{"id":40422,"date":"2016-10-05T23:44:51","date_gmt":"2016-10-06T04:44:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-noviembre-de-2001-funeral-del-cardenal-paolo-bertoli\/"},"modified":"2016-10-05T23:44:51","modified_gmt":"2016-10-06T04:44:51","slug":"9-de-noviembre-de-2001-funeral-del-cardenal-paolo-bertoli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-noviembre-de-2001-funeral-del-cardenal-paolo-bertoli\/","title":{"rendered":"9 de noviembre de 2001, Funeral del cardenal Paolo Bertoli"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">FUNERAL DEL CARDENAL PAOLO BERTOLI<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II&nbsp;<br \/><\/font><\/b><br \/>Viernes 9 de noviembre de 2001<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Padre, los que t&uacute; me has dado, quiero que donde yo est&eacute; est&eacute;n tambi&eacute;n conmigo, para que contemplen mi gloria&quot; (<i>Jn<\/i> 17, 24). Son las palabras de la &quot;oraci&oacute;n sacerdotal&quot; que Cristo pronunci&oacute; al final de la &uacute;ltima cena con los Ap&oacute;stoles en el Cen&aacute;culo y antes de afrontar su ya inminente pasi&oacute;n y muerte. Nos invitan a vivir en la luz de la fe la liturgia f&uacute;nebre que estamos celebrando en sufragio de nuestro venerado hermano, el querido cardenal Paolo Bertoli. Mientras nos disponemos a confiar a la tierra sus restos mortales, oramos al Se&ntilde;or, que un d&iacute;a lo llam&oacute; a ser de modo especial su disc&iacute;pulo y ministro de la Iglesia, para que lo acoja en la comuni&oacute;n plena y definitiva de la gloria celestial.<\/p>\n<p> Dios, &quot;que ama la vida&quot; (<i>Sb<\/i> 11, 26), seg&uacute;n la hermosa expresi&oacute;n del libro de la Sabidur&iacute;a, conceda al recordado purpurado la plenitud de vida y gloria que ha preparado para &eacute;l y para cada uno de nosotros desde la eternidad.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Esta confianza en el Se&ntilde;or sostuvo siempre al recordado cardenal en los m&uacute;ltiples y dif&iacute;ciles servicios eclesiales a los que fue llamado, en Europa oriental y occidental, en Am&eacute;rica Latina, en Oriente Pr&oacute;ximo y en los organismos de la Santa Sede.<\/p>\n<p> Una vez terminados los estudios en el seminario de Luca, consigui&oacute; en Roma los doctorados en teolog&iacute;a y en <i>utroque iure<\/i>. En 1933 inici&oacute; su servicio en la nunciatura de Belgrado, primero como agregado y luego como secretario. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s fue enviado a Par&iacute;s durante los a&ntilde;os oscuros y dif&iacute;ciles de la guerra y la ocupaci&oacute;n y, en la primavera de 1942, fue trasladado a Hait&iacute; como encargado de asuntos en esa nunciatura, que entonces comprend&iacute;a todas las Antillas, excluidas Cuba y Jamaica.<\/p>\n<p> En 1946 fue enviado a Berna, donde recibi&oacute; el encargo de representar a la Santa Sede en las varias Conferencias internacionales que se celebraron en aquel per&iacute;odo en Suiza para la soluci&oacute;n de los problemas creados por la segunda guerra mundial. En aquellos a&ntilde;os de estancia en la Confederaci&oacute;n Helv&eacute;tica particip&oacute; en la Conferencia internacional de la Cruz roja en Estocolmo, en 1948, en la Conferencia para la revisi&oacute;n de las Convenciones de Ginebra, al a&ntilde;o siguiente, y, por &uacute;ltimo, en los Congresos organizados por los Organismos sociales y caritativos cat&oacute;licos, siguiendo, en particular, el desarrollo de las iniciativas a cargo de las Organizaciones internacionales cat&oacute;licas y de &quot;Pax Romana&quot;, con sede en Friburgo.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;En la primavera de 1949 fue destinado a la nunciatura de Praga en calidad de encargado de negocios, pero no pudo llegar a causa de las dificultades puestas por el Gobierno checoslovaco, que estaba a punto de romper sus relaciones con la Santa Sede. En 1952 fue nombrado arzobispo titular de Nicomedia y delegado apost&oacute;lico en Turqu&iacute;a, donde desempe&ntilde;&oacute; tambi&eacute;n el ministerio de administrador apost&oacute;lico para los fieles de rito latino.