{"id":40363,"date":"2016-10-05T23:42:34","date_gmt":"2016-10-06T04:42:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-agosto-de-2000-clausura-jornada-mundial-de-la-juventud\/"},"modified":"2016-10-05T23:42:34","modified_gmt":"2016-10-06T04:42:34","slug":"20-de-agosto-de-2000-clausura-jornada-mundial-de-la-juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-agosto-de-2000-clausura-jornada-mundial-de-la-juventud\/","title":{"rendered":"20 de agosto de 2000, clausura Jornada Mundial de la Juventud"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font><br \/>\n<center><\/p>\n<p><font color=\"#663300\">XII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<\/font><\/p>\n<p> <font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA DE CLAUSURA<\/b><\/font><\/p>\n<p><i><b> <font size=\"+1\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p> <font color=\"#663300\"><i>Tor Vergata, domingo 20 de agosto de 2000<\/i><\/font><\/p>\n<p><\/center> <\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">1. <i>\u201cSe&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n vamos a acudir? T&uacute; tienes palabras de vida eterna\u201d <\/i>(<i>Jn<\/i> 6,68).<\/p>\n<p align=\"justify\">Queridos j&oacute;venes de la decimoquinta Jornada Mundial de la Juventud, estas palabras de Pedro, en el di&aacute;logo con Cristo al final del discurso del \u201cpan de vida\u201d, <i>nos afectan personalmente<\/i>. Estos d&iacute;as hemos meditado sobre la afirmaci&oacute;n de Juan: \u201cLa palabra se hizo carne y puso su Morada entre nosotros\u201d (<i>Jn<\/i> 1,14). El evangelista nos ha llevado al gran misterio de la encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios, el Hijo que se nos ha dado a trav&eacute;s de Mar&iacute;a \u201cal llegar la plenitud de los tiempos\u201d (<i>Gal<\/i> 4,4).<\/p>\n<p align=\"justify\">En su nombre os vuelvo a saludar a todos con un gran afecto. Saludo y agradezco al Cardenal Camillo Ruini, mi Vicario General para la di&oacute;cesis de Roma y Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, las palabras que me ha dirigido al comienzo de esta Santa Misa; saludo tambi&eacute;n al Cardenal James Francis Stafford, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos y a tantos Cardenales, Obispos y sacerdotes aqu&iacute; reunidos; as&iacute; mismo, saludo con gran deferencia al Se&ntilde;or Presidente de la Rep&uacute;blica y al Jefe del Gobierno Italiano, as&iacute; como a todas las autoridades civiles y religiosas que nos honran con su presencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">2. Hemos llegado al <i>culmen de la Jornada Mundial de la Juventud<\/i>. Ayer por la noche, queridos j&oacute;venes, hemos reafirmado nuestra fe en Jesucristo, en el Hijo de Dios que, como dice la primera lectura de hoy, el Padre ha enviado \u201ca anunciar la buena nueva a los pobres, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberaci&oacute;n y a los reclusos la libertad&#8230; para consolar a todos los que lloran\u201d (<i>Is<\/i> 61,1-3).<\/p>\n<p align=\"justify\">En esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica Jes&uacute;s nos introduce en el conocimiento de <i>un aspecto particular de su misterio<\/i>. Hemos escuchado en el Evangelio un pasaje de su discurso en la sinagoga de Cafarna&uacute;m, despu&eacute;s del milagro de la multiplicaci&oacute;n de los panes, en el cual se revela como <i>el verdadero pan de vida<\/i>, el pan bajado del cielo para dar la vida al mundo (cf. <i>Jn<\/i> 6,51). Es un discurso que los oyentes no entienden. La perspectiva en que se mueven es demasiado material para poder captar <i>la aut&eacute;ntica intenci&oacute;n de Cristo<\/i>. Ellos razonan seg&uacute;n la carne, que \u201cno sirve para nada\u201d (<i>Jn<\/i> 6,63). Jes&uacute;s, en cambio, orienta su discurso hacia el horizonte inabarcable del esp&iacute;ritu: \u201cLas palabras que os he dicho son esp&iacute;ritu y son vida\u201d (<i>ib&iacute;d<\/i>).