{"id":40378,"date":"2016-10-05T23:42:57","date_gmt":"2016-10-06T04:42:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-fatima-beatificacion-de-los-venerables-jacinta-y-francisco-pastorcitos-de-fatima-santuario-de-n-s-del-rosario-de-fatima-13-de-mayo-de-2000\/"},"modified":"2016-10-05T23:42:57","modified_gmt":"2016-10-06T04:42:57","slug":"viaje-apostolico-a-fatima-beatificacion-de-los-venerables-jacinta-y-francisco-pastorcitos-de-fatima-santuario-de-n-s-del-rosario-de-fatima-13-de-mayo-de-2000","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-fatima-beatificacion-de-los-venerables-jacinta-y-francisco-pastorcitos-de-fatima-santuario-de-n-s-del-rosario-de-fatima-13-de-mayo-de-2000\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a F\u00e1tima: Beatificaci\u00f3n de los venerables Jacinta y Francisco, pastorcitos de F\u00e1tima (Santuario de N. S. del Rosario de F\u00e1tima, 13 de mayo de 2000)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index\/trav_fatima-2000.html\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO <br \/> A F&Aacute;TIMA <br \/> (12-13 MAYO 2000)<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font color=\"#663300\">BEATIFICACI&Oacute;N DE LOS VENERABLES <br \/> JACINTA Y FRANCISCO, PASTORCILLOS DE F&Aacute;TIMA <\/font><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <i>Santuario de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario de F&aacute;tima<br \/> <\/i><\/font><i><font color=\"#663300\">S&aacute;bado 13 de mayo de 2000 <\/font> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p>1. &quot;<i>Yo te bendigo, Padre, (&#8230;) porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los peque&ntilde;os&quot;<\/i> (<i>Mt<\/i> 11, 25).<\/p>\n<p> Con estas palabras, amados hermanos y hermanas, Jes&uacute;s alaba los designios del Padre celestial; sabe que nadie puede ir a &eacute;l si el Padre no lo atrae (cf. <i>Jn<\/i> 6, 44), por eso alaba este designio y lo acepta filialmente: &quot;S&iacute;, Padre, pues tal ha sido tu benepl&aacute;cito&quot; (<i>Mt<\/i> 11, 26). Has querido abrir el Reino a los peque&ntilde;os.<\/p>\n<p> Por designio divino, &quot;una mujer vestida del sol&quot; (<i>Ap<\/i> 12, 1) vino del cielo a esta tierra en b&uacute;squeda de los peque&ntilde;os privilegiados del Padre. Les habla con voz y coraz&oacute;n de madre: los invita a ofrecerse como v&iacute;ctimas de reparaci&oacute;n, mostr&aacute;ndose dispuesta a guiarlos con seguridad hasta Dios. Entonces, de sus manos maternas sali&oacute; una luz que los penetr&oacute; &iacute;ntimamente, y se sintieron sumergidos en Dios, como cuando una persona -explican ellos- se contempla en un espejo.<\/p>\n<p> M&aacute;s tarde, Francisco, uno de los tres privilegiados, explicaba: &quot;Est&aacute;bamos ardiendo en esa luz que es Dios y no nos quem&aacute;bamos. &iquest;C&oacute;mo es Dios? No se puede decir. Esto s&iacute; que la gente no puede decirlo&quot;. Dios: una luz que arde, pero no quema. Mois&eacute;s tuvo esa misma sensaci&oacute;n cuando vio a Dios en la zarza ardiente; all&iacute; oy&oacute; a Dios hablar, preocupado por la esclavitud de su pueblo y decidido a liberarlo por medio de &eacute;l: &quot;Yo estar&eacute; contigo&quot; (cf. <i>Ex<\/i> 3, 2-12). Cuantos acogen esta presencia se convierten en morada y, por consiguiente, en &quot;zarza ardiente&quot; del Alt&iacute;simo.