{"id":40385,"date":"2016-10-05T23:43:07","date_gmt":"2016-10-06T04:43:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-abril-de-2000-misa-in-cena-domini\/"},"modified":"2016-10-05T23:43:07","modified_gmt":"2016-10-06T04:43:07","slug":"20-de-abril-de-2000-misa-in-cena-domini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-abril-de-2000-misa-in-cena-domini\/","title":{"rendered":"20 de abril de 2000, Misa \u00abin Cena Domini\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <b>MISA &quot;IN CENA DOMINI&quot;<\/b><b> EN LA BAS&Iacute;LICA VATICANA<\/p>\n<p><\/b> <\/font> <i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">&nbsp;HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><font face=\"Times\" size=\"3\"><br \/>Jueves santo, 20 de abril de 2000 <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font> <\/i><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.&nbsp;&quot;Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer&quot; (<i>Lc<\/i> 22, 15).<br \/> Cristo da a conocer, con estas palabras, el significado prof&eacute;tico de la cena pascual, que est&aacute; a punto de celebrar con los disc&iacute;pulos en el Cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n.<\/p>\n<p> Con la primera lectura, tomada del libro del &Eacute;xodo, la liturgia ha puesto de relieve c&oacute;mo la Pascua de Jes&uacute;s se inscribe en el contexto de la Pascua de la antigua Alianza. Con ella, los israelitas conmemoraban la cena consumada por sus padres en el momento del &eacute;xodo de Egipto, de la liberaci&oacute;n de la esclavitud. El texto sagrado prescrib&iacute;a que se untara con un poco de sangre del cordero las dos jambas y el dintel de las casas. Y a&ntilde;ad&iacute;a c&oacute;mo hab&iacute;a que comer el cordero:&nbsp; &quot;Ce&ntilde;idas vuestras cinturas, calzados vuestros &nbsp;pies, y el bast&oacute;n en vuestra mano; (&#8230;) de prisa. (&#8230;) Yo pasar&eacute; esa noche por &nbsp;la &nbsp;tierra &nbsp;de Egipto y herir&eacute; a todos &nbsp;los &nbsp;primog&eacute;nitos. (&#8230;) La sangre ser&aacute; vuestra se&ntilde;al en las casas donde mor&aacute;is. Cuando yo vea la sangre pasar&eacute; de largo ante vosotros, y no habr&aacute; entre vosotros plaga exterminadora&quot; (<i>Ex<\/i>&nbsp;12, 11-13).<\/p>\n<p> Con la sangre del cordero los hijos e hijas de Israel obtienen la liberaci&oacute;n de la esclavitud de Egipto, bajo la gu&iacute;a de Mois&eacute;s. El recuerdo de un acontecimiento tan extraordinario se convirti&oacute; en una ocasi&oacute;n de fiesta para el pueblo, agradecido al Se&ntilde;or por la libertad recuperada, don divino y compromiso humano siempre actual. &quot;Este ser&aacute; un d&iacute;a memorable para vosotros, y lo celebrar&eacute;is como fiesta en honor del Se&ntilde;or&quot; (<i>Ex<\/i> 12, 14). &iexcl;Es la Pascua del Se&ntilde;or! &iexcl;La Pascua de la antigua Alianza!<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer&quot; (<i>Lc<\/i> 22, 15). En el Cen&aacute;culo, Cristo, cumpliendo las prescripciones de la antigua Alianza, celebra la cena pascual con los Ap&oacute;stoles, pero da a este rito un contenido nuevo. Hemos escuchado lo que dice de &eacute;l san Pablo en la segunda lectura, tomada de la primera carta a los Corintios. En este texto, que se suele considerar como la m&aacute;s antigua descripci&oacute;n de la cena del Se&ntilde;or, se recuerda que Jes&uacute;s, &quot;la noche en que iban a entregarle, tom&oacute; pan y, pronunciando la acci&oacute;n de gracias, lo parti&oacute; y dijo:&nbsp; &quot;Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria m&iacute;a&quot;. Lo mismo hizo con el c&aacute;liz, despu&eacute;s de cenar, diciendo:&nbsp; &quot;Este c&aacute;liz es la nueva Alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que beb&aacute;is, en memoria m&iacute;a&quot;. Por eso, cada que vez que com&eacute;is de este pan y beb&eacute;is del c&aacute;liz, proclam&aacute;is la muerte del Se&ntilde;or, hasta que vuelva&quot; (<i>1 Co <\/i>11, 23-26).