<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo el auditorio es reacio: \u201cEs duro este lenguaje; &iquest;Qui&eacute;n puede escucharlo?\u201d (<i>Jn<\/i> 6,60). Se consideran personas con sentido com&uacute;n, con los pies en la tierra, por eso sacuden la cabeza y, refunfu&ntilde;ando, se marchan uno detr&aacute;s de otro. <i>El n&uacute;mero de la muchedumbre se reduce progresivamente<\/i>. Al final s&oacute;lo queda un peque&ntilde;o grupo con los disc&iacute;pulos m&aacute;s fieles. Pero respecto al \u201cpan de vida\u201d Jes&uacute;s <i>no est&aacute; dispuesto a contemporizar<\/i>. Est&aacute; preparado m&aacute;s bien para afrontar el alejamiento incluso de los m&aacute;s cercanos: \u201c&iquest;Tambi&eacute;n vosotros quer&eacute;is marcharos?\u201d (<i>Jn<\/i> 6,67).<\/p>\n<p align=\"justify\">3. \u201c&iquest;Tambi&eacute;n vosotros?\u201d La pregunta de Cristo <i>sobrepasa los siglos y llega hasta nosotros<\/i>, nos interpela personalmente y nos pide una decisi&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l es nuestra respuesta? Queridos j&oacute;venes, si estamos aqu&iacute; hoy es porque nos vemos reflejados en la afirmaci&oacute;n del ap&oacute;stol Pedro: \u201cSe&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n vamos a acudir? T&uacute; tienes palabras de vida eterna\u201d (<i>Jn<\/i> 6,68).<\/p>\n<p align=\"justify\">Muchas palabras resuenan en vosotros, pero s&oacute;lo Cristo tiene palabras que resisten al paso del tiempo y permanecen para la eternidad. El momento que est&aacute;is viviendo os impone algunas opciones decisivas: la especializaci&oacute;n en el estudio, la orientaci&oacute;n en el trabajo, el compromiso que deb&eacute;is asumir en la sociedad y en la Iglesia. Es importante darse cuenta de que, entre todas las preguntas que surgen en vuestro interior, las decisivas no se refieren al \u201cqu&eacute;\u201d. <i>La pregunta de fondo es \u201cqui&eacute;n\u201d<\/i>: hacia \u201cqui&eacute;n\u201d ir, a \u201cqui&eacute;n\u201d seguir, a \u201cqui&eacute;n\u201d confiar la propia vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pens&aacute;is en vuestra elecci&oacute;n afectiva e imagino que estar&eacute;is de acuerdo: lo que verdaderamente cuenta en la vida es la persona con la que uno decide compartirla. Pero, &iexcl;atenci&oacute;n! <i>Toda persona es inevitablemente limitada<\/i>, incluso en el matrimonio m&aacute;s encajado se ha de tener en cuenta una cierta medida de desilusi&oacute;n. Pues bien, queridos amigos: &iquest;no hay en esto algo que confirma lo que hemos escuchado al ap&oacute;stol Pedro? Todo ser humano, antes o despu&eacute;s, se encuentra exclamando con &eacute;l: \u201c&iquest;A qui&eacute;n vamos a acudir? T&uacute; tienes palabras de vida eterna\u201d. S&oacute;lo Jes&uacute;s de Nazaret, el Hijo de Dios y de Mar&iacute;a, la Palabra eterna del Padre, que naci&oacute; hace dos mil a&ntilde;os en Bel&eacute;n de Jud&aacute;, puede satisfacer las aspiraciones m&aacute;s profundas del coraz&oacute;n humano.<\/p>\n<p align=\"justify\">En la pregunta de Pedro: \u201c&iquest;A qui&eacute;n vamos a acudir?\u201d <i>est&aacute; ya la respuesta sobre el camino que se debe recorrer<\/i>. Es el camino que lleva a Cristo. Y el divino Maestro es accesible personalmente; en efecto, est&aacute; presente sobre el altar en la realidad de su cuerpo y de su sangre. En el sacrificio eucar&iacute;stico podemos <i>entrar en contacto, de un modo misterioso pero real, con su persona<\/i>, acudiendo a la fuente inagotable de su vida de Resucitado.<\/p>\n<p align=\"justify\">4. Esta es la maravillosa verdad, queridos amigos: la Palabra, que se hizo carne hace dos mil a&ntilde;os, <i>est&aacute; presente hoy en la Eucarist&iacute;a<\/i>. Por eso, el a&ntilde;o del Gran Jubileo, en el que estamos celebrando el misterio de la encarnaci&oacute;n, no pod&iacute;a dejar de ser tambi&eacute;n un a&ntilde;o \u201cintensamente eucar&iacute;stico\u201d (cf. <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_10111994_tertio-millennio-adveniente.html\">Tertio millennio adveniente<\/a><\/i>, 55).