{"id":40347,"date":"2016-10-05T23:42:13","date_gmt":"2016-10-06T04:42:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-octubre-de-2000-exequias-por-s-em-pietro-card-palazzini\/"},"modified":"2016-10-05T23:42:13","modified_gmt":"2016-10-06T04:42:13","slug":"13-de-octubre-de-2000-exequias-por-s-em-pietro-card-palazzini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-octubre-de-2000-exequias-por-s-em-pietro-card-palazzini\/","title":{"rendered":"13 de octubre de 2000, Exequias por S. Em. Pietro card. Palazzini"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <b><font color=\"#663300\"> MISA EN SUFRAGIO DEL CARDENAL PIETRO PALAZZINI<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\" style=\"text-align:center\"><i>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/p>\n<p>Viernes 13 de octubre <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;<i>Subi&oacute; Jes&uacute;s a la monta&ntilde;a (&#8230;) y, tomando la palabra, les ense&ntilde;aba, diciendo:&nbsp; Bienaventurados..<\/i>.&quot; (<i>Mt<\/i> 5, 1-2).<\/p>\n<p> Como un d&iacute;a en aquel monte de Galilea, tambi&eacute;n hoy el Se&ntilde;or Jes&uacute;s sigue ense&ntilde;ando a sus disc&iacute;pulos con el serm&oacute;n fundamental de las &quot;bienaventuranzas&quot;. Ciertamente, en este texto evang&eacute;lico reflexion&oacute; muchas veces el querido y venerado cardenal Pietro Palazzini, a quien en este momento acompa&ntilde;amos en su paso de este mundo a la casa del Padre. En efecto, las bienaventuranzas constituyen el <i>paradigma de la santidad cristiana<\/i>, y &eacute;l, especialmente durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su servicio como prefecto de la Congregaci&oacute;n para las causas de los santos, pudo admirar los prodigios de la santidad en numerosas figuras de siervos y siervas de Dios, de beatos y santos. Ahora ha sido llamado a contemplar, en la plenitud de la luz, el rostro glorioso&nbsp;de Dios,&nbsp;tres veces santo.<\/p>\n<p> Con su fuerte <i>contenido escatol&oacute;gico<\/i>, las palabras de Jes&uacute;s sostienen nuestra esperanza en el reino de los cielos, prometido a cuantos se esfuerzan por seguir el camino del Maestro y <i>asemejarse a &eacute;l<\/i>. Los v&iacute;nculos de afecto y fraternidad sacerdotal que nos unen al llorado cardenal Palazzini, a quien damos nuestro &uacute;ltimo saludo, nos impulsan a orar para que en &eacute;l sea perfecta esa conformaci&oacute;n con Cristo. Oremos para que <i>goce plenamente de las bienaventuranzas<\/i> de los pobres de esp&iacute;ritu, de los que lloran, de los mansos de coraz&oacute;n, de los que tienen hambre y sed de justicia, de los misericordiosos, de los limpios de coraz&oacute;n, de los que trabajan por la paz y de los perseguidos por causa de la justicia.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo (<i>Sal<\/i> 41, 3), hemos cantado en el Salmo responsorial. El hombre es la criatura que<i>&nbsp;desea a Dios;<\/i> fue hecho para Dios. El &quot;esp&iacute;ritu incorruptible&quot; que, como nos ha recordado la primera lectura,&nbsp;&quot;est&aacute; en todas las cosas&quot; (<i>Sb<\/i> 12,&nbsp;1), alimenta en el hombre el anhelo de conocer al Creador y de vivir en comuni&oacute;n con &eacute;l.<\/p>\n<p> Esta &nbsp;din&aacute;mica &nbsp;espiritual &nbsp;se &nbsp;manifiesta de modo muy especial en la existencia del creyente, que espera y prepara con confianza el encuentro con su Se&ntilde;or. En la segunda lectura, el ap&oacute;stol san Pablo se manifiesta convencido de que Cristo ser&aacute; glorificado en su cuerpo, tanto <i>en su vida<\/i> como <i>en su muerte<\/i> (cf.<i>&nbsp;Flp<\/i> 1,&nbsp;20).&nbsp;Precisamente por&nbsp;eso,&nbsp;afirma con profunda emoci&oacute;n:&nbsp; &quot;Para m&iacute; la vida es Cristo, y el morir una ganancia&quot; (<i>Flp<\/i> 1, 21).