{"id":40356,"date":"2016-10-05T23:42:25","date_gmt":"2016-10-06T04:42:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-octubre-de-2000-canonizacion-de-agustin-zhao-y-119-companeros-martires-en-cina-maria-josefa-del-corazon-de-jesus-sancho-de-guerra-catalina-maria-drexel-josefina-bakhita\/"},"modified":"2016-10-05T23:42:25","modified_gmt":"2016-10-06T04:42:25","slug":"1-de-octubre-de-2000-canonizacion-de-agustin-zhao-y-119-companeros-martires-en-cina-maria-josefa-del-corazon-de-jesus-sancho-de-guerra-catalina-maria-drexel-josefina-bakhita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-octubre-de-2000-canonizacion-de-agustin-zhao-y-119-companeros-martires-en-cina-maria-josefa-del-corazon-de-jesus-sancho-de-guerra-catalina-maria-drexel-josefina-bakhita\/","title":{"rendered":"1 de octubre de 2000, Canonizaci\u00f3n de Agust\u00edn Zhao y 119 Compa\u00f1eros m\u00e1rtires en Cina, Mar\u00eda Josefa del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas Sancho de Guerra, Catalina Mar\u00eda Drexel, Josefina Bakhita\u00a0"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\">&nbsp;<b><font color=\"#663300\">MISA DE CANONIZACI&Oacute;N<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II <br \/><\/font><\/b><font face=\"Times\" size=\"3\"><br \/>Domingo 1 de octubre de 2000 <\/font> <\/i><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><b><\/b><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"><font size=\"3\">1.&nbsp;&quot;Tu palabra, Se&ntilde;or, es la verdad; cons&aacute;granos en tu amor&quot; (<i>Aleluya<\/i>; cf.<i> Jn<\/i> 17, 17). Esta invocaci&oacute;n, eco de la s&uacute;plica que Cristo dirigi&oacute; al Padre despu&eacute;s de la &uacute;ltima Cena, <i>la eleva a Dios la multitud de santos y beatos<\/i> que el Esp&iacute;ritu de Dios, de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, va suscitando en su Iglesia.<\/p>\n<p> A dos mil a&ntilde;os del comienzo de la Redenci&oacute;n, hoy hacemos nuestras esas palabras, mientras tenemos ante nosotros, como modelos de santidad, a Agust&iacute;n Zhao Rong y sus 119 compa&ntilde;eros, m&aacute;rtires en China, a Mar&iacute;a Josefa del Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s Sancho de Guerra, a Catalina Mar&iacute;a Drexel y a Josefina Bakhita. Dios Padre los &quot;consagr&oacute; en su amor&quot;, acogiendo la s&uacute;plica de su Hijo, quien, para adquirirle un pueblo santo, extendi&oacute; los brazos en la&nbsp;cruz y,&nbsp;muriendo, destruy&oacute; la muerte y proclam&oacute; la resurrecci&oacute;n (cf. <i>Plegaria eucar&iacute;stica II<\/i>, <i>Prefacio<\/i>).<\/p>\n<p> A todos vosotros, queridos hermanos y hermanas que hab&eacute;is venido aqu&iacute; en gran n&uacute;mero para expresar vuestra devoci&oacute;n a estos luminosos testigos del Evangelio, os dirijo mi cordial saludo.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;Los mandatos del Se&ntilde;or alegran el coraz&oacute;n&quot; (<i>Salmo responsorial<\/i>). Estas palabras del Salmo responsorial reflejan muy bien la experiencia de <i>Agust&iacute;n Zhao Rong y sus 119 compa&ntilde;eros<\/i>, m&aacute;rtires en China. Los testimonios que nos han llegado permiten vislumbrar&nbsp;en ellos un estado de &aacute;nimo caracterizado por una serenidad y una alegr&iacute;a profundas.<\/p>\n<p> <i>La Iglesia hoy da gracias a su Se&ntilde;or<\/i>, que la bendice y la inunda de luz con el resplandor de la santidad de estos hijos e hijas de China. El A&ntilde;o santo es el momento m&aacute;s oportuno para hacer que resplandezca su heroico testimonio. La jovencita Ana Wang, de 14 a&ntilde;os, resiste a las amenazas de su verdugo, que la invita a apostatar, y, disponi&eacute;ndose a la decapitaci&oacute;n, con el rostro radiante, declara:&nbsp; &quot;La puerta del cielo est&aacute; abierta a todos&quot;, y susurra tres veces &quot;Jes&uacute;s&quot;. El joven Chi Zhuzi, de 18 a&ntilde;os, grita imp&aacute;vido a quienes le acaban de cortar el brazo derecho y se preparan para desollarlo vivo:&nbsp; &quot;Cada pedazo de mi carne y cada gota de mi sangre os repetir&aacute;n que soy cristiano&quot;.