{"id":40310,"date":"2016-10-05T23:40:57","date_gmt":"2016-10-06T04:40:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-a-mexico-misa-celebrada-en-el-autodromo-hermanos-rodriguez-de-ciudad-de-mexico-24-de-enero-de-1999\/"},"modified":"2016-10-05T23:40:57","modified_gmt":"2016-10-06T04:40:57","slug":"viaje-a-mexico-misa-celebrada-en-el-autodromo-hermanos-rodriguez-de-ciudad-de-mexico-24-de-enero-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-a-mexico-misa-celebrada-en-el-autodromo-hermanos-rodriguez-de-ciudad-de-mexico-24-de-enero-de-1999\/","title":{"rendered":"Viaje a M\u00e9xico: Misa celebrada en el aut\u00f3dromo \u00abHermanos Rodr\u00edguez\u00bb de Ciudad de M\u00e9xico (24 de enero de 1999)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&nbsp;VIAJE PASTORAL A M&Eacute;XICO <\/font><\/p>\n<p><center> <\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"+1\">HOMIL&Iacute;A<\/font><\/b><\/i> <i><b><font size=\"+1\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p> <font size=\"3\"> <\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><i>24 de enero de 1999<br \/>Aut&oacute;dromo &quot;Hermanos Rogr&iacute;guez&quot;<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><\/font><br \/>\n<\/center> <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas<\/i>,<\/p>\n<p align=\"left\">1. &quot;<i>Est&eacute;n perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar<\/i>&quot; (1 <i>Co<\/i> 1, 10)<\/p>\n<p align=\"left\">En esta ma&ntilde;ana las palabras del ap&oacute;stol San Pablo nos animan a vivir intensamente este encuentro de fe, como es la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, en &quot;el santo domingo, honrado por la Resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or, primicia de todos los dem&aacute;s d&iacute;as&quot; (<i>Dies Domini<\/i>, 19). Me siento lleno de inmensa alegr&iacute;a al estar aqu&iacute; presidiendo la Santa Misa.<\/p>\n<p align=\"left\">En el plan de Dios el domingo es el d&iacute;a en que la comunidad cristiana se congrega en torno a la mesa de la Palabra de Dios y la mesa de la Eucarist&iacute;a. En este importante encuentro estamos llamados por el Se&ntilde;or a renovar y profundizar el don de la fe. &iexcl;S&iacute;, hermanos, el domingo es el d&iacute;a de la fe y de la esperanza; el d&iacute;a de la alegr&iacute;a y de la respuesta gozosa a Cristo Salvador, el d&iacute;a de la santidad! En esta asamblea fraterna vivimos y celebramos la presencia del Maestro, que ha prometido: <i>&quot;Yo estar&eacute; con Ustedes hasta la consumaci&oacute;n del mundo<\/i>&quot; (<i>Mt<\/i> 28,20). <\/p>\n<p align=\"left\">2. Quiero agradecer ahora las amables palabras que me ha dirigido el Se&ntilde;or Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de M&eacute;xico, presentando la realidad de esta querida comunidad eclesial. Saludo tambi&eacute;n con afecto al Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, Arzobispo Em&eacute;rito de M&eacute;xico, as&iacute; como a los dem&aacute;s Cardenales y Obispos mexicanos y a los que han venido de otras partes del Continente americano y de Roma. El Papa les anima en el ejercicio de su ministerio y les exhorta a no ahorrar energ&iacute;as en predicar con valor el Evangelio de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo tambi&eacute;n con gran estima a los sacerdotes y a los consagrados y consagradas, alent&aacute;ndolos a santificarse con su irrenunciable entrega a Dios mediante su servicio a la Iglesia y a la nueva evangelizaci&oacute;n, siguiendo siempre las directrices de sus Pastores. Esto ser&aacute; una gran fuerza para anunciar mejor a Cristo a los dem&aacute;s, especialmente a los m&aacute;s alejados. Tengo asimismo muy presentes a tantas religiosas de clausura, que oran por la Iglesia, por el Papa, por los Obispos y sacerdotes, por los misioneros y por todos los fieles.