{"id":40358,"date":"2016-10-05T23:42:27","date_gmt":"2016-10-06T04:42:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-septiembre-de-2000-exequias-por-s-em-cardenal-vincenzo-fagiolo\/"},"modified":"2016-10-05T23:42:27","modified_gmt":"2016-10-06T04:42:27","slug":"26-de-septiembre-de-2000-exequias-por-s-em-cardenal-vincenzo-fagiolo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-septiembre-de-2000-exequias-por-s-em-cardenal-vincenzo-fagiolo\/","title":{"rendered":"26 de septiembre de 2000, Exequias por S. Em. Cardenal Vincenzo Fagiolo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <b> <font face=\"Times\" size=\"3\" color=\"#663300\"> MISA DE FUNERAL POR EL CARDENAL VINCENZO FAGIOLO <\/font> <\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp; <\/font><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<br \/><\/font><\/b> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp;<br \/>&nbsp; Martes 26 de septiembre de 2000<\/font><\/i> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b>&nbsp;&nbsp; <\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">1.&nbsp;<i>&quot;Muchos de los que duermen en el polvo despertar&aacute;n&quot; <\/i>(<i>Dn <\/i>12, 2).<\/p>\n<p> Las palabras de Daniel, que hemos escuchado en la primera lectura, sobrepasan el horizonte hist&oacute;rico y se remontan a los &uacute;ltimos tiempos, para anunciar la resurrecci&oacute;n de los muertos con expresiones que Cristo mismo citar&aacute; en el Evangelio. Hablando del juicio final, Jes&uacute;s afirma:&nbsp; &quot;Viene la hora en que los que est&aacute;n en el sepulcro oir&aacute;n la voz del Hijo de Dios:&nbsp; los que hayan hecho el bien saldr&aacute;n a una resurrecci&oacute;n de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrecci&oacute;n de condena&quot; (<i>Jn <\/i>5, 28-29).<\/p>\n<p> Se&ntilde;ores cardenales, venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos fieles, a la luz de la fe en Cristo, vida y resurrecci&oacute;n nuestra (cf<i>. Jn <\/i>11, 25), celebramos hoy las exequias del querido y venerado cardenal Vincenzo Fagiolo, que el viernes pasado, a la edad de 82 a&ntilde;os, concluy&oacute; su peregrinaci&oacute;n terrena. Pertenece, as&iacute; lo creemos, a la multitud de los que &quot;hicieron el bien&quot;, y por eso confiamos en que ahora est&eacute; esperando que la voz de Cristo lo llame a la &quot;resurrecci&oacute;n de vida&quot;.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;<i>Los que ense&ntilde;aron a muchos la justicia brillar&aacute;n, como las estrellas, por toda la eternidad<\/i>&quot; (<i>Dn <\/i>12, 3).<\/p>\n<p> En este momento me agrada recordar al fallecido purpurado como &quot;maestro de justicia&quot;. El estudio y la ense&ntilde;anza del derecho can&oacute;nico constituyeron una constante de su vida. La vocaci&oacute;n sacerdotal y luego la llamada al episcopado transfiguraron esta inclinaci&oacute;n seg&uacute;n la perspectiva evang&eacute;lica. Educar en la verdadera justicia, la justicia de Cristo:&nbsp; este fue el ministerio que el cardenal Fagiolo ejerci&oacute; durante toda su vida. Tendi&oacute; constantemente a este objetivo en las diversas situaciones en las que le fue poniendo la obediencia:&nbsp; de las aulas universitarias al magisterio episcopal en la archidi&oacute;cesis de Chieti-Vasto, y de las oficinas de la Conferencia episcopal italiana a las de la Curia romana.<\/p>\n<p> Con ocasi&oacute;n de su nombramiento episcopal, monse&ntilde;or Fagiolo eligi&oacute; como lema la expresi&oacute;n paulina &quot;Plenitudo legis dilectio&quot; (<i>Rm <\/i>13, 10). Ella resume admirablemente toda la vida de este &quot;hombre de Iglesia&quot; que, en el amor de Cristo, supo reconocer y esmerarse por cumplir toda ley, y gast&oacute; su vida en testimoniar con la ense&ntilde;anza y con las obras esta verdad. En una entrevista reciente, hab&iacute;a afirmado:&nbsp; &quot;Todo en la Iglesia &nbsp;va &nbsp;adelante con &nbsp;el &nbsp;amor, &nbsp;todo tiene como fin el crecimiento del amor&quot;.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;<i>Dios,&nbsp;rico en misericordia,&nbsp;(&#8230;)&nbsp;nos ha hecho vivir con Cristo<\/i>&quot; (<i>Ef <\/i>2, 4).