{"id":40442,"date":"2016-10-05T23:45:08","date_gmt":"2016-10-06T04:45:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-kazajstan-santa-misa-con-la-participacion-de-sacerdotes-religiosos-religiosas-y-seminaristas-catedral-de-la-virgen-del-perpetuo-socorro-astana-24-de-septiembre-de-2001\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:08","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:08","slug":"visita-pastoral-a-kazajstan-santa-misa-con-la-participacion-de-sacerdotes-religiosos-religiosas-y-seminaristas-catedral-de-la-virgen-del-perpetuo-socorro-astana-24-de-septiembre-de-2001","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-kazajstan-santa-misa-con-la-participacion-de-sacerdotes-religiosos-religiosas-y-seminaristas-catedral-de-la-virgen-del-perpetuo-socorro-astana-24-de-septiembre-de-2001\/","title":{"rendered":"Visita pastoral a Kazajst\u00e1n: Santa misa con la participaci\u00f3n de sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas &#8211; Catedral de la Virgen del Perpetuo Socorro, Astana (24 de septiembre de 2001)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A KAZAJST&Aacute;N<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Misa para los sacerdotes, religiosos y seminaristas en la catedral de Astana&nbsp;<br \/>Lunes 24 de septiembre de 2001<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>El pueblo &quot;reconstruya el templo del Se&ntilde;or, Dios de Israel&quot; (Esd 1, 3)<\/i>.<\/p>\n<p> Con estas palabras, Ciro, rey de Persia, al conceder la libertad al &quot;resto de Israel&quot;, daba a los pr&oacute;fugos la orden de <i>reconstruir en Jerusal&eacute;n el lugar santo<\/i>, donde se pod&iacute;a adorar el nombre de Dios. Era un deber que los desterrados acogieron con alegr&iacute;a, y de buen grado se encaminaron hacia la tierra de sus padres.<\/p>\n<p> Podemos imaginar la emoci&oacute;n de los corazones, la prisa de los preparativos, los llantos de alegr&iacute;a, los himnos de acci&oacute;n de gracias que precedieron y acompa&ntilde;aron los pasos del regreso de los desterrados hasta la patria. Despu&eacute;s de las l&aacute;grimas del exilio, el &quot;resto de Israel&quot;, apresur&aacute;ndose a ir a Jerusal&eacute;n, ciudad de Dios, pod&iacute;a sonre&iacute;r nuevamente. Por fin elevaba sus cantos de acci&oacute;n de gracias por las grandes maravillas realizadas por el Se&ntilde;or en medio de ellos (cf. <i>Sal<\/i> 125, 1-2).<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Hoy embargan nuestra alma sentimientos an&aacute;logos, mientras celebramos esta eucarist&iacute;a en honor de la sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a, Reina de la paz. Tras la opresi&oacute;n comunista, tambi&eacute;n vosotros -en cierto sentido como desterrados- volv&eacute;is a <i>proclamar <\/i>de nuevo <i>juntos la fe com&uacute;n<\/i>. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s de haber recobrado la libertad, recordando las vicisitudes afrontadas en el pasado, hoy alab&aacute;is la providente misericordia del Se&ntilde;or, que no abandona a sus hijos en la prueba. Desde hace largo tiempo deseaba celebrar este encuentro para compartir vuestra alegr&iacute;a.<\/p>\n<p> Saludo con afecto fraterno a mons. Jan Pawel Lenga, obispo de Karaganda, que este a&ntilde;o celebra su d&eacute;cimo aniversario de ordenaci&oacute;n episcopal. Le agradezco las cordiales palabras que me ha dirigido y me uno a &eacute;l para alabar a Dios por el bien realizado al servicio de la Iglesia. Hubiera querido visitar tambi&eacute;n su di&oacute;cesis, pero las circunstancias no me lo han permitido. Saludo con el mismo afecto a mons. Tomasz Peta, administrador apost&oacute;lico de Astana; a mons. Henry Theophilus Howaniec, administrador apost&oacute;lico de Almaty, a mons. Wasyl Medwit, de la Iglesia greco-cat&oacute;lica, y al reverendo Janusz Kaleta, administrador apost&oacute;lico de Atyrau. Saludo a los superiores de las misiones <i>sui iuris<\/i>, a mons. Joseph Werth y a todos los amad&iacute;simos prelados aqu&iacute; presentes.<\/p>\n<p> Asimismo, os saludo cordialmente a vosotros, queridos sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas de Kazajst&aacute;n, Uzbekist&aacute;n, Tayikist&aacute;n, Kirguizist&aacute;n, Turkmenist&aacute;n, Rusia y de otros pa&iacute;ses. Os abrazo a todos <i>apreciando mucho el generoso compromiso <\/i>con que cumpl&iacute;s vuestra misi&oacute;n. A trav&eacute;s de vosotros quiero saludar a vuestras comunidades y a cada uno de los cristianos que las componen. