{"id":40312,"date":"2016-10-05T23:41:00","date_gmt":"2016-10-06T04:41:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-enero-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-liborio\/"},"modified":"2016-10-05T23:41:00","modified_gmt":"2016-10-06T04:41:00","slug":"17-de-enero-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-liborio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-enero-de-1999-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-liborio\/","title":{"rendered":"17 de enero de 1999, Visita a la parroquia romana de San Liborio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN LIBORIO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><font face=\"Times\" size=\"3\"><\/p>\n<p><i>Domingo 17 de enero de 1999<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. <i>&laquo;&Eacute;ste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 1, 29).<\/p>\n<p align=\"left\">El testimonio de Juan el Bautista sigue resonando a&uacute;n hoy, a casi dos mil a&ntilde;os de distancia de los acontecimientos que narra el Evangelio: el Precursor se&ntilde;ala a Jes&uacute;s de Nazaret como el Mes&iacute;as esperado, y nos invita a todos a renovar y profundizar nuestra fe en &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s es nuestro Redentor. Su misi&oacute;n salv&iacute;fica, proclamada solemnemente en el momento de su bautismo en el Jord&aacute;n, culmina en el misterio pascual, cuando &eacute;l, el verdadero Cordero inmolado por nosotros, en la cruz libera y redime al hombre, a todos los hombres, del mal y de la muerte.<\/p>\n<p align=\"left\">En la liturgia eucar&iacute;stica se nos propone de nuevo el gran anuncio del Bautista. Antes de la comuni&oacute;n, el celebrante presenta a la adoraci&oacute;n de los fieles la hostia consagrada, diciendo: &laquo;&Eacute;ste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Se&ntilde;or&raquo;. Dentro de poco, tambi&eacute;n nosotros, participando en el banquete eucar&iacute;stico, recibiremos al verdadero Cordero pascual, sacrificado por la salvaci&oacute;n de la humanidad entera.<\/p>\n<p align=\"left\">2. &laquo;&Eacute;ste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo&raquo; (<i>Jn<\/i> 1, 29).<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos feligreses de San Liborio, me dirijo a vosotros con las palabras del Bautista que acaban de resonar en nuestra asamblea. Son palabras que expresan muy bien el significado de mis visitas pastorales y de los viajes apost&oacute;licos que me llevan a encontrarme con nuestros hermanos y hermanas en la fe en Roma y en otras partes del mundo. Como el Bautista, siento el deber de se&ntilde;alar a todos al Cordero de Dios, Jes&uacute;s, el &uacute;nico Salvador del mundo ayer, hoy y siempre. En el misterio de su Encarnaci&oacute;n, se hizo Emmanuel, &laquo;Dios con nosotros&raquo;, acerc&aacute;ndose a nosotros y dando significado al tiempo y a nuestras vicisitudes diarias. &Eacute;l es nuestro punto de referencia constante, la luz que ilumina nuestros pasos y la fuente de nuestra esperanza.<\/p>\n<p align=\"left\">Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, os saludo a todos con afecto, y en particular al cardenal vicario y al obispo auxiliar del sector. Saludo a vuestro celoso p&aacute;rroco, don Paolo Cardona, del instituto secular de los &laquo;Apostolici sodales&raquo;, a los sacerdotes que colaboran con &eacute;l, a las Hermanas Franciscanas del Se&ntilde;or y a todos los que, de diferentes maneras, brindan su generosa cooperaci&oacute;n en la comunidad parroquial.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo de modo especial a monse&ntilde;or Bruno Theodor Kresing, vicario general de la archidi&oacute;cesis de Paderborn (Alemania), que hoy est&aacute; presente aqu&iacute; para subrayar los v&iacute;nculos de comuni&oacute;n espiritual que unen vuestra parroquia con la archidi&oacute;cesis alemana, que visit&eacute; en 1996. Desde entonces, la comunidad eclesial de Paderborn ha participado con generosidad en la realizaci&oacute;n de este nuevo complejo parroquial. Deseo expresar aqu&iacute; mi m&aacute;s profunda gratitud, e invoco sobre ambas comunidades la constante protecci&oacute;n de su patrono com&uacute;n, san Liborio.