{"id":40439,"date":"2016-10-05T23:45:06","date_gmt":"2016-10-06T04:45:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-armenia-santa-misa-en-rito-latino-gran-altar-externo-echmiadzin-27-de-septiembre-de-2001-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:06","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:06","slug":"viaje-apostolico-a-armenia-santa-misa-en-rito-latino-gran-altar-externo-echmiadzin-27-de-septiembre-de-2001-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-armenia-santa-misa-en-rito-latino-gran-altar-externo-echmiadzin-27-de-septiembre-de-2001-2\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Armenia: Santa misa en rito latino &#8211; Gran altar externo, Echmiadzin (27 de septiembre de 2001)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ARMENIA<br \/>SANTA MISA EN RITO LATINO<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Catedral de Echmiadzin<br \/>Jueves 27 de septiembre de 2001 <\/i><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, os saludo y os bendigo a todos.<\/i><\/p>\n<p> <i>&quot;El Se&ntilde;or es mi luz y mi salvaci&oacute;n&quot; (Sal 26, 1).<\/i><\/p>\n<p> 1.&nbsp;Estas palabras del salmista resonaron en el coraz&oacute;n de los armenios cuando, hace diecisiete siglos, la fe cristiana, proclamada por primera vez en esta tierra por los ap&oacute;stoles Bartolom&eacute; y Tadeo, se convirti&oacute; en la religi&oacute;n de la naci&oacute;n. Desde aquel tiempo los cristianos armenios han vivido y han muerto en la gracia y en la verdad (cf. <i>Jn<\/i> 1, 17) de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. <i>La luz y la salvaci&oacute;n<\/i> del Evangelio os han impulsado y sostenido en todas las etapas de vuestra peregrinaci&oacute;n a lo largo de los siglos. Hoy honramos y conmemoramos la fidelidad de Armenia a Jesucristo en esta&nbsp;eucarist&iacute;a que Su&nbsp;Santidad el Catholic&oacute;s Karekin II, con amor fraterno, me ha invitado a celebrar en la tierra sagrada donde el Hijo de Dios se apareci&oacute; a vuestro padre en la fe, san Gregorio el Iluminador.<\/p>\n<p> &iexcl;Cu&aacute;nto ha esperado el Obispo de Roma este d&iacute;a! Con intensa alegr&iacute;a saludo a Su Santidad el Catholic&oacute;s, a sus hermanos arzobispos y obispos, as&iacute; como a todos los fieles de la Iglesia apost&oacute;lica armenia. Saludo cordialmente al arzobispo Nerses Der Nersessian, juntamente con el arzobispo coadjutor Vartan Kechichian y, a trav&eacute;s de ellos, mi saludo se dirige a Su Beatitud el patriarca Nerses Bedros XIX, patriarca cat&oacute;lico de Cilicia de los armenios. Abrazo a los sacerdotes, a los consagrados y las consagradas, y a todos vosotros, hijos e hijas de la Iglesia cat&oacute;lica armenia. Doy la bienvenida al obispo Giuseppe Pasotto, administrador apost&oacute;lico del C&aacute;ucaso de los latinos, y a todos los que han venido de Georgia y de otras partes del C&aacute;ucaso.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Durante muchos a&ntilde;os la voz del sacerdote dej&oacute; de resonar en vuestras iglesias; y, sin embargo, la voz de la fe del pueblo se sigui&oacute; oyendo, llena de devoci&oacute;n y afecto filial al Sucesor del ap&oacute;stol Pedro.<\/p>\n<p> Cuando hombres de coraz&oacute;n malvado dispararon a la cruz del campanario de <i>Panik, <\/i>quer&iacute;an ofender al Dios en quien no cre&iacute;an. Pero su violencia se dirig&iacute;a ante todo contra el pueblo, que hab&iacute;a recogido las piedras para construir una casa al Se&ntilde;or; contra vosotros, que en aquellas iglesias hab&iacute;ais recibido el don de la fe con las aguas del bautismo y el don del Esp&iacute;ritu Santo con la confirmaci&oacute;n; contra vosotros, que en ellas os congregabais para participar del banquete celestial en la mesa de la Eucarist&iacute;a; contra vosotros, cuyos matrimonios, en aquellos lugares de oraci&oacute;n, hab&iacute;an sido bendecidos para que vuestras familias fueran santas, y que all&iacute; hab&iacute;ais dado la &uacute;ltima despedida a vuestros seres queridos, con la esperanza cierta de reuniros de nuevo un d&iacute;a con ellos en el para&iacute;so.