{"id":40390,"date":"2016-10-05T23:43:14","date_gmt":"2016-10-06T04:43:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/peregrinacion-jubilar-a-tierra-santa-santa-misa-para-los-jovenes-en-el-monte-de-las-bienaventuranzas-24-de-marzo-de-2000\/"},"modified":"2016-10-05T23:43:14","modified_gmt":"2016-10-06T04:43:14","slug":"peregrinacion-jubilar-a-tierra-santa-santa-misa-para-los-jovenes-en-el-monte-de-las-bienaventuranzas-24-de-marzo-de-2000","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/peregrinacion-jubilar-a-tierra-santa-santa-misa-para-los-jovenes-en-el-monte-de-las-bienaventuranzas-24-de-marzo-de-2000\/","title":{"rendered":"Peregrinaci\u00f3n Jubilar a Tierra Santa: Santa Misa para los j\u00f3venes en el Monte de las Bienaventuranzas (24 de marzo de 2000)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/><\/i>SANTA MISA PARA LOS J&Oacute;VENES<\/p>\n<p><\/font><i><font color=\"#663300\">&nbsp;Monte de las Bienaventuranzas<br \/>Viernes 24 de marzo <\/font> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i> <\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Mirad,&nbsp;hermanos,&nbsp;vuestra vocaci&oacute;n!&quot; (<i>1 Co<\/i> 1, 26).<\/p>\n<p> 1.&nbsp;Hoy estas palabras de san Pablo se dirigen a todos los que hemos venido aqu&iacute;, al monte de las Bienaventuranzas. Estamos sentados en esta colina como los primeros disc&iacute;pulos, y escuchamos a Jes&uacute;s. En silencio escuchamos su voz amable y apremiante, tan amable como esta tierra y tan apremiante como una invitaci&oacute;n a elegir entre la vida y la muerte.<\/p>\n<p> &iexcl;Cu&aacute;ntas generaciones antes que nosotros se han sentido conmovidas profundamente por el serm&oacute;n de la Monta&ntilde;a! &iexcl;Cu&aacute;ntos j&oacute;venes a lo largo de los siglos se han reunido en torno a Jes&uacute;s para aprender las palabras de vida eterna, como vosotros est&aacute;is reunidos hoy aqu&iacute;! &iexcl;Cu&aacute;ntos j&oacute;venes corazones se han sentido impulsados por la fuerza de su personalidad y la verdad apremiante de su mensaje! &iexcl;Es maravilloso que est&eacute;is aqu&iacute;!<\/p>\n<p> Gracias, arzobispo Butros Mouallem, por su amable acogida. Le ruego que transmita mis saludos cordiales a toda la comunidad greco-melquita que usted preside. Extiendo mi saludo fraterno a los numerosos cardenales, al patriarca Sabbah, as&iacute; como a los obispos y sacerdotes presentes aqu&iacute;. Saludo a los miembros de las comunidades latina, incluidos los fieles de lengua hebrea, maronita, siria, armenia, caldea y a todos nuestros hermanos y hermanas de las dem&aacute;s Iglesias cristianas y comunidades eclesiales. En particular, doy las gracias a nuestros amigos musulmanes, a los miembros de fe jud&iacute;a, as&iacute; como a la comunidad drusa.<\/p>\n<p> Este gran encuentro es como un ensayo general de la <i>Jornada mundial de la juventud<\/i> que se celebrar&aacute; en Roma en el mes de agosto. El joven que ha hablado ha prometido que tendr&eacute;is otra monta&ntilde;a, el monte Sina&iacute;.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Hace precisamente un mes, tuve la gracia de ir all&iacute;, donde Dios habl&oacute; a Mois&eacute;s y le entreg&oacute; la Ley, &quot;escrita por el dedo de Dios&quot; (<i>Ex<\/i> 31, 18) en tablas de piedra. Estos dos montes, el Sina&iacute; y el de las Bienaventuranzas, nos ofrecen el mapa de nuestra vida cristiana y una s&iacute;ntesis de nuestras responsabilidades ante Dios y ante nuestro pr&oacute;jimo. <i>La Ley y las bienaventuranzas<\/i> se&ntilde;alan juntas la senda del seguimiento de Cristo y el camino real hacia la madurez y la libertad espiritual.<br \/> Los diez mandamientos del Sina&iacute; pueden parecer negativos:&nbsp; &quot;No habr&aacute; para ti otros dioses delante de m&iacute;. (&#8230;) No matar&aacute;s. No &nbsp;cometer&aacute;s adulterio. No robar&aacute;s. No dar&aacute;s testimonio falso&#8230;&quot; (<i>Ex<\/i>&nbsp;20, 3.