<\/p>\n<p align=\"left\">Los v&iacute;nculos de comuni&oacute;n y solidaridad que unen entre s&iacute; a diversas comunidades cristianas constituyen experiencias espirituales y pastorales de gran valor e invitan a desarrollar cada vez m&aacute;s la apertura, la comprensi&oacute;n rec&iacute;proca y la acogida. Nuestro pensamiento va naturalmente al pr&oacute;ximo jubileo, durante el cual Roma acoger&aacute; a numerosos peregrinos procedentes de todos los continentes. Estoy seguro de que las parroquias, los institutos religiosos y las familias romanas abrir&aacute;n generosamente las puertas de su casa, con calor y sencillez evang&eacute;lica. Ser&aacute; ocasi&oacute;n para un provechoso intercambio de dones espirituales, as&iacute; como una magn&iacute;fica experiencia eclesial, que ayudar&aacute; a que todos se sientan miembros de la &uacute;nica Iglesia extendida por todos los lugares de la tierra.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Fieles de la parroquia de San Liborio, vuestra comunidad ha recibido mucho y, por eso, ahora est&aacute;is llamados a ser tambi&eacute;n vosotros generosos con los dem&aacute;s. Viv&iacute;s en un barrio donde la iglesia parroquial constituye el &uacute;nico centro significativo de encuentro. Al disponer de instalaciones nuevas y apropiadas, os sent&iacute;s estimulados a abriros a&uacute;n m&aacute;s a las necesidades del territorio.<\/p>\n<p align=\"left\">En este &aacute;mbito, me alegra inaugurar la &laquo;Ventanilla de fraternidad&raquo; que, con la ayuda de la <i>C&aacute;ritas<\/i> diocesana, comienza a funcionar precisamente hoy, uniendo y poniendo al servicio de los m&aacute;s necesitados valiosas fuerzas profesionales presentes en la comunidad. Continuad proyectando y realizando otras iniciativas de caridad, anunciando con valent&iacute;a el Evangelio. Todos, incluso los que no viven en condiciones materiales precarias, tienen necesidad de alguien que, como el Bautista, les se&ntilde;ale a Cristo, camino, verdad y vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Dedicaos con todas vuestras energ&iacute;as a la misi&oacute;n ciudadana, que este a&ntilde;o, prosiguiendo y consolidando el compromiso en favor de las familias, se dirige a los ambientes de trabajo y actividad. Despu&eacute;s de haber construido un templo de ladrillos, ahora deb&eacute;is lograr que, gracias a vuestra convencida labor, sea cada vez m&aacute;s atrayente la Iglesia formada por piedras vivas, es decir, por vosotros, los bautizados. Abiertos al di&aacute;logo, estad dispuestos a aprovechar todas las ocasiones para crecer en la fraternidad con los cristianos y los no cristianos, con los creyentes de otras confesiones y con los no creyentes.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Para realizar la ardua acci&oacute;n misionera que el Se&ntilde;or os pide, deb&eacute;is ser conscientes de la vocaci&oacute;n personal a la santidad de cada bautizado. El ap&oacute;stol Pablo, al comienzo de la carta a los Corintios, recuerda que, <i>santificados en Cristo Jes&uacute;s, &laquo;estamos llamados a ser santos, con cuantos en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Se&ntilde;or nuestro&raquo;<\/i> (<i>1 Co<\/i> 1, 2). Estamos llamados a vivir el Evangelio con plena fidelidad. S&oacute;lo as&iacute; compartiremos verdaderamente con las dem&aacute;s comunidades esparcidas por el mundo la misma fe en Cristo, los mismos sacramentos y la vocaci&oacute;n universal al amor.<\/p>\n<p align=\"left\">San Pablo saluda a los cristianos de Corinto con estas palabras: &laquo;La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Se&ntilde;or Jesucristo est&eacute;n con vosotros&raquo; (<i>1 Co<\/i> 1, 3). &laquo;La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre&raquo;, os repito hoy a vosotros, hermanos y hermanas de esta parroquia, y a vosotros de la comunidad eclesial de Paderborn, unidos por la devoci&oacute;n com&uacute;n a san Liborio. Que el Padre celestial os proteja, os asista con su gracia y os conceda d&iacute;as de paz.<\/p>\n<p align=\"left\">Sobre cada uno invoco la protecci&oacute;n de Mar&iacute;a, la Virgen de la escucha y del camino. Caminad unidos, en el itinerario espiritual y eclesial, hacia el tercer milenio cristiano. Caminad llenos de confianza y de celo misionero, siguiendo a san Liborio y a vuestros santos protectores. Aceptando la invitaci&oacute;n de san Juan, caminad con valent&iacute;a y fidelidad detr&aacute;s de Cristo. &Eacute;l es &laquo;el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo&raquo;, &laquo;la luz de las naciones que lleva la salvaci&oacute;n hasta los confines de la tierra&raquo;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN LIBORIO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 17 de enero de 1999 &nbsp; 1. &laquo;&Eacute;ste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo&raquo; (Jn 1, 29). 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