<\/p>\n<p> Dispararon contra la cruz; y, sin embargo, vosotros seguisteis cantando las alabanzas del Se&ntilde;or, conservando y venerando la sotana de vuestro &uacute;ltimo sacerdote, como memoria de su presencia entre vosotros. Cantabais vuestros himnos con la certeza de que desde el cielo su voz se un&iacute;a a la vuestra en la alabanza a Cristo, el eterno Sumo sacerdote. Adornabais vuestros lugares de culto lo mejor que pod&iacute;ais; y adem&aacute;s de las im&aacute;genes de Jes&uacute;s y de su Madre Mar&iacute;a, se hallaba a menudo la imagen del Papa junto con la del Catholic&oacute;s de la Iglesia apost&oacute;lica armenia. Hab&iacute;ais comprendido que dondequiera que sufrieran los cristianos, aun divididos entre s&iacute;, exist&iacute;a ya una profunda unidad.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Por esta raz&oacute;n vuestra historia reciente no ha estado marcada por la triste oposici&oacute;n entre las Iglesias, que ha atribulado a los cristianos en otras tierras no lejos de aqu&iacute;. Recuerdo a&uacute;n cuando, una vez concluido el invierno del ate&iacute;smo ideol&oacute;gico, el Catholic&oacute;s Vasken I, que en paz descanse, invit&oacute; a la Santa Sede de Roma a mandar un sacerdote para los cat&oacute;licos de Armenia. Eleg&iacute; entonces para vosotros al padre Komitas, uno de los hijos espirituales del abad Mequitar. Este a&ntilde;o la comunidad mequitarista celebra su III centenario de fundaci&oacute;n. Demos gracias al Se&ntilde;or por el glorioso testimonio que los monjes han dado; y manifest&eacute;mosles nuestra gratitud por lo que est&aacute;n haciendo para renovar la cultura armenia.<\/p>\n<p> El padre Komitas, aunque no era muy joven, acept&oacute; inmediatamente y con entusiasmo colaborar con vosotros en la ardua tarea de la reconstrucci&oacute;n. Vino a vivir a Panik, donde restaur&oacute; la cruz que las armas de fuego hab&iacute;an intentado destruir. Con esp&iacute;ritu fraterno hacia el clero y los fieles de la Iglesia apost&oacute;lica armenia, volvi&oacute; a abrir y embelleci&oacute; la iglesia para los cat&oacute;licos, que la hab&iacute;an defendido durante tanto tiempo. Ahora descansa al lado de ella, cerca de su pueblo incluso despu&eacute;s de muerto, mientras espera la resurrecci&oacute;n de los justos.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;A continuaci&oacute;n, con la comprensi&oacute;n fraterna del Catholic&oacute;s Vasken, que en el Parlamento nacional defendi&oacute; los derechos de los cat&oacute;licos en Armenia, pude enviar como pastor a otro mequitarista, el padre Nerses, al que confer&iacute; la consagraci&oacute;n episcopal en la bas&iacute;lica de San Pedro. Es hijo de un confesor de la fe, encarcelado por los comunistas por su fidelidad a Cristo. Al arzobispo Nerses quiero expresarle en especial mi gratitud. Cuando se le pidi&oacute;, dej&oacute; prontamente su amada comunidad mequitarista de la isla de San L&aacute;zaro, en Venecia, para venir a prestar su servicio entre vosotros como padre amoroso y maestro respetado. Ahora cuenta con la ayuda del arzobispo Vartan, otro hijo espiritual del abad Mequitar. Tambi&eacute;n a &eacute;l le deseo un largo y fructuoso ministerio pastoral.<\/p>\n<p> Juntamente con su vicario anterior, que luego fue obispo de los cat&oacute;licos armenios en Ir&aacute;n, y ahora con el arzobispo coadjutor, los sacerdotes y las religiosas que trabajan con tanta generosidad por amor al Evangelio, el arzobispo Nerses os ha ense&ntilde;ado y os ha ayudado a ver que la Iglesia cat&oacute;lica en esta tierra no es una rival. Nuestras relaciones se caracterizan por el esp&iacute;ritu fraterno. Como en los a&ntilde;os del silencio hab&iacute;ais puesto la imagen del Papa junto a la del Catholic&oacute;s, as&iacute; hoy en esta liturgia no s&oacute;lo pediremos por la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica, sino&nbsp;tambi&eacute;n por&nbsp;Su&nbsp;Santidad Karekin&nbsp;II, Catholic&oacute;s de todos los armenios.