{"id":40394,"date":"2016-10-05T23:43:19","date_gmt":"2016-10-06T04:43:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-marzo-de-2000-jubileo-de-los-artesanos\/"},"modified":"2016-10-05T23:43:19","modified_gmt":"2016-10-06T04:43:19","slug":"19-de-marzo-de-2000-jubileo-de-los-artesanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-marzo-de-2000-jubileo-de-los-artesanos\/","title":{"rendered":"19 de marzo de 2000, Jubileo de los artesanos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/>DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA<br \/>EN EL JUBILEO DE LOS ARTESANOS<\/p>\n<p><\/font><\/b> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <br \/>Domingo 19 de marzo<\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>1.&nbsp;Dios, &quot;que no perdon&oacute; a su propio Hijo, sino que lo entreg&oacute; a la muerte por todos nosotros, &iquest;c&oacute;mo no nos dar&aacute; todo con &eacute;l?&quot; (<i>Rm<\/i> 8, 32).<\/p>\n<p> El ap&oacute;stol Pablo, en la carta a los Romanos, formula esta pregunta, en la que destaca con claridad el tema central de la liturgia de este d&iacute;a:&nbsp; <i>el misterio de la paternidad de Dios<\/i>. En el pasaje evang&eacute;lico es el mismo Padre eterno quien se presenta a nosotros cuando, desde la nube luminosa que envuelve a Jes&uacute;s y a los Ap&oacute;stoles en el monte de la Transfiguraci&oacute;n, hace o&iacute;r su voz, que exhorta:&nbsp; &quot;&Eacute;ste es mi Hijo amado, escuchadlo&quot; (<i>Mc<\/i> 9, 7). Pedro, Santiago y Juan intuyen -luego lo comprender&aacute;n mejor- que Dios les ha hablado revel&aacute;ndose a s&iacute; mismo y el misterio de su realidad m&aacute;s &iacute;ntima.<\/p>\n<p> Despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n, ellos, junto con los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles, llevar&aacute;n al mundo este impresionante anuncio:&nbsp; <i>en su Hijo encarnado Dios se ha acercado a todo hombre como Padre misericordioso.<\/i> En Cristo todo ser humano es envuelto por el abrazo tierno y fuerte de un Padre.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Este anuncio se dirige tambi&eacute;n a vosotros, amad&iacute;simos artesanos, que hab&eacute;is llegado a Roma de todas partes del mundo para celebrar vuestro jubileo. En el redescubrimiento de esta consoladora realidad &#8211;<i>Dios es Padre<\/i>&#8211; os sostiene vuestro patrono celestial, san Jos&eacute;, artesano como vosotros, hombre justo y custodio fiel de la Sagrada Familia.<\/p>\n<p> Lo contempl&aacute;is como ejemplo de laboriosidad y honradez en el trabajo diario. En &eacute;l busc&aacute;is, sobre todo, el modelo de una fe sin reservas y de una obediencia constante a la voluntad del Padre celestial.<\/p>\n<p> Al lado de san Jos&eacute;, encontr&aacute;is al mismo Hijo de Dios que, bajo su gu&iacute;a, aprende el oficio de carpintero y lo ejerce hasta los treinta a&ntilde;os, proponiendo en s&iacute; mismo el &quot;evangelio del trabajo&quot;.<br \/> De ese modo, durante su existencia terrena, san Jos&eacute; llega a ser humilde y laborioso reflejo de la paternidad divina que se revelar&aacute; a los Ap&oacute;stoles en el monte de la Transfiguraci&oacute;n. La liturgia de este segundo domingo de Cuaresma nos invita a reflexionar con mayor atenci&oacute;n en ese misterio. El mismo Padre celestial nos toma de la mano para guiarnos en esta meditaci&oacute;n.