{"id":40386,"date":"2016-10-05T23:43:08","date_gmt":"2016-10-06T04:43:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-abril-de-2000-domingo-de-ramos\/"},"modified":"2016-10-05T23:43:08","modified_gmt":"2016-10-06T04:43:08","slug":"16-de-abril-de-2000-domingo-de-ramos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-abril-de-2000-domingo-de-ramos\/","title":{"rendered":"16 de abril de 2000, Domingo de Ramos\u00a0"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\"> <b>CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS&nbsp;<br \/> Y DE LA PASI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR<\/b><i><\/p>\n<p> <\/i> <\/font> <\/font> <font color=\"#663300\"> <i><b><font face=\"Times New Roman\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><br \/> XV Jornada Mundial de la Juventud<br \/>Domingo 16 de abril de 2000<\/font><\/i><\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font color=\"#663300\"><b><\/b><\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font color=\"#663300\"><b> <\/b><\/font><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font color=\"#663300\"><b> <\/b><\/font><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size:12.0pt;font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-fareast-font-family:\n&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:EN-US;mso-fareast-language:EN-US;\nmso-bidi-language:AR-SA\">1.&nbsp;&quot;<i>Benedictus, qui venit in nomine Domini<\/i>&#8230; Bendito el que viene en nombre del&nbsp;Se&ntilde;or&quot; (<i>Mt<\/i> 21,&nbsp;9;&nbsp;cf.<i>&nbsp;Sal<\/i>&nbsp;118,&nbsp;26).<\/p>\n<p> Al escuchar estas palabras, llega hasta nosotros el eco del entusiasmo con el que los habitantes de Jerusal&eacute;n acogieron a Jes&uacute;s para la fiesta de la Pascua. Las volvemos a escuchar cada vez que durante la misa cantamos el <i>Sanctus<\/i>. Despu&eacute;s de decir:&nbsp; <i>&quot;Pleni sunt coeli et terra gloria tua&quot;<\/i>, a&ntilde;adimos:&nbsp; <i>&quot;Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis&quot;.<\/p>\n<p> <\/i>En este himno, cuya primera parte est&aacute;&nbsp;tomada&nbsp;del&nbsp;profeta&nbsp;Isa&iacute;as&nbsp;(cf.<i>&nbsp;Is<\/i>&nbsp;6,&nbsp;3), se exalta a Dios &quot;tres veces santo&quot;. Se prosigue, luego, en la segunda, expresando la alegr&iacute;a y la acci&oacute;n de gracias de la asamblea por el cumplimiento de las promesas mesi&aacute;nicas:&nbsp; &quot;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or. &iexcl;Hosanna en el cielo!&quot;.<\/p>\n<p> Nuestro pensamiento va, naturalmente, al pueblo de la Alianza, que, durante siglos y generaciones, vivi&oacute; a la espera del Mes&iacute;as. Algunos creyeron ver en Juan Bautista a aquel en quien se cumpl&iacute;an las promesas. Pero, como sabemos, a la pregunta expl&iacute;cita sobre su posible identidad mesi&aacute;nica, el Precursor respondi&oacute; con una clara negaci&oacute;n, remitiendo a Jes&uacute;s a cuantos le preguntaban.<\/p>\n<p> El convencimiento de que los tiempos mesi&aacute;nicos ya hab&iacute;an llegado fue creciendo en el pueblo, primero por el testimonio del Bautista y despu&eacute;s gracias a las palabras y a los signos realizados por Jes&uacute;s y, de modo especial, a causa de la resurrecci&oacute;n de L&aacute;zaro, que se produjo algunos d&iacute;as antes de la entrada en Jerusal&eacute;n, de la que habla el evangelio de hoy. Por eso la muchedumbre, cuando Jes&uacute;s llega a la ciudad montado en un asno, lo acoge con una explosi&oacute;n de alegr&iacute;a:&nbsp; &quot;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or. &iexcl;Hosanna en el cielo!&quot; (<i>Mt<\/i> 21, 9).<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Los ritos del domingo de Ramos reflejan el j&uacute;bilo del pueblo que espera al Mes&iacute;as, pero, al mismo tiempo, se caracterizan como liturgia &quot;de pasi&oacute;n&quot; en sentido pleno. En efecto, nos abren la perspectiva del drama ya inminente, que acabamos de revivir en la narraci&oacute;n del evangelista san Marcos. Tambi&eacute;n las otras lecturas nos introducen en el misterio de la pasi&oacute;n y muerte del Se&ntilde;or. Las palabras del profeta Isa&iacute;as, a quien algunos consideran casi como un evangelista de la antigua Alianza, nos presentan la imagen de un condenado flagelado y abofeteado (cf. <i>Is<\/i> 50, 6). El estribillo del Salmo responsorial:&nbsp; &quot;Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, &iquest;por qu&eacute; me has abandonado?&quot;, nos permite contemplar la agon&iacute;a de Jes&uacute;s en la cruz (cf. <i>Mc<\/i> 15, 34).