{"id":40416,"date":"2016-10-05T23:44:46","date_gmt":"2016-10-06T04:44:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-noviembre-de-2001-canonizacion-de-jose-marello-paula-montal-fornes-de-san-jose-de-calasanz-leonia-francisca-de-sales-aviat-y-maria-crescencia-hoss\/"},"modified":"2016-10-05T23:44:46","modified_gmt":"2016-10-06T04:44:46","slug":"25-de-noviembre-de-2001-canonizacion-de-jose-marello-paula-montal-fornes-de-san-jose-de-calasanz-leonia-francisca-de-sales-aviat-y-maria-crescencia-hoss","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-noviembre-de-2001-canonizacion-de-jose-marello-paula-montal-fornes-de-san-jose-de-calasanz-leonia-francisca-de-sales-aviat-y-maria-crescencia-hoss\/","title":{"rendered":"25 de noviembre de 2001, Canonizaci\u00f3n de Jos\u00e9 Marello, Paula Montal Forn\u00e9s de San Jos\u00e9 de Calasanz, Leonia Francisca de Sales Aviat y Mar\u00eda Crescencia H\u00f6ss"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE CUATRO BEATOS<br \/>EN LA SOLEMNIDAD DE CRISTO REY<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Domingo 25 de noviembre de 2001<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&laquo;Hab&iacute;a encima de &eacute;l una inscripci&oacute;n:&nbsp; &quot;Este es el rey de los jud&iacute;os&quot;&raquo; (<i>Lc<\/i>&nbsp;23, 38).<\/p>\n<p> Esta inscripci&oacute;n, que Pilato hab&iacute;a hecho poner sobre la cruz (cf. <i>Jn<\/i> 19, 19), contiene el motivo de la condena y, al mismo tiempo, la verdad sobre la persona de Cristo. <i>Jes&uacute;s es rey &#8211;<\/i>&eacute;l mismo lo afirm&oacute;-, <i>pero su reino no es de este mundo<\/i> (cf. <i>Jn<\/i> 18, 36-37). Ante &eacute;l, la humanidad se divide:&nbsp; unos lo desprecian por su aparente fracaso, y otros lo reconocen como el Cristo, &quot;imagen de Dios invisible, primog&eacute;nito de toda criatura&quot; (<i>Col<\/i> 1, 15), seg&uacute;n la expresi&oacute;n del ap&oacute;stol san Pablo en la carta a los Colosenses, que hemos escuchado.<\/p>\n<p> <i>Ante la cruz de Cristo se abre, en cierto sentido, el gran escenario del mundo<\/i> y se realiza el drama de la historia personal y colectiva. Bajo la mirada de Dios, que en el Hijo unig&eacute;nito inmolado por nosotros se ha convertido en medida de toda persona, de toda instituci&oacute;n y de toda civilizaci&oacute;n, cada uno est&aacute; llamado a decidirse.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Ante el divino Rey crucificado se han presentado tambi&eacute;n los que acaban de ser proclamados santos:&nbsp; <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/documents\/ns_lit_doc_20011125_marello_sp.html\">Jos&eacute; Marello<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/documents\/ns_lit_doc_20011125_montal-fornes-de-calasanz_sp.html\"> Paula Montal Forn&eacute;s de San Jos&eacute; de Calasanz<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/documents\/ns_lit_doc_20011125_de-sales-aviat_sp.html\"> Leonia Francisca de Sales Aviat<\/a><\/i> y <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/documents\/ns_lit_doc_20011125_hoss_sp.html\">Mar&iacute;a Crescencia H&ouml;ss<\/a><\/i>. Cada uno de ellos se encomend&oacute; a su misteriosa realeza, proclamando con toda su vida:&nbsp; &quot;Jes&uacute;s, acu&eacute;rdate de m&iacute; cuando llegues a tu reino&quot; (<i>Lc<\/i> 23, 42). Y, de modo absolutamente personal, cada uno de ellos recibi&oacute; del Rey inmortal la respuesta:&nbsp; &quot;Te lo aseguro:&nbsp; hoy estar&aacute;s conmigo en el para&iacute;so&quot; (<i>Lc<\/i> 23, 43).