{"id":40315,"date":"2016-10-05T23:41:04","date_gmt":"2016-10-06T04:41:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-1999-maria-madre-de-dios\/"},"modified":"2016-10-05T23:41:04","modified_gmt":"2016-10-06T04:41:04","slug":"1-de-enero-de-1999-maria-madre-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-1999-maria-madre-de-dios\/","title":{"rendered":"1 de enero de 1999, Mar\u00eda, Madre de Dios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\">SOLEMNIDAD DE MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS<\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p><i>1 de enero de 1999<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. <i>Christus heri et hodie, principium et finis, alpha et omega..<\/i>. &laquo;Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. Suyo es el tiempo y la eternidad. A &eacute;l la gloria y el poder por los siglos de los siglos&raquo; (<i>Misal romano<\/i>, preparaci&oacute;n del cirio pascual).<\/p>\n<p align=\"left\">Todos los a&ntilde;os, durante la Vigilia pascual, la Iglesia renueva esta solemne aclamaci&oacute;n a Cristo, Se&ntilde;or del tiempo. Tambi&eacute;n el &uacute;ltimo d&iacute;a del a&ntilde;o proclamamos esta verdad, en el paso del &laquo;ayer&raquo; al &laquo;hoy&raquo;: &laquo;ayer&raquo;, al dar gracias a Dios por la conclusi&oacute;n del a&ntilde;o viejo; &laquo;hoy&raquo;, al acoger el a&ntilde;o que empieza. <i>Heri et hodie<\/i>. Celebramos a Cristo que, como dice la Escritura, es &laquo;el mismo ayer, hoy y siempre&raquo; (<i>Hb<\/i> 13, 8). &Eacute;l es el Se&ntilde;or de la historia; suyos son los siglos y los milenios.<\/p>\n<p align=\"left\">Al comenzar el a&ntilde;o 1999, el &uacute;ltimo antes del gran jubileo, parece que el misterio de la historia se revela ante nosotros con una profundidad m&aacute;s intensa. Precisamente por eso, la Iglesia ha querido imprimir el signo trinitario de la presencia del Dios vivo sobre el trienio de preparaci&oacute;n inmediata para el acontecimiento jubilar.<\/p>\n<p align=\"left\">2. El primer d&iacute;a del nuevo a&ntilde;o concluye la Octava de la Navidad del Se&ntilde;or y est&aacute; dedicado a la sant&iacute;sima Virgen, venerada como Madre de Dios. El evangelio nos recuerda que &laquo;guardaba todas estas cosas y las meditaba en su coraz&oacute;n&raquo; (<i>Lc<\/i> 2, 19). As&iacute; sucedi&oacute; en Bel&eacute;n, en el G&oacute;lgota, al pie de la cruz, y el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, cuando el Esp&iacute;ritu Santo descendi&oacute; al cen&aacute;culo.<\/p>\n<p align=\"left\">Y lo mismo sucede tambi&eacute;n hoy. La Madre de Dios y de los hombres guarda y medita en su coraz&oacute;n todos los problemas de la humanidad, grandes y dif&iacute;ciles. La <i>Alma Redemptoris Mater<\/i> camina con nosotros y nos gu&iacute;a, con ternura materna, hacia el futuro. As&iacute;, ayuda a la humanidad a cruzar todos los &laquo;umbrales&raquo; de los a&ntilde;os, de los siglos y de los milenios, sosteniendo su esperanza en aquel que es el Se&ntilde;or de la historia<\/p>\n<p align=\"left\">3. <i>Heri et hodie<\/i>. Ayer y hoy. &laquo;Ayer&raquo; invita a la retrospecci&oacute;n. Cuando dirigimos nuestra mirada a los acontecimientos de este siglo que est&aacute; a punto de terminar, se presentan ante nuestros ojos las dos guerras mundiales: cementerios, tumbas de ca&iacute;dos, familias destruidas, llanto y desesperaci&oacute;n, miseria y sufrimiento. &iquest;C&oacute;mo olvidar los campos de muerte, a los hijos de Israel exterminados cruelmente y a los santos m&aacute;rtires: el padre Maximiliano Kolbe, sor Edith Stein y tantos otros?<\/p>\n<p align=\"left\">Sin embargo, nuestro siglo es tambi&eacute;n el siglo de la <i>Declaraci&oacute;n universal de derechos del hombre<\/i>, cuyo 50&deg; aniversario se celebr&oacute; recientemente. Teniendo presente precisamente este aniversario, en el tradicional Mensaje para la actual <i>Jornada mundial de la paz<\/i>, quise recordar que el secreto de la paz verdadera reside en el respeto de los derechos humanos. &laquo;El reconocimiento de la dignidad innata de todos los miembros de la familia humana (&#8230;) es el fundamento de la libertad, de la justicia y de la paz en el mundo&raquo; (n. 3: <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 18 de diciembre de 1998, p. 6).<\/p>\n<p align=\"left\">El concilio Vaticano II, el concilio que ha preparado a la Iglesia para entrar en el tercer milenio, reafirm&oacute; que el mundo, teatro de la historia del g&eacute;nero humano, ha sido liberado de la esclavitud del pecado por Cristo crucificado y resucitado, &laquo;para que se transforme, seg&uacute;n el designio de Dios, y llegue a su consumaci&oacute;n&raquo; (<i>Gaudium et spes<\/i>, 2). Es as&iacute; como los creyentes miran al mundo de nuestros d&iacute;as, a la vez que avanzan gradualmente hacia el umbral del a&ntilde;o 2000.<\/p>\n<p align=\"left\">4. El Verbo eterno, al hacerse hombre, entr&oacute; en el mundo y lo acogi&oacute; para redimirlo. Por tanto, el mundo no s&oacute;lo est&aacute; marcado por la terrible herencia del pecado; es, ante todo, un mundo salvado por Cristo, el Hijo de Dios, crucificado y resucitado. Jes&uacute;s es el Redentor del mundo, el Se&ntilde;or de la historia. <i>Eius sunt tempora et saecula:<\/i> suyos son los a&ntilde;os y los siglos. Por eso creemos que, al entrar en el tercer milenio junto con Cristo, cooperaremos en la transformaci&oacute;n del mundo redimido por &eacute;l. <i>Mundus creatus, mundus redemptus<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Desgraciadamente, la humanidad cede a la influencia del mal de muchos modos. Sin embargo, impulsada por la gracia, se levanta continuamente, y camina hacia el bien guiada por la fuerza de la redenci&oacute;n. Camina hacia Cristo, seg&uacute;n el proyecto de Dios Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Jesucristo es el principio y el fin, el alfa y la omega. Suyo es el tiempo y la eternidad&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">Empecemos este a&ntilde;o nuevo en su nombre. Que Mar&iacute;a nos obtenga la gracia de ser fieles disc&iacute;pulos suyos, para que con palabras y obras lo glorifiquemos y honremos por los siglos de los siglos: <i>Ipsi gloria et imperium per universa aeternitatis saecula<\/i>. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp;&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II 1 de enero de 1999 &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. 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