<\/p>\n<p> <i>Cristo es el Hijo amado del Padre<\/i>. Es, sobre todo, la palabra &quot;amado&quot; la que, respondiendo a nuestros interrogantes, descorre en cierto modo el velo que oculta el misterio de la paternidad divina. En efecto, nos da a conocer el amor infinito del Padre al Hijo y, al mismo tiempo, nos revela su &quot;pasi&oacute;n&quot; por el hombre, por cuya salvaci&oacute;n no duda en entregar a este Hijo tan amado. Todo ser humano puede saber ya que en Jes&uacute;s, Verbo encarnado, es objeto de un amor ilimitado por parte del Padre celestial.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Una contribuci&oacute;n ulterior al conocimiento de este misterio nos la da la primera lectura, tomada del libro del G&eacute;nesis. <i>Dios pide a Abraham el sacrificio de su hijo<\/i>:&nbsp; &quot;Toma a tu hijo &uacute;nico, al que quieres, a Isaac, y vete al pa&iacute;s de Moria y ofr&eacute;cemelo en sacrificio, sobre uno de los montes que yo te indicar&eacute;&quot; (<i>Gn<\/i> 22, 2). Con el coraz&oacute;n destrozado, Abraham se dispone a cumplir la orden de Dios. Pero, cuando est&aacute; a punto de clavar a su hijo el cuchillo del sacrificio, el Se&ntilde;or lo detiene y, por medio de un &aacute;ngel, le&nbsp;dice:&nbsp;&nbsp;&quot;No alargues&nbsp;la mano contra tu&nbsp;hijo ni&nbsp;le&nbsp;hagas&nbsp;nada. Ahora&nbsp;s&eacute; que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu &uacute;nico hijo&quot; (<i>Gn<\/i> 22, 12).<\/p>\n<p> A trav&eacute;s de las vicisitudes de una paternidad humana sometida a una prueba dram&aacute;tica, se revela otra paternidad, basada en la fe. Precisamente en virtud del extraordinario testimonio de fe dado en aquella circunstancia, Abraham obtiene la promesa de una descendencia numerosa:&nbsp; &quot;Todos los pueblos del mundo se bendecir&aacute;n con tu descendencia, porque me has obedecido&quot; (<i>Gn<\/i> 22, 18). Gracias a su fe incondicional en la palabra de Dios, Abraham se convierte en padre de todos los creyentes.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Dios Padre &quot;no perdon&oacute; a su propio Hijo, sino que lo entreg&oacute; a la muerte por nosotros&quot; (<i>Rm<\/i> 8, 32). Abraham, con su disponibilidad a inmolar a Isaac, <i>anuncia el sacrificio de Cristo<\/i> por la salvaci&oacute;n del mundo. La ejecuci&oacute;n efectiva del sacrificio, que le fue ahorrada a Abraham, se realizar&aacute; con Jesucristo. &Eacute;l mismo informa a los Ap&oacute;stoles:&nbsp; al bajar del monte de la Transfiguraci&oacute;n, les proh&iacute;be que cuenten lo que han visto antes de que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos. El evangelista a&ntilde;ade:&nbsp; &quot;Esto se les qued&oacute; grabado y discut&iacute;an qu&eacute; querr&iacute;a decir aquello de resucitar de entre los muertos&quot; (<i>Mc<\/i> 9, 10).<\/p>\n<p> Los disc&iacute;pulos intuyen que Jes&uacute;s es el Mes&iacute;as y que en &eacute;l se realiza la salvaci&oacute;n. Pero no logran comprender por qu&eacute; habla de pasi&oacute;n y de muerte:&nbsp; no aceptan que el amor de Dios <i>pueda esconderse detr&aacute;s de la cruz<\/i>. Y, sin embargo, donde los hombres ver&aacute;n s&oacute;lo una muerte, Dios manifestar&aacute; su gloria, resucitando a su Hijo; donde los hombres pronunciar&aacute;n palabras de condena, Dios realizar&aacute; su misterio de salvaci&oacute;n y amor al g&eacute;nero humano.<\/p>\n<p> &Eacute;sta es la lecci&oacute;n que cada generaci&oacute;n cristiana debe volver a aprender. Cada generaci&oacute;n, &iexcl;tambi&eacute;n la nuestra! Aqu&iacute; radica la raz&oacute;n de ser de nuestro camino de conversi&oacute;n en este tiempo singular de gracia. El jubileo ilumina toda la vida y la experiencia de los hombres. Incluso la fatiga y el cansancio del trabajo diario reciben de la fe en Cristo muerto y resucitado una nueva luz de esperanza. Aparecen como elementos significativos del designio de salvaci&oacute;n que el Padre celestial est&aacute; realizando mediante la cruz de su Hijo.