<\/p>\n<p> Al fijar la mirada con el ap&oacute;stol san Pablo en el misterio de la encarnaci&oacute;n, pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo, reconocemos que nuestra justicia aut&eacute;ntica es don de la misericordia divina. En efecto, la gracia de Dios, derramada con abundancia sobre nosotros mediante la sangre de Cristo crucificado, nos libera del pecado y de la &quot;segunda muerte&quot; (cf. <i>Ap <\/i>20, 14), y nos abre la puerta de la vida eterna. El gran jubileo que estamos viviendo invita a los creyentes a renovar &nbsp;la &nbsp;fe en este misterio de amor, proclamando a todos:&nbsp; &quot;Por pura gracia est&aacute;is salvados&quot; (<i>Ef <\/i>2, 5).<\/p>\n<p> El cardenal Vincenzo Fagiolo se durmi&oacute; en el Se&ntilde;or precisamente durante el A&ntilde;o jubilar, despu&eacute;s de haber vivido una parte considerable de &eacute;l. Seguramente esto le habr&aacute; consolado en la &uacute;ltima etapa del camino hacia el encuentro con Cristo. Sab&iacute;a que pod&iacute;a presentarse ante el tribunal de Dios llevando consigo, por decirlo as&iacute;, los frutos recient&iacute;simos de la indulgencia jubilar.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;<i>Padre, este es mi deseo:&nbsp; que los que me confiaste est&eacute;n conmigo, donde yo estoy<\/i>&quot; (<i>Jn <\/i>17, 24).<\/p>\n<p> La voluntad salv&iacute;fica de Cristo, reflejo perfecto de la del Padre eterno, resplandece con toda su claridad en el evangelio de san Juan. El Padre quiere que el Hijo d&eacute; la vida eterna a cuantos creen en &eacute;l, y los resucite en el &uacute;ltimo d&iacute;a (cf.<i>&nbsp;Jn <\/i>6,&nbsp;39-40).&nbsp;En obediencia a esta&nbsp;voluntad misericordiosa,&nbsp;el Verbo se encarn&oacute;, vino a la tierra y se entreg&oacute; a s&iacute; mismo, para que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia (cf. <i>Jn <\/i>10, 10).<\/p>\n<p> Esta luminosa verdad evang&eacute;lica nos consuela cada vez que despedimos a un hermano fallecido. Sin duda, en el cardenal Vincenzo Fagiolo, Cristo reconoce a uno de los que &quot;el Padre le ha confiado para que est&eacute;n con &eacute;l&quot;. Nos consuela pensar que Cristo, en quien el cardenal crey&oacute; y esper&oacute;, quiere que ahora est&eacute; con &eacute;l en el para&iacute;so.<\/p>\n<p> Verdaderamente en esta voluntad de Cristo, m&aacute;s firme que la roca, encuentra fundamento nuestra esperanza de la paz sin fin.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;<i>Laetatus sum in eo quod dixerunt mihi:&nbsp; In domum Domini laetantes ibimus<\/i>&quot; (<i>Salmo responsorial).<\/p>\n<p> <\/i>Queridos hermanos, ahora nuestro venerado hermano est&aacute; a las puertas de la Jerusal&eacute;n santa. Hace ya treinta a&ntilde;os, en previsi&oacute;n de este momento, hab&iacute;a escrito un testamento espiritual, confirmado con una apostilla posterior. Leemos en &eacute;l:&nbsp; &quot;Aunque me inquieta el pensamiento de tener que morir, me consuela la esperanza de que nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, por los m&eacute;ritos de su pasi&oacute;n y muerte, en su gran misericordia me abrir&aacute; con benignidad las puertas de su eterna y bienaventurada morada&quot;. Y despu&eacute;s de haber dado gracias por los dones de la vida, de la fe y del sacerdocio, el cardenal a&ntilde;ad&iacute;a:&nbsp; &quot;El agradecimiento m&aacute;s vivo y grande va a la bienaventurada Virgen Mar&iacute;a, dulce Madre de la confianza:&nbsp; (&#8230;) para ella es el &uacute;ltimo beso de la vida que se apaga&quot; Desde esta perspectiva, expresaba el deseo de que en su funeral se entonara la ant&iacute;fona mariana del Salve Regina.<\/p>\n<p> A la Madre de Jes&uacute;s y Madre nuestra, en esta celebraci&oacute;n animada por la esperanza, le encomendamos de coraz&oacute;n a nuestro querido hermano el cardenal Vincenzo Fagiolo. Estamos convencidos de que lo acoger&aacute; y lo introducir&aacute; en la casa del Se&ntilde;or, donde podr&aacute; gozar eternamente de la plenitud de la paz. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE FUNERAL POR EL CARDENAL VINCENZO FAGIOLO &nbsp; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE &nbsp;&nbsp; Martes 26 de septiembre de 2000 &nbsp;&nbsp; 1.&nbsp;&quot;Muchos de los que duermen en el polvo despertar&aacute;n&quot; (Dn 12, 2). Las palabras de Daniel, que hemos escuchado en la primera lectura, sobrepasan el horizonte hist&oacute;rico y se remontan a los &uacute;ltimos tiempos, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-septiembre-de-2000-exequias-por-s-em-cardenal-vincenzo-fagiolo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab26 de septiembre de 2000, Exequias por S. Em. 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