{"id":40410,"date":"2016-10-05T23:44:41","date_gmt":"2016-10-06T04:44:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-diciembre-de-2001-misa-de-medianoche\/"},"modified":"2016-10-05T23:44:41","modified_gmt":"2016-10-06T04:44:41","slug":"24-de-diciembre-de-2001-misa-de-medianoche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-diciembre-de-2001-misa-de-medianoche\/","title":{"rendered":"24 de diciembre de 2001, Misa de medianoche"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font size=\"3\" color=\"#663300\">MISA DE MEDIANOCHE<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"3\"><i>Navidad, 24 diciembre de 2001<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">1. <i>&quot;Populus, qu&iacute; ambulabat in tenebris, vidit lucem magnam &#8211; El pueblo que caminaba en las tinieblas vio una luz grande&quot;<\/i> (<i>Is<\/i> 9, 1).<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Todos los a&ntilde;os escuchamos estas palabras del profeta Isa&iacute;as, en el contexto sugestivo de la conmemoraci&oacute;n lit&uacute;rgica del nacimiento de Cristo. Cada a&ntilde;o <i>adquieren un nuevo sabor <\/i> y hacen revivir el clima de expectaci&oacute;n y de esperanza, de estupor y de gozo, que son t&iacute;picos de la Navidad.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Al pueblo oprimido y doliente, que caminaba en tinieblas, se le apareci&oacute; &quot;una gran luz&quot;. S&iacute;, una luz verdaderamente &quot;grande&quot;, porque la que irradia de la humildad del pesebre <i>es la luz de la nueva creaci&oacute;n<\/i>. Si la primera creaci&oacute;n empez&oacute; con la luz (cf. <i>Gn<\/i> 1, 3), mucho m&aacute;s resplandeciente y &quot;grande&quot; es la luz que da comienzo a la nueva creaci&oacute;n: &iexcl;es Dios mismo hecho hombre!<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">La Navidad es acontecimiento de luz, <i>es la fiesta de la luz<\/i>: en el Ni&ntilde;o de Bel&eacute;n, la luz originaria vuelve a resplandecer en el cielo de la humanidad y despeja las nubes del pecado. El fulgor del triunfo definitivo de Dios aparece en el horizonte de la historia para proponer a los hombres un nuevo futuro de esperanza.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">2. &quot;<i>Habitaban tierras de sombras, y una luz les brill&oacute;<\/i>&quot; (Is 9, 1).<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">El anuncio gozoso que se acaba de proclamar en nuestra asamblea<i> vale tambi&eacute;n para nosotros<\/i>, hombres y mujeres en el alba del tercer milenio. La comunidad de los creyentes se re&uacute;ne en oraci&oacute;n para escucharlo en todas las regiones del mundo. Tanto en el fr&iacute;o y la nieve del invierno como en el calor t&oacute;rrido de los tr&oacute;picos, <i>esta noche es Noche Santa para todos<\/i>.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Esperado por mucho tiempo, irrumpe por fin el resplandor del nuevo D&iacute;a.&iexcl;El Mes&iacute;as ha nacido, el Enmanuel, Dios con nosotros! Ha nacido Aquel que fue preanunciado por los profetas e invocado constantemente por cuantos &quot;habitaban en tierras de sombras&quot;. En el silencio y la oscuridad de la noche, la luz se hace palabra y mensaje de esperanza.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Pero, &iquest;no contrasta quiz&aacute;s esta certeza de fe <i>con la realidad hist&oacute;rica en que vivimos<\/i>? Si escuchamos las tristes noticias de las cr&oacute;nicas, estas palabras de luz y esperanza parecen hablar de ensue&ntilde;os. Pero aqu&iacute; reside precisamente el reto de la fe, que convierte este anuncio en consolador y, al mismo tiempo, exigente. La fe nos hace sentirnos rodeados por el tierno amor de Dios, a la vez que <i>nos compromete en el amor efectivo a Dios y a los hermanos<\/i>.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">3. <i>&quot;Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvaci&oacute;n para todos los hombres&quot;<\/i> (<i>Tt<\/i> 2, 11).<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">En esta Navidad, nuestros corazones est&aacute;n <i>preocupados e inquietos<\/i> por la persistencia en muchas regiones del mundo de la guerra, de tensiones sociales y de la penuria en que se encuentran muchos seres humanos. Todo buscamos una respuesta que nos tranquilice.