<\/p>\n<p> 2. Lo que m&aacute;s impresionaba y absorb&iacute;a <i>al beato Francisco<\/i> era Dios en esa luz inmensa que hab&iacute;a penetrado en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de los tres. Adem&aacute;s s&oacute;lo a &eacute;l Dios se dio a conocer &quot;muy triste&quot;, como dec&iacute;a. Una noche, su padre lo oy&oacute; sollozar y le pregunt&oacute; por qu&eacute; lloraba; el hijo le respondi&oacute;: &quot;Pensaba en Jes&uacute;s, que est&aacute; muy triste a causa de los pecados que se cometen contra &eacute;l&quot;. Vive movido por el &uacute;nico deseo -que expresa muy bien el modo de pensar de los ni&ntilde;os- de &quot;consolar y dar alegr&iacute;a a Jes&uacute;s&quot;.<\/p>\n<p> En su vida se produce una transformaci&oacute;n que podr&iacute;amos llamar radical; una transformaci&oacute;n ciertamente no com&uacute;n en los ni&ntilde;os de su edad. Se entrega a una vida espiritual intensa, que se traduce en una oraci&oacute;n asidua y ferviente y llega a una verdadera forma de uni&oacute;n m&iacute;stica con el Se&ntilde;or. Esto mismo lo lleva a una progresiva purificaci&oacute;n del esp&iacute;ritu, a trav&eacute;s de la renuncia a los propios gustos e incluso a los juegos inocentes de los ni&ntilde;os.<\/p>\n<p> Soport&oacute; los grandes sufrimientos de la enfermedad que lo llev&oacute; a la muerte, sin quejarse nunca. Todo le parec&iacute;a poco para consolar a Jes&uacute;s; muri&oacute; con una sonrisa en los labios. En el peque&ntilde;o Francisco era grande el deseo de reparar las ofensas de los pecadores, esforz&aacute;ndose por ser bueno y ofreciendo sacrificios y oraciones. Y Jacinta, su hermana, casi dos a&ntilde;os menor que &eacute;l, viv&iacute;a animada por los mismos sentimientos.<\/p>\n<p> 3.<i> &quot;Y apareci&oacute; otra se&ntilde;al en el cielo: un gran Drag&oacute;n&quot;<\/i> (<i>Ap<\/i> 12, 3).<br \/> Estas palabras de la primera lectura de la misa nos hacen pensar en la gran lucha que se libra entre el bien y el mal, pudiendo constatar c&oacute;mo el hombre, al alejarse de Dios, no puede hallar la felicidad, sino que acaba por destruirse a s&iacute; mismo.<\/p>\n<p> &iexcl;Cu&aacute;ntas v&iacute;ctimas durante el &uacute;ltimo siglo del segundo milenio! Vienen a la memoria los horrores de las dos guerras mundiales y de otras muchas en diversas partes del mundo, los campos de concentraci&oacute;n y exterminio, los <i>gulag<\/i>, las limpiezas &eacute;tnicas y las persecuciones, el terrorismo, los secuestros de personas, la droga y los atentados contra los hijos por nacer y contra la familia.<\/p>\n<p> El mensaje de F&aacute;tima es una llamada a la conversi&oacute;n, alertando a la humanidad para que no siga el juego del &quot;drag&oacute;n&quot;, que, con su &quot;cola&quot;, arrastr&oacute; un tercio de las estrellas del cielo y las precipit&oacute; sobre la tierra (cf. <i>Ap<\/i> 12, 4). La meta &uacute;ltima del hombre es el cielo, su verdadera casa, donde el Padre celestial, con su amor misericordioso, espera a todos.<\/p>\n<p> Dios quiere que nadie se pierda; por eso, hace dos mil a&ntilde;os, envi&oacute; a la tierra a su Hijo, &quot;a buscar y salvar lo que estaba perdido&quot; (<i>Lc<\/i> 19, 10). &Eacute;l nos ha salvado con su muerte en la cruz; &iexcl;que nadie haga vana esa cruz! Jes&uacute;s muri&oacute; y resucit&oacute; para ser &quot;el primog&eacute;nito entre muchos hermanos&quot; (<i>Rm<\/i> 8, 29).<\/p>\n<p> Con su solicitud materna, la sant&iacute;sima Virgen vino aqu&iacute;, a F&aacute;tima, a pedir a los hombres que &quot;no ofendieran m&aacute;s a Dios, nuestro Se&ntilde;or, que ya ha sido muy ofendido&quot;. Su dolor de madre la impulsa a hablar; est&aacute; en juego el destino de sus hijos. Por eso ped&iacute;a a los pastorcitos: &quot;Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno porque no hay quien se sacrifique y pida por ellas&quot;.