<\/p>\n<p> Sin embargo, sabemos muy bien que esta &iacute;ntima convicci&oacute;n no apart&oacute; al Ap&oacute;stol de su incesante ministerio; al contrario, aun deseando estar siempre unido a Cristo, dec&iacute;a que estaba dispuesto a continuar su servicio a los fieles, para el progreso y el gozo de su fe (cf. <i>Flp<\/i> 1, 23-25).<\/p>\n<p> 3.&nbsp;En esta perspectiva se sit&uacute;a <i>nuestro recuerdo del llorado cardenal Pietro Palazzini<\/i>. Consagr&oacute; su vida al servicio asiduo de Dios y de la Iglesia, especialmente mediante el estudio, la ense&ntilde;anza y la defensa de la verdad evang&eacute;lica. En efecto, dedic&oacute; sus mejores energ&iacute;as sobre todo a la profundizaci&oacute;n de la teolog&iacute;a moral y del derecho can&oacute;nico.<\/p>\n<p> Despu&eacute;s de estudiar la teolog&iacute;a en la Pontificia Universidad Lateranense, una vez ordenado sacerdote consigui&oacute; en ella el doctorado en teolog&iacute;a y en <i>utroque iure<\/i>. Fue vicerrector del Seminario romano mayor; nombrado, luego, profesor de teolog&iacute;a moral en la facultad teol&oacute;gica de la Lateranense, prosigui&oacute; la profundizaci&oacute;n de los aspectos &eacute;ticos, morales y jur&iacute;dicos de las modernas problem&aacute;ticas humanas y sociales.<\/p>\n<p> En 1962 el Papa Juan XXIII lo nombr&oacute; arzobispo y lo llam&oacute; a formar parte de la Comisi&oacute;n preparatoria del concilio Vaticano II. En el &aacute;mbito de esa asamblea ecum&eacute;nica fue miembro de la Comisi&oacute;n conciliar para la disciplina del clero y del pueblo cristiano. Prosigui&oacute; su celoso servicio en la Congregaci&oacute;n llamada &quot;del Concilio&quot; que, con los a&ntilde;os, se convirti&oacute; en la &quot;Congregaci&oacute;n para el clero&quot;; sucesivamente fue llamado a dirigir, como prefecto, la Congregaci&oacute;n para las causas de los santos.<\/p>\n<p> Public&oacute; numerosas y apreciadas obras de teolog&iacute;a moral y de derecho, y colabor&oacute; en otras, dando en todas una importante contribuci&oacute;n de doctrina y de sabidur&iacute;a pastoral.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Hoy resulta especialmente significativa la &uacute;ltima etapa de su servicio eclesial como <i>responsable de la Congregaci&oacute;n para las causas de los santos<\/i>. Despu&eacute;s de conocer y estudiar numerosas semblanzas de santos y beatos, nuestro venerado hermano ha sido llamado ahora a entrar en su morada a trav&eacute;s de la puerta por la que entran los justos (cf. <i>Sal<\/i> 117, 20), es decir, la puerta que es Cristo Se&ntilde;or, el Santo de Dios.<\/p>\n<p> <i>&quot;Aperite mihi portas iustitiae, et ingressus in eas confitebor Domino&quot;<\/i> (<i>Sal<\/i> 117, 19). &iexcl;Cu&aacute;ntas veces, en el Oficio divino, nuestro hermano repiti&oacute;, orando, este vers&iacute;culo! Ahora, terminada su peregrinaci&oacute;n terrena, se dispone a entrar en la casa del Se&ntilde;or:&nbsp;<i> In domo Domini<\/i>, como reza su lema episcopal. All&iacute; se unir&aacute; a la liturgia del cielo.<\/p>\n<p> <i>In domo Domini!<\/i> Que en esta morada de paz y de gozo lo introduzcan los santos, cuyas causas estudi&oacute;. Que lo acoja la sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a, de quien se declar&oacute; siempre hijo devoto.<br \/> A nosotros, que seguimos siendo peregrinos en esta tierra, nos consuele el dulce v&iacute;nculo de la comuni&oacute;n de los santos y la esperanza segura de participar un d&iacute;a para siempre en la solemne y eterna liturgia del Amor divino. As&iacute; sea. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA EN SUFRAGIO DEL CARDENAL PIETRO PALAZZINI HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Viernes 13 de octubre &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Subi&oacute; Jes&uacute;s a la monta&ntilde;a (&#8230;) y, tomando la palabra, les ense&ntilde;aba, diciendo:&nbsp; Bienaventurados&#8230;&quot; (Mt 5, 1-2). 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