{"id":40334,"date":"2016-10-05T23:42:01","date_gmt":"2016-10-06T04:42:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-noviembre-de-2000-celebracion-ecumenica-presidida-por-juan-pablo-ii-y-por-el-catholicos-karekin-ii\/"},"modified":"2016-10-05T23:42:01","modified_gmt":"2016-10-06T04:42:01","slug":"10-de-noviembre-de-2000-celebracion-ecumenica-presidida-por-juan-pablo-ii-y-por-el-catholicos-karekin-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-noviembre-de-2000-celebracion-ecumenica-presidida-por-juan-pablo-ii-y-por-el-catholicos-karekin-ii\/","title":{"rendered":"10 de noviembre de 2000, Celebraci\u00f3n ecum\u00e9nica presidida por Juan Pablo II y por el Catholic\u00f3s Karekin II"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <b><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N ECUM&Eacute;NICA PRESIDIDA<br \/>POR EL PAPA JUAN PABLO II Y POR EL CATHOLIC&Oacute;S KAREKIN II<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><font face=\"Times\" size=\"3\"><\/p>\n<p>Viernes 10 de noviembre de 2000<\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <br \/> <\/font> <\/i><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"left\"><i>&quot;Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la&nbsp;vida por&nbsp;las ovejas&quot;<\/i> (<i>Jn<\/i> 10,&nbsp;11).<\/p>\n<p> 1.&nbsp;En el a&ntilde;o 2001 la Iglesia armenia celebrar&aacute; el XVII centenario del bautismo de Armenia por obra del ministerio de san Gregorio el Iluminador. A ejemplo del buen pastor, san Gregorio dio su vida por las ovejas. A causa de su fe en Cristo, pas&oacute; muchos a&ntilde;os prisionero en un pozo oscuro por orden del rey Tir&iacute;dates. S&oacute;lo despu&eacute;s de esos crueles sufrimientos, Gregorio fue liberado finalmente para dar testimonio p&uacute;blico de su vocaci&oacute;n bautismal en toda su plenitud y proclamar el Evangelio a los hombres y mujeres de su tiempo.<\/p>\n<p> La vida de san Gregorio fue presagio del camino de la Iglesia armenia a lo largo de los siglos. &iexcl;Cu&aacute;n a menudo fue arrojada al oscuro antro de la persecuci&oacute;n, de la violencia y del olvido! Muchas veces sus hijos, en la oscuridad de la prisi&oacute;n, han repetido las palabras del profeta Miqueas:&nbsp; &quot;Yo miro atento al Se&ntilde;or, espero en Dios mi salvador; mi Dios me escuchar&aacute;. No te alegres, enemiga, de mi desgracia:&nbsp; si ca&iacute;, me alzar&eacute;; si me siento en tinieblas, el Se&ntilde;or es mi luz&quot; (<i>Mi<\/i> 7, 7-8). Y esto no s&oacute;lo en el pasado lejano, puesto que tambi&eacute;n el siglo&nbsp;XX ha sido uno de los m&aacute;s atormentados de la historia de la Iglesia armenia, que ha soportado todo tipo de terribles adversidades. Ahora, gracias a Dios, hay claros signos de una nueva primavera.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;En la celebraci&oacute;n de hoy, me alegra devolver a Su Santidad una reliquia de san Gregorio el Iluminador, que ha sido conservada en el convento de San Gregorio Armenio, en N&aacute;poles, y venerada all&iacute; durante muchos siglos. Ser&aacute; colocada en la nueva catedral de Erev&aacute;n, actualmente en construcci&oacute;n, como s&iacute;mbolo de esperanza y de la misi&oacute;n de la Iglesia en Armenia despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de opresi&oacute;n y silencio. En el centro de una ciudad en r&aacute;pido desarrollo, un lugar donde se pueda alabar a Dios, escuchar la sagrada Escritura y celebrar la Eucarist&iacute;a, ser&aacute; un factor esencial de evangelizaci&oacute;n. Oro para que el Esp&iacute;ritu Santo colme aquel lugar sagrado de su amorosa presencia, de su luz gloriosa y de su gracia santificante. Espero que la nueva catedral adorne con mayor belleza a la Esposa de Cristo en Armenia, donde el pueblo de Dios ha vivido durante siglos a la sombra del monte Ararat. Que por intercesi&oacute;n de la Madre de Dios y de san Gregorio el Iluminador los fieles armenios obtengan nueva valent&iacute;a y nueva confianza de su catedral. Y que los peregrinos procedentes de todos los lugares experimenten la fuerza de la luz de Dios que brota de aquel lugar santo, para proseguir su peregrinaci&oacute;n de fe.