<\/p>\n<p> 4.<i>La peque&ntilde;a Jacinta<\/i> sinti&oacute; y vivi&oacute; como suya esta aflicci&oacute;n de la Virgen, ofreci&eacute;ndose heroicamente como v&iacute;ctima por los pecadores. Un d&iacute;a -cuando tanto ella como Francisco ya hab&iacute;an contra&iacute;do la enfermedad que los obligaba a estar en cama- la Virgen Mar&iacute;a fue a visitarlos a su casa, como cuenta la peque&ntilde;a: &quot;Nuestra Se&ntilde;ora vino a vernos, y dijo que muy pronto volver&iacute;a a buscar a Francisco para llevarlo al cielo. Y a m&iacute; me pregunt&oacute; si a&uacute;n quer&iacute;a convertir a m&aacute;s pecadores. Le dije que s&iacute;&quot;. Y, al acercarse el momento de la muerte de Francisco, Jacinta le recomienda: &quot;Da muchos saludos de mi parte a nuestro Se&ntilde;or y a nuestra Se&ntilde;ora, y diles que estoy dispuesta a sufrir todo lo que quieran con tal de convertir a los pecadores&quot;. Jacinta se hab&iacute;a quedado tan impresionada con la visi&oacute;n del infierno, durante la aparici&oacute;n del 13 de julio, que todas las mortificaciones y penitencias le parec&iacute;an pocas con tal de salvar a los pecadores.<\/p>\n<p> Jacinta bien pod&iacute;a exclamar con san Pablo: &quot;Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia&quot; (<i>Col<\/i> 1, 24). El domingo pasado, en el Coliseo de Roma, conmemoramos a numerosos testigos de la fe del siglo XX, recordando las tribulaciones que sufrieron, mediante algunos significativos testimonios que nos han dejado. Una multitud incalculable de valientes testigos de la fe nos ha legado una herencia valiosa, que debe permanecer viva en el tercer milenio. Aqu&iacute;, en F&aacute;tima, donde se anunciaron estos tiempos de tribulaci&oacute;n y nuestra Se&ntilde;ora pidi&oacute; oraci&oacute;n y penitencia para abreviarlos, quiero hoy dar gracias al cielo por la fuerza del testimonio que se manifest&oacute; en todas esas vidas. Y deseo, una vez m&aacute;s, celebrar la bondad que el Se&ntilde;or tuvo conmigo, cuando, herido gravemente aquel 13 de mayo de 1981, fui salvado de la muerte. Expreso mi gratitud tambi&eacute;n a la beata Jacinta por los sacrificios y oraciones que ofreci&oacute; por el Santo Padre, a quien hab&iacute;a visto en gran sufrimiento.<\/p>\n<p> 5. &quot;Yo te bendigo, Padre, porque has revelado estas verdades a los peque&ntilde;os&quot;. La alabanza de Jes&uacute;s reviste hoy la forma solemne de la beatificaci&oacute;n de los pastorcitos Francisco y Jacinta. Con este rito, la Iglesia quiere poner en el candelero estas dos velas que Dios encendi&oacute; para iluminar a la humanidad en sus horas sombr&iacute;as e inquietas. Quiera Dios que brillen sobre el camino de esta multitud inmensa de peregrinos y de cuantos nos acompa&ntilde;an a trav&eacute;s de la radio y la televisi&oacute;n.<br \/>Que sean una luz amiga para iluminar a todo Portugal y, de modo especial, a esta di&oacute;cesis de Leir&iacute;a-F&aacute;tima.<\/p>\n<p> Agradezco a monse&ntilde;or Serafim, obispo de esta ilustre Iglesia particular, sus palabras de bienvenida, y con gran alegr&iacute;a saludo a todo el Episcopado portugu&eacute;s y a sus di&oacute;cesis, a las que amo mucho y exhorto a imitar a sus santos. Dirijo un saludo fraterno a los cardenales y obispos presentes, en particular a los pastores de la comunidad de pa&iacute;ses de lengua portuguesa: que la Virgen Mar&iacute;a obtenga la reconciliaci&oacute;n del pueblo angole&ntilde;o; consuele a los damnificados de Mozambique; vele por los pasos de Timor Lorosae, Guinea-Bissau, Cabo Verde, Santo Tom&eacute; y Pr&iacute;ncipe; y conserve en la unidad de la fe a sus hijos e hijas de Brasil.