{"id":40306,"date":"2016-10-05T23:40:52","date_gmt":"2016-10-06T04:40:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-febrero-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-fulgencio\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:52","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:52","slug":"14-de-febrero-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-fulgencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-febrero-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-fulgencio\/","title":{"rendered":"14 de febrero de 1999, Visita a la parroquia romana de San Fulgencio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <br \/> <\/font><\/p>\n<p><center><br \/>\n JUAN PABLO II <\/p>\n<p><i><b><font size=\"+1\">HOMIL&Iacute;A<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p><i>14 de Febrero 1999<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><\/center> <\/p>\n<p>1. &laquo;Dichosos los que caminan en la voluntad del Se&ntilde;or&raquo; (<i>Salmo responsorial<\/i>).<\/p>\n<p>En este sexto domingo del tiempo ordinario, pocos d&iacute;as antes del comienzo de la Cuaresma, la liturgia habla del cumplimiento de la ley por parte de Cristo. &Eacute;l afirma que no ha venido a abolir la ley antigua, sino a darle plenitud. Con el env&iacute;o del Esp&iacute;ritu Santo, grabar&aacute; la ley en el coraz&oacute;n de los creyentes, es decir, en el lugar de las opciones personales y responsables. Con ese esp&iacute;ritu se podr&aacute; aceptar la ley no como orden externa, sino como opci&oacute;n interior. La ley promulgada por Cristo es, por tanto, una ley de &laquo;santidad&raquo; (cf.<i> Mt<\/i> 5, 48), es la ley suprema del amor (cf. <i>Jn<\/i> 15, 9-12).<\/p>\n<p>A esta responsabilidad personal, que reside en el coraz&oacute;n del hombre, se refiere tambi&eacute;n el pasaje tomado del libro del Sir&aacute;cida que acabamos de escuchar. Subraya la libertad de la persona frente al bien y al mal: Dios ha puesto &laquo;ante ti fuego y agua, echa mano a lo que quieras&raquo; (<i>Si<\/i> 15, 16). As&iacute;, se nos indica el camino para encontrar la verdadera felicidad, que es la escucha d&oacute;cil y el cumplimiento diligente de la ley del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>2. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de San Fulgencio, os saludo con las palabras de la liturgia: &laquo;Dichosos los que caminan en la voluntad del Se&ntilde;or&raquo;. He venido a encontrarme con vosotros para compartir las alegr&iacute;as y las esperanzas, los compromisos y las expectativas de vuestra comunidad parroquial.<\/p>\n<p>Saludo en primer lugar al cardenal vicario y al obispo auxiliar del sector; saludo a vuestro querido p&aacute;rroco, don Giorgio Alessandrini, a los sacerdotes que colaboran con &eacute;l, a los religiosos y a las religiosas que trabajan en el barrio. Deseo dirigir unas palabras de aprecio en especial a las <i>religiosas de Nuestra Se&ntilde;ora del Retiro en el Cen&aacute;culo<\/i> y a las <i>religiosas dominicas<\/i>, que han puesto a disposici&oacute;n de los fieles las capillas situadas dentro de sus casas, para la celebraci&oacute;n de las misas de los d&iacute;as festivos, dado que el templo parroquial no puede responder a las exigencias de toda la comunidad. Saludo a cuantos, de diversos modos, trabajan en las asociaciones, los movimientos y los grupos apost&oacute;licos, as&iacute; como en los organismos de participaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s orientados a hacer de la parroquia una aut&eacute;ntica familia de creyentes. Tambi&eacute;n pienso con afecto en los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes, en las familias, en los enfermos y los ancianos. Saludo cordialmente a todos los habitantes de esta zona.<\/p>\n<p>3. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, en el esfuerzo apost&oacute;lico diario, como muestra muy bien el ap&oacute;stol Pablo en la segunda lectura, no hay que seguir la l&oacute;gica de la &laquo;sabidur&iacute;a de este mundo&raquo;, sino otra sabidur&iacute;a, &laquo;divina y misteriosa&raquo;, revelada por Dios en Cristo y por medio del Esp&iacute;ritu (cf. <i>1 Co<\/i> 2, 6-10). Estas palabras son un est&iacute;mulo y un consuelo para todos los creyentes y, especialmente, para los agentes pastorales deseosos de dar a su acci&oacute;n un gran impulso espiritual, sin buscar &eacute;xitos humanos, sino s&oacute;lo el reino de Dios y su justicia (cf. <i>Mt<\/i> 6, 33).<\/p>\n<p>S&eacute; que os dedic&aacute;is con gran celo a lograr que la parroquia sea din&aacute;mica y abierta, para responder a los desaf&iacute;os espirituales del barrio. Proseguid con valent&iacute;a por este camino, privilegiando los aspectos de la evangelizaci&oacute;n que llevan a una madura formaci&oacute;n cristiana de todos. En primer lugar, promoved el crecimiento interior de las personas con una ense&ntilde;anza doctrinal bien enraizada en la tradici&oacute;n de la Iglesia. La celosa transmisi&oacute;n del patrimonio de la fe exige atenci&oacute;n y m&eacute;todos adecuados a las diferentes edades, sin descuidar a nadie: ni&ntilde;os y j&oacute;venes, familias y ancianos.