{"id":40371,"date":"2016-10-05T23:42:45","date_gmt":"2016-10-06T04:42:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-junio-de-2000-apertura-del-xlvii-congreso-eucaristico-internacional\/"},"modified":"2016-10-05T23:42:45","modified_gmt":"2016-10-06T04:42:45","slug":"18-de-junio-de-2000-apertura-del-xlvii-congreso-eucaristico-internacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-junio-de-2000-apertura-del-xlvii-congreso-eucaristico-internacional\/","title":{"rendered":"18 de junio de 2000, Apertura del XLVII Congreso Eucar\u00edstico Internacional"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp; <b>APERTURA DEL XLVII CONGRESO EUCAR&Iacute;STICO INTERNACIONAL<br \/>V&Iacute;SPERAS SOLEMNES DE LA SANT&Iacute;SIMA TRINIDAD<\/b> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/>&nbsp;<br \/><\/font><\/b> <font face=\"Times\" size=\"3\"> Domingo 18 de junio de 2000&nbsp; <\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>1.&nbsp;<i>&quot;Un solo Cuerpo y un solo Esp&iacute;ritu, como una es la esperanza a que hab&eacute;is sido llamados&quot; <\/i>(<i>Ef<\/i> 4, 4).<i><\/p>\n<p> <\/i>&iexcl;Un solo cuerpo! En estas palabras del ap&oacute;stol san Pablo se concentra esta tarde de modo particular nuestra atenci&oacute;n, durante estas V&iacute;speras solemnes, con las que inauguramos el<i> Congreso eucar&iacute;stico internacional. <\/i>Un solo cuerpo:&nbsp; nuestro pensamiento va, ante todo, al Cuerpo de Cristo, <i>&iexcl;Pan de vida!<br \/><\/i><br \/> Jes&uacute;s, que naci&oacute; hace dos mil a&ntilde;os de Mar&iacute;a Virgen, quiso dejarnos durante la &uacute;ltima Cena su cuerpo y su sangre, inmolados por toda la humanidad. En torno a la Eucarist&iacute;a, sacramento de su amor a nosotros, se re&uacute;ne la Iglesia, su Cuerpo m&iacute;stico. Cristo y la Iglesia, un solo cuerpo, un &uacute;nico y gran misterio<i>. Mysterium fidei!<\/p>\n<p> <\/i>2.&nbsp;<i>Ave, verum corpus, natum de Maria Virgine!<\/i> &iexcl;Salve, verdadero cuerpo de Cristo, nacido de Mar&iacute;a Virgen! Nacido en la plenitud de los tiempos, nacido de mujer, nacido bajo la ley (cf<i>. Ga<\/i> 4, 4).<\/p>\n<p> En el coraz&oacute;n del gran jubileo y al comienzo de esta semana dedicada al Congreso eucar&iacute;stico, volvemos a aquel acontecimiento hist&oacute;rico que marc&oacute; el pleno cumplimiento de nuestra salvaci&oacute;n. Nos arrodillamos como los pastores ante la cuna de Bel&eacute;n; como los magos que llegaron de Oriente, adoramos a Cristo, Salvador del mundo. Como el anciano Sime&oacute;n, lo estrechamos entre los brazos, bendiciendo a Dios porque nuestros ojos han visto la salvaci&oacute;n que ha preparado ante todos los pueblos:&nbsp; luz para iluminar a los gentiles y gloria del pueblo de Israel (cf. <i>Lc<\/i> 2, 30-32).<br \/> Recorremos las etapas de su existencia terrena hasta el Calvario, hasta la gloria de su resurrecci&oacute;n. Durante los pr&oacute;ximos d&iacute;as, iremos espiritualmente sobre todo al Cen&aacute;culo para volver a meditar en cuanto Jesucristo hizo y sufri&oacute; por nosotros.<\/p>\n<p> 3.<i>&nbsp;&quot;In supremae nocte cenae&#8230; se dat suis manibus&quot;<\/i>. Durante la &uacute;ltima cena, celebrando la Pascua con sus disc&iacute;pulos, Cristo se entreg&oacute; a s&iacute; mismo por nosotros. S&iacute;, la Iglesia, convocada para el Congreso eucar&iacute;stico internacional, vuelve durante estos d&iacute;as al Cen&aacute;culo y permanece all&iacute; en adoraci&oacute;n. Revive el gran misterio de la Encarnaci&oacute;n, fijando su mirada en el sacramento en que Cristo nos dej&oacute; el memorial de su pasi&oacute;n:&nbsp; &quot;Esto es mi cuerpo que es entregado por vosotros. (&#8230;) Este c&aacute;liz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros&quot; (<i>Lc<\/i> 22, 19-20).