventud del a&ntilde;o 2000, que tendr&aacute; lugar en Roma en agosto del A&ntilde;o santo, tambi&eacute;n vosotros, j&oacute;venes de esta parroquia, est&eacute;is dispuestos a acoger a vuestros coet&aacute;neos procedentes de diferentes naciones del mundo. Estad preparados para compartir con vuestros hermanos y hermanas, en la vida diaria y en los lugares de encuentro y sana diversi&oacute;n, la &uacute;nica fe en Cristo Redentor del hombre y la alegr&iacute;a de estar unidos en el abrazo de la misma Iglesia, fundada en el testimonio de los ap&oacute;stoles Pedro y Pablo. Sent&iacute;os &laquo;misioneros&raquo; de fidelidad y esperanza en esta Iglesia que es vuestra, dentro de la cual cada uno tiene una misi&oacute;n propia que cumplir.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Amad&iacute;simos feligreses de Santa Mar&iacute;a, &laquo;Stella maris&raquo;, s&eacute; que en vuestra comunidad se presta singular atenci&oacute;n a la celebraci&oacute;n del sacramento de la penitencia o confesi&oacute;n. Me complace y doy gracias al Se&ntilde;or por ello. En este &laquo;tiempo fuerte&raquo; de la Cuaresma, m&aacute;s intenso a&uacute;n por la coincidencia con el a&ntilde;o dedicado a la reflexi&oacute;n sobre Dios Padre, renuevo cordialmente la exhortaci&oacute;n a acudir con confianza a este sacramento de curaci&oacute;n espiritual, pues actualiza para cada uno, de modo sacramental, la llamada de Jes&uacute;s a la conversi&oacute;n y el camino de vuelta al Padre, de quien el hombre se aleja por el pecado. Como recuerda el <i>Catecismo de la Iglesia cat&oacute;lica<\/i>, este sacramento est&aacute; destinado a consagrar el proceso personal y eclesial de arrepentimiento y conversi&oacute;n del cristiano pecador (cf. n. 1423).<\/p>\n<p align=\"left\">Pero, para que el sacramento de la penitencia se celebre en la verdad, es necesario que la confesi&oacute;n de los pecados brote de una confrontaci&oacute;n seria y atenta con la palabra de Dios y de un contacto vivo con la persona de Cristo. Para este fin, se requiere una catequesis apropiada que, como recuerda el <i>Catecismo<\/i>, tiene como objetivo poner en comuni&oacute;n con Jes&uacute;s, el &uacute;nico que puede guiarnos al amor del Padre, en el Esp&iacute;ritu Santo, introduci&eacute;ndonos en la vida misma de la sant&iacute;sima Trinidad (cf. n. 426).<\/p>\n<p align=\"left\">5. Oh Dios, &laquo;que nos has mandado escuchar a tu Hijo, el predilecto, alimenta nuestro esp&iacute;ritu con tu palabra&raquo; (<i>Oraci&oacute;n colecta<\/i>). As&iacute; hemos orado al comienzo de nuestra celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. La actividad pastoral est&aacute; ordenada totalmente a esta apertura del esp&iacute;ritu, para que el creyente escuche la palabra del Se&ntilde;or y acepte d&oacute;cilmente su voluntad. Escuchar realmente a Dios, significa obedecerle. De aqu&iacute; brota el celo apost&oacute;lico indispensable para evangelizar: s&oacute;lo quien conoce profundamente al Se&ntilde;or y se convierte a su amor podr&aacute; transformarse en mensajero y testigo intr&eacute;pido en toda circunstancia.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;No es verdad que, precisamente por conocer a Cristo, su persona, su amor y su verdad, cuantos lo experimentan personalmente sienten un deseo irresistible de anunciarlo a todos, de evangelizar y de guiar tambi&eacute;n a los dem&aacute;s al descubrimiento de la fe? Os deseo de coraz&oacute;n a cada uno que este anhelo de Cristo, fuente de aut&eacute;ntico esp&iacute;ritu misionero, os anime cada vez m&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">6. <i>&laquo;Abraham parti&oacute;, como le hab&iacute;a dicho Yahveh&raquo;<\/i> (<i>Gn<\/i> 12, 4).<\/p>\n<p align=\"left\">Abraham, ejemplo y modelo del creyente, conf&iacute;a en Dios. Llamado por Yahveh, deja su tierra, con toda la seguridad que implica, sostenido s&oacute;lo por la fe y la obediencia confiada en su Se&ntilde;or. Dios le pide el &laquo;riesgo&raquo; de la fe, y &eacute;l obedece, convirti&eacute;ndose as&iacute;, por la fe, en padre de todos los creyentes.<\/p>\n<p align=\"left\">Como Abraham, tambi&eacute;n nosotros queremos proseguir nuestro camino cuaresmal, renunciando a nuestra seguridad y abandon&aacute;ndonos a la voluntad divina. Nos anima la certeza de que el Se&ntilde;or es fiel a sus promesas, a pesar de nuestra debilidad y de nuestros pecados.<\/p>\n<p align=\"left\">Con esp&iacute;ritu aut&eacute;nticamente penitencial, hagamos nuestras las palabras del <i>Salmo responsorial<\/i>: &laquo;Que tu misericordia, Se&ntilde;or, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">Virgen, Estrella de la evangelizaci&oacute;n, ay&uacute;danos a acoger las palabras de tu Hijo, para anunciarlas con generosidad y coherencia a nuestros hermanos. Mar&iacute;a, &laquo;Stella maris&raquo;, protege a esta comunidad parroquial, a los habitantes de Ostia y a toda la di&oacute;cesis de Roma. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANADE SANTA MAR&Iacute;A &laquo;STELLA MARIS&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 28 de febrero de 1999 &nbsp; 1. &laquo;&Eacute;ste es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia; escuchadlo&raquo; (Mt 17, 5). 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