<\/p>\n<p>Ciertamente, hay que reservar un lugar privilegiado a la pastoral familiar y a la preparaci&oacute;n de los j&oacute;venes y los novios para el matrimonio. Al respecto, os felicito porque os preocup&aacute;is por favorecer su participaci&oacute;n activa en la liturgia e impuls&aacute;is a las familias a una confrontaci&oacute;n personal con la palabra de Dios. Tambi&eacute;n es indispensable testimoniar de modo concreto la solidaridad hacia los pobres y los que sufren, manifestando a todos el amor misericordioso del Padre celestial. As&iacute;, adem&aacute;s de la solidez doctrinal y la eficaz organizaci&oacute;n pastoral, existe una generosa apertura a los hermanos, especialmente a cuantos tienen dificultades, poniendo de relieve la dimensi&oacute;n misionera propia de toda comunidad cristiana.<\/p>\n<p>4. &laquo;Haz que el pueblo cristiano (&#8230;) sea coherente con las exigencias del Evangelio y se transforme para cada hombre en signo de reconciliaci&oacute;n y de paz&raquo; (<i>Oraci&oacute;n colecta<\/i>).<\/p>\n<p>As&iacute; hemos orado al comienzo de nuestra celebraci&oacute;n. Que el Se&ntilde;or nos ayude a ser fieles a &eacute;l e intr&eacute;pidos en el testimonio de su mensaje de salvaci&oacute;n. Que ayude a vuestra comunidad a crecer en <i>esp&iacute;ritu misionero<\/i> para que, en el &aacute;mbito de la <i>misi&oacute;n ciudadana<\/i>, difunda el evangelio de la esperanza en todas las casas y en todos los ambientes de vida y trabajo. Lo esperan los habitantes de esta zona, gran parte de los cuales, por formaci&oacute;n y actividad social o profesional, tienden a incluir entre los valores fundamentales la protecci&oacute;n de su vida privada, a veces, por desgracia, en detrimento de una mayor participaci&oacute;n en la vida de la comunidad.<\/p>\n<p>Pienso que precisamente la misi&oacute;n ciudadana puede ser una ocasi&oacute;n propicia para superar estas dificultades. Al transmitir con esmero y entusiasmo a todos los habitantes del barrio la invitaci&oacute;n a compartir en la parroquia la experiencia liberadora del encuentro con Cristo, les ayudar&eacute;is a crecer juntos en la confianza rec&iacute;proca y en la comuni&oacute;n de la fe.<\/p>\n<p>&iquest;No es &eacute;ste el objetivo de la misi&oacute;n ciudadana? Deseo de coraz&oacute;n que tambi&eacute;n vuestra parroquia, como todas las dem&aacute;s de la di&oacute;cesis, recorra decisivamente este itinerario de b&uacute;squeda del hombre en el ambiente en que vive y trabaja. La cercan&iacute;a de la hist&oacute;rica cita del jubileo nos impulsa a difundir cada vez con m&aacute;s empe&ntilde;o el Evangelio, que es levadura de aut&eacute;ntica renovaci&oacute;n espiritual, social y cultural.<\/p>\n<p>5. Una empresa misionera tan vasta compromete a toda la comunidad eclesial y exige de todos sus miembros una generosa contribuci&oacute;n. Una atenci&oacute;n muy especial hay que dedicar a los j&oacute;venes, llamados a ser los evangelizadores de sus coet&aacute;neos. A prop&oacute;sito de los j&oacute;venes, me complace pensar ya en la <i>Jornada mundial de la juventud<\/i> del a&ntilde;o 2000. Roma se prepara para acoger y vivir con singular intensidad ese momento, que esperamos sea una ocasi&oacute;n de gran profundizaci&oacute;n vocacional para todos los muchachos y muchachas que participar&aacute;n en ella, induci&eacute;ndolos a hacer suya la pregunta: &laquo;Maestro, &iquest;qu&eacute; he de hacer?&raquo; (cf. <i>Mt<\/i> 19, 16 ss). Encomendemos al coraz&oacute;n materno de Mar&iacute;a a la juventud de Roma y, de modo especial, a la de esta parroquia, para que sepa responder generosamente a la llamada a la santidad, realizando cuanto el Se&ntilde;or pide a cada uno.<\/p>\n<p>Imploremos a la sant&iacute;sima Virgen para toda la comunidad parroquial el don de acoger siempre la voluntad divina y ponerla en pr&aacute;ctica fielmente en la vida diaria.<\/p>\n<p>6. &laquo;Bendito seas, Padre, (&#8230;) porque has revelado los secretos del Reino a la gente sencilla&raquo; (<i>Aleluya<\/i>).<\/p>\n<p>Dios manifiesta su sabidur&iacute;a y revela sus planes de salvaci&oacute;n a la gente sencilla. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces lo experimentamos en nuestro trabajo diario! &iexcl;Cu&aacute;ntas veces el Se&ntilde;or elige caminos aparentemente ineficaces para realizar sus providenciales designios de salvaci&oacute;n!<\/p>\n<p>&iexcl;Bendito seas, Padre, porque revelas a la gente sencilla la sabidur&iacute;a divina y misteriosa, que ha permanecido oculta, y has predestinado antes de los siglos para nuestra gloria! (cf. <i>1 Co<\/i> 2, 7).<\/p>\n<p>Ay&uacute;danos a buscar siempre y &uacute;nicamente tu sabia voluntad. Haz que seamos instrumentos de tu amor, para que caminemos sin cesar en tu ley. Abre nuestros ojos, para que descubramos las maravillas de esta ley; danos inteligencia para que la observemos y cumplamos con todo nuestro coraz&oacute;n. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PABLO II HOMIL&Iacute;A 14 de Febrero 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. &laquo;Dichosos los que caminan en la voluntad del Se&ntilde;or&raquo; (Salmo responsorial). 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