&nbsp;13-16). Pero, de hecho, son sumamente positivos. Yendo m&aacute;s all&aacute; del mal que mencionan, se&ntilde;alan el camino hacia <i>la ley del amor<\/i>, que es el primero y el mayor de los mandamientos:&nbsp; &quot;Amar&aacute;s al Se&ntilde;or, tu Dios, con todo tu coraz&oacute;n, con toda tu alma y con toda tu mente. (&#8230;) Amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo&quot; (<i>Mt<\/i> 22, 37.&nbsp;39). Jes&uacute;s mismo dice que no vino a abolir la Ley, sino a cumplirla (cf. <i>Mt<\/i> 5, 17). Su mensaje es nuevo, pero no cancela lo que hab&iacute;a antes, sino que desarrolla al m&aacute;ximo sus potencialidades. <i>Jes&uacute;s ense&ntilde;a que el camino del amor hace que la Ley alcance su plenitud<\/i> (cf. <i>Ga<\/i> 5, 14). Y ense&ntilde;&oacute; esta verdad tan importante aqu&iacute;, en este monte de Galilea.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;Bienaventurados -dice- <i>los pobres de esp&iacute;ritu, los mansos, los misericordiosos, los que llor&aacute;is, los que ten&eacute;is hambre y sed de justicia, los limpios de coraz&oacute;n, los que trabaj&aacute;is por la paz y los perseguidos<\/i>&quot;. &iexcl;Bienaventurados! Pero las palabras de Jes&uacute;s pueden resultar extra&ntilde;as. Es raro que Jes&uacute;s exalte a quienes el mundo por lo general considera d&eacute;biles. Les dice:&nbsp; &quot;Bienaventurados los que parec&eacute;is perdedores, porque sois los verdaderos vencedores:&nbsp; es vuestro el reino de los cielos&quot;. Estas palabras, pronunciadas por &eacute;l, que es &quot;manso y humilde de coraz&oacute;n&quot; (<i>Mt<\/i> 11, 29), plantean un desaf&iacute;o que exige una profunda y constante <i>met&aacute;noia<\/i> del esp&iacute;ritu, un gran cambio del coraz&oacute;n.<\/p>\n<p> Vosotros, los j&oacute;venes, comprend&eacute;is por qu&eacute; es necesario este cambio del coraz&oacute;n. En efecto, conoc&eacute;is otra voz dentro de vosotros y en torno a vosotros, una voz contradictoria. Es una voz que os dice:&nbsp; &quot;Bienaventurados los orgullosos y los violentos, los que prosperan a toda costa, los que no tienen escr&uacute;pulos, los crueles, los inmorales, los que hacen la guerra en lugar de la paz y persiguen a quienes constituyen un estorbo en su camino&quot;. Y esta voz parece tener sentido en un mundo donde a menudo los violentos triunfan y los inmorales tienen &eacute;xito. &quot;S&iacute;&quot;, dice la voz del mal, &quot;ellos son los que vencen. &iexcl;Dichosos ellos!&quot;.<\/p>\n<p> 4.<i>&nbsp;Jes&uacute;s presenta un mensaje muy diferente<\/i>. No lejos de aqu&iacute;, Jes&uacute;s llam&oacute; a sus primeros disc&iacute;pulos, como os llama ahora a vosotros. Su llamada ha exigido siempre <i>una elecci&oacute;n entre las dos voces que compiten por conquistar vuestro coraz&oacute;n, incluso ahora, en este monte<\/i>:&nbsp; la elecci&oacute;n entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte. &iquest;Qu&eacute; voz elegir&aacute;n seguir&nbsp;los j&oacute;venes del siglo XXI? Confiar en Jes&uacute;s significa <i>elegir creer en lo que os dice<\/i>, aunque pueda parecer raro, y rechazar las seducciones del mal, aunque resulten deseables o atractivas.<\/p>\n<p> Adem&aacute;s, Jes&uacute;s no s&oacute;lo proclama las bienaventuranzas; tambi&eacute;n las <i>vive<\/i>. <i>&Eacute;l encarna las bienaventuranzas<\/i>. Al contemplarlo, ver&eacute;is lo que significa ser pobres de esp&iacute;ritu, ser mansos y misericordiosos, llorar, tener hambre y sed de justicia, ser limpios de coraz&oacute;n, trabajar por la paz y ser perseguidos. Por eso tiene derecho a afirmar:&nbsp; &quot;&iexcl;Venid, seguidme!&quot;. No dice simplemente:&nbsp; &quot;Haced lo que os digo&quot;. Dice:&nbsp; &quot;&iexcl;Venid, seguidme!&quot;.