<\/p>\n<p> Sin embargo, el ap&oacute;stol san Pablo, en la segunda lectura, nos introduce en el an&aacute;lisis m&aacute;s profundo del misterio pascual:&nbsp; Jes&uacute;s, &quot;a pesar de su condici&oacute;n divina, no hizo alarde de su categor&iacute;a de Dios; al contrario, se despoj&oacute; de su rango, y tom&oacute; la condici&oacute;n de esclavo, pasando por uno de tantos. Y as&iacute;, actuando como un hombre cualquiera, se rebaj&oacute; hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz&quot; (<i>Flp<\/i> 2, 6-8). En la austera liturgia del Viernes santo volveremos a escuchar estas palabras, que prosiguen as&iacute;:&nbsp; &quot;Por eso Dios lo exalt&oacute; sobre todo, y le concedi&oacute; el nombre que est&aacute; sobre todo nombre; de modo que al nombre de Jes&uacute;s toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en el abismo, y toda lengua proclame:&nbsp; &iexcl;Jesucristo es Se&ntilde;or!, para gloria de Dios Padre&quot; (<i>Flp<\/i> 2, 9-11).<\/p>\n<p> La humillaci&oacute;n y la exaltaci&oacute;n:&nbsp; esta es la clave para comprender el misterio pascual; &eacute;sta es la clave para penetrar en la admirable econom&iacute;a de Dios, que se realiza en los acontecimientos de la Pascua.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&iquest;Por qu&eacute;, como todos los a&ntilde;os, est&aacute;n presentes numerosos j&oacute;venes en esta solemne liturgia? En efecto, desde hace algunos a&ntilde;os, el domingo de Ramos se ha convertido en la fiesta anual de los j&oacute;venes. Aqu&iacute;, en 1984, a&ntilde;o de la juventud, y en cierto sentido A&ntilde;o jubilar de los j&oacute;venes, comenz&oacute; la peregrinaci&oacute;n de las Jornadas mundiales de la juventud, que, pasando por Buenos Aires, Santiago de Compostela, Czestochowa, Denver, Manila y Par&iacute;s, volver&aacute; a Roma el pr&oacute;ximo &nbsp;mes de agosto para la Jornada mundial de la juventud del A&ntilde;o santo 2000.<\/p>\n<p> As&iacute; pues, &iquest;por qu&eacute; tantos j&oacute;venes se dan cita para el domingo de Ramos aqu&iacute; en Roma y en todas las di&oacute;cesis? Ciertamente, son muchas las razones y las circunstancias que pueden explicar este hecho. Sin embargo, al parecer, la motivaci&oacute;n m&aacute;s profunda, que subyace en todas las otras, se puede identificar en lo que nos revela la liturgia de hoy:&nbsp; el misterioso plan de salvaci&oacute;n del Padre celestial, que se realiza en la humillaci&oacute;n y en la exaltaci&oacute;n de su Hijo unig&eacute;nito, Jesucristo. Esta es la respuesta a los interrogantes y a las inquietudes fundamentales de todo hombre y de toda mujer y, especialmente, de los j&oacute;venes.<\/p>\n<p> &quot;Por nosotros Cristo se hizo obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exalt&oacute;&quot;. &iexcl;Qu&eacute; cercanas a nuestra existencia est&aacute;n estas palabras! Vosotros, queridos j&oacute;venes, comenz&aacute;is a experimentar el car&aacute;cter dram&aacute;tico de la vida. Y os interrog&aacute;is sobre el sentido de la existencia, sobre vuestra relaci&oacute;n con vosotros mismos, con los dem&aacute;s y con Dios. A vuestro coraz&oacute;n sediento de verdad y paz, a vuestros numerosos interrogantes y problemas, a veces incluso llenos de angustia, Cristo, Siervo sufriente y humillado, que se abaj&oacute; hasta la muerte de cruz y fue exaltado en la gloria a la diestra del Padre, se ofrece a s&iacute; mismo como &uacute;nica respuesta v&aacute;lida. De hecho, no existe ninguna otra respuesta tan sencilla, completa y convincente.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Queridos j&oacute;venes, gracias por vuestra participaci&oacute;n en esta solemne liturgia. Cristo, con su entrada en Jerusal&eacute;n, comienza el camino de amor y de dolor de la cruz. Contempladlo con renovado impulso de fe. &iexcl;Seguidlo! &Eacute;l no promete una felicidad ilusoria; al contrario, para que logr&eacute;is la aut&eacute;ntica madurez humana y espiritual, os invita a seguir su ejemplo exigente, haciendo vuestras sus comprometedoras elecciones.<\/p>\n<p> Mar&iacute;a, la fiel disc&iacute;pula del Se&ntilde;or, os acompa&ntilde;e en este itinerario de conversi&oacute;n y progresiva intimidad con su Hijo divino, quien, como recuerda el tema de la pr&oacute;xima Jornada mundial de la juventud, &quot;se hizo carne y habit&oacute; entre nosotros&quot; (<i>Jn<\/i> 1, 14). Jes&uacute;s se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza, y carg&oacute; con nuestras culpas para redimirnos con su sangre derramada en la cruz. S&iacute;, por nosotros Cristo se hizo obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.<\/p>\n<p> &quot;&iexcl;Gloria y alabanza a ti, oh Cristo!&quot;.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2000 &#8211;&nbsp; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p><span style=\"font-size:12.0pt;font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-fareast-font-family:\n&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:EN-US;mso-fareast-language:EN-US;\nmso-bidi-language:AR-SA\"><br \/><\/span> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS&nbsp; Y DE LA PASI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II XV Jornada Mundial de la JuventudDomingo 16 de abril de 2000 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Benedictus, qui venit in nomine Domini&#8230; Bendito el que viene en nombre del&nbsp;Se&ntilde;or&quot; (Mt 21,&nbsp;9;&nbsp;cf.&nbsp;Sal&nbsp;118,&nbsp;26). 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