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo igualmente de manera muy afectuosa a los numerosos ind&iacute;genas de diversas regiones de M&eacute;xico, presentes en esta celebraci&oacute;n. El Papa se siente muy cercano a todos Ustedes, admirando los valores de sus culturas, y anim&aacute;ndolos a superar con esperanza las dif&iacute;ciles situaciones que atraviesan. Les invito a esforzarse por alcanzar su propio desarrollo y trabajar por su propia promoci&oacute;n. &iexcl;Construyan con responsabilidad su futuro y el de sus hijos! Por eso, pido a todos los fieles de esta Naci&oacute;n que se comprometan a ayudar y promover a los m&aacute;s necesitados de entre Ustedes. Es necesario que todos y cada uno de los hijos de esta Patria tengan lo necesario para llevar una vida digna. Todos los miembros de la sociedad mexicana son iguales en dignidad, pues son hijos de Dios y, por tanto, merecen todo respeto y tienen derecho a realizarse plenamente en la justicia y en la paz.<\/p>\n<p align=\"left\">La palabra del Papa quiere llegar tambi&eacute;n a los enfermos que no han podido estar aqu&iacute; con nosotros. Me siento muy cerca de ellos para comunicarles el consuelo y la paz de Cristo. Les pido que, mientras buscan recuperar la salud, ofrezcan su enfermedad por la Iglesia, sabiendo el valor salv&iacute;fico y la fuerza evangelizadora que tiene el sufrimiento humano asociado al del Se&ntilde;or Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">Agradezco de modo particular a las Autoridades civiles su presencia en esta celebraci&oacute;n. El Papa los anima a seguir trabajando diligentemente por el bien de todos, con hondo sentido de la justicia, seg&uacute;n las responsabilidades que les han sido encomendadas.<\/p>\n<p align=\"left\">3. En la primera lectura, al referirse a la expectativa mesi&aacute;nica de Israel, dice el Profeta: &quot;<i>El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz&quot; <\/i>(<i>Is<\/i> 9,1). Esta luz es Cristo, tra&iacute;da aqu&iacute; hace casi quinientos a&ntilde;os por los doce primeros evangelizadores franciscanos procedentes de Espa&ntilde;a. Hoy somos testigos de una fe arraigada y de los abundantes frutos que dieron el sacrificio y la abnegaci&oacute;n de tantos misioneros. <\/p>\n<p align=\"left\">Como nos recuerda el Concilio Vaticano II, &quot;<i>Cristo es la luz de los pueblos&quot;<\/i> (<i>Lumen gentium<\/i>, 1). Que esta luz ilumine la sociedad mexicana, sus familias, escuelas y universidades, sus campos y ciudades. Que los valores del Evangelio inspiren a los gobernantes para servir a sus conciudadanos, teniendo muy presentes a los m&aacute;s necesitados.<\/p>\n<p align=\"left\">La fe en Cristo es parte integrante de la naci&oacute;n mexicana, estando como grabada de manera indeleble en su historia. &iexcl;No dejen apagar esta luz de la fe! M&eacute;xico sigue necesit&aacute;ndola para poder construir una sociedad m&aacute;s justa y fraterna, solidaria con los que nada tienen y que esperan un futuro mejor.<\/p>\n<p align=\"left\">El mundo actual olvida en ocasiones los valores trascendentes de la persona humana: su dignidad y libertad, su derecho inviolable a la vida y el don inestimable de la familia, dentro de un clima de solidaridad en la convivencia social. Las relaciones entre los hombres no siempre se fundan sobre los principios de la caridad y ayuda mutua. Por el contrario, son otros los criterios dominantes, poniendo en peligro el desarrollo arm&oacute;nico y el progreso integral de las personas y los pueblos. Por eso los cristianos han de ser como el &quot;alma&quot; de este mundo: que lo llene de esp&iacute;ritu, le infunda vida y coopere en la construcci&oacute;n de una sociedad nueva, regida por el amor y la verdad.