{"id":40418,"date":"2016-10-05T23:44:48","date_gmt":"2016-10-06T04:44:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-noviembre-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-alejo\/"},"modified":"2016-10-05T23:44:48","modified_gmt":"2016-10-06T04:44:48","slug":"18-de-noviembre-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-alejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-noviembre-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-alejo\/","title":{"rendered":"18 de noviembre de 2001, Visita pastoral a la parroquia romana de San Alejo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN ALEJO<\/font> <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\" style=\"text-align:center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;Domingo 18 de noviembre de 2001<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\" style=\"text-align:center\"><b><\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Con vuestra perseverancia salvar&eacute;is vuestras almas&quot; (<i>Lc<\/i> 21, 19). Estas palabras, que acaban de resonar en nuestra asamblea, ponen de relieve el mensaje espiritual de este XXXIII domingo del tiempo ordinario. Al acercarnos a la conclusi&oacute;n del a&ntilde;o lit&uacute;rgico, la palabra de Dios nos invita a reconocer que las realidades &uacute;ltimas est&aacute;n gobernadas y dirigidas por la Providencia divina.<br \/> En la primera lectura &nbsp;el profeta Malaqu&iacute;as describe el d&iacute;a del Se&ntilde;or (cf. <i>Ml<\/i> 3, 19) como una intervenci&oacute;n decisiva de Dios, destinada a derrotar el mal y restablecer la justicia, a castigar a los malvados y premiar a los justos. A&uacute;n m&aacute;s claramente las palabras de Jes&uacute;s, referidas por san Lucas, eliminan de nuestro coraz&oacute;n toda forma de miedo y angustia, abri&eacute;ndonos a la consoladora certeza de que la vida y la historia de los hombres, a pesar de sucesos a menudo dram&aacute;ticos, siguen firmemente en las manos de Dios. A quien pone su confianza en &eacute;l, el Se&ntilde;or le promete la salvaci&oacute;n:&nbsp; &quot;Ni un cabello de&nbsp;vuestra cabeza perecer&aacute;&quot; (<i>Lc<\/i> 21, 18).<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;El que no trabaja, que no coma&quot; (<i>2 Ts<\/i> 3, 10). En la segunda lectura, san Pablo subraya que los creyentes deben comprometerse seriamente para preparar la llegada del reino de Dios y, ante una interpretaci&oacute;n err&oacute;nea del mensaje evang&eacute;lico, recuerda con vigor este aspecto concreto. Con una expresi&oacute;n muy eficaz, el Ap&oacute;stol reprocha el comportamiento de los que se tomaban una actitud de &nbsp;indiferencia &nbsp;y evasi&oacute;n, en lugar de vivir &nbsp;y testimoniar con empe&ntilde;o el Evangelio, considerando falsamente que estaba ya muy pr&oacute;ximo el <i>d&iacute;a del Se&ntilde;or<\/i>.<\/p>\n<p> &iexcl;Quien cree no debe comportarse as&iacute;! Al contrario, debe trabajar de modo serio y perseverante, esperando con fe el encuentro definitivo con el Se&ntilde;or. Este es el estilo propio de los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s, que el Aleluya pone muy bien de relieve:&nbsp; &quot;Estad en vela, porque no sab&eacute;is qu&eacute; d&iacute;a vendr&aacute; vuestro Se&ntilde;or&quot; (cf. <i>Mt<\/i> 24, 42.&nbsp;44).<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Amad&iacute;simos feligreses de San Alejo en las Casas Rojas, gracias por vuestra cari&ntilde;osa acogida. Saludo con afecto al cardenal vicario y al obispo auxiliar del sector. Saludo a vuestro activo p&aacute;rroco, don Giancarlo Casalone, al vicario parroquial y a cuantos forman parte de esta comunidad, as&iacute; como a los habitantes del barrio.<\/p>\n<p> Con alegr&iacute;a celebro la santa misa en vuestra nueva y hermosa iglesia parroquial. Gracias a Dios y a la generosa contribuci&oacute;n del Vicariato, de vuestros sacerdotes y de numerosas personas de buena voluntad, despu&eacute;s de casi veinte a&ntilde;os vuestra comunidad puede gozar de unas adecuadas instalaciones parroquiales. Estoy seguro de que favorecer&aacute;n en gran medida los encuentros y el crecimiento de la comunidad misma, as&iacute; como su activa inserci&oacute;n apost&oacute;lica en el barrio. Es importante que haya un lugar donde reunirse para orar, recibir los sacramentos y entablar relaciones de amistad y fraternidad con todos. De este modo, es m&aacute;s f&aacute;cil formar a los ni&ntilde;os, encontrarse con los j&oacute;venes, ayudar a las familias y sostener a los ancianos. As&iacute;, se alimenta tambi&eacute;n el esp&iacute;ritu de acogida y solidaridad, que tanto necesita el mundo.