<\/p>\n<p> Santidad, ha tenido usted la amabilidad de invitar al Obispo de Roma a celebrar la Eucarist&iacute;a con la comunidad cat&oacute;lica en la santa Echmiadzin y nos honra con su presencia en esta gozosa circunstancia. &iquest;No es este un signo maravilloso de nuestra fe com&uacute;n? &iquest;No expresa el ardiente deseo de tantos hermanos y hermanas que desean vernos avanzar con diligencia por el camino de la unidad? Mi coraz&oacute;n anhela acelerar el d&iacute;a en que celebremos juntos el divino sacrificio, que nos hace uno a todos. En este altar, que es su altar, Santidad, pido al Se&ntilde;or que perdone nuestras faltas pasadas contra la unidad y nos lleve al amor que supera todas las barreras.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas cat&oacute;licos, con raz&oacute;n est&aacute;is orgullosos de esta antigua tierra de vuestros padres, y vosotros mismos sois herederos de su historia y cultura. En la Iglesia cat&oacute;lica el himno de alabanza se eleva a Dios desde muchos pueblos y en muchas lenguas.<\/p>\n<p> Pero esta uni&oacute;n de voces diversas en una &uacute;nica melod&iacute;a no destruye en absoluto vuestra identidad de armenios. Habl&aacute;is la dulce lengua de vuestros antepasados. Cant&aacute;is vuestra liturgia como os la ense&ntilde;aron los santos Padres de la Iglesia armenia. Con vuestros hermanos de la Iglesia apost&oacute;lica, dad testimonio del mismo Se&ntilde;or Jes&uacute;s, que no est&aacute; dividido.&nbsp;Vosotros no&nbsp;pertenec&eacute;is ni&nbsp;a Apolo ni a Cefas ni a Pablo:&nbsp; &quot;Vosotros sois de Cristo y Cristo de Dios&quot; (<i>1&nbsp;Co<\/i> 3, 23).<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Como armenios, con los mismos derechos y los mismos deberes de todos los dem&aacute;s armenios, colabor&aacute;is en la reconstrucci&oacute;n de la naci&oacute;n. En esta tarea de gran importancia, estoy seguro de que nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia apost&oacute;lica armenia consideran a los miembros de la comunidad cat&oacute;lica como hijos de la misma Madre, la tierra bendita de Armenia, tierra de m&aacute;rtires y monjes, de doctores y artistas. Las divisiones que se han producido no han afectado a las ra&iacute;ces. Debemos competir entre nosotros no para crear divisiones o para acusarnos rec&iacute;procamente, sino para demostrarnos caridad mutua. La &uacute;nica competici&oacute;n posible entre los disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or es buscar qui&eacute;n es capaz de ofrecer el amor m&aacute;s grande. Recordemos las palabras de vuestro gran obispo Nerses de Lambron:&nbsp; &quot;Nadie puede estar en paz con Dios si antes no est&aacute; en paz con los hombres. (&#8230;) Si amamos, y el amor es nuestra medida, nos devolver&aacute;n amor; si nuestra medida es el rencor y el odio, s&oacute;lo podemos esperar rencor y odio&quot;.<\/p>\n<p> Hoy Armenia espera de todos sus hijos e hijas el m&aacute;ximo empe&ntilde;o y nuevos sacrificios. Armenia necesita que todos sus hijos trabajen con toda su alma por el bien com&uacute;n. S&oacute;lo as&iacute; se asegurar&aacute; que el servicio honrado y generoso de los que act&uacute;an en la vida p&uacute;blica se vea recompensado con la confianza y la estima del pueblo; que las familias est&eacute;n unidas y sean fieles; que toda vida humana sea acogida con amor desde el instante mismo de la concepci&oacute;n y cuidada sol&iacute;citamente incluso cuando se halle afectada por la enfermedad o la pobreza. Y &iquest;d&oacute;nde podr&eacute;is encontrar fuerza para este gran compromiso com&uacute;n? La encontrar&eacute;is donde el pueblo armenio siempre ha hallado inspiraci&oacute;n para perseverar en sus elevados ideales y para defender su herencia cultural y espiritual:&nbsp; <i>en la luz y en la salvaci&oacute;n que os viene de Jesucristo.<br \/><\/i><br \/> Armenia tiene hambre y sed de Jesucristo, por el cual muchos de vuestros antepasados dieron la vida. En estos tiempos dif&iacute;ciles, las personas buscan pan. Pero cuando lo tienen, su coraz&oacute;n quisiera m&aacute;s, quisiera una raz&oacute;n para vivir, una esperanza que las sostenga en el duro trabajo diario. &iquest;Qui&eacute;n las impulsar&aacute; a depositar su confianza en Jesucristo? Vosotros, cristianos de Armenia:&nbsp; &iexcl;todos juntos!<\/p>\n<p> 7.