{"id":40318,"date":"2016-10-05T23:41:47","date_gmt":"2016-10-06T04:41:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-diciembre-de-2000-jubileo-del-mundo-del-espectaculo\/"},"modified":"2016-10-05T23:41:47","modified_gmt":"2016-10-06T04:41:47","slug":"17-de-diciembre-de-2000-jubileo-del-mundo-del-espectaculo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-diciembre-de-2000-jubileo-del-mundo-del-espectaculo\/","title":{"rendered":"17 de diciembre de 2000, Jubileo del mundo del espect\u00e1culo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <b><font color=\"#663300\">JUBILEO DEL MUNDO DEL ESPECT&Aacute;CULO<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/font><\/b> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>Domingo 17 de diciembre de 2000 <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font> <\/i><br \/>\n<font face=\"Times\" size=\"3\"> <b> <\/p>\n<p> <\/b><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Alegraos. (&#8230;) El Se&ntilde;or est&aacute; cerca&quot;<\/i> (<i>Flp<\/i> 4, 4.&nbsp;5).<\/p>\n<p> Este tercer domingo de Adviento se caracteriza por la <i>alegr&iacute;a<\/i>:&nbsp; la alegr&iacute;a de quien espera al Se&ntilde;or que &quot;est&aacute; cerca&quot;, el Dios con nosotros, anunciado por los profetas. Es <i>la &quot;gran alegr&iacute;a&quot; de la Navidad<\/i>, que hoy gustamos anticipadamente; una alegr&iacute;a que &quot;ser&aacute; de todo el pueblo&quot;, porque el Salvador ha venido y vendr&aacute; de nuevo a visitarnos desde las alturas, como sol que surge (cf.<i>&nbsp;Lc<\/i> 1, 78).<\/p>\n<p> Es <i>la alegr&iacute;a de los cristianos, peregrinos en el mundo<\/i>, que aguardan con esperanza la vuelta gloriosa de Cristo, quien, para venir a ayudarnos, se despoj&oacute; de su gloria divina. Es <i>la alegr&iacute;a de este A&ntilde;o santo<\/i>, que conmemora los dos mil a&ntilde;os transcurridos desde que el Hijo de Dios, Luz de Luz, ilumin&oacute; con el resplandor de su presencia la historia de la humanidad.<\/p>\n<p> Por tanto, desde esta perspectiva, cobran singular elocuencia las palabras del profeta Sofon&iacute;as, que hemos escuchado en la <i>primera lectura<\/i>:&nbsp; &quot;Regoc&iacute;jate, hija de Si&oacute;n; grita de j&uacute;bilo, Israel; al&eacute;grate y g&oacute;zate de todo coraz&oacute;n, Jerusal&eacute;n. El Se&ntilde;or ha cancelado tu condena; ha expulsado a tus enemigos&quot; (<i>So<\/i> 3, 14-15):&nbsp; este es el &quot;a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or&quot;, que nos sana del pecado y de sus heridas.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Resuena con gran intensidad en nuestra asamblea este consolador anuncio prof&eacute;tico:&nbsp; &quot;El &nbsp;Se&ntilde;or &nbsp;tu Dios, en medio de ti, es un poderoso salvador. &Eacute;l se goza y se complace en ti, te ama&quot; (<i>So<\/i>&nbsp;3, 17).<\/p>\n<p> &Eacute;l es el que <i>ha venido<\/i>, y es &eacute;l al que <i>esperamos<\/i>. El A&ntilde;o jubilar nos invita a fijar la mirada en &eacute;l, sobre todo en este Adviento del a&ntilde;o 2000. &Eacute;l, &quot;el poderoso salvador&quot;, se os presenta hoy tambi&eacute;n a vosotros, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, que <i>actu&aacute;is en diversos sectores del mundo del espect&aacute;culo<\/i>. En su nombre os acojo y os saludo cordialmente. Agradezco con afecto las amables palabras que me han dirigido monse&ntilde;or John Patrick Foley, presidente del Consejo pontificio para las comunicaciones sociales, y vuestros dos representantes. Extiendo mi &nbsp;saludo &nbsp;a vuestros colegas y amigos que no han podido estar presentes.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;El evangelio de san Lucas nos present&oacute; el domingo pasado a <i>Juan Bautista<\/i>, el cual, a orillas del Jord&aacute;n, proclamaba la venida inminente del Mes&iacute;as. Hoy la liturgia nos hace escuchar la continuaci&oacute;n de ese texto evang&eacute;lico:&nbsp; el Bautista explica a las multitudes <i>c&oacute;mo preparar concretamente el camino del Se&ntilde;or<\/i>. A las diversas <i>clases de personas<\/i> que le preguntan:&nbsp; &quot;Nosotros, &iquest;qu&eacute; debemos hacer?