{"id":40433,"date":"2016-10-05T23:45:01","date_gmt":"2016-10-06T04:45:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-octubre-de-2001-inauguracion-del-ano-academico-en-las-universidades-pontificias-romanas-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:01","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:01","slug":"19-de-octubre-de-2001-inauguracion-del-ano-academico-en-las-universidades-pontificias-romanas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-octubre-de-2001-inauguracion-del-ano-academico-en-las-universidades-pontificias-romanas-2\/","title":{"rendered":"19 de octubre de 2001, Inauguraci\u00f3n del A\u00f1o Acad\u00e9mico en las Universidades pontificias romanas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA DE INICIO DE CURSO EN LAS UNIVERSIDADES<br \/>Y ATENEOS PONTIFICIOS DE ROMA<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Viernes 19 de octubre&nbsp;de 2001<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Abraham crey&oacute; a Dios y le fue computado como justicia&quot; (<i>Rm<\/i> 4, 3). Las palabras que san Pablo dirigi&oacute; a la comunidad cristiana de Roma, propuestas de nuevo por la liturgia de esta tarde, nos ayudan a vivir m&aacute;s intensamente este tradicional encuentro, en el que la comunidad de las universidades eclesi&aacute;sticas de la ciudad se re&uacute;ne en torno a la mesa eucar&iacute;stica al inicio del nuevo a&ntilde;o acad&eacute;mico.<\/p>\n<p> En su carta a los Romanos, despu&eacute;s de trazar el cuadro oscuro y desolado de <i>una humanidad sometida al poder del pecado<\/i> e incapaz de salvarse por s&iacute; misma, el ap&oacute;stol san Pablo proclama <i>el Evangelio de la justificaci&oacute;n<\/i>, ofrecida por Dios a todos los hombres en Cristo. Para expresar mejor el contenido fundamental de este anuncio, propone el ejemplo de la fe de Abraham, padre de todos los creyentes. As&iacute;, nos introduce en <i>el coraz&oacute;n del mensaje cristiano<\/i>, que proclama la realizaci&oacute;n de la salvaci&oacute;n en el encuentro entre la iniciativa gratuita de Dios y la respuesta necesaria del hombre, que acoge el don de Dios mediante la fe.<\/p>\n<p> La profunda y articulada reflexi&oacute;n paulina sobre el misterio cristiano constituye para todos los disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or una invitaci&oacute;n a lograr una comprensi&oacute;n cada vez m&aacute;s adecuada de los contenidos de la fe. Esta invitaci&oacute;n <i>vale en particular para los te&oacute;logos<\/i>, que, en la Iglesia y en comuni&oacute;n con los leg&iacute;timos pastores del pueblo de Dios, tienen la misi&oacute;n de <i>contribuir con su trabajo a la profundizaci&oacute;n del contenido de la Revelaci&oacute;n<\/i> y expresarlo en un lenguaje comprensible a los hombres de su tiempo. Se dirige, adem&aacute;s, a los <i>profesores de las diversas disciplinas eclesi&aacute;sticas<\/i>, llamados &nbsp;a &nbsp;sostener la comunicaci&oacute;n de la fe y promover la b&uacute;squeda de la verdad.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Con las palabras del Ap&oacute;stol, que invitan a imitar el ejemplo de fe de Abraham, me alegra daros <i>mi cordial bienvenida <\/i>a todos vosotros, que particip&aacute;is en esta solemne celebraci&oacute;n. Saludo, ante todo, al se&ntilde;or cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregaci&oacute;n para la educaci&oacute;n cat&oacute;lica, que preside la liturgia eucar&iacute;stica. Saludo tambi&eacute;n a los rectores de las universidades eclesi&aacute;sticas, a los miembros del cuerpo acad&eacute;mico y a los rectores de los seminarios y los colegios, as&iacute; como a cuantos de diversas formas colaboran activamente en la formaci&oacute;n espiritual, cultural y humana de los estudiantes y est&aacute;n presentes aqu&iacute; esta tarde. Por &uacute;ltimo, os abrazo a todos vosotros, amad&iacute;simos j&oacute;venes, que ten&eacute;is el privilegio de profundizar cerca de la Sede de Pedro vuestra formaci&oacute;n cultural y espiritual. Deseo dirigir una palabra especial de afecto y aliento a los que comienzan este a&ntilde;o su camino en la comunidad universitaria romana. Sed conscientes de que el empe&ntilde;o y el esfuerzo de este tiempo dedicado al estudio, con la luz y el apoyo de la gracia de Dios generosamente acogida y secundada, no s&oacute;lo producir&aacute; abundantes frutos para vosotros, sino tambi&eacute;n para cuantos encontr&eacute;is en los compromisos y responsabilidades a los que ser&eacute;is llamados.