<\/p>\n<p> Igual convicci&oacute;n y alegr&iacute;a testimoniaron los otros 85 chinos, hombres y mujeres de todas las edades y condiciones, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, que, con la entrega de su vida, sellaron su fidelidad indefectible a Cristo y a la Iglesia. Esto sucedi&oacute; en el arco de varios siglos y en &eacute;pocas complejas y dif&iacute;ciles de la historia de China. Esta celebraci&oacute;n no es el momento oportuno para formular juicios sobre aquellos per&iacute;odos hist&oacute;ricos:&nbsp; podr&aacute; y deber&aacute; hacerse en otra circunstancia. Hoy, con esta solemne proclamaci&oacute;n de santidad, <i>la Iglesia quiere solamente reconocer que aquellos m&aacute;rtires<\/i> son un ejemplo de valent&iacute;a y coherencia para todos nosotros y <i>honran al noble pueblo chino<\/i>.<\/p>\n<p> En esta multitud de m&aacute;rtires brillan tambi&eacute;n 33 misioneros y misioneras, que dejaron su tierra y trataron de introducirse en la realidad china, asumiendo con amor sus caracter&iacute;sticas, con el deseo de anunciar a Cristo y servir a ese pueblo. Sus tumbas est&aacute;n all&aacute;, como un signo de <i>su pertenencia definitiva a China<\/i>, que ellos, aun con sus l&iacute;mites humanos, amaron sinceramente, gastando por ella sus energ&iacute;as. &quot;Nunca hemos hecho mal a nadie -responde el obispo Francisco Fogolla al gobernador que se dispone a herirlo con su espada-. Al contrario, hemos hecho el bien a muchos&quot;. Dios env&iacute;a felicidad.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Tanto la primera lectura como el evangelio de la liturgia de hoy nos hacen ver que el Esp&iacute;ritu sopla donde quiere, y que Dios, en todos los tiempos, elige personas para manifestar su amor a los hombres y suscita instituciones llamadas a ser instrumentos privilegiados de su acci&oacute;n. As&iacute; sucede con <i>santa Mar&iacute;a Josefa del Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s Sancho de Guerra<\/i>, fundadora de las Siervas de Jes&uacute;s de la Caridad.<\/p>\n<p> En la vida de la nueva santa, primera vasca en ser canonizada, se manifiesta de modo singular la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu. Este la gui&oacute; <i>al servicio de los enfermos <\/i>y la prepar&oacute; para ser madre de una nueva familia religiosa.<\/p>\n<p> Santa Mar&iacute;a Josefa vivi&oacute; su vocaci&oacute;n como ap&oacute;stol aut&eacute;ntico en el campo de la salud, pues su estilo asistencial buscaba conjugar la atenci&oacute;n material con la espiritual, procurando por todos los medios la salvaci&oacute;n de las almas. A pesar de estar enferma los &uacute;ltimos doce a&ntilde;os de su vida, no ahorr&oacute; esfuerzos ni sufrimientos, y se entreg&oacute; sin l&iacute;mites al servicio caritativo del enfermo en un clima de esp&iacute;ritu contemplativo, recordando que &quot;la asistencia no consiste s&oacute;lo en dar las medicinas y los alimentos al enfermo; hay otra clase de asistencia&#8230;, y es la del coraz&oacute;n, procurando acomodarse a la persona que sufre&quot;.<\/p>\n<p> Que el ejemplo y la intercesi&oacute;n de santa Mar&iacute;a Josefa del Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s ayuden al pueblo vasco a desterrar para siempre la violencia, y Euskadi sea una tierra bendita y un lugar de pac&iacute;fica y fraterna convivencia, donde siempre se respeten los derechos de todas las personas y nunca m&aacute;s se derrame sangre inocente.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;&iexcl;Hab&eacute;is amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final!&quot; (<i>St<\/i>&nbsp;5, 3).<br \/> En la segunda lectura de la liturgia de hoy, el ap&oacute;stol Santiago reprende a los ricos que conf&iacute;an en su riqueza y tratan injustamente a los pobres. La <i>madre Catalina Drexel<\/i> naci&oacute; en el seno de una familia acomodada, en Filadelfia, Estados Unidos. Pero aprendi&oacute; de sus padres que los bienes de familia no eran exclusivamente para ellos, <i>sino que deb&iacute;an ser compartidos con los menos favorecidos<\/i>. En su juventud se sinti&oacute; profundamente conmovida por las condiciones de pobreza y desesperaci&oacute;n que padec&iacute;an muchos americanos nativos y afroamericanos. Comenz&oacute; a dedicar sus bienes a la obra misionera y educativa entre los miembros m&aacute;s pobres de la sociedad. Luego comprendi&oacute; que era necesario algo m&aacute;s. Con gran valent&iacute;a y confianza en la gracia de Dios, <i>opt&oacute; por entregar no s&oacute;lo sus bienes, sino tambi&eacute;n toda su vida al Se&ntilde;or<\/i>.