{"id":40384,"date":"2016-10-05T23:43:05","date_gmt":"2016-10-06T04:43:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-abril-de-2000-misa-crismal\/"},"modified":"2016-10-05T23:43:05","modified_gmt":"2016-10-06T04:43:05","slug":"20-de-abril-de-2000-misa-crismal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-abril-de-2000-misa-crismal\/","title":{"rendered":"20 de abril de 2000, Misa Crismal"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"><b>MISA CRISMAL EN LA BAS&Iacute;LICA DE SAN PEDRO<\/p>\n<p><\/b> <\/font><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><font face=\"Times\" size=\"3\"><br \/>Jueves santo, 20 de abril de 2000 <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size:12.0pt;font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-fareast-font-family:\n&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:EN-US;mso-fareast-language:EN-US;\nmso-bidi-language:AR-SA\">1.&nbsp;&quot;A aquel que (&#8230;) ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre, a &eacute;l la gloria y el poder por los siglos de los siglos&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 5-6).<\/p>\n<p> Escuchamos estas palabras del libro del Apocalipsis en esta solemne misa Crismal, que precede al <i>sagrado Triduo pascual<\/i>. Antes de celebrar los misterios centrales de la salvaci&oacute;n, cada comunidad diocesana se re&uacute;ne esta ma&ntilde;ana en torno a su pastor para la bendici&oacute;n de los santos &oacute;leos, que son instrumentos de la salvaci&oacute;n en los diversos sacramentos:&nbsp; bautismo, confirmaci&oacute;n, orden sagrado y unci&oacute;n de los enfermos. La eficacia de estos signos de la gracia divina deriva del misterio pascual, de la muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo. Por eso la Iglesia sit&uacute;a este rito en el umbral del Triduo sacro, en el d&iacute;a en que, con el supremo acto sacerdotal, el Hijo de Dios hecho hombre se ofreci&oacute; al Padre como rescate por toda la humanidad.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;Ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes&quot;. Entendemos esta expresi&oacute;n en dos niveles. El primero, como recuerda tambi&eacute;n el concilio Vaticano II, con referencia <i>a todos los bautizados<\/i>, que &quot;son consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo para que ofrezcan, a trav&eacute;s de las obras propias del cristiano, sacrificios espirituales&quot; (<i>Lumen gentium<\/i>, 10). Todo cristiano es sacerdote. Se trata aqu&iacute; del sacerdocio llamado &quot;com&uacute;n&quot;, que compromete a los bautizados a vivir su oblaci&oacute;n a Dios mediante la participaci&oacute;n en la Eucarist&iacute;a y en los sacramentos, en el testimonio de una vida santa, en la abnegaci&oacute;n y en la caridad activa (cf. <i>ib.<\/i>).<\/p>\n<p> En otro nivel, la afirmaci&oacute;n de que Dios &quot;ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes&quot; se refiere a los <i>sacerdotes ordenados como ministros<\/i>, es decir, llamados a formar y dirigir al pueblo sacerdotal, y a ofrecer en su nombre el sacrificio eucar&iacute;stico a Dios en la persona de Cristo (cf. <i>ib.<\/i>). As&iacute;, la misa &quot;Crismal&quot; hace memoria solemne del &uacute;nico sacerdocio de Cristo y expresa la vocaci&oacute;n sacerdotal de la Iglesia, en particular del obispo y de los presb&iacute;teros unidos a &eacute;l. Nos lo recordar&aacute; dentro de poco el <i>Prefacio<\/i>:&nbsp; Cristo &quot;no s&oacute;lo confiere el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino tambi&eacute;n, con amor de hermano, ha elegido a hombres de este pueblo, para que, por la imposici&oacute;n de las manos, participen de su sagrada misi&oacute;n&quot; (<i>Prefacio IV de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or<\/i>).<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or est&aacute; sobre m&iacute;, porque &eacute;l me ha ungido. Me ha enviado&#8230;&quot; (<i>Lc<\/i> 4, 18).<br \/> Queridos sacerdotes, estas palabras nos conciernen de modo directo. Estamos llamados, por la ordenaci&oacute;n presbiteral, a compartir la misma misi&oacute;n de Cristo, y hoy renovamos juntos las promesas sacerdotales comunes. Con viva emoci&oacute;n hacemos memoria del don recibido de Cristo, que nos ha llamado a una participaci&oacute;n especial en su sacerdocio.