&nbsp;Todos los cristianos armenios contemplan juntos la cruz de Jesucristo como &uacute;nica esperanza del mundo y verdadera luz y salvaci&oacute;n de Armenia. Todos hab&eacute;is nacido en la cruz, del costado traspasado de Cristo (cf. <i>Jn<\/i> 19, 34). Am&aacute;is la cruz porque sab&eacute;is que es vida y no muerte, victoria y no derrota. Vosotros lo sab&eacute;is, porque hab&eacute;is aprendido la verdad que san Pablo proclama a los Filipenses:&nbsp; su encarcelamiento s&oacute;lo sirvi&oacute; para que progresara el Evangelio (cf. <i>Flp<\/i> 1, 12).<br \/>Considerad vuestra triste experiencia, que en cierto modo fue tambi&eacute;n una forma de encarcelamiento. Hab&eacute;is cargado sobre los hombros vuestra cruz (cf. <i>Mt<\/i> 16, 24) y ella no os ha destruido. M&aacute;s a&uacute;n, os ha renovado de un modo misterioso y maravilloso. Por esta raz&oacute;n, despu&eacute;s de mil setecientos a&ntilde;os, pod&eacute;is afirmar con las palabras del profeta Miqueas:&nbsp; &quot;No te alegres de m&iacute;, enemiga m&iacute;a, porque si caigo me levantar&eacute;; y si estoy postrada en tinieblas, el Se&ntilde;or es mi luz&quot; (<i>Mi<\/i> 7, 8). Cristianos de Armenia, tras la gran prueba, ha llegado el tiempo de levantarse. Resucitad con Aquel que en toda &eacute;poca ha sido vuestra luz y vuestra salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p> 8.&nbsp;En esta peregrinaci&oacute;n ecum&eacute;nica anhelaba ardientemente visitar los lugares donde los fieles cat&oacute;licos viven en gran n&uacute;mero. Hubiera querido orar ante las tumbas de las v&iacute;ctimas del terrible terremoto de 1988, consciente de que muchos sufren a&uacute;n sus tr&aacute;gicas consecuencias. Deseaba visitar personalmente el hospital <i>Redemptoris Mater<\/i>, al que yo mismo tuve la alegr&iacute;a de contribuir cuando Armenia atravesaba momentos dif&iacute;ciles, y que me consta es muy apreciado por el servicio que brinda, gracias al incansable trabajo de los padres camilos y de las Hermanitas de Jes&uacute;s. Pero, lamentablemente, no ha sido posible. Sabed que todos ten&eacute;is un lugar en mi coraz&oacute;n y en mis oraciones.<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, cuando volv&aacute;is a vuestra casa desde este lugar sagrado, recordad que el Obispo de Roma ha venido para honrar la fe del pueblo armenio, del que form&aacute;is una parte especialmente querida para &eacute;l. Ha venido para celebrar vuestra fidelidad y vuestra valent&iacute;a, y para <i>alabar a Dios que os ha concedido ver el d&iacute;a de la libertad<\/i>. Aqu&iacute;, ante este espl&eacute;ndido altar, recordemos a cuantos lucharon por ver este d&iacute;a y no pudieron verlo, pero lo contemplan ahora en la gloria eterna del reino de Dios.<\/p>\n<p> La gran Madre de Dios, a la que tan tiernamente am&aacute;is, vele por sus hijos armenios, y acoja siempre bajo su manto protector a todos, especialmente a los ni&ntilde;os, los j&oacute;venes, las familias, los ancianos y los enfermos.<\/p>\n<p> <i>Armenia semper fidelis!<\/i> La bendici&oacute;n de Dios est&eacute; siempre con vosotros.<\/p>\n<p> Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ARMENIASANTA MISA EN RITO LATINO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Catedral de EchmiadzinJueves 27 de septiembre de 2001 &nbsp; Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, os saludo y os bendigo a todos. &quot;El Se&ntilde;or es mi luz y mi salvaci&oacute;n&quot; (Sal 26, 1). 1.&nbsp;Estas palabras del salmista resonaron en el coraz&oacute;n de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-armenia-santa-misa-en-rito-latino-gran-altar-externo-echmiadzin-27-de-septiembre-de-2001-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico a Armenia: Santa misa en rito latino &#8211; Gran altar externo, Echmiadzin (27 de septiembre de 2001)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40439","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40439","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40439"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40439\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40439"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40439"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40439"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}