<\/p>\n<p align=\"justify\">La Eucarist&iacute;a es el sacramento de la presencia de Cristo que se nos da porque nos ama. <i>&Eacute;l nos ama a cada uno de nosotros de un modo personal y &uacute;nico<\/i> en la vida concreta de cada d&iacute;a: en la familia, entre los amigos, en el estudio y en el trabajo, en el descanso y en la diversi&oacute;n. Nos ama cuando llena de frescura los d&iacute;as de nuestra existencia y tambi&eacute;n cuando, en el momento del dolor, permite que la prueba se cierna sobre nosotros; tambi&eacute;n a trav&eacute;s de las pruebas m&aacute;s duras, &Eacute;l nos hace escuchar su voz.<\/p>\n<p align=\"justify\">S&iacute;, queridos amigos, &iexcl;Cristo nos ama y nos ama siempre! <i>Nos ama incluso cuando lo decepcionamos<\/i>, cuando no correspondemos a lo que espera de nosotros. &Eacute;l no nos cierra nunca los brazos de su misericordia. &iquest;C&oacute;mo no estar agradecidos a este Dios que nos ha redimido llegando incluso a la locura de la Cruz? &iquest;A este Dios que se ha puesto de nuestra parte y est&aacute; ah&iacute; hasta al final?<\/p>\n<p align=\"justify\">5. Celebrar la Eucarist&iacute;a \u201ccomiendo su carne y bebiendo su sangre\u201d significa <i>aceptar la l&oacute;gica de la cruz y del servicio<\/i>. Es decir, significa ofrecer la propia disponibilidad para sacrificarse por los otros, como hizo &Eacute;l.<\/p>\n<p align=\"justify\">De este testimonio tiene necesidad urgente nuestra sociedad, de &eacute;l necesitan m&aacute;s que nunca los j&oacute;venes, tentados a menudo por los espejismos de una vida f&aacute;cil y c&oacute;moda, por la droga y el hedonismo, que llevan despu&eacute;s a la espiral de la desesperaci&oacute;n, del sin-sentido, de la violencia. Es urgente <i>cambiar de rumbo y dirigirse a Cristo<\/i>, que es tambi&eacute;n el camino de la justicia, de la solidaridad, del compromiso por una sociedad y un futuro dignos del hombre.<\/p>\n<p align=\"justify\">&Eacute;sta es nuestra Eucarist&iacute;a, &eacute;sta es la respuesta que Cristo espera de nosotros, de vosotros, j&oacute;venes, al final de vuestro Jubileo. A Jes&uacute;s no le gustan las medias tintas y no duda en apremiarnos con la pregunta: \u201c&iquest;Tambi&eacute;n vosotros quer&eacute;is marcharos?\u201d Con Pedro, ante Cristo, Pan de vida, tambi&eacute;n hoy nosotros queremos repetir: \u201cSe&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n vamos a acudir? T&uacute; tienes palabras de vida eterna\u201d (<i>Jn<\/i> 6,68).<\/p>\n<p align=\"justify\">6. Queridos j&oacute;venes, al volver a vuestra tierra poned la Eucarist&iacute;a en el centro de vuestra vida personal y comunitaria: amadla, adoradla y celebradla, sobre todo el domingo, d&iacute;a del Se&ntilde;or. <i>Vivid la Eucarist&iacute;a dando testimonio del amor de Dios a los hombres<\/i>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Os conf&iacute;o, queridos amigos, este don de Dios, el m&aacute;s grande dado a nosotros, peregrinos por los caminos del tiempo, pero que llevamos en el coraz&oacute;n la sed de eternidad. &iexcl;Ojal&aacute; que pueda haber siempre en cada comunidad un sacerdote que celebre la Eucarist&iacute;a! Por eso pido al Se&ntilde;or que <i>broten entre vosotros numerosas y santas vocaciones al sacerdocio<\/i>. La Iglesia tiene necesidad de alguien que celebre tambi&eacute;n hoy, con coraz&oacute;n puro, el sacrificio eucar&iacute;stico. &iexcl;El mundo no puede verse privado de la dulce y liberadora presencia de Jes&uacute;s vivo en la Eucarist&iacute;a!<\/p>\n<p align=\"justify\">Sed vosotros mismos <i>testigos fervorosos de la presencia de Cristo en nuestros altares<\/i>. Que la Eucarist&iacute;a modele vuestra vida, la vida de las familias que formar&eacute;is; que oriente todas vuestras opciones de vida. Que la Eucarist&iacute;a, presencia viva y real del amor trinitario de Dios, os inspire ideales de solidaridad y os haga vivir en comuni&oacute;n con vuestros hermanos dispersos por todos los rincones del planeta.