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;En la catedral de Erev&aacute;n, como en todas las otras, estar&aacute; el altar de la Eucarist&iacute;a y la sede del patriarca. La sede y el altar hablan de la comuni&oacute;n que ya existe entre nosotros. Como declar&oacute; el concilio Vaticano II:&nbsp; &quot;Todos conocen tambi&eacute;n con cu&aacute;nto amor los cristianos orientales realizan el culto lit&uacute;rgico, principalmente la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, fuente de la vida de la Iglesia y prenda de la gloria futura, por la cual los fieles unidos al obispo, tienen acceso a Dios Padre por medio de su Hijo, el Verbo encarnado, que padeci&oacute; y fue glorificado, en la efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo&quot;. Los padres conciliares afirmaron, adem&aacute;s, que las Iglesias orientales, &quot;aunque separadas, tienen verdaderos sacramentos, y sobre todo, en virtud de la sucesi&oacute;n apost&oacute;lica, el sacerdocio y la Eucarist&iacute;a, con los que se unen a&uacute;n a nosotros con v&iacute;nculo estrech&iacute;simo&quot; (<i>Unitatis redintegratio<\/i>, 15).<\/p>\n<p> A lo largo de la historia ha habido muchos contactos entre la Iglesia cat&oacute;lica y la Iglesia armenia apost&oacute;lica, del mismo modo que se han realizado varios intentos de restablecer la comuni&oacute;n plena. Ahora debemos orar y trabajar fervorosamente para que llegue cuanto antes el d&iacute;a en que nuestras sedes y los obispos vuelvan a estar en plena comuni&oacute;n, de manera que celebremos juntos, en el mismo altar, la Eucarist&iacute;a, signo supremo y fuente de unidad en Cristo. Hasta el alba de ese d&iacute;a, cada una de nuestras celebraciones eucar&iacute;sticas sufrir&aacute; por la ausencia del hermano que a&uacute;n no est&aacute; all&iacute;.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Querido y venerable hermano en Cristo, san Pablo nos habla con las palabras de los Hechos de los Ap&oacute;stoles que hemos escuchado:&nbsp; &quot;Tened cuidado de vosotros y del reba&ntilde;o que el Esp&iacute;ritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de &nbsp;la Iglesia de Dios, que &eacute;l adquiri&oacute; con&nbsp;la sangre de su Hijo&quot; (<i>Hch<\/i> 20, 28). Nuestra responsabilidad es grande. Cristo ha confiado a nuestro cuidado pastoral lo m&aacute;s valioso que tiene en la tierra:&nbsp; <i>la Iglesia que &eacute;l adquiri&oacute; con su sangre<\/i>.<br \/> Pido al Se&ntilde;or, por intercesi&oacute;n de san Gregorio el Iluminador, que derrame sus abundantes bendiciones sobre usted, sobre los hermanos en el episcopado, y sobre todos los pastores de la Iglesia armenia apost&oacute;lica. Que el Esp&iacute;ritu lo inspire y lo gu&iacute;e en su ministerio pastoral en favor del pueblo armenio, tanto en su tierra natal como en todo el mundo. A su oraci&oacute;n fraterna encomiendo mi ministerio de Obispo de Roma, para que yo sea capaz de ejercer este ministerio cada vez m&aacute;s como &quot;un servicio de fe y de amor reconocido por unos y otros&quot; (<i>Ut unum sint<\/i>, 95), de modo que <i>todos&nbsp;sean&nbsp;finalmente&nbsp;uno<\/i>&nbsp;(cf.<i>&nbsp;Jn<\/i>&nbsp;17,&nbsp;21).<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Perm&iacute;tame concluir con la ferviente oraci&oacute;n que dirig&iacute; a la Madre de Dios hace trece a&ntilde;os, durante el A&ntilde;o mariano, y que brota a&uacute;n hoy de mi coraz&oacute;n:&nbsp; &quot;Santa Madre de Dios (&#8230;). Dirige tu mirada a la tierra de Armenia, a sus monta&ntilde;as, donde vivieron multitudes inmensas de monjes santos y sabios; a sus iglesias, rocas que surgen de la roca, penetradas por el rayo de la Trinidad; a sus cruces de piedra, recuerdo de tu Hijo, cuya pasi&oacute;n contin&uacute;a en la de los m&aacute;rtires; hacia sus hijos e hijas (&#8230;) de todo el mundo; inspira los deseos y las esperanzas de los j&oacute;venes, para que contin&uacute;en orgullosos de su origen. Haz que, all&aacute; donde vayan, escuchen su coraz&oacute;n armenio, porque en el fondo de ellos siempre habr&aacute; una plegaria dirigida a su Se&ntilde;or y un latido de abandono a ti, que los cubres con el manto de tu protecci&oacute;n. &iexcl;Virgen dulc&iacute;sima, Madre de Cristo y Madre nuestra, Mar&iacute;a!&quot; (<i>Homil&iacute;a durante la misa en rito armenio<\/i>, 21 de noviembre de 1987, n. 6:&nbsp; <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 29 de noviembre de 1987, p. 6).<\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n. <\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N ECUM&Eacute;NICA PRESIDIDAPOR EL PAPA JUAN PABLO II Y POR EL CATHOLIC&Oacute;S KAREKIN II &nbsp; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Viernes 10 de noviembre de 2000 &quot;Yo soy el buen pastor. 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