<br \/> <i>Ave, verum corpus&#8230; vere passum, immolatum!<br \/><\/i><br \/> Te adoramos, verdadero Cuerpo de Cristo, presente en el Sacramento de la nueva y eterna Alianza, memorial vivo del sacrificio redentor. &iexcl;T&uacute;, Se&ntilde;or, eres el Pan vivo bajado del cielo, que da vida al hombre! En la cruz diste tu carne para la vida del mundo (cf. <i>Jn<\/i> 6, 51):&nbsp; <i>in cruce pro homine!<br \/><\/i><br \/> Ante un misterio tan sublime la mente humana queda desconcertada. Pero, confortada por la gracia divina, se atreve a repetir con fe:&nbsp; <i>Adoro te devote, latens Deitas, quae sub his figuris vere latitas.<\/i> Te adoro, oh Dios escondido, que bajo las sagradas especies te ocultas realmente.<br \/> 4.&nbsp;&quot;Un solo Cuerpo y un solo Esp&iacute;ritu, como una es la esperanza a que hab&eacute;is sido llamados&quot; (<i>Ef<\/i> 4, 4).<\/p>\n<p> En estas palabras, que acabamos de escuchar, el ap&oacute;stol san Pablo habla de la Iglesia, comunidad de los creyentes congregados en la unidad de un solo cuerpo, animados por el mismo Esp&iacute;ritu y sostenidos por la participaci&oacute;n en la misma esperanza. San Pablo piensa en la realidad del Cuerpo m&iacute;stico de Cristo, que en su Cuerpo eucar&iacute;stico encuentra el propio centro vital, del que fluye la energ&iacute;a de la gracia hacia cada uno de sus miembros.<\/p>\n<p> El Ap&oacute;stol afirma:&nbsp; &quot;El pan que partimos &iquest;no es comuni&oacute;n con el cuerpo de Cristo? Porque, aun siendo muchos, somos un solo pan y un solo cuerpo&quot; (<i>1&nbsp;Co<\/i> 10, 16-17). As&iacute;, todos los bautizados nos convertimos en miembros de ese cuerpo y, por consiguiente, en miembros unos de otros (cf. <i>1 Co<\/i> 12,&nbsp;27; <i>Rm<\/i> 12, 5). Con &iacute;ntimo reconocimiento, demos gracias a Dios, que ha hecho de la Eucarist&iacute;a el sacramento de nuestra plena comuni&oacute;n con &eacute;l y con nuestros hermanos.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Esta tarde, con las V&iacute;speras solemnes de la Sant&iacute;sima Trinidad, comenzamos una semana singularmente densa, durante la cual se reunir&aacute;n en torno a la Eucarist&iacute;a obispos y sacerdotes, religiosos y laicos de todas partes del mundo. Ser&aacute; una extraordinaria experiencia de fe y un testimonio elocuente de comuni&oacute;n eclesial.<\/p>\n<p> Os saludo a vosotros, queridos hermanos y hermanas que particip&aacute;is en este acontecimiento jubilar, que se puede considerar el coraz&oacute;n de todo el A&ntilde;o santo. Mi saludo se dirige, en particular, a los fieles de la di&oacute;cesis de Roma, nuestra di&oacute;cesis, que, bajo la gu&iacute;a del se&ntilde;or cardenal vicario y de los obispos auxiliares, y con la colaboraci&oacute;n del clero, de los religiosos y las religiosas, as&iacute; como de tantos laicos generosos, ha preparado en sus diversos aspectos este Congreso eucar&iacute;stico. La di&oacute;cesis de Roma se dispone a asegurar su desarrollo ordenado en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, consciente del honor que tiene al acoger este acontecimiento central del gran jubileo.