<\/p>\n<p> A todos vosotros -estudiantes, profesores, formadores y responsables acad&eacute;micos- deseo expresaros <i>mi estima y mi aprecio m&aacute;s profundos<\/i> por el empe&ntilde;o que pon&eacute;is en el &aacute;mbito acad&eacute;mico y did&aacute;ctico. Espero de coraz&oacute;n que este a&ntilde;o, inaugurado solemnemente hoy, contribuya a producir abundantes frutos de sabidur&iacute;a y gracia.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;El concilio Vaticano II subray&oacute; con fuerza que <i>la Iglesia es &quot;misterio de comuni&oacute;n&quot;<\/i>, por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo (cf. <i>Lumen gentium<\/i>, 4; <i>Unitatis redintegratio<\/i>, 2). Esta comuni&oacute;n se ha de entender como cohesi&oacute;n arm&oacute;nica de diversos ministerios, carismas y dones, animados por el mismo Esp&iacute;ritu, al servicio de la misma misi&oacute;n y orientados al mismo fin.<br \/>Seg&uacute;n esta visi&oacute;n org&aacute;nica de la unidad de la Iglesia, <i>el saber teol&oacute;gico<\/i>, coherentemente con sus presupuestos, <i>ha de insertarse plenamente en el &aacute;mbito vital de la comuni&oacute;n eclesial<\/i>. En efecto, la reflexi&oacute;n teol&oacute;gica responde esencialmente al dinamismo mismo de la fe y, en consecuencia, es parte integrante de la evangelizaci&oacute;n. El te&oacute;logo est&aacute; llamado a dar su contribuci&oacute;n de investigaci&oacute;n y profundizaci&oacute;n de la verdad revelada, para que el Evangelio de la salvaci&oacute;n se comprenda m&aacute;s adecuadamente y se comunique m&aacute;s f&aacute;cilmente a todos los hombres.<\/p>\n<p> Por tanto, el te&oacute;logo, tanto en la investigaci&oacute;n como en la ense&ntilde;anza, debe ser siempre consciente de la <i>intr&iacute;nseca vocaci&oacute;n eclesial de su actividad<\/i>. De modo an&aacute;logo, los profesores de las otras disciplinas eclesi&aacute;sticas se sentir&aacute;n sostenidos por una fuerte pasi&oacute;n por la verdad y por una coherente voluntad de servicio a la misi&oacute;n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Por esta raz&oacute;n, amad&iacute;simos profesores y estudiantes de las universidades eclesi&aacute;sticas romanas, os invito a tomar cada vez mayor conciencia de la importancia y delicadeza de vuestra tarea. Sobre todo, sed conscientes de que realiz&aacute;is vuestro trabajo <i>con la Iglesia, en la Iglesia y para la Iglesia<\/i>. Esto exige una confrontaci&oacute;n continua con el <i>sensus fidei<\/i> del pueblo de Dios y una profunda sinton&iacute;a con el Magisterio de la Iglesia, que tiene precisamente la tarea de garantizar la autenticidad y la coherencia de las ense&ntilde;anzas transmitidas con el dep&oacute;sito de la fe, que Cristo confi&oacute; a los Ap&oacute;stoles y a sus sucesores.<\/p>\n<p> En particular, os exhorto a vosotros, estudiantes, a aprovechar las oportunidades que os ofrecen la ciudad y la di&oacute;cesis de Roma. En efecto, aqu&iacute;, adem&aacute;s de la amplia posibilidad de elecci&oacute;n de los cursos de ense&ntilde;anza universitaria, se encuentran los testigos de una extraordinaria variedad de culturas y tradiciones. Todo esto debe favorecer una confrontaci&oacute;n serena y constructiva, que aliente a cada uno en su compromiso de buscar la verdad, a la que todos deben tender.