&quot; (<i>Lc<\/i> 3, 10.&nbsp;12.&nbsp;14), les indica lo que es necesario realizar a fin de prepararse para acoger al Mes&iacute;as.<\/p>\n<p> Esta p&aacute;gina evang&eacute;lica nos hace pensar, en cierto sentido, en los <i>encuentros jubilares para las diversas clases sociales o profesionales.<\/i> Os hace pensar tambi&eacute;n <i>a vosotros<\/i>, queridos hermanos y hermanas:&nbsp; con vuestra peregrinaci&oacute;n jubilar, tambi&eacute;n vosotros hab&eacute;is venido a preguntar:&nbsp; &quot;&iquest;Qu&eacute; debemos hacer?&quot;. <i>La primera respuesta<\/i> que os da la palabra de Dios es <i>una invitaci&oacute;n a recuperar la alegr&iacute;a<\/i>. &iquest;Acaso no es el jubileo -t&eacute;rmino que deriva de &quot;j&uacute;bilo&quot;- la exhortaci&oacute;n a rebosar de alegr&iacute;a porque el Se&ntilde;or ha venido a habitar entre nosotros y nos ha dado su amor?<\/p>\n<p> Sin embargo, esta alegr&iacute;a que brota de la gracia divina <i>no es superficial y ef&iacute;mera<\/i>. Es una alegr&iacute;a profunda, enraizada en el coraz&oacute;n y capaz de impregnar toda la existencia del creyente. Se trata de una alegr&iacute;a que puede convivir con las dificultades, con las pruebas e incluso, aunque pueda parecer parad&oacute;jico, con el dolor y la muerte. Es la alegr&iacute;a de la Navidad y de la Pascua, don del Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado; una alegr&iacute;a que nadie puede quitar a cuantos est&aacute;n unidos a &eacute;l en la fe y en las obras (cf. <i>Jn<\/i> 16, 22-23).<\/p>\n<p> Muchos de vosotros, queridos hermanos, trabaj&aacute;is para <i>entretener al p&uacute;blico<\/i>, en la ideaci&oacute;n y realizaci&oacute;n de espect&aacute;culos que quieren brindar momentos de sana distensi&oacute;n y esparcimiento. Aunque, en sentido propio, la alegr&iacute;a cristiana se sit&uacute;a en un plano m&aacute;s directamente espiritual, abarca tambi&eacute;n <i>la sana diversi&oacute;n<\/i>, que hace bien al cuerpo y al esp&iacute;ritu. Por tanto, la sociedad debe estar agradecida con quien produce y realiza transmisiones y programas inteligentes y relajantes, divertidos sin ser alienantes, humor&iacute;sticos pero no vulgares. Difundir una aut&eacute;ntica alegr&iacute;a puede ser una forma genuina de caridad social.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Adem&aacute;s, la Iglesia, como Juan Bautista, tiene hoy <i>un mensaje espec&iacute;fico para vosotros<\/i>, queridos trabajadores del mundo del espect&aacute;culo. Un mensaje que podr&iacute;a expresarse en estos t&eacute;rminos:&nbsp; en vuestro trabajo, tened siempre presentes a <i>las personas de vuestros destinatarios<\/i>, sus derechos y sus expectativas leg&iacute;timas, sobre todo cuando se trate de personas en formaci&oacute;n. No os dej&eacute;is condicionar por el mero inter&eacute;s econ&oacute;mico o ideol&oacute;gico. Este es el principio fundamental de la &eacute;tica de las comunicaciones sociales, que cada uno de vosotros est&aacute; llamado a aplicar en su &aacute;mbito de actividad. A este prop&oacute;sito, el Consejo pontificio para las comunicaciones sociales public&oacute; el pasado mes de junio un documento espec&iacute;fico:&nbsp; <i>&Eacute;tica en las comunicaciones sociales<\/i>, sobre el que os invito a reflexionar.<\/p>\n<p> Especialmente aquellos de entre vosotros que son m&aacute;s conocidos por el p&uacute;blico deben ser siempre conscientes de su responsabilidad. Queridos amigos, la gente os observa con simpat&iacute;a e inter&eacute;s. Sed siempre para ellos modelos positivos y coherentes, capaces de infundir confianza, optimismo y esperanza.