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, adher&iacute;os siempre con fidelidad al Se&ntilde;or de la vida y juntos reconstruid su templo vivo, que es la comunidad eclesial esparcida por esta vasta regi&oacute;n euroasi&aacute;tica.<\/p>\n<p> 3.<i>&nbsp;Reconstruir el templo del Se&ntilde;or<\/i> es la misi&oacute;n a la que est&aacute;is llamados y a la que os hab&eacute;is consagrado. En este momento, pienso en vuestras comunidades, antes dispersas y atribuladas. Tengo presentes en mi alma y en mi coraz&oacute;n las indecibles pruebas de los que han sufrido no s&oacute;lo el destierro f&iacute;sico y la c&aacute;rcel, sino tambi&eacute;n el&nbsp;escarnio p&uacute;blico y&nbsp;la violencia por no haber renegado de la fe.<\/p>\n<p> Quiero recordar aqu&iacute;, entre otros, al beato Alejandro Zaryckyj, sacerdote y m&aacute;rtir, que muri&oacute; en el campo de concentraci&oacute;n de Dolinka; al beato mons. Mykyta Budka, que muri&oacute; en el campo de concentraci&oacute;n de Karadzar; a mons. Alexander Chira, durante veinte a&ntilde;os pastor amado y generoso de Karaganda, que en su &uacute;ltima carta escribi&oacute;:&nbsp; &quot;Entrego mi cuerpo a la tierra y mi esp&iacute;ritu al Se&ntilde;or; mi coraz&oacute;n lo doy a Roma. S&iacute;, con el &uacute;ltimo aliento de mi vida quiero confesar mi plena fidelidad al Vicario de Cristo en la tierra&quot;. Recuerdo tambi&eacute;n al padre Tadeusz Federowicz, a quien conozco personalmente, y al que podr&iacute;amos llamar &quot;inventor&quot; de una nueva pastoral de la deportaci&oacute;n. Tengo aqu&iacute; su libro.<\/p>\n<p> En esta eucarist&iacute;a los recordamos a todos con gratitud y afecto. <i>Sobre sus sufrimientos, unidos a la cruz de Cristo, ha florecido la nueva vida de vuestra comunidad cristiana.<br \/><\/i><br \/> 4.&nbsp;Como los pr&oacute;fugos que volvieron a Jerusal&eacute;n, tambi&eacute;n vosotros encontrar&eacute;is &quot;hermanos que os ayudar&aacute;n&quot; (cf. <i>Esd<\/i> 1, 6). Mi presencia entre vosotros hoy quiere ser garant&iacute;a de la solidaridad de la Iglesia universal. La ardua empresa est&aacute; encomendada, con la indispensable ayuda de Dios, a vuestra habilidad, a vuestro trabajo y a vuestra sensibilidad. <i>Est&aacute;is llamados a ser vosotros los carpinteros, los herreros, los alba&ntilde;iles y los obreros del templo espiritual que es preciso reconstruir.<br \/><\/i><br \/> Queridos sacerdotes, el <i>esp&iacute;ritu de comuni&oacute;n <\/i>y de <i>colaboraci&oacute;n real<\/i> con que actu&eacute;is entre vosotros y con los fieles laicos constituye el secreto del &eacute;xito en esta exaltante y ardua misi&oacute;n. Os oriente en el ministerio diario el mandamiento que Cristo nos dio en la v&iacute;spera de su pasi&oacute;n:&nbsp; &quot;Amaos los unos a los otros&quot; (<i>Jn<\/i>&nbsp;13, 34). Este es el tema que oportunamente hab&eacute;is elegido para mi visita pastoral. Os compromete a vivir concretamente el misterio de la comuni&oacute;n en el anuncio de la Palabra de vida, en la animaci&oacute;n del culto lit&uacute;rgico, en la atenci&oacute;n pastoral a las generaciones j&oacute;venes, en la preparaci&oacute;n de los catequistas, en la promoci&oacute;n de las asociaciones cat&oacute;licas y en la solicitud por cuantos tienen dificultades materiales o espirituales. Es as&iacute; <i>como vosotros, en uni&oacute;n con vuestros Ordinarios y juntamente con los religiosos y las religiosas, podr&eacute;is reconstruir el templo del Se&ntilde;or<\/i>.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;En estos diez a&ntilde;os desde que hab&eacute;is recuperado la libertad se ha hecho mucho gracias al incansable celo evangelizador que os caracteriza. Sin embargo, las construcciones exteriores deben tener <i>un s&oacute;lido fundamento interior. <\/i>Por eso, es importante cuidar la formaci&oacute;n teol&oacute;gica, asc&eacute;tica y pastoral de aquellos a los que el Se&ntilde;or llama a su servicio.