{"id":40309,"date":"2016-10-05T23:40:56","date_gmt":"2016-10-06T04:40:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-a-san-luis-estados-unidos-misa-en-el-trans-world-dome-de-san-luis-27-de-enero-de-1999\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:56","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:56","slug":"viaje-a-san-luis-estados-unidos-misa-en-el-trans-world-dome-de-san-luis-27-de-enero-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-a-san-luis-estados-unidos-misa-en-el-trans-world-dome-de-san-luis-27-de-enero-de-1999\/","title":{"rendered":"Viaje a San Luis, Estados Unidos: Misa en el \u00abTrans World Dome\u00bb de San Luis (27 de enero de 1999)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font size=\"3\"> &nbsp;<font color=\"#663300\">VIAJE PASTORAL A SAN LUIS<\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b> <font size=\"3\"> <\/p>\n<p><i>&laquo;Trans World Dome&raquo;<br \/>Mi&eacute;rcoles 27 de enero de 1999<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i><b>&laquo;En esto se manifest&oacute; el amor que Dios nos tiene; en que Dios envi&oacute; al mundo a su Hijo &uacute;nico para que vivamos por medio de &eacute;l&raquo;<\/b><\/i> (<i>1 Jn<\/i> 4, 9).<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. En la Encarnaci&oacute;n, Dios se revela plenamente a s&iacute; mismo en el Hijo que vino al mundo (cf. <i>Tertio millennio adveniente,<\/i> 9). Nuestra fe no es simplemente el resultado de nuestra b&uacute;squeda de Dios. En Jesucristo, Dios viene personalmente a hablarnos y a mostrarnos el camino para llegar a &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"left\">La Encarnaci&oacute;n tambi&eacute;n revela la verdad sobre el hombre. En Jesucristo, el Padre pronunci&oacute; la palabra definitiva sobre nuestro verdadero destino y sobre el significado de la historia humana (cf. <i>ib.<\/i>, 5). &laquo;En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que &eacute;l nos am&oacute; y nos envi&oacute; a su Hijo como propiciaci&oacute;n por nuestros pecados&raquo; (<i>1 Jn<\/i> 4, 10). El Ap&oacute;stol habla del amor que impuls&oacute; al Hijo a hacerse hombre y habitar entre nosotros. Por medio de Jesucristo sabemos cu&aacute;nto nos ama el Padre. En Jesucristo, por el don del Esp&iacute;ritu Santo, cada uno de nosotros puede participar en el amor que es la vida de la sant&iacute;sima Trinidad.<\/p>\n<p align=\"left\">San Juan prosigue: &laquo;Quien confiese que Jes&uacute;s es el Hijo de Dios, Dios permanece en &eacute;l y &eacute;l en Dios&raquo; (<i>1 Jn <\/i>4, 15). Por la fe en el Hijo de Dios hecho hombre permanecemos en el coraz&oacute;n de Dios: &laquo;Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en &eacute;l&raquo; (<i>1 Jn<\/i> 4, 16). Estas palabras nos revelan el misterio del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s: el amor y la compasi&oacute;n de Jes&uacute;s son la puerta por la que el amor eterno del Padre se derrama en el mundo. Al celebrar esta misa del Sagrado Coraz&oacute;n, <i>abramos de par en par nuestro coraz&oacute;n a la misericordia salv&iacute;fica de Dios<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">2. En la lectura evang&eacute;lica que acabamos de escuchar, san Lucas usa <i>la figura del buen Pastor<\/i> para hablar de este amor divino. El buen Pastor es una imagen que sol&iacute;a usar Jes&uacute;s en los evangelios. Al responder a los fariseos que criticaban el hecho de que invitaba a los pecadores a comer con &eacute;l, el Se&ntilde;or les hace esta pregunta: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n de vosotros que tenga cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el campo, y va a buscar la que se perdi&oacute;, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: <i>&quot;Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me hab&iacute;a perdido&quot;<\/i>&raquo; (<i>Lc<\/i> 15, 4-6).