<\/p>\n<p> Para poder realizar esta comprometedora misi&oacute;n, viene en vuestra ayuda el Se&ntilde;or, a quien pod&eacute;is acudir mediante la escucha de su palabra y la oraci&oacute;n. S&iacute;, queridos hermanos, vosotros trabaj&aacute;is con las im&aacute;genes, los gestos y los sonidos; en otras palabras, trabaj&aacute;is con <i>la exterioridad<\/i>.<br \/>Precisamente por eso deb&eacute;is ser hombres y mujeres <i>de fuerte interioridad<\/i>, capaces de recogimiento. En nosotros mora Dios, m&aacute;s &iacute;ntimo a nosotros que nosotros mismos, como dec&iacute;a san Agust&iacute;n. Si dialog&aacute;is con &eacute;l, podr&eacute;is comunicaros mejor con vuestro pr&oacute;jimo. Si ten&eacute;is gran sensibilidad por el bien, la verdad y la belleza, las obras de vuestra creatividad, incluso las m&aacute;s sencillas, ser&aacute;n de buena calidad est&eacute;tica y moral.<\/p>\n<p> 5.<i>&nbsp;La Iglesia os acompa&ntilde;a y cuenta con vosotros<\/i>. Espera que infund&aacute;is en el cine, la televisi&oacute;n, la radio, el teatro, el circo y en toda forma de entretenimiento la &quot;levadura&quot; evang&eacute;lica, gracias a la cual toda realidad humana desarrolla al m&aacute;ximo sus potencialidades positivas.<\/p>\n<p> <i>Es impensable una nueva evangelizaci&oacute;n en la que no participe vuestro mundo<\/i>, el mundo del espect&aacute;culo, tan importante para la formaci&oacute;n de las mentalidades y de las costumbres. Pienso aqu&iacute; en las numerosas iniciativas que vuelven a proponer el mensaje b&iacute;blico y el riqu&iacute;simo patrimonio de la tradici&oacute;n cristiana en el <i>lenguaje<\/i> de las formas, de los sonidos y de las im&aacute;genes mediante el teatro, el cine y la televisi&oacute;n. Pienso, asimismo, en las obras y en los programas no expl&iacute;citamente religiosos que, sin embargo, son capaces de hablar al coraz&oacute;n de las personas, suscitando en ellas admiraci&oacute;n, interrogantes y reflexiones.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, la Providencia ha querido que vuestro jubileo se celebre <i>pocos d&iacute;as antes de la Navidad<\/i>, la fiesta sin duda alguna m&aacute;s representada en vuestro campo de trabajo, en todos los niveles, desde los medios de comunicaci&oacute;n social hasta los belenes vivientes. As&iacute;, este encuentro nos ayuda a entrar en sinton&iacute;a con el aut&eacute;ntico esp&iacute;ritu navide&ntilde;o, muy diverso del mundano, que lo transforma en ocasi&oacute;n de comercio.<\/p>\n<p> Dejad que Mar&iacute;a, la Madre del Verbo encarnado, os gu&iacute;e en el itinerario de preparaci&oacute;n para esta solemnidad. Ella espera en silencio el cumplimiento de las promesas divinas, y nos ense&ntilde;a que <i>para llevar al mundo la paz y la alegr&iacute;a es preciso acoger antes en el coraz&oacute;n al Pr&iacute;ncipe de la paz y fuente de la alegr&iacute;a, Jesucristo. <\/i>Para que esto suceda, es necesario convertirse a su amor y estar dispuestos a cumplir su voluntad.<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos amigos del mundo del espect&aacute;culo, os deseo que tambi&eacute;n vosotros hag&aacute;is esta experiencia consoladora. As&iacute;, con los lenguajes m&aacute;s diversos, ser&eacute;is <i>portadores de alegr&iacute;a<\/i>, de la alegr&iacute;a que Cristo da a toda la humanidad en la Navidad. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUBILEO DEL MUNDO DEL ESPECT&Aacute;CULO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Domingo 17 de diciembre de 2000 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Alegraos. (&#8230;) El Se&ntilde;or est&aacute; cerca&quot; (Flp 4, 4.&nbsp;5). Este tercer domingo de Adviento se caracteriza por la alegr&iacute;a:&nbsp; la alegr&iacute;a de quien espera al Se&ntilde;or que &quot;est&aacute; cerca&quot;, el Dios con nosotros, anunciado por los profetas. 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