{"id":40353,"date":"2016-10-05T23:42:18","date_gmt":"2016-10-06T04:42:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-octubre-de-2000-exequias-por-s-em-el-cardenal-egano-righi-lambertini\/"},"modified":"2016-10-05T23:42:18","modified_gmt":"2016-10-06T04:42:18","slug":"6-de-octubre-de-2000-exequias-por-s-em-el-cardenal-egano-righi-lambertini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-octubre-de-2000-exequias-por-s-em-el-cardenal-egano-righi-lambertini\/","title":{"rendered":"6 de octubre de 2000, Exequias por S. Em. el Cardenal Egano Righi-Lambertini"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\"><b>FUNERAL DEL CARDENAL EGANO RIGHI-LAMBERTINI <\/b><\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II <br \/><\/font><\/b> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <br \/>Viernes 6 de octubre de 2000<\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font> <\/i><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu&#8230; Bienaventurados los mansos&#8230; Bienaventurados los que trabajan por la paz&quot; (cf. <i>Mt<\/i> 5, 3-9). Las palabras de Cristo que han resonado en esta luctuosa celebraci&oacute;n vuelven a proponer a nuestra reflexi&oacute;n el gran mensaje de las bienaventuranzas y nos invitan a vivir a la luz de la fe la despedida que estamos a punto de dar a nuestro venerado hermano, el querido cardenal Egano Righi-Lambertini. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces escuch&oacute; &eacute;l estas palabras del Evangelio y medit&oacute; en su profundo contenido espiritual! Precisamente a este esp&iacute;ritu de las bienaventuranzas procur&oacute; conformar su ministerio pastoral y su largo y apreciado servicio diplom&aacute;tico a la Santa Sede.<\/p>\n<p> Sabemos que Dios nos ha creado para la felicidad. Siguiendo las palabras de Jes&uacute;s, es posible transformar en fuente de paz y en manantial de una alegr&iacute;a mayor incluso las pruebas y los sufrimientos que, inevitablemente, forman parte de nuestra existencia terrena. Mientras celebramos la liturgia eucar&iacute;stica en sufragio del alma elegida del llorado cardenal, pidamos al Se&ntilde;or que lo haga part&iacute;cipe de la bienaventuranza eterna, cuyas primicias ya pudo gustar aqu&iacute;, en la tierra, mediante la comuni&oacute;n eclesial y la construcci&oacute;n de v&iacute;nculos de paz y concordia entre los pueblos y las naciones a las que fue enviado como representante pontificio.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Llevaba en su mismo apellido -Righi-Lambertini- el signo de pertenencia a una ilustre familia bolo&ntilde;esa, que en diversas &eacute;pocas dio a la Iglesia grandes personalidades, como el Papa Benedicto XIV y la beata Imelda Lambertini. Despu&eacute;s de algunos a&ntilde;os de ministerio pastoral y de los estudios de derecho can&oacute;nico en la Universidad Gregoriana, el joven Righi-Lambertini entr&oacute; a formar parte de la Secretar&iacute;a de Estado, prestando servicio primero en la nunciatura de Italia y luego en la de Francia, junto al entonces nuncio apost&oacute;lico monse&ntilde;or Angelo Roncalli. Estuvo asimismo en las representaciones pontificias de Costa Rica, Inglaterra y Corea.<\/p>\n<p> Elegido arzobispo titular de Doclea en 1960, desempe&ntilde;&oacute; la misi&oacute;n de nuncio apost&oacute;lico en L&iacute;bano, Chile, Italia y Francia, trabajando diligentemente por el crecimiento de la comunidad cristiana y el progreso de la sociedad civil, y granje&aacute;ndose en todas partes estima, aprecio y gratitud.<br \/> La obra pastoral y diplom&aacute;tica del cardenal Righi-Lambertini se desarroll&oacute; habitualmente en medio del silencio, sin ostentaci&oacute;n, pero, precisamente por eso, result&oacute; a&uacute;n m&aacute;s eficaz y fruct&iacute;fera, inspirada constantemente en su confianza en la divina Providencia y en su optimismo en la visi&oacute;n de las cosas humanas que hab&iacute;a aprendido en la escuela del beato Juan XXIII.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Por su prudencia en el servicio eclesial y por las grandes dotes humanas y espirituales que enriquecieron su personalidad, nuestro venerado hermano fue llamado a formar parte del Colegio cardenalicio. Participando de modo m&aacute;s profundo y directo en la vida de la Iglesia de Roma, sigui&oacute; brindando de m&uacute;ltiples modos su valiosa colaboraci&oacute;n al Papa, ayud&aacute;ndole, en sinton&iacute;a cordial con los dem&aacute;s miembros del sagrado Colegio, en su solicitud pastoral hacia el pueblo de Dios esparcido por todo el mundo.<\/p>\n<p> Demos gracias al Se&ntilde;or por todo el bien que &eacute;l, con la ayuda de la gracia de Dios, pudo realizar en los diversos &aacute;mbitos en los que desarroll&oacute; su valiosa actividad pastoral y diplom&aacute;tica. Confiamos en que nuestro venerado hermano, por el bien realizado durante su vida terrena, est&aacute; contemplando ahora cara a cara al Se&ntilde;or Jes&uacute;s, a quien tanto am&oacute; y sirvi&oacute; en sus hermanos (cf. <i>1 Jn<\/i> 3, 2).<\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;La vida de los justos est&aacute; en manos de Dios&quot; (<i>Sb<\/i> 3, 1). Estas palabras de la Escritura reavivan en nuestro coraz&oacute;n la luz de la fe y la esperanza en el Dios de la vida. Mientras nos disponemos a dar el postrer saludo a nuestro venerado hermano, abrimos nuestro coraz&oacute;n a la esperanza que, como nos ha recordado la primera lectura, &quot;est&aacute; llena de inmortalidad&quot; (cf. <i>Sb<\/i> 3, 4). La esperanza que ilumin&oacute; la vida sacerdotal y apost&oacute;lica del cardenal Righi-Lambertini encuentra ahora su realizaci&oacute;n plena y definitiva en la llamada divina a participar en el banquete celestial.<\/p>\n<p> A Mar&iacute;a sant&iacute;sima, Reina de los Ap&oacute;stoles y Madre de la Iglesia, a quien el querido cardenal Egano Righi-Lambertini am&oacute; e invoc&oacute; tiernamente -&iexcl;cu&aacute;ntos lo vieron pasear por los jardines vaticanos rezando el rosario!-, queremos encomendarle ahora su esp&iacute;ritu con intensa y confiada oraci&oacute;n. Que Mar&iacute;a, la Virgen de la escucha y de la acogida, lo reciba entre sus brazos maternos y le abra las puertas del para&iacute;so. Am&eacute;n. <\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FUNERAL DEL CARDENAL EGANO RIGHI-LAMBERTINI HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Viernes 6 de octubre de 2000 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu&#8230; Bienaventurados los mansos&#8230; Bienaventurados los que trabajan por la paz&quot; (cf. Mt 5, 3-9). Las palabras de Cristo que han resonado en esta luctuosa celebraci&oacute;n vuelven a proponer a nuestra reflexi&oacute;n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-octubre-de-2000-exequias-por-s-em-el-cardenal-egano-righi-lambertini\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab6 de octubre de 2000, Exequias por S. 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