<\/p>\n<p> Al a&ntilde;o siguiente monse&ntilde;or Bertoli fue trasladado a Colombia, donde promovi&oacute; la instituci&oacute;n de nuevas circunscripciones eclesi&aacute;sticas, visitando muchas veces los vastos territorios del pa&iacute;s y, especialmente, las misiones. Asisti&oacute; al nacimiento y particip&oacute; en las primeras reuniones del Consejo episcopal latinoamericano (Celam), instituido en 1955, con sede en Bogot&aacute;.<\/p>\n<p> Despu&eacute;s de haber sido nuncio en el L&iacute;bano durante un a&ntilde;o, donde destac&oacute; por su inter&eacute;s en los problemas ecum&eacute;nicos y por sus contactos con las Iglesias orientales cat&oacute;licas y ortodoxas y con las comunidades musulmanas, en 1960 fue nombrado nuncio en Francia. All&iacute; permaneci&oacute; hasta cuando fue creado cardenal por el Papa Pablo VI, en el consistorio del 28 de abril de 1969, y nombrado prefecto de la Congregaci&oacute;n para las causas de los santos, cargo que desempe&ntilde;&oacute; hasta 1973. A continuaci&oacute;n, su generoso y clarividente servicio a la Santa Sede tambi&eacute;n se expres&oacute; de diversas formas, no s&oacute;lo como camarlengo de la santa Iglesia romana y miembro de varias Congregaciones y organismos de la Curia romana, sino tambi&eacute;n con cargos particulares que le confi&oacute; el Papa, como sucedi&oacute; en 1976, cuando fue enviado al L&iacute;bano durante la crisis que ensangrent&oacute; esa importante regi&oacute;n de Oriente Pr&oacute;ximo.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;El largo ministerio eclesial del cardenal Bertoli fue sostenido constantemente por la fuerza del amor de Dios, que ten&iacute;a su expresi&oacute;n m&aacute;s aut&eacute;ntica e inmediata en el testimonio de caridad y en los gestos concretos de solidaridad con sus hermanos, especialmente los m&aacute;s pobres y los que m&aacute;s sufr&iacute;an. Como hemos escuchado del ap&oacute;stol san Juan en la segunda lectura, Dios nos ha amado primero y ha manifestado su amor por nosotros en su Hijo Jes&uacute;s:&nbsp; &quot;En esto hemos conocido lo que es el amor:&nbsp; en que &eacute;l dio su vida por nosotros&quot; (<i>1 Jn<\/i> 3, 16). Y es precisamente este amor infinito de Dios -prosigue san Juan- el que nos hace pasar de la muerte a la vida:&nbsp; &quot;Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos&quot; (<i>1&nbsp;Jn<\/i> 3, 14).<\/p>\n<p> Toda la vida del cardenal Paolo Bertoli estuvo sostenida por este gran ideal:&nbsp; un amor intenso y profundo a Dios, un servicio generoso y fiel a la Iglesia, y una acci&oacute;n valiente y solidaria en favor de los hermanos, especialmente de los que m&aacute;s sufr&iacute;an y estaban m&aacute;s necesitados. Testimonio elocuente de esto son las sencillas e intensas palabras que nos ha dejado en su testamento espiritual. En &eacute;l expresa un amor profundo a la &quot;Iglesia cat&oacute;lica, en la que fui bautizado y he vivido con obediencia y sumisi&oacute;n a la C&aacute;tedra de Pedro&quot;. A la Iglesia y al Papa prest&oacute; un servicio valioso en los diversos cargos que le fueron confiados, tratando siempre de responder -como &eacute;l mismo recuerda en el testamento- &quot;con esp&iacute;ritu de fe y con lealtad&quot;, y con &quot;esa sencillez tan querida para m&iacute;&quot;.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Ahora que nos disponemos a despedir a nuestro hermano difunto, confiamos en que comparta desde ahora, en la alegr&iacute;a del para&iacute;so, la vida espiritual que se le comunic&oacute; en el bautismo y creci&oacute; con la gracia de los sacramentos y la participaci&oacute;n en la plenitud del sacerdocio, y que se manifieste plenamente el &uacute;ltimo d&iacute;a, en el momento de la vuelta gloriosa de Cristo.<\/p>\n<p> Que Mar&iacute;a sant&iacute;sima, a quien durante este mes de noviembre invocamos de modo particular con el t&iacute;tulo de &quot;Reina de los &aacute;ngeles y los santos&quot;, acoja como hijo amad&iacute;simo a nuestro venerado hermano Paolo Bertoli y le abra de par en par las puertas del para&iacute;so. Am&eacute;n. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FUNERAL DEL CARDENAL PAOLO BERTOLI HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II&nbsp;Viernes 9 de noviembre de 2001 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Padre, los que t&uacute; me has dado, quiero que donde yo est&eacute; est&eacute;n tambi&eacute;n conmigo, para que contemplen mi gloria&quot; (Jn 17, 24). 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