<\/p>\n<p align=\"left\">Ustedes, queridos hijos e hijas, a&uacute;n en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles de su historia, han sabido reconocer siempre al Maestro <i>\u201cque tiene palabras de vida eterna<\/i>\u201d (cf. <i>Jn<\/i> 6, 68). &iexcl;Hagan que la palabra de Cristo llegue a los que a&uacute;n la ignoran! &iexcl;Tengan la valent&iacute;a de testimoniar el Evangelio en las calles y plazas, en los valles y monta&ntilde;as de esta Naci&oacute;n! Promuevan la nueva evangelizaci&oacute;n, siguiendo las orientaciones de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">4. En el salmo responsorial hemos cantado: \u201c<i>El Se&ntilde;or es mi luz y mi salvaci&oacute;n<\/i>\u201d (<i>Sal<\/i> 26, 1). &iquest;A qui&eacute;n podemos temer si &Eacute;l est&aacute; con nosotros? Sean, pues, valientes. Busquen al Se&ntilde;or y en &Eacute;l encontrar&aacute;n la paz. Los cristianos est&aacute;n llamados a ser &quot;<i>luz del mundo\u201d<\/i>(<i>Mt<\/i> 5,14), iluminando con el testimonio de sus obras a la sociedad entera.<\/p>\n<p align=\"left\">Cuando se emprende firmemente el camino de la fe, se dejan de lado las seducciones que desgarran a la Iglesia, cuerpo m&iacute;stico de Cristo, y no se presta atenci&oacute;n a quienes, dando la espalda a la verdad, predican la divisi&oacute;n y el odio (cf. 2 <i>Pe<\/i> 2, 1-2). Hijos e hijas de M&eacute;xico y de Am&eacute;rica entera, no busquen en ideolog&iacute;as falaces y aparentemente novedosas la verdad de la vida: \u201c<i>Jes&uacute;s es la verdadera novedad que supera todas las expectativas de la humanidad y as&iacute; ser&aacute; para siempre<\/i>\u201d (<i>Incarnationis mysterium<\/i>, 1).<\/p>\n<p align=\"left\">5. En este Aut&oacute;dromo, convertido hoy como en un gran templo, resuenan con fuerza las palabras con que Jes&uacute;s comenz&oacute; su predicaci&oacute;n: <i>\u201cConvi&eacute;rtanse, porque ya est&aacute; cerca el Reino de los cielos\u201d<\/i> (<i>Mt<\/i> 4, 17). Desde sus or&iacute;genes, la Iglesia transmite fielmente este mensaje de conversi&oacute;n, para que todos podamos llevar una vida m&aacute;s pura, seg&uacute;n el esp&iacute;ritu del Evangelio. El llamado a la conversi&oacute;n se hace m&aacute;s acuciante en estos momentos de preparaci&oacute;n al Gran Jubileo, en el que conmemoraremos el misterio de la Encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios hace dos mil a&ntilde;os. <\/p>\n<p align=\"left\">Al comenzar este a&ntilde;o lit&uacute;rgico, con la Bula &quot;<i>Incarnationis mysterium<\/i>&quot;, indicaba c&oacute;mo &quot;<i>el tiempo jubilar nos introduce en el recio lenguaje que la pedagog&iacute;a divina de la salvaci&oacute;n usa para impulsar al hombre a la conversi&oacute;n y la penitencia, principio y camino de su rehabilitaci&oacute;n<\/i>&quot; (n. 2). Por eso, el Papa los exhorta a convertir su coraz&oacute;n a Cristo. Es necesario que la Iglesia entera comience el nuevo milenio ayudando a sus hijos a purificarse del pecado y del mal; que extienda sus horizontes de santidad y fidelidad para participar en la gracia de Cristo, que nos ha llamado a ser hijos de la luz y a tener parte en la gloria eterna (cf. <i>Col<\/i> 1, 13).<\/p>\n<p align=\"left\">6.<i> \u201cS&iacute;ganme y los har&eacute; pescadores de hombres\u201d<\/i> (<i>Mt<\/i> 4, 19).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras de Jes&uacute;s, que hemos escuchado, se repiten a lo largo de la historia y en todos los rincones de la tierra. Como el Maestro, hago la misma invitaci&oacute;n a todos, especialmente a los j&oacute;venes, a seguir a Cristo. Queridos j&oacute;venes, Jes&uacute;s llam&oacute; un d&iacute;a a Sim&oacute;n Pedro y a Andr&eacute;s. Eran pescadores y abandonaron sus redes para seguirle. Ciertamente Cristo llama a algunos de Ustedes a seguirlo y entregarse totalmente a la causa del Evangelio. &iexcl;No tengan miedo de recibir esta invitaci&oacute;n del Se&ntilde;or! &iexcl;No permitan que las redes les impidan seguir el camino de Jes&uacute;s! Sean generosos, no dejen de responder al Maestro que llama. S&iacute;ganle para ser, como los Ap&oacute;stoles, pescadores de hombres.