<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n deseo dirigir un saludo especial a las numerosas Hermandades, reunidas en Roma para un significativo &quot;camino de fraternidad&quot;. Su presencia, m&aacute;s sugestiva a&uacute;n por sus art&iacute;sticas cruces y notables im&aacute;genes sagradas transportadas hasta aqu&iacute; en majestuosas andas, es un marco digno de la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica para la que nos hemos congregado aqu&iacute;.<\/p>\n<p> En esta plaza confluyen la mente y el coraz&oacute;n de numerosos fieles del mundo entero. Invito a los creyentes y a las comunidades eclesiales de todos los rincones de la tierra a compartir con nosotros estos momentos de profunda espiritualidad eucar&iacute;stica. Pido especialmente a los ni&ntilde;os y a los enfermos, as&iacute; como a las comunidades contemplativas, que ofrezcan su oraci&oacute;n por la feliz y fructuosa realizaci&oacute;n de este encuentro eucar&iacute;stico mundial.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;El Congreso eucar&iacute;stico nos invita a renovar nuestra fe en la presencia real de Cristo en el sacramento del altar:&nbsp; <i>Ave, verum corpus!<br \/><\/i><br \/> Al mismo tiempo, nos dirige una apremiante exhortaci&oacute;n a la reconciliaci&oacute;n y a la unidad de todos los creyentes:&nbsp; &quot;Un solo cuerpo&#8230; una sola fe&#8230; un solo bautismo&quot;. Por desgracia, divisiones y contrastes desgarran a&uacute;n el cuerpo de Cristo e impiden a los cristianos de diversas confesiones compartir el &uacute;nico Pan eucar&iacute;stico. Por eso, invoquemos unidos la fuerza sanante de la misericordia divina, sobreabundante en este a&ntilde;o jubilar.<\/p>\n<p> Y t&uacute;, oh Cristo, &uacute;nica Cabeza y Salvador, atrae hacia ti a todos tus miembros. &Uacute;nelos y transf&oacute;rmalos con tu amor, para que la Iglesia resplandezca con la belleza sobrenatural que brilla en los santos de todas las &eacute;pocas y naciones, en los m&aacute;rtires, en los confesores, en las v&iacute;rgenes y en los innumerables testigos del Evangelio.<\/p>\n<p> <i>O Iesu dulcis, o Iesu pie, o Iesu, fili Mariae!<br \/><\/i><br \/> Am&eacute;n.<br \/> <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; APERTURA DEL XLVII CONGRESO EUCAR&Iacute;STICO INTERNACIONALV&Iacute;SPERAS SOLEMNES DE LA SANT&Iacute;SIMA TRINIDAD HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II&nbsp; Domingo 18 de junio de 2000&nbsp; 1.&nbsp;&quot;Un solo Cuerpo y un solo Esp&iacute;ritu, como una es la esperanza a que hab&eacute;is sido llamados&quot; (Ef 4, 4). &iexcl;Un solo cuerpo! En estas palabras del ap&oacute;stol san Pablo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-junio-de-2000-apertura-del-xlvii-congreso-eucaristico-internacional\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab18 de junio de 2000, Apertura del XLVII Congreso Eucar\u00edstico Internacional\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40371","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40371","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40371"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40371\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40371"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40371"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40371"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}