<\/p>\n<p> Con estas palabras solemnes se entrega, para todos los siglos, la memoria de la instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a. Cada a&ntilde;o, en este d&iacute;a, las recordamos volviendo espiritualmente al Cen&aacute;culo. Esta tarde las revivo con emoci&oacute;n particular, porque conservo en mis ojos y en mi coraz&oacute;n las im&aacute;genes del Cen&aacute;culo, donde tuve la alegr&iacute;a de celebrar la Eucarist&iacute;a, con ocasi&oacute;n de mi reciente peregrinaci&oacute;n jubilar a Tierra Santa. La emoci&oacute;n es m&aacute;s fuerte a&uacute;n porque este es el a&ntilde;o del jubileo bimilenario de la Encarnaci&oacute;n. Desde esta perspectiva, la celebraci&oacute;n que estamos viviendo adquiere una profundidad especial,&nbsp;pues en el Cen&aacute;culo Jes&uacute;s infundi&oacute; un nuevo contenido a las antiguas tradiciones y anticip&oacute; los acontecimientos del d&iacute;a siguiente, cuando su cuerpo, cuerpo inmaculado del Cordero de Dios, ser&iacute;a inmolado y su sangre ser&iacute;a derramada para la redenci&oacute;n del mundo. La Encarnaci&oacute;n se hab&iacute;a realizado precisamente con vistas a este acontecimiento:&nbsp; &iexcl;la Pascua de Cristo, la Pascua de la nueva Alianza!<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;Cada vez que com&eacute;is de este pan y beb&eacute;is del c&aacute;liz, proclam&aacute;is la muerte del Se&ntilde;or, hasta que vuelva&quot; (<i>1 Co <\/i>11, 26). El Ap&oacute;stol nos exhorta a hacer constantemente memoria de este misterio. Al mismo tiempo, nos invita a vivir diariamente nuestra misi&oacute;n de testigos y heraldos del amor del Crucificado, en espera de su vuelta gloriosa.<\/p>\n<p> Pero &iquest;c&oacute;mo hacer memoria de este acontecimiento salv&iacute;fico? &iquest;C&oacute;mo vivir en espera de que Cristo vuelva? Antes de instituir el sacramento de su Cuerpo y su Sangre, Cristo, inclinado y arrodillado, como un esclavo, lava en el Cen&aacute;culo los pies a sus disc&iacute;pulos. Lo vemos de nuevo mientras realiza este gesto, que en la cultura jud&iacute;a es propio de los siervos y de las personas m&aacute;s humildes de la familia. Pedro, al inicio, se opone, pero el Maestro lo convence, y al final tambi&eacute;n &eacute;l se deja lavar los pies, como los dem&aacute;s disc&iacute;pulos. Pero, inmediatamente despu&eacute;s, vestido y sentado nuevamente a la mesa, Jes&uacute;s explica el sentido de su gesto:&nbsp; &quot;Vosotros me llam&aacute;is &quot;el Maestro&quot; y &quot;el Se&ntilde;or&quot;, y dec&iacute;s bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Se&ntilde;or, os he lavado los pies, tambi&eacute;n vosotros deb&eacute;is lavaros los pies unos a otros&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 12-14). Estas palabras, que unen el misterio eucar&iacute;stico al servicio del amor, pueden considerarse proped&eacute;uticas de la instituci&oacute;n del sacerdocio ministerial.<\/p>\n<p> Con la instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a, Jes&uacute;s comunica a los Ap&oacute;stoles la participaci&oacute;n ministerial en su sacerdocio, el sacerdocio de la Alianza nueva y eterna, en virtud de la cual &eacute;l, y s&oacute;lo &eacute;l, es siempre y por doquier art&iacute;fice y ministro de la Eucarist&iacute;a. Los Ap&oacute;stoles, a su vez, se convierten en ministros de este excelso misterio de la fe, destinado a perpetuarse hasta el fin del mundo. Se convierten, al mismo tiempo, en servidores de todos los que van a participar de este don y misterio tan grandes.<\/p>\n<p> La Eucarist&iacute;a, el supremo sacramento de la Iglesia, est&aacute; unida al sacerdocio ministerial, que naci&oacute; tambi&eacute;n en el Cen&aacute;culo, como don del gran amor de Jes&uacute;s, que &quot;sabiendo que hab&iacute;a llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los am&oacute; hasta el extremo&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 1).<\/p>\n<p> La Eucarist&iacute;a, el sacerdocio y el mandamiento nuevo del amor. &iexcl;Este es el memorial vivo que contemplamos en el Jueves santo!<\/p>\n<p> &quot;Haced esto en memoria m&iacute;a&quot;:&nbsp; &iexcl;esta es la Pascua de la Iglesia, nuestra Pascua! <\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA &quot;IN CENA DOMINI&quot; EN LA BAS&Iacute;LICA VATICANA &nbsp;HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIJueves santo, 20 de abril de 2000 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer&quot; (Lc 22, 15). 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