<\/p>\n<p> &iexcl;Hoy! Este &quot;hoy&quot; pertenece al tiempo de Dios, al designio de salvaci&oacute;n, del que habla san Pablo en la carta a los Romanos:&nbsp; &quot;A los que de antemano [Dios] conoci&oacute;, tambi&eacute;n los predestin&oacute; (&#8230;), los llam&oacute; (&#8230;), los justific&oacute; (&#8230;) y los glorific&oacute;&quot; (<i>Rm<\/i> 8, 29-30). Este &quot;hoy&quot; <i>encierra tambi&eacute;n el momento hist&oacute;rico de esta canonizaci&oacute;n<\/i>, en la que estos cuatro testigos ejemplares de vida evang&eacute;lica son elevados a la gloria de los altares.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;Quiso Dios que residiera en [Cristo] toda plenitud&quot; (<i>Col<\/i> 1, 19). De esta plenitud fue hecho part&iacute;cipe <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/documents\/ns_lit_doc_20011125_marello_sp.html\">san Jos&eacute; Marello<\/a><\/i>, como sacerdote del clero de Asti y obispo de la di&oacute;cesis de Acqui. Plenitud de gracia, fomentada en &eacute;l por la intensa devoci&oacute;n a Mar&iacute;a sant&iacute;sima; plenitud del sacerdocio, que Dios le confiri&oacute; como don y compromiso; plenitud de santidad, que &eacute;l alcanz&oacute; conform&aacute;ndose a Cristo, buen pastor. Monse&ntilde;or Marello se form&oacute; en el per&iacute;odo de oro de la santidad piamontesa, cuando, en medio de m&uacute;ltiples formas de hostilidad contra la Iglesia y la fe cat&oacute;lica, florecieron campeones &nbsp;del &nbsp;esp&iacute;ritu y de la caridad, como Cottolengo, Cafasso, don Bosco, Murialdo y Allamano. Joven bueno e inteligente, apasionado por la cultura y el compromiso civil, nuestro santo encontr&oacute; &uacute;nicamente en Cristo la s&iacute;ntesis de todo ideal y a &eacute;l se consagr&oacute; en el sacerdocio:&nbsp; &quot;Cuidar de los intereses de Jes&uacute;s&quot; fue el lema de su vida, y por esto se reflej&oacute; totalmente en san Jos&eacute;, el esposo de Mar&iacute;a, el &quot;custodio del Redentor&quot;. De san Jos&eacute; lo atrajo fuertemente el servicio oculto, alimentado por una profunda vida interior. Supo infundir este estilo en los Oblatos de San Jos&eacute;, la congregaci&oacute;n religiosa que fund&oacute;. Sol&iacute;a repetirles:&nbsp; &quot;Sed extraordinarios en las cosas ordinarias&quot;, y a&ntilde;ad&iacute;a:&nbsp; &quot;Sed cartujos en casa y ap&oacute;stoles fuera de ella&quot;.<br \/>El Se&ntilde;or quiso servirse de su fuerte personalidad en bien de su Iglesia, llam&aacute;ndolo al episcopado en la di&oacute;cesis de Acqui, donde, en pocos a&ntilde;os, consumi&oacute; en favor de su grey todas sus energ&iacute;as, dejando una huella que el tiempo no ha borrado.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;&quot;Te lo aseguro:&nbsp; hoy estar&aacute;s conmigo en el para&iacute;so&quot; (<i>Lc <\/i>23, 43). En el para&iacute;so, en la plenitud del reino de Dios, fue acogida <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/documents\/ns_lit_doc_20011125_montal-fornes-de-calasanz_sp.html\"><i> santa Paula Montal Forn&eacute;s de San Jos&eacute; de Calasanz<\/i><\/a>, fundadora del Instituto de las Hijas de Mar&iacute;a, Religiosas Escolapias, tras una vida de santidad. Primero en su ciudad natal, Arenys del Mar, comprometida en diversas actividades apost&oacute;licas y adentr&aacute;ndose, con la oraci&oacute;n y la piedad sincera, en los misterios de Dios; luego, como fundadora de una familia religiosa, inspirada en el lema calasancio &quot;piedad y letras&quot;, se dedica a la promoci&oacute;n de la mujer y de la familia con su ideal de &quot;Salvar la familia, educando a las ni&ntilde;as en el santo temor de Dios&quot;; al final dar&aacute; muestra de la autenticidad, el temple y la ternura de su esp&iacute;ritu, un esp&iacute;ritu modelado por Dios durante los treinta a&ntilde;os de vida escondida en Olesa de Montserrat.