<\/p>\n<p align=\"left\">Esta par&aacute;bola muestra la alegr&iacute;a de Cristo y de nuestro Padre celestial por todo pecador que se arrepiente. El amor de Dios es un amor que nos busca. Es un amor que salva. &Eacute;ste es el amor que encontramos en el Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Cuando conocemos el amor que siente el Coraz&oacute;n de Cristo, sabemos que todas las personas, todas las familias y todos los pueblos de la tierra pueden depositar su confianza en ese Coraz&oacute;n. Hemos escuchado a Mois&eacute;s que dec&iacute;a: &laquo;T&uacute; eres un pueblo consagrado al Se&ntilde;or tu Dios. (&#8230;) Se ha prendado el Se&ntilde;or de vosotros y os ha elegido, (&#8230;) por el amor que os tiene&raquo; (<i>Dt<\/i> 7, 6-8). Desde los tiempos del Antiguo Testamento, el n&uacute;cleo de la historia de la salvaci&oacute;n consiste en <i>el amor inagotable y la predilecci&oacute;n de Dios, y en nuestra respuesta humana a ese amor<\/i>. Nuestra fe es la respuesta al amor y a la predilecci&oacute;n de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Han pasado trescientos a&ntilde;os desde aquel 8 de diciembre de 1698, cuando por primera vez se ofreci&oacute; el santo sacrificio de la misa en lo que hoy es la ciudad de San Luis. Era la fiesta de la Inmaculada Concepci&oacute;n de la sant&iacute;sima Virgen, y los padres Montigny, Davion y San Cosme erigieron un altar de piedra a orillas del r&iacute;o Misisip&iacute; y celebraron la misa. Estos tres siglos han sido <i>la historia del amor de Dios derramado en esta parte de Estados Unidos<\/i>, y la historia de una respuesta generosa a ese amor.<\/p>\n<p align=\"left\">En esta archidi&oacute;cesis el mandamiento del amor ha suscitado una serie interminable de actividades por las que hoy damos gracias a nuestro Padre celestial. San Luis ha sido la puerta de acceso al occidente, pero tambi&eacute;n la puerta del gran testimonio cristiano y del servicio evang&eacute;lico. Fiel al mandato de Cristo de evangelizar, el primer pastor de esta Iglesia particular, monse&ntilde;or Joseph Rosati, originario de la ciudad de Sora, muy cerca de Roma, <i>promovi&oacute; desde el principio una notable actividad misionera<\/i>. De hecho, hoy podemos contar 46 di&oacute;cesis diversas en el territorio encomendado al cuidado pastoral de monse&ntilde;or Rosati.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo con gran afecto a vuestro actual pastor, el querido arzobispo monse&ntilde;or Rigali, mi valioso colaborador en Roma. En el amor del Se&ntilde;or saludo a toda la Iglesia que est&aacute; en esta regi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">En este territorio, numerosas <i>congregaciones religiosas<\/i>, masculinas y femeninas, han trabajado por la causa del Evangelio con dedicaci&oacute;n ejemplar, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n. Aqu&iacute; pueden hallarse las ra&iacute;ces norteamericanas de los esfuerzos evangelizadores de la Legi&oacute;n de Mar&iacute;a y de otras asociaciones de <i>apostolado seglar<\/i>. La actividad de la <i>Sociedad para la propagaci&oacute;n de la fe<\/i>, facilitada por el apoyo generoso de los fieles de esta archidi&oacute;cesis, es una participaci&oacute;n real en la respuesta de la Iglesia al mandato de Cristo de evangelizar. Desde San Luis, el cardenal Ritter envi&oacute; los primeros sacerdotes <i>fidei donum<\/i> a Am&eacute;rica Latina, en 1956, convirtiendo en realidad concreta el intercambio de dones que siempre deber&iacute;a formar parte de la comuni&oacute;n entre las Iglesias. Esta solidaridad en el seno de la Iglesia ha sido el tema central de la <i>Asamblea especial para Am&eacute;rica del S&iacute;nodo de los obispos<\/i> que se celebr&oacute; el a&ntilde;o pasado, y es la idea central de la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica Ecclesia in America, la Iglesia en Am&eacute;rica, que acabo de firmar y promulgar en el santuario de nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe, en la ciudad de M&eacute;xico.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Aqu&iacute;, por la gracia de Dios, los diferentes tipos de <i>actividades caritativas<\/i> han desempe&ntilde;ado un papel fundamental en la vida cat&oacute;lica. La <i>Sociedad de San Vicente de Pa&uacute;l<\/i> ha ocupado un lugar privilegiado en la archidi&oacute;cesis ya desde el comienzo. Las <i>asociaciones cat&oacute;licas de beneficencia<\/i> han llevado a cabo durante muchos a&ntilde;os una labor excepcional en nombre de Jesucristo. Los importantes <i>servicios cat&oacute;licos de asistencia sanitaria<\/i> han manifestado el rostro humano de Cristo, amoroso y compasivo.