<\/p>\n<p> A su comunidad religiosa, las Religiosas del Sant&iacute;simo Sacramento, ense&ntilde;&oacute; una espiritualidad basada en la uni&oacute;n con el Se&ntilde;or Eucar&iacute;stico por la oraci&oacute;n y el servicio sol&iacute;cito a los pobres y a las v&iacute;ctimas de la discriminaci&oacute;n racial. Su apostolado contribuy&oacute; a aumentar la conciencia de la necesidad de combatir todas las formas de racismo a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n y los servicios sociales. Catalina Drexel es un excelente ejemplo de la caridad pr&aacute;ctica y de la solidaridad generosa con los menos favorecidos, que han sido el signo distintivo de los cat&oacute;licos norteamericanos.<\/p>\n<p> Ojal&aacute; que su ejemplo ayude especialmente a los j&oacute;venes a reconocer que no pueden encontrar mayor tesoro en este mundo que seguir a Cristo con coraz&oacute;n indiviso y emplear generosamente los dones que hemos recibido al servicio de los dem&aacute;s y de la construcci&oacute;n de un mundo m&aacute;s justo y fraterno.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;<i>&quot;La ley del Se&ntilde;or es perfecta (&#8230;) e instruye al ignorante&quot;<\/i> (<i>Sal<\/i> 19, 8).<\/p>\n<p> Estas palabras del Salmo responsorial de hoy resuenan con fuerza en la vida de la <i>religiosa Josefina Bakhita<\/i>. Secuestrada y vendida como esclava a la tierna edad de siete a&ntilde;os, sufri&oacute; mucho en manos de amos crueles. Pero lleg&oacute; a comprender la profunda verdad de que Dios, y no el hombre, es el verdadero Se&ntilde;or de todo ser humano, de toda vida humana. Esta experiencia se transform&oacute; en una fuente de gran sabidur&iacute;a para esta humilde hija de &Aacute;frica.<\/p>\n<p> En el mundo actual un elevado n&uacute;mero de mujeres siguen siendo v&iacute;ctimas, incluso en las sociedades modernas m&aacute;s desarrolladas. En santa Josefina Bakhita encontramos <i>una abogada brillante de la aut&eacute;ntica emancipaci&oacute;n.<\/i> La historia de su vida no inspira una aceptaci&oacute;n pasiva, sino m&aacute;s bien una firme decisi&oacute;n de trabajar efectivamente por librar a ni&ntilde;as y mujeres de la opresi&oacute;n y la violencia, y devolverles su dignidad en el ejercicio pleno de sus derechos.<\/p>\n<p> Mi pensamiento se dirige al pa&iacute;s de la nueva santa, que, durante los pasados diecisiete a&ntilde;os, se ha visto desgarrado por una guerra cruel, para la que se vislumbra una peque&ntilde;a se&ntilde;al de soluci&oacute;n. En nombre de la humanidad que sufre, exhorto una vez m&aacute;s a los responsables:&nbsp; <i>abrid vuestro coraz&oacute;n al clamor de millones de v&iacute;ctimas inocentes y seguid el camino de la negociaci&oacute;n<\/i>. Insto a la comunidad internacional a no seguir ignorando&nbsp;esta inmensa&nbsp;tragedia humana.&nbsp;Invito a toda la Iglesia a invocar la intercesi&oacute;n&nbsp;de&nbsp;santa&nbsp;Bakhita&nbsp;sobre&nbsp;todos nuestros hermanos y hermanas perseguidos y esclavizados, especialmente en &Aacute;frica y en su tierra natal, Sud&aacute;n, para que experimenten la reconciliaci&oacute;n y la paz.<\/p>\n<p> Por &uacute;ltimo, dirijo unas palabras de afectuoso saludo a las Hijas de la Caridad Canosianas, que hoy se alegran por la elevaci&oacute;n de su hermana a la gloria de los altares. Que el ejemplo de santa Josefina Bakhita inspire en ellas un renovado est&iacute;mulo y una entrega generosa al servicio de Dios y del pr&oacute;jimo.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, impulsados por el tiempo de gracia jubilar, renovemos nuestra disponibilidad a dejarnos purificar y santificar profundamente por el Esp&iacute;ritu. A seguir este itinerario nos invita tambi&eacute;n la santa cuya memoria celebramos hoy:&nbsp; Teresa del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s. A ella, patrona de las misiones, y a los nuevos santos, encomendamos hoy la misi&oacute;n de la Iglesia al comienzo del tercer milenio.<\/p>\n<p> Que Mar&iacute;a, Reina de todos los santos, sostenga el camino de los cristianos y de cuantos son d&oacute;ciles al Esp&iacute;ritu de Dios, para que en todo el mundo se difunda la luz de Cristo Salvador. <\/font> <font face=\"Times\" size=\"3\"><br \/> <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;MISA DE CANONIZACI&Oacute;N HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Domingo 1 de octubre de 2000 1.&nbsp;&quot;Tu palabra, Se&ntilde;or, es la verdad; cons&aacute;granos en tu amor&quot; (Aleluya; cf. Jn 17, 17). 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