<\/p>\n<p> La nueva santa pertenece a ese grupo de fundadores de institutos religiosos que en el siglo XIX salieron al paso de las muchas necesidades que entonces se presentaban y a las cuales la Iglesia, desde las perspectivas del Evangelio y las insinuaciones del Esp&iacute;ritu, ten&iacute;a que responder en bien de la sociedad. El mensaje de santa Paula sigue siendo actual y su carisma educativo es fuente de inspiraci&oacute;n en la formaci&oacute;n de las generaciones del tercer milenio cristiano.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;El designio providencial del Padre, que &quot;nos hace entrar en el reino de su Hijo amado&quot;, encuentra en <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/documents\/ns_lit_doc_20011125_de-sales-aviat_sp.html\"> santa Francisca de Sales Aviat<\/a><\/i> una espl&eacute;ndida realizaci&oacute;n:&nbsp; vivi&oacute; hasta el fin la entrega de s&iacute; misma. En el centro de su compromiso y de su apostolado, sor Francisca de Sales pone la oraci&oacute;n y la uni&oacute;n con Dios, en las que encuentra luz y fuerza para superar las pruebas y las dificultades, y hasta el final de su existencia persevera en esta vida de fe, deseando dejarse guiar por el Se&ntilde;or:&nbsp; &quot;&iexcl;Oh, Dios m&iacute;o, que mi felicidad sea sacrificarte toda mi voluntad y todos mis deseos!&quot;. La decisi&oacute;n que caracteriza tan bien a la madre Aviat, &quot;olvidarme totalmente de m&iacute;&quot;, es tambi&eacute;n para nosotros una exhortaci&oacute;n a ir contra la corriente del ego&iacute;smo y de los goces f&aacute;ciles, y a abrirnos a las necesidades sociales y espirituales de nuestro tiempo. Queridas hermanas Oblatas de San Francisco de Sales, en la escuela de vuestra fundadora, en comuni&oacute;n profunda con la Iglesia, donde Dios os ha situado, estad dispuestas a recibir las gracias presentes y a aprovecharlas, puesto que en Dios se encuentran la luz y la ayuda necesarias en cada circunstancia.<br \/>Confiando en la poderosa intercesi&oacute;n de la nueva santa, acoged con alegr&iacute;a la invitaci&oacute;n a vivir, con una fidelidad renovada, las intuiciones que ella vivi&oacute; tan perfectamente.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Honrar&nbsp;a&nbsp;Cristo&nbsp;Rey:&nbsp; este&nbsp;deseo anim&oacute; a <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/documents\/ns_lit_doc_20011125_hoss_sp.html\"> santa Mar&iacute;a Crescencia H&ouml;ss<\/a><\/i> desde su m&aacute;s tierna infancia. Para ello utiliz&oacute; sus talentos. Dios le concedi&oacute; una hermosa voz. Cuando era una muchacha cant&oacute; como solista en el coro, no para brillar ella, sino para cantar y tocar para Cristo Rey.<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n puso su conocimiento de las personas al servicio del Se&ntilde;or. Esta franciscana era una consejera muy solicitada. Ante la puerta del monasterio se api&ntilde;aban los visitantes:&nbsp; hombres y mujeres sencillos, pr&iacute;ncipes y emperatrices, sacerdotes y religiosos, abades y obispos. As&iacute;, se convirti&oacute; en una especie de &quot;comadrona&quot;, para ayudar a dar a luz la verdad en el coraz&oacute;n de quienes le ped&iacute;an consejo.