<\/p>\n<p> Me alegra que se haya abierto el nuevo seminario en Karaganda para acoger a los seminaristas de las Rep&uacute;blicas de Asia central. Juntamente con el Centro diocesano, lo hab&eacute;is querido dedicar a un sacerdote celoso, el padre Wladyslaw Bukowinski, que durante los duros a&ntilde;os del comunismo sigui&oacute; desempe&ntilde;ando en esa ciudad su ministerio. &quot;No hemos sido ordenados para escatimar esfuerzos -escrib&iacute;a en sus memorias-, sino para dar nuestra vida, si es necesario, por las ovejas de Cristo&quot;. Yo mismo tuve la suerte de conocerlo y de apreciar su fe profunda, su sabia palabra y su inquebrantable confianza en el poder de Dios. A &eacute;l y a todos los que han entregado su vida entre penurias y persecuciones deseo rendir hoy homenaje en nombre de toda la Iglesia.<\/p>\n<p> Estos obreros fieles del Evangelio os deben servir de ejemplo y de aliento tambi&eacute;n a vosotros, amad&iacute;simos consagrados y consagradas, llamados a ser <i>signo de gratuidad y amor al servicio del reino de Dios<\/i>. &quot;La vida de la Iglesia -afirm&eacute; en la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica postsinodal <i>Vita consecrata<\/i>&#8211; y la sociedad misma necesitan personas capaces de entregarse totalmente a Dios y a los dem&aacute;s por amor de Dios&quot; (n. 105). A vosotros se os pide que proporcion&eacute;is el <i>suplemento de alma<\/i> que tanto necesita el mundo.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Antes de ser heraldos, es preciso ser <i>testigos cre&iacute;bles del Evangelio<\/i>. Ahora que el clima pol&iacute;tico y social se ha librado del peso de la opresi&oacute;n totalitaria -y es &nbsp;de &nbsp;desear que nunca m&aacute;s el poder trate de limitar la libertad de los creyentes- sigue siendo muy necesario que todo disc&iacute;pulo de Cristo <i>sea luz del mundo y sal de la tierra<\/i> (cf. <i>Mt<\/i> 4, 13-14). Esa necesidad resulta mucho m&aacute;s urgente a&uacute;n a causa de la devastaci&oacute;n espiritual que dej&oacute; como herencia el ate&iacute;smo militante, y a causa de los peligros que entra&ntilde;an el hedonismo y el consumismo actuales.<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, a la <i>fuerza del testimonio<\/i> unid la <i>dulzura del di&aacute;logo<\/i>. Kazajst&aacute;n es tierra habitada por gente de or&iacute;genes diversos, perteneciente a varias religiones, heredera de ilustres culturas y de una rica historia. El sabio Abai Kunanbai, voz autorizada de la cultura kazaja, con magnanimidad afirmaba:&nbsp; &quot;Precisamente porque adoramos plenamente a Dios y creemos en &eacute;l, no tenemos derecho a decir que debemos obligar a los dem&aacute;s a creer y a adorarlo&quot; (<i>Dichos<\/i>, cap. 45).<\/p>\n<p> La Iglesia no quiere imponer su fe a los dem&aacute;s. Sin embargo, es evidente que esto no exime a los disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or de comunicar a los dem&aacute;s el <i>gran don<\/i> del que participan:&nbsp; <i>la vida en Cristo<\/i>. &quot;No debemos temer que pueda constituir una ofensa a la identidad del otro lo que, en cambio, es <i>anuncio gozoso de un don <\/i>para todos, y que se propone a todos con el mayor respeto a la libertad de cada uno:&nbsp; el don de la revelaci&oacute;n del Dios-Amor&quot; (<i>Novo millennio ineunte<\/i>, 56). Cuanto m&aacute;s se testimonia el amor de Dios, tanto m&aacute;s aumenta en el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p> 7.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos&nbsp;y hermanas, cuando vuestro esfuerzo apost&oacute;lico va acompa&ntilde;ado de l&aacute;grimas, cuando el camino se hace escarpado y arduo, pensad en el bien que el Se&ntilde;or est&aacute; realizando con vuestras manos, con vuestra palabra y con vuestro coraz&oacute;n. <i>&Eacute;l os ha puesto aqu&iacute; como don para el pr&oacute;jimo<\/i>. Estad siempre a la altura de esta misi&oacute;n.<\/p>\n<p> Y t&uacute;, Mar&iacute;a, Reina de la paz, sost&eacute;n a estos hijos tuyos. A ti se encomiendan hoy con renovada confianza. Virgen del Perpetuo Socorro, que desde esta catedral abrazas a toda la comunidad eclesial, ayuda a los creyentes a comprometerse con generosidad en el testimonio de su fe, para que el Evangelio de tu Hijo resuene en todos los rincones de estas amadas y vastas tierras. Am&eacute;n. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A KAZAJST&Aacute;N HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Misa para los sacerdotes, religiosos y seminaristas en la catedral de Astana&nbsp;Lunes 24 de septiembre de 2001 &nbsp; 1.&nbsp;El pueblo &quot;reconstruya el templo del Se&ntilde;or, Dios de Israel&quot; (Esd 1, 3). 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