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;A la vez que damos gracias al Se&ntilde;or por este templo y los locales anexos, os exhorto, queridos hermanos y hermanas, a seguir construyendo juntos vuestra comunidad eclesial, constituida por piedras vivas que se apoyan en Cristo, piedra fundamental. Son numerosos los grupos y las asociaciones que la componen y se re&uacute;nen aqu&iacute; para orar, para formarse en la escuela del Evangelio, para participar asiduamente en los sacramentos -sobre todo en los de la penitencia y la Eucarist&iacute;a- y para crecer en la comuni&oacute;n y en el servicio. Recuerdo, entre otros, a los scouts, a los diversos grupos juveniles, a los de Renovaci&oacute;n en el Esp&iacute;ritu y de la <i>Lectio divina<\/i>, as&iacute; como a las personas que se dedican al Centro de escucha <i>C&aacute;ritas<\/i>. Queridos hermanos, caminad juntos y dad generosamente vuestra contribuci&oacute;n a la Misi&oacute;n diocesana permanente. Ante los mensajes negativos, difundidos por ciertas modas culturales de la sociedad contempor&aacute;nea, sed constructores de esperanza y misioneros de Cristo por doquier.<\/p>\n<p> &iquest;No es este el programa pastoral de nuestra di&oacute;cesis? Pero, para que el Esp&iacute;ritu de Cristo penetre en todas partes, es preciso reforzar una extensa y org&aacute;nica pastoral vocacional. Es necesario educar a las familias y a los j&oacute;venes en la oraci&oacute;n y en la entrega de su existencia como don a los dem&aacute;s. Para esta acci&oacute;n vocacional podr&aacute;n ayudaros los contactos con los seminarios diocesanos, la participaci&oacute;n de los institutos religiosos y el apoyo de los servicios ofrecidos por el Vicariato para el apostolado juvenil, universitario y familiar.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Preguntaos a diario:&nbsp; Se&ntilde;or, &iquest;qu&eacute; quieres que haga? &iquest;Cu&aacute;l es tu voluntad con respecto a nosotros como familia, como padres, como hijos? &iquest;Qu&eacute; esperas de m&iacute;, como joven que se abre a la vida y quiere vivir contigo y para ti? S&oacute;lo respondiendo a estas preguntas personales y comprometedoras podr&eacute;is realizar plenamente la voluntad de Dios, y ser <i>luz<\/i> y <i>sal<\/i> que ilumina y da sabor a nuestra amada ciudad.<\/p>\n<p> Jes&uacute;s nos exhorta a <i>estar en vela<\/i> <i>y preparados<\/i> (cf. <i>Aleluya<\/i>). Nos invita a la conversi&oacute;n y a la vigilancia continua. &iexcl;Que vuestra vida se inspire siempre en esta exhortaci&oacute;n! Cuando el camino resulta duro y fatigoso, cuando parece que prevalecen el miedo y la angustia, entonces, de modo particular, la palabra de Dios debe ser nuestra luz y nuestro s&oacute;lido consuelo. De esta manera se consolida la fe, se mantiene viva la esperanza y se intensifica el ardor del amor divino.<\/p>\n<p> &iexcl;Que Mar&iacute;a sea vuestro apoyo y vuestra gu&iacute;a! Ella, la Virgen fiel, es quien puede ense&ntilde;arnos a estar &quot;siempre alegres en el servicio del Se&ntilde;or&quot;, como hemos orado al inicio de esta eucarist&iacute;a, obteni&eacute;ndonos la fuerza para &quot;perseverar en la entrega a Dios&quot;, fuente de todo bien. As&iacute; podremos conseguir una &quot;felicidad plena y duradera&quot;. As&iacute; sea.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN ALEJO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II &nbsp;Domingo 18 de noviembre de 2001 1.&nbsp;&quot;Con vuestra perseverancia salvar&eacute;is vuestras almas&quot; (Lc 21, 19). Estas palabras, que acaban de resonar en nuestra asamblea, ponen de relieve el mensaje espiritual de este XXXIII domingo del tiempo ordinario. 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