<\/p>\n<p> A esta santa no se le ahorr&oacute; el sufrimiento. Las &quot;presiones&quot; ya exist&iacute;an en su tiempo. Soport&oacute; humillaciones en su propia comunidad, sin dudar por ello de su vocaci&oacute;n. La meditaci&oacute;n de la Pasi&oacute;n hizo que madurara en ella la virtud de la paciencia. Lleg&oacute; a ser superiora:&nbsp; dirigir espiritualmente significaba para ella servir. Fue generosa con los pobres, maternal con sus hermanas, y sensible con todos los que necesitaban una palabra amable. Santa Crescencia vivi&oacute; lo que significa el reino de Cristo:&nbsp; &quot;Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos m&iacute;os m&aacute;s peque&ntilde;os, a m&iacute; me lo hicisteis&quot; (<i>Mt<\/i>&nbsp;25, 40).<\/p>\n<p> 7.&nbsp;&quot;Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz&quot; (<i>Col<\/i>&nbsp;1, 12). En estos momentos, m&aacute;s que nunca, resuenan en nosotros estas palabras de san Pablo. Verdaderamente la comuni&oacute;n de los santos nos hace pregustar el Reino celestial y, al mismo tiempo, nos &nbsp;impulsa, con &nbsp;su &nbsp;ejemplo, a construirlo &nbsp;en &nbsp;el mundo y en la historia.<\/p>\n<p> <i>&quot;Oportet illum regnare&quot;<\/i>, &quot;es necesario que &eacute;l reine&quot; (<i>1 Co<\/i> 15, 25), escribi&oacute; el Ap&oacute;stol refiri&eacute;ndose a Cristo.<\/p>\n<p> <i>&quot;Oportet illum regnare&quot;, <\/i>nos repet&iacute;s con vuestro testimonio vosotros, san Jos&eacute; Marello, santa Paula Montal Forn&eacute;s de San Jos&eacute; de Calasanz, santa Leonia Francisca de Sales Aviat y santa Mar&iacute;a Crescencia H&ouml;ss. Ojal&aacute; que vuestro ejemplo nos estimule a una contemplaci&oacute;n m&aacute;s viva de Cristo Rey, crucificado y resucitado. Que vuestro apoyo nos ayude a caminar fielmente tras las huellas del Redentor, para compartir un d&iacute;a con vosotros, juntamente con Mar&iacute;a y todos los santos, su gloria eterna en el para&iacute;so. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE CUATRO BEATOSEN LA SOLEMNIDAD DE CRISTO REY HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Domingo 25 de noviembre de 2001 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Hab&iacute;a encima de &eacute;l una inscripci&oacute;n:&nbsp; &quot;Este es el rey de los jud&iacute;os&quot;&raquo; (Lc&nbsp;23, 38). Esta inscripci&oacute;n, que Pilato hab&iacute;a hecho poner sobre la cruz (cf. Jn 19, 19), contiene &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-noviembre-de-2001-canonizacion-de-jose-marello-paula-montal-fornes-de-san-jose-de-calasanz-leonia-francisca-de-sales-aviat-y-maria-crescencia-hoss\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab25 de noviembre de 2001, Canonizaci\u00f3n de Jos\u00e9 Marello, Paula Montal Forn\u00e9s de San Jos\u00e9 de Calasanz, Leonia Francisca de Sales Aviat y Mar\u00eda Crescencia H\u00f6ss\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40416","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40416","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40416"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40416\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40416"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40416"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40416"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}