<\/p>\n<p> Con la bendici&oacute;n de los &oacute;leos, y en particular del santo crisma, queremos dar gracias por la unci&oacute;n sacramental, que se ha convertido en parte de nuestra herencia (cf. <i>Sal<\/i> 15, 5). Es un signo de fuerza interior, que el Esp&iacute;ritu Santo concede a todo hombre llamado por Dios a particulares tareas al servicio de su Reino.<\/p>\n<p> <i>&quot;Ave sanctum oleum:&nbsp; oleum catechumenorum, oleum infirmorum, oleum ad sanctum crisma&quot;<\/i>. Al mismo tiempo que damos gracias en nombre de cuantos van a recibir estos santos signos, oramos para que la fuerza sobrenatural que act&uacute;a a trav&eacute;s de ellos obre incesantemente tambi&eacute;n en nuestra vida. Que el Esp&iacute;ritu Santo, que se ha posado sobre cada uno de nosotros, encuentre la debida disponibilidad a cumplir la misi&oacute;n para la que fuimos &quot;ungidos&quot; el d&iacute;a de nuestra ordenaci&oacute;n.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;Gloria a ti, oh Cristo, rey de eterna gloria&quot;. Has venido a nosotros para predicar el a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or (cf.<i>&nbsp;Lc<\/i> 4, 19).<\/p>\n<p> Como record&eacute; en la carta dirigida a los sacerdotes con esta ocasi&oacute;n, el sacerdocio de Cristo est&aacute; intr&iacute;nsecamente unido al misterio de la Encarnaci&oacute;n, cuyo bimilenario celebramos en este A&ntilde;o jubilar. &quot;Est&aacute; &nbsp;inscrito &nbsp;en su identidad de Hijo encarnado, de Hombre-Dios&quot; (n.&nbsp;7). Por eso esta sugestiva liturgia del Jueves santo constituye para nosotros, en cierto sentido, una celebraci&oacute;n jubilar casi connatural, aunque el jubileo de los sacerdotes de este A&ntilde;o santo est&aacute; previsto para el pr&oacute;ximo 18 de mayo.<\/p>\n<p> La existencia terrena de Cristo, su &quot;paso&quot; por la historia, desde que fue concebido en el seno de la Virgen Mar&iacute;a hasta que ascendi&oacute; a la diestra del Padre, constituye un &uacute;nico acontecimiento sacerdotal y sacrificial. Y est&aacute; totalmente marcado por la &quot;unci&oacute;n&quot; del Esp&iacute;ritu Santo (cf. <i>Lc<\/i> 1, 35; 3, 22).<\/p>\n<p> Hoy nos encontramos de modo especial con Cristo, sumo y eterno Sacerdote, y cruzamos espiritualmente esta Puerta santa, que abre de par en par a todo hombre la plenitud del amor salv&iacute;fico. Del mismo modo que Cristo fue d&oacute;cil a la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu en la condici&oacute;n de hombre y siervo obediente, as&iacute; tambi&eacute;n el bautizado, y de modo particular el ministro ordenado, debe sentirse comprometido a realizar su consagraci&oacute;n sacerdotal en el servicio humilde y fiel a Dios y a sus hermanos.<\/p>\n<p> Comencemos con estos sentimientos el <i>Triduo pascual<\/i>, culmen del a&ntilde;o lit&uacute;rgico y del gran jubileo. Dispong&aacute;monos a realizar la intensa peregrinaci&oacute;n pascual siguiendo las huellas de Jes&uacute;s, que padece, muere y resucita. Sostenidos por la fe de Mar&iacute;a, <i>sigamos a Cristo, sacerdote y v&iacute;ctima<\/i>, &quot;que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 5-6).<\/p>\n<p> Sig&aacute;moslo y proclamemos juntos:&nbsp; &quot;Gloria &nbsp;a &nbsp;ti, oh Cristo, rey de eterna gloria&quot;.<\/p>\n<p> T&uacute;, Cristo, eres el mismo ayer, hoy y siempre. Am&eacute;n.<br \/><\/span><\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA CRISMAL EN LA BAS&Iacute;LICA DE SAN PEDRO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIJueves santo, 20 de abril de 2000 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;A aquel que (&#8230;) ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre, a &eacute;l la gloria y el poder por los siglos de los siglos&quot; (Ap 1, 5-6). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-abril-de-2000-misa-crismal\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab20 de abril de 2000, Misa Crismal\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40384","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40384","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40384"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40384\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40384"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40384"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40384"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}