<\/p>\n<p align=\"justify\">Que la participaci&oacute;n en la Eucarist&iacute;a fructifique, en especial, en <i>un nuevo florecer de vocaciones a la vida religiosa<\/i>, que asegure la presencia de fuerzas nuevas y generosas en la Iglesia para la gran tarea de la nueva evangelizaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"justify\">Si alguno de vosotros, queridos j&oacute;venes, siente en s&iacute; la llamada del Se&ntilde;or a darse totalmente a &Eacute;l para amarlo \u201ccon coraz&oacute;n indiviso\u201d (cf. <i>1 Co<\/i> 7,34), que no se deje paralizar por la duda o el miedo. Que pronuncie con valent&iacute;a su propio \u201cs&iacute;\u201d sin reservas, fi&aacute;ndose de &Eacute;l que es fiel en todas sus promesas. &iquest;No ha prometido, al que lo ha dejado todo por &Eacute;l, aqu&iacute; el ciento por uno y despu&eacute;s la vida eterna? (cf. <i>Mc<\/i> 10,29-30).<\/p>\n<p align=\"justify\">7. Al final de esta Jornada Mundial, mir&aacute;ndoos a vosotros, a vuestros rostros j&oacute;venes, a vuestro entusiasmo sincero, quiero expresar, desde lo hondo de mi coraz&oacute;n, <i>mi agradecimiento a Dios por el don de la juventud<\/i>, que a trav&eacute;s de vosotros permanece en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iexcl;Gracias a Dios por el camino de las Jornadas Mundiales de la Juventud! &iexcl;Gracias a Dios por tantos j&oacute;venes que han participado en ellas durante estos diecis&eacute;is a&ntilde;os! Son j&oacute;venes que ahora, ya adultos, siguen viviendo en la fe all&iacute; donde residen y trabajan. Estoy seguro de que <i>tambi&eacute;n vosotros<\/i>, queridos amigos, <i>estar&eacute;is a la altura de los que os han precedido<\/i>. Llevar&eacute;is el anuncio de Cristo en el nuevo milenio. Al volver a casa, no os dispers&eacute;is. Confirmad y profundidad en vuestra adhesi&oacute;n a la comunidad cristiana a la que pertenec&eacute;is. Desde Roma, la ciudad de Pedro y Pablo, el Papa os acompa&ntilde;a con su afecto y, parafraseando una expresi&oacute;n de Santa Catalina de Siena, os dice: <i>&laquo;Si sois lo que ten&eacute;is que ser, &iexcl;prender&eacute;is fuego al mundo entero!&raquo;<\/i> (cf. <i>Cart.<\/i> 368).<\/p>\n<p align=\"justify\">Miro con confianza a esta nueva humanidad que se prepara tambi&eacute;n por medio de vosotros; miro a esta Iglesia constantemente rejuvenecida por el Esp&iacute;ritu de Cristo y que hoy se alegra por vuestros prop&oacute;sitos y de vuestro compromiso. Miro hacia el futuro y hago m&iacute;as las palabras de una antigua oraci&oacute;n, que canta a la vez al don de Jes&uacute;s, de la Eucarist&iacute;a y de la Iglesia:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cTe damos gracias, Padre nuestro, <br \/>por la vida y el conocimiento <br \/>que nos diste a conocer por medio de Jes&uacute;s, tu siervo. <br \/>A ti la gloria por los siglos.<\/p>\n<p align=\"justify\">As&iacute; como este trozo de pan estaba disperso por los montes <br \/>y reunido se ha hecho uno, <br \/>as&iacute; tambi&eacute;n re&uacute;ne a tu Iglesia desde los confines de la tierra en tu reino [&#8230;]<\/p>\n<p align=\"justify\">T&uacute;, Se&ntilde;or omnipotente, <br \/>has creado el universo a causa de tu Nombre, <br \/>has dado a los hombres alimento y bebida para su disfrute, <br \/>a fin de que te den gracias <br \/>y, adem&aacute;s, a nosotros nos has concedido la gracia <br \/>de un alimento y bebida espirituales y de vida eterna por medio de <br \/>tu siervo [&#8230;] <br \/>A ti la gloria por los siglos\u201d (<i>Didach&eacute; <\/i>9,3-4; 10,3-4).<\/p>\n<p align=\"justify\">Am&eacute;n.<\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2000 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD SANTA MISA DE CLAUSURA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Tor Vergata, domingo 20 de agosto de 2000 &nbsp; 1. \u201cSe&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n vamos a acudir? 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