<\/p>\n<p> Escuch&aacute;is su voz en este monte, y cre&eacute;is en lo que os dice. Pero, como los primeros disc&iacute;pulos en el mar de Galilea, deb&eacute;is dejar vuestras barcas y vuestras redes, y esto nunca es f&aacute;cil, especialmente cuando &nbsp;afront&aacute;is un futuro incierto y sent&iacute;s la tentaci&oacute;n de perder la fe en vuestra herencia cristiana. Ser buenos cristianos puede pareceros algo superior a vuestras fuerzas en el mundo actual. Pero Jes&uacute;s no est&aacute; de brazos cruzados; no os deja solos al afrontar este &nbsp;desaf&iacute;o. &nbsp;Est&aacute; &nbsp;siempre &nbsp;con &nbsp;vosotros para &nbsp;transformar &nbsp;vuestra &nbsp;debilidad en fuerza. Confiad en &eacute;l cuando os dice:&nbsp; &quot;Mi gracia te basta, pues mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza&quot; (<i>2&nbsp;Co<\/i> 12, 9).<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Los disc&iacute;pulos pasaron alg&uacute;n tiempo con el Se&ntilde;or. Llegaron a conocerlo y amarlo profundamente. Descubrieron el significado de lo que el ap&oacute;stol san Pedro dijo una vez a Jes&uacute;s:&nbsp; &quot;Se&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n vamos a ir? T&uacute; tienes palabras de vida eterna&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 68). Descubrieron que <i>las palabras de vida eterna son las palabras del Sina&iacute; y las palabras de las bienaventuranzas<\/i>. Este es el mensaje que difundieron por todo el mundo.<\/p>\n<p> En el momento de su Ascensi&oacute;n, Jes&uacute;s encomend&oacute; a sus disc&iacute;pulos una misi&oacute;n y les dio una garant&iacute;a:&nbsp; &quot;Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes. (&#8230;) Y he aqu&iacute; que yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo&quot; (<i>Mt<\/i> 28, 18-20). Desde hace dos mil a&ntilde;os los seguidores de Cristo han cumplido esta misi&oacute;n.<br \/>Ahora, en el alba del tercer milenio, <i>os toca a vosotros<\/i>. Toca a vosotros ir al mundo a <i>predicar el mensaje de los diez mandamientos y de las bienaventuranzas<\/i>. Cuando Dios habla, habla de cosas que son &nbsp;muy &nbsp;importantes &nbsp;para &nbsp;cada &nbsp;persona, &nbsp;para &nbsp;todas &nbsp;las &nbsp;personas &nbsp;del siglo XXI, del mismo modo que lo fueron para las del siglo I. Los diez mandamientos y las bienaventuranzas hablan de verdad y bondad, de gracia y libertad:&nbsp; de todo lo que es necesario para entrar en el reino de Cristo. <i>&iexcl;Ahora os corresponde a vosotros ser ap&oacute;stoles valientes de este reino!<br \/><\/i><br \/> J&oacute;venes de Tierra Santa, j&oacute;venes del mundo, responded al Se&ntilde;or con un coraz&oacute;n dispuesto y abierto. Dispuesto y abierto, como el coraz&oacute;n de la m&aacute;s grande de las hijas de Galilea, Mar&iacute;a, la madre de Jes&uacute;s. &iquest;C&oacute;mo respondi&oacute; ella? Dijo:&nbsp; &quot;He aqu&iacute; la esclava del Se&ntilde;or; h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&quot; (<i>Lc<\/i> 1,&nbsp;38).<\/p>\n<p> Oh, Se&ntilde;or Jesucristo, en este lugar que conociste y amaste tanto, escucha a estos corazones j&oacute;venes y generosos. Sigue ense&ntilde;ando a estos j&oacute;venes la verdad de los mandamientos y de las bienaventuranzas. Haz que sean testigos gozosos de tu verdad y ap&oacute;stoles convencidos de tu reino. Permanece siempre junto a ellos, especialmente cuando seguirte a ti y tu Evangelio sea dif&iacute;cil y exigente. T&uacute; ser&aacute;s su fuerza, t&uacute; ser&aacute;s su victoria.<\/p>\n<p> Oh, Se&ntilde;or Jes&uacute;s, <i>t&uacute; has hecho de estos j&oacute;venes tus amigos:&nbsp; mantenlos siempre junto a ti<\/i>.<br \/>Am&eacute;n.<br \/>&nbsp;<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO IISANTA MISA PARA LOS J&Oacute;VENES &nbsp;Monte de las BienaventuranzasViernes 24 de marzo &quot;&iexcl;Mirad,&nbsp;hermanos,&nbsp;vuestra vocaci&oacute;n!&quot; (1 Co 1, 26). 1.&nbsp;Hoy estas palabras de san Pablo se dirigen a todos los que hemos venido aqu&iacute;, al monte de las Bienaventuranzas. 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