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Deseo de coraz&oacute;n que la experiencia de estudio en Roma ayude a todos a profundizar el sentido de pertenencia a la Iglesia y la experiencia de su &quot;catolicidad&quot;. A trav&eacute;s del misterio de la pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo, Dios congrega un pueblo nuevo de todas las naciones de la tierra, para que proclame en el mundo sus maravillas y anuncie a todos los hombres la alegr&iacute;a de la salvaci&oacute;n. En efecto, la bienaventuranza que nos ha propuesto de nuevo el Salmo responsorial -&quot;Bienaventurado el hombre al que das la salvaci&oacute;n&quot;- est&aacute; destinada a todo el mundo.<\/p>\n<p> Es una buena nueva que ha de ser proclamada &quot;a pleno d&iacute;a&quot; y pregonada &quot;desde las azoteas&quot; (cf. <i>Lc<\/i> 12, 3), como Jes&uacute;s nos ha recordado en el evangelio, para que todo hombre y toda mujer la conozca y acoja en su vida.<\/p>\n<p> El estudio de la teolog&iacute;a y de las disciplinas eclesi&aacute;sticas est&aacute; orientado a la evangelizaci&oacute;n. Por tanto, aprended <i>un m&eacute;todo riguroso<\/i>, afrontando con valent&iacute;a y generosidad el esfuerzo de la investigaci&oacute;n, para experimentar luego personalmente el encuentro fecundo entre fe y raz&oacute;n. Con estas &quot;dos alas&quot; podr&eacute;is acercaros cada vez m&aacute;s a la contemplaci&oacute;n de la verdad (cf. <i>Fides et ratio<\/i>, Introducci&oacute;n) y convertiros en felices compa&ntilde;eros de viaje para los hombres de nuestro tiempo, a menudo confundidos y extraviados a lo largo de los caminos del mundo.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;&quot;No teng&aacute;is miedo:&nbsp; no hay comparaci&oacute;n entre vosotros y los gorriones&quot; (<i>Lc<\/i> 12, 7). Las palabras de Jes&uacute;s, que concluyen el pasaje evang&eacute;lico de hoy, contienen un mensaje de aliento y consuelo ante todo para los disc&iacute;pulos, que las escucharon directamente de los labios del Maestro, cuando se preparaban para afrontar una misi&oacute;n dif&iacute;cil y arriesgada de testimonio del Evangelio.<br \/>Que os sostengan tambi&eacute;n a todos vosotros, amad&iacute;simos j&oacute;venes, en el momento en el que comenz&aacute;is un nuevo tiempo de preparaci&oacute;n para la misi&oacute;n que el Se&ntilde;or os conf&iacute;e.<\/p>\n<p> Que la protecci&oacute;n materna de la Virgen Mar&iacute;a, <i>Sede de la sabidur&iacute;a<\/i>, os acompa&ntilde;e a todos, profesores y disc&iacute;pulos, durante este a&ntilde;o acad&eacute;mico y ense&ntilde;e a cada uno a guardar y meditar en un coraz&oacute;n puro y disponible el anuncio del Evangelio (cf. <i>Lc<\/i> 2, 19.&nbsp;51).<\/p>\n<p> Que Mar&iacute;a, Virgen de la acogida y la escucha, Madre de la Palabra hecha carne, gu&iacute;e y proteja siempre vuestro camino hacia la comprensi&oacute;n plena y perfecta de la verdad. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\">* * * * *<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>(Luego, el Santo Padre a&ntilde;adi&oacute;)&nbsp;<\/p>\n<p> <\/i> Permitidme recordar los tiempos en que era obispo de Cracovia. Ma&ntilde;ana es el d&iacute;a conmemorativo de san Juan de Kent, que en la Edad Media fue profesor en la universidad de Cracovia. El 20 de octubre es el d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n del a&ntilde;o acad&eacute;mico en las escuelas de esa ciudad, sobre todo de la famosa universidad Jaguell&oacute;nica. Recordando este d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n en Cracovia y partiendo de la inauguraci&oacute;n que hoy celebramos en Roma, quiero desear a todos los centros acad&eacute;micos de la Iglesia situados en todas las partes del mundo la bendici&oacute;n del Se&ntilde;or para el nuevo a&ntilde;o acad&eacute;mico. &iexcl;Alabado sea Jesucristo!<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE INICIO DE CURSO EN LAS UNIVERSIDADESY ATENEOS PONTIFICIOS DE ROMA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Viernes 19 de octubre&nbsp;de 2001 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Abraham crey&oacute; a Dios y le fue computado como justicia&quot; (Rm 4, 3). 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