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">El texto de la Carta a Tito que acabamos de escuchar nos recuerda c&oacute;mo el nacimiento del Hijo unig&eacute;nito del Padre <i>&quot;trae la salvaci&oacute;n&quot;<\/i> a todos los rincones del planeta y a cada momento de la historia. Nace para todo hombre y mujer el Ni&ntilde;o llamado <i>&quot;Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Pr&iacute;ncipe de la paz&quot;<\/i> (<i>Is<\/i> 9, 5). &Eacute;l tiene la respuesta que puede disipar nuestros miedos y dar nuevo vigor a nuestras esperanzas.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">S&iacute;, en esta noche evocadora de recuerdos santos, se hace m&aacute;s firme nuestra confianza en el poder redentor de la Palabra hecha carne. Cuando parecen prevalecer las tinieblas y el mal, Cristo nos repite: &iexcl;no tem&aacute;is! <i>Con su venida al mundo, &Eacute;l ha derrotado el poder del mal<\/i>, nos ha liberado de la esclavitud de la muerte y nos ha readmitido al convite de la vida.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Nos toca a nosotros recurrir a la fuerza de su amor victorioso, <i>haciendo nuestra su l&oacute;gica de servicio y humildad.<\/i> Cada uno de nosotros est&aacute; llamado a vencer con &Eacute;l &quot;el misterio de la iniquidad&quot;, haci&eacute;ndose testigo de la solidaridad y constructor de la paz. Vayamos, pues, a la gruta de Bel&eacute;n para encontrarlo, pero tambi&eacute;n para encontrar, en &Eacute;l, a todos los ni&ntilde;os del mundo, a todo hermano lacerado en el cuerpo u oprimido en el esp&iacute;ritu.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">4. Los pastores <i>&quot;se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que hab&iacute;an visto y o&iacute;do; todo como les hab&iacute;an dicho&quot;<\/i> (<i>Lc<\/i> 2, 17).<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Al igual que los pastores, tambi&eacute;n nosotros hemos de sentir en esta noche extraordinaria el deseo de comunicar a los dem&aacute;s la alegr&iacute;a del encuentro con este <i>&quot;Ni&ntilde;o envuelto en pa&ntilde;ales&quot;<\/i>, en el cual se revela el poder salvador del Omnipotente. No podemos limitarnos a contemplar extasiados al Mes&iacute;as que yace en el pesebre, olvidando el compromiso de <i>ser sus testigos<\/i>.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Hemos de volver de prisa a nuestro camino. Debemos volver gozosos de la gruta de Bel&eacute;n para contar por doquier el prodigio del que hemos sido testigos. &iexcl;Hemos encontrado la luz y la vida! En &Eacute;l se nos ha dado el amor.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">5. <i>&quot;Un Ni&ntilde;o nos ha nacido&#8230;&quot;<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Te acogemos con alegr&iacute;a, Omnipotente Dios del cielo y de la tierra, que por amor te has hecho Ni&ntilde;o <i>&quot;en Judea, en la ciudad de David, que se llama Bel&eacute;n&quot; <\/i>(cf. <i>Lc<\/i> 2, 4).<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Te acogemos agradecidos, nueva Luz que surges en la noche del mundo.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Te acogemos como a nuestro hermano, <i>&quot;Pr&iacute;ncipe de la paz<\/i>&quot;, que has hecho &quot;<i>de los dos pueblos una sola cosa&quot;<\/i> (<i>Ef<\/i> 2, 14).<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">C&oacute;lmanos de tus dones, T&uacute; que no has desde&ntilde;ado comenzar la vida humana como nosotros. Haz que seamos hijos de Dios, T&uacute; que por nosotros has querido hacerte hijo del hombre (cf. S. Agust&iacute;n, <i>Serm&oacute;n <\/i>184).<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">T&uacute;, &quot;Maravilla de Consejero&quot;, promesa segura de paz; T&uacute;, presencia eficaz del &quot;Dios poderoso&quot;; T&uacute;, nuestro &uacute;nico Dios, que yaces pobre y humilde en la sombra del pesebre, ac&oacute;genos al lado de tu cuna.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">&iexcl;Venid, pueblos de la tierra y abridle las puertas de vuestra historia! Venid a adorar al Hijo de la Virgen Mar&iacute;a, que ha venido entre nosotros en esta noche preparada por siglos.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font size=\"3\">Noche de alegr&iacute;a y de luz.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><i><font size=\"3\">&iexcl;Venite, adoremus!<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE MEDIANOCHE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Navidad, 24 diciembre de 2001 &nbsp; 1. &quot;Populus, qu&iacute; ambulabat in tenebris, vidit lucem magnam &#8211; El pueblo que caminaba en las tinieblas vio una luz grande&quot; (Is 9, 1). 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