<\/p>\n<p align=\"left\">Las <i>escuelas cat&oacute;licas<\/i> han demostrado su valor inestimable para generaciones de ni&ntilde;os, ense&ntilde;&aacute;ndoles a conocer, amar y servir a Dios, y prepar&aacute;ndolos para desempe&ntilde;ar responsablemente su papel en la comunidad. Los padres, los maestros, los pastores, los administradores y parroquias enteras han realizado grandes sacrificios para mantener <i>el car&aacute;cter esencial de la educaci&oacute;n cat&oacute;lica como un aut&eacute;ntico ministerio de la<\/i> <i>Iglesia<\/i> y un servicio evang&eacute;lico a la juventud. Los objetivos del <i>Plan pastoral estrat&eacute;gico de la archidi&oacute;cesis<\/i>: evangelizaci&oacute;n, conversi&oacute;n, asistencia, educaci&oacute;n cat&oacute;lica y servicio a los necesitados, tienen aqu&iacute; una larga tradici&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy, los cat&oacute;licos estadounidenses afrontan el gran desaf&iacute;o de <i>conocer y conservar esta inmensa herencia de santidad y servicio<\/i>. Esa herencia os debe infundir inspiraci&oacute;n y fuerza para la nueva evangelizaci&oacute;n, tan necesaria en el umbral del tercer milenio cristiano. En la santidad y el servicio de la santa de la ciudad de San Luis, Philippine Duchesne, y de innumerables sacerdotes, religiosos y laicos, desde los albores de la Iglesia en este territorio la vida cat&oacute;lica ha manifestado toda su riqueza y su gran esplendor. <i>Hoy se os pide lo mismo<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">5. En la nueva evangelizaci&oacute;n que se est&aacute; llevando a cabo se debe poner especial &eacute;nfasis en <i>la familia y en la renovaci&oacute;n del matrimonio cristiano<\/i>. En su misi&oacute;n fundamental de comunicarse amor, de ser con Dios co-creadores de la vida humana y de transmitir el amor de Dios a sus hijos, los padres deben saber que cuentan con el apoyo total de la Iglesia y la sociedad. La nueva evangelizaci&oacute;n debe suscitar una mayor estima de la familia como <i>c&eacute;lula primera y m&aacute;s vital de la sociedad<\/i>, como primera escuela de virtudes sociales y de solidaridad (cf. <i>Familiaris consortio<\/i>, 42). <i>La naci&oacute;n va como va la familia<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">La nueva evangelizaci&oacute;n tambi&eacute;n debe mostrar la verdad seg&uacute;n la cual &laquo;el evangelio del amor de Dios al hombre, el evangelio de la dignidad de la persona y el evangelio de la vida son un &uacute;nico e indivisible Evangelio&raquo; (<i>Evangelium vitae<\/i>, 2). Como creyentes, no podemos menos de ver que el aborto, la eutanasia y el suicidio asistido son un terrible rechazo del don de la vida y del amor de Dios. Y como creyentes, no podemos menos de sentir el deber de dar a los enfermos y a los necesitados el calor de nuestro cari&ntilde;o y el apoyo que les ayudar&aacute; siempre a abrazar la vida.<\/p>\n<p align=\"left\">La nueva evangelizaci&oacute;n exige <i>seguidores de Cristo que est&eacute;n incondicionalmente a favor de la vida<\/i>: que proclamen, celebren y sirvan al evangelio de la vida en toda situaci&oacute;n. Un signo de esperanza es el <i>reconocimiento cada vez mayor de que nunca hay que negar la dignidad de la vida humana<\/i>, ni siquiera a alguien que haya hecho un gran mal. La sociedad moderna posee los medios para protegerse, sin negar definitivamente a los criminales la posibilidad de enmendarse (cf. <i>Evangelium vitae<\/i>, 27). Renuevo el llamamiento que hice recientemente, en Navidad, para que se decida abolir la pena de muerte, que es cruel e innecesaria.<\/p>\n<p align=\"left\">Al acercarse el nuevo milenio, hay otro desaf&iacute;o para la comunidad de San Luis, al este y al oeste del Misisip&iacute;, y no s&oacute;lo para San Luis, sino tambi&eacute;n para todo el pa&iacute;s: <i>poner fin a toda forma de racismo<\/i>, una plaga que vuestros obispos han definidocomo uno de los males m&aacute;s persistentes y destructores de la naci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Queridos hermanos y hermanas, el evangelio del amor de Dios, que estamos celebrando hoy, encuentra su m&aacute;xima expresi&oacute;n en la Eucarist&iacute;a. En la misa y en la adoraci&oacute;n eucar&iacute;stica se nos manifiesta el amor misericordioso de Dios, que pasa a trav&eacute;s del Coraz&oacute;n de Jesucristo. En nombre de Jes&uacute;s, el buen Pastor, deseo hacer un llamamiento a los cat&oacute;licos de todos los Estados Unidos y dondequiera lleguen mi voz o mis