<\/p>\n<p> Saludo con deferencia al se&ntilde;or presidente de la Rep&uacute;blica y dem&aacute;s autoridades que han querido participar en esta celebraci&oacute;n; y aprovecho esta ocasi&oacute;n para expresar, en su persona, mi agradecimiento a todos por la colaboraci&oacute;n que ha hecho posible mi peregrinaci&oacute;n. Abrazo con cordialidad y bendigo de modo particular a la parroquia y a la ciudad de F&aacute;tima, que hoy se alegra por sus hijos elevados al honor de los altares.<\/p>\n<p> 6.Mis &uacute;ltimas palabras son para los ni&ntilde;os: queridos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, veo que muchos de vosotros est&aacute;is vestidos como Francisco y Jacinta. &iexcl;Est&aacute;is muy bien! Pero luego, o ma&ntilde;ana, dejar&eacute;is esos vestidos y&#8230; los pastorcitos desaparecer&aacute;n. &iquest;No os parece que no deber&iacute;an desaparecer? La Virgen tiene mucha necesidad de todos vosotros para consolar a Jes&uacute;s, triste por los pecados que se cometen; tiene necesidad de vuestras oraciones y sacrificios por los pecadores.<\/p>\n<p> Pedid a vuestros padres y educadores que os inscriban a la &quot;escuela&quot; de Nuestra Se&ntilde;ora, para que os ense&ntilde;e a ser como los pastorcitos, que procuraban hacer todo lo que ella les ped&iacute;a. Os digo que &quot;se avanza m&aacute;s en poco tiempo de sumisi&oacute;n y dependencia de Mar&iacute;a, que en a&ntilde;os enteros de iniciativas personales, apoy&aacute;ndose s&oacute;lo en s&iacute; mismos&quot; (san Luis Mar&iacute;a Grignion de Montfort, <i>Tratado sobre la verdadera devoci&oacute;n a la sant&iacute;sima Virgen<\/i>, n. 155). Fue as&iacute; como los pastorcitos r&aacute;pidamente alcanzaron la santidad. Una mujer que acogi&oacute; a Jacinta en Lisboa, al o&iacute;r algunos consejos muy buenos y acertados que daba la peque&ntilde;a, le pregunt&oacute; qui&eacute;n se los hab&iacute;a ense&ntilde;ado: &quot;Fue Nuestra Se&ntilde;ora&quot;, le respondi&oacute;. Jacinta y Francisco, entreg&aacute;ndose con total generosidad a la direcci&oacute;n de tan buena Maestra, alcanzaron en poco tiempo las cumbres de la perfecci&oacute;n.<\/p>\n<p> 7.&quot;Yo te bendigo, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los peque&ntilde;os&quot;.<\/p>\n<p> Yo te bendigo, Padre, por todos tus peque&ntilde;os, comenzando por la Virgen Mar&iacute;a, tu humilde sierva, hasta los pastorcitos Francisco y Jacinta.<\/p>\n<p> Que el mensaje de su vida permanezca siempre vivo para iluminar el camino de la humanidad. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A F&Aacute;TIMA (12-13 MAYO 2000) BEATIFICACI&Oacute;N DE LOS VENERABLES JACINTA Y FRANCISCO, PASTORCILLOS DE F&Aacute;TIMA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Santuario de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario de F&aacute;tima S&aacute;bado 13 de mayo de 2000 1. &quot;Yo te bendigo, Padre, (&#8230;) porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-fatima-beatificacion-de-los-venerables-jacinta-y-francisco-pastorcitos-de-fatima-santuario-de-n-s-del-rosario-de-fatima-13-de-mayo-de-2000\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje Apost\u00f3lico a F\u00e1tima: Beatificaci\u00f3n de los venerables Jacinta y Francisco, pastorcitos de F\u00e1tima (Santuario de N. 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