<\/p>\n<p align=\"left\">Igualmente, animo a los padres y madres de familia a ser los primeros en alimentar la semilla de la vocaci&oacute;n en sus hijos, d&aacute;ndoles ejemplo del amor de Cristo en sus hogares, con esfuerzo y sacrificio, con entrega y responsabilidad. Queridos padres: formen a sus hijos seg&uacute;n los principios del Evangelio para que puedan ser los evangelizadores del tercer milenio. La Iglesia necesita m&aacute;s evangelizadores. Am&eacute;rica entera, de la que Ustes forman parte, y especialmente esta querida Naci&oacute;n, tienen una gran responsabilidad de cara al futuro. <\/p>\n<p align=\"left\">Durante mucho tiempo M&eacute;xico ha recibido la abnegada y generosa acci&oacute;n evangelizadora de tantos testigos de Cristo. Pensemos s&oacute;lo en algunas de esas figuras eximias, como Juan de Zum&aacute;rraga y Vasco de Quiroga. Otros han evangelizado con su testimonio hasta la muerte, como los Beatos ni&ntilde;os m&aacute;rtires de Tlaxcala, Crist&oacute;bal, Antonio y Juan, o el Beato Miguel Pro y tantos otros sacerdotes, religiosos y laicos m&aacute;rtires. Otros, en fin, han sido confesores como el Obispo Beato Rafael Guizar.<\/p>\n<p align=\"left\">7. Al concluir, quiero dirigir mi pensamiento hacia el Tepeyac, a Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe, Estrella de la primera y de la nueva Evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica. A ella encomiendo la Iglesia que peregrina en M&eacute;xico y en el Continente americano, y le pido ardientemente que acompa&ntilde;e a sus hijos a entrar con fe y esperanza en el tercer milenio.<\/p>\n<p align=\"left\">Bajo su cuidado maternal pongo a los j&oacute;venes de esta Patria, as&iacute; como la vida e inocencia de los ni&ntilde;os, especialmente los que corren el peligro de no nacer. Conf&iacute;o a su amorosa protecci&oacute;n la causa de la vida: &iexcl;que ning&uacute;n mexicano se atreva a vulnerar el don precioso y sagrado de la vida en el vientre materno!<\/p>\n<p align=\"left\">A su intercesi&oacute;n encomiendo a los pobres con sus necesidades y anhelos. Ante Ella, con su rostro mestizo, deposito los anhelos y esperanzas de los pueblos ind&iacute;genas con su propia cultura que esperan alcanzar sus leg&iacute;timas aspiraciones y el desarrollo al que tienen derecho. Le encomiendo igualmente a los afroamericanos. En sus manos pongo tambi&eacute;n a los trabajadores, empresarios y a todos los que con su actividad colaboran en el progreso de la sociedad actual.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Virgen Sant&iacute;sima! que, como el Beato Juan Diego, podamos llevar en el camino de nuestra vida impresa tu imagen y anunciar la Buena Nueva de Cristo a todos los hombres.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;VIAJE PASTORAL A M&Eacute;XICO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II 24 de enero de 1999Aut&oacute;dromo &quot;Hermanos Rogr&iacute;guez&quot; &nbsp;&nbsp; Queridos hermanos y hermanas, 1. &quot;Est&eacute;n perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar&quot; (1 Co 1, 10) En esta ma&ntilde;ana las palabras del ap&oacute;stol San Pablo nos animan a vivir intensamente este &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-a-mexico-misa-celebrada-en-el-autodromo-hermanos-rodriguez-de-ciudad-de-mexico-24-de-enero-de-1999\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje a M\u00e9xico: Misa celebrada en el aut\u00f3dromo \u00abHermanos Rodr\u00edguez\u00bb de Ciudad de M\u00e9xico (24 de enero de 1999)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40310","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40310"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40310\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}