palabras, especialmente a los que por cualquier raz&oacute;n est&aacute;n alejados de la pr&aacute;ctica de su fe. <i>En v&iacute;speras del gran jubileo del segundo milenio de la Encarnaci&oacute;n, Cristo os est&aacute; buscando e invitando a volver a la comunidad de fe<\/i>. &iquest;No es &eacute;ste el momento de experimentar la alegr&iacute;a de volver a la casa del Padre? En algunos casos, podr&aacute;n existir a&uacute;n obst&aacute;culos para la participaci&oacute;n eucar&iacute;stica; en otros, podr&aacute; haber recuerdos que superar; <i>en todo caso, existe siempre la certeza del amor y de la misericordia de Dios<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">El gran jubileo del a&ntilde;o 2000 comenzar&aacute; con la apertura de la Puerta santa en la bas&iacute;lica de San Pedro, en Roma: es un gran s&iacute;mbolo de la Iglesia,<i> abierta a todos los que sienten la necesidad del amor y de la misericordia del Coraz&oacute;n de Cristo<\/i>. Jes&uacute;s dice en el evangelio: &laquo;Yo soy la puerta; si uno entra por m&iacute;, estar&aacute; a salvo; entrar&aacute; y saldr&aacute; y encontrar&aacute; pasto&raquo; (<i>Jn<\/i> 10, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">Podemos considerar nuestra vida cristiana como una gran <i>peregrinaci&oacute;n hacia la casa del Padre<\/i>, que pasa por la puerta que es Jesucristo. La llave de esta puerta es el arrepentimiento y la conversi&oacute;n. La fuerza para cruzar el umbral de esta puerta proviene de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestro amor. Para muchos cat&oacute;licos, una parte importante de este itinerario consiste en redescubrir la alegr&iacute;a de pertenecer a la Iglesia, de<i> amar a la Iglesia<\/i>, ya que el Se&ntilde;or nos la ha dado <i>como Madre y Maestra<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia, al vivir en el Esp&iacute;ritu Santo, espera el milenio como un tiempo de gran renovaci&oacute;n espiritual. El Esp&iacute;ritu suscitar&aacute; verdaderamente<i> una nueva primavera de fe<\/i> si los corazones de los cristianos rebosan de nuevas actitudes de humildad, generosidad y apertura a su gracia purificadora. En las parroquias y las comunidades de este pa&iacute;s florecer&aacute;n la santidad y el servicio cristiano si &laquo;conoc&eacute;is el amor que Dios os tiene, y cre&eacute;is en &eacute;l&raquo; (cf. <i>1 Jn<\/i> 4, 16).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Mar&iacute;a, Madre de la misericordia<\/i>, ense&ntilde;a al pueblo de San Luis y de Estados Unidos a decir s&iacute; a tu Hijo, nuestro Se&ntilde;or Jesucristo!<\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Madre de la Iglesia<\/i>, a lo largo del camino del gran jubileo del tercer milenio, s&eacute; la Estrella que gu&iacute;a con seguridad nuestros pasos hacia el Se&ntilde;or!<\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Virgen de Nazaret<\/i>, hace dos mil a&ntilde;os trajiste al mundo la Palabra encarnada: gu&iacute;a a los hombres y mujeres del nuevo milenio hacia aquel que es la verdadera luz del mundo! Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font size=\"3\"> &nbsp;&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;VIAJE PASTORAL A SAN LUIS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II &laquo;Trans World Dome&raquo;Mi&eacute;rcoles 27 de enero de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; &laquo;En esto se manifest&oacute; el amor que Dios nos tiene; en que Dios envi&oacute; al mundo a su Hijo &uacute;nico para que vivamos por medio de &eacute;l&raquo; (1 Jn 4, 9). Queridos hermanos y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-a-san-luis-estados-unidos-misa-en-el-trans-world-dome-de-san-luis-27-de-enero-de-1999\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje a San Luis, Estados Unidos: Misa en el \u00abTrans World Dome\u00bb de San Luis (27 de enero de 1999)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40309","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40309","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40309"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40309\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40309"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40309"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40309"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}