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Apoyados en esta certeza, queridos artesanos, pod&eacute;is fortalecer y concretar los valores que desde siempre caracterizan vuestra actividad:&nbsp; el perfil cualitativo, el esp&iacute;ritu de iniciativa, la promoci&oacute;n de las capacidades art&iacute;sticas, la libertad y la cooperaci&oacute;n, la relaci&oacute;n correcta entre tecnolog&iacute;a y ambiente, el arraigo familiar y las buenas relaciones de vecindad. La civilizaci&oacute;n artesana ha sabido crear, en el pasado, grandes ocasiones de encuentro entre los pueblos, y ha transmitido a las &eacute;pocas sucesivas s&iacute;ntesis admirables de cultura y fe.<\/p>\n<p> El misterio de la vida de Nazaret, del que san Jos&eacute;, patrono de la Iglesia y vuestro protector, fue custodio fiel y testigo sabio, es el icono de esta admirable s&iacute;ntesis entre vida de fe y trabajo humano, entre crecimiento personal y compromiso de solidaridad.<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos artesanos, hab&eacute;is venido hoy para celebrar vuestro jubileo. Que la luz del Evangelio ilumine cada vez m&aacute;s vuestra experiencia laboral diaria. El jubileo os ofrece la ocasi&oacute;n de encontraros con Jes&uacute;s, Jos&eacute; y Mar&iacute;a, entrando en su casa y en el humilde taller de Nazaret.<br \/> En la singular escuela de la Sagrada Familia se aprenden las realidades esenciales de la vida y se profundiza el significado del seguimiento de Jes&uacute;s. Nazaret ense&ntilde;a a superar la tensi&oacute;n aparente entre la vida activa y la contemplativa; invita a crecer en el amor a la verdad divina que &nbsp;irradia la humanidad de Cristo y a prestar con valent&iacute;a el exigente servicio de la tutela de Cristo presente en todo hombre (cf. <i>Redemptoris custos<\/i>, 27).<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Crucemos, por tanto, en una peregrinaci&oacute;n espiritual, el umbral de la casa de Nazaret, el humilde hogar que tendr&eacute; la alegr&iacute;a de visitar, Dios mediante, la pr&oacute;xima semana, durante mi peregrinaci&oacute;n jubilar a Tierra Santa.<\/p>\n<p> Contemplemos a Mar&iacute;a, testigo del cumplimiento de la promesa hecha por el Se&ntilde;or &quot;en favor de Abraham y su descendencia por siempre&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 54-55).<\/p>\n<p> Que ella, junto con Jos&eacute;, su casto esposo, os ayude, queridos artesanos, a permanecer en constante escucha de Dios, uniendo oraci&oacute;n y trabajo. Ellos os sostengan en vuestros prop&oacute;sitos jubilares de renovada fidelidad cristiana y hagan que vuestras manos prolonguen, en cierto modo, la obra creadora y providente de Dios.<\/p>\n<p> La Sagrada Familia, lugar de entendimiento y amor, os ayude a realizar gestos de solidaridad, paz y perd&oacute;n. As&iacute;, ser&eacute;is heraldos del amor infinito de Dios Padre, rico en misericordia y bondad para con todos. Am&eacute;n.<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIDURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICAEN EL JUBILEO DE LOS ARTESANOS Domingo 19 de marzo 1.&nbsp;Dios, &quot;que no perdon&oacute; a su propio Hijo, sino que lo entreg&oacute; a la muerte por todos nosotros, &iquest;c&oacute;mo no nos dar&aacute; todo con &eacute;l?&quot; (Rm 8, 32). 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