{"id":40444,"date":"2016-10-05T23:45:10","date_gmt":"2016-10-06T04:45:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-kazajstan-santa-misa-en-la-plaza-de-la-madre-patria-astana-homilia-23-de-septiembre-de-2001\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:10","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:10","slug":"visita-pastoral-a-kazajstan-santa-misa-en-la-plaza-de-la-madre-patria-astana-homilia-23-de-septiembre-de-2001","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-kazajstan-santa-misa-en-la-plaza-de-la-madre-patria-astana-homilia-23-de-septiembre-de-2001\/","title":{"rendered":"Visita pastoral a Kazajst\u00e1n: Santa misa en la Plaza de la Madre Patria, Astana: Homil\u00eda (23 de septiembre de 2001)"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\" style=\"text-align:center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A KAZAJST&Aacute;N<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\" style=\"text-align:center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;Astana- Plaza de la Madre Patria<br \/>Domingo 23 de septiembre de 2001<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\" style=\"text-align:center\"><b><\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">1.&nbsp;&quot;Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes&uacute;s, que se entreg&oacute; en rescate por todos&quot; (<i>1 Tm <\/i>2, 5).<\/p>\n<p> En esta expresi&oacute;n del ap&oacute;stol san Pablo, tomada de la primera carta a Timoteo, est&aacute; contenida <i>la verdad central de la fe cristiana<\/i>. Me alegra poder anunci&aacute;rosla hoy a vosotros, amad&iacute;simos hermanos y hermanas de Kazajst&aacute;n. En efecto, estoy entre vosotros como ap&oacute;stol y testigo de Cristo; estoy entre vosotros como amigo de todo hombre de buena voluntad. A todos y cada uno vengo a ofrecer la paz y el amor de Dios Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p> Conozco vuestra historia. Conozco los sufrimientos que hab&eacute;is padecido muchos de vosotros, cuando el r&eacute;gimen totalitario anterior os arranc&oacute; de vuestra tierra de origen y os deport&oacute; en condiciones de grave malestar y privaci&oacute;n. Me alegra poder estar aqu&iacute; hoy entre vosotros para deciros que el coraz&oacute;n del Papa est&aacute; cerca de vosotros.<\/p>\n<p> Os abrazo con afecto a cada uno, queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio. En particular, saludo al obispo Tormasz Peta, administrador apost&oacute;lico de Astana, y le agradezco los sentimientos que ha expresado en nombre de todos. Saludo a los representantes de las dem&aacute;s Iglesias y comunidades eclesiales, as&iacute; como a los representantes de las diferentes religiones presentes en esta vasta regi&oacute;n euroasi&aacute;tica. Saludo al se&ntilde;or presidente de la Rep&uacute;blica, a las autoridades civiles y militares, y a todos los que han querido unirse a esta celebraci&oacute;n.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;Dios es uno&quot;. El Ap&oacute;stol afirma ante todo <i>la absoluta unicidad de Dios<\/i>. Los cristianos han heredado esta verdad de los hijos de Israel y la comparten con los fieles musulmanes:&nbsp; es la fe en el &uacute;nico Dios, &quot;Se&ntilde;or del cielo y de la tierra&quot; (<i>Lc<\/i> 10, 21), omnipotente y misericordioso.<\/p>\n<p> En el nombre de este &uacute;nico Dios, me dirijo al pueblo de Kazajst&aacute;n, que tiene antiguas y profundas tradiciones religiosas. Me dirijo tambi&eacute;n a cuantos no se adhieren a una fe religiosa y a los que buscan la verdad. Quisiera repetirles las c&eacute;lebres palabras de san Pablo, que tuve la alegr&iacute;a de volver a escuchar el pasado mes de mayo en el Are&oacute;pago de Atenas:&nbsp; &quot;Dios no se encuentra lejos de cada uno de nosotros, pues en &eacute;l vivimos, nos movemos y existimos&quot; (<i>Hch<\/i> 17, 27-28). Me viene a la mente lo que escribi&oacute; vuestro gran poeta Abai Kunanbai:&nbsp; &quot;&iquest;Se puede dudar de su existencia, si todo sobre la tierra es su testimonio?&quot; (<i>Poes&iacute;a <\/i>14).<\/p>\n<p> 3.&nbsp;&quot;Uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes&uacute;s&quot;. Despu&eacute;s de referirse al misterio de Dios, el Ap&oacute;stol dirige su mirada a <i>Cristo, &uacute;nico mediador de salvaci&oacute;n<\/i>. Una mediaci&oacute;n -subraya san Pablo en otra de sus cartas- que se realiza <i>en la pobreza<\/i>:&nbsp; &quot;Siendo rico, por vosotros se hizo pobre, a fin de que os enriquecierais con su pobreza&quot; (<i>2 Co<\/i> 8, 9, citado en el <i>Aleluya<\/i>).<\/p>\n<p> Jes&uacute;s &quot;no hizo alarde de su categor&iacute;a de Dios&quot; (<i>Flp<\/i> 2, 6); no quiso presentarse a nuestra humanidad, que es fr&aacute;gil e indigente, con su abrumadora superioridad. Si lo hubiera hecho, no habr&iacute;a obedecido a la l&oacute;gica de Dios, sino a la de los poderosos de este mundo, criticada sin ambages por los profetas de Israel, como Am&oacute;s, de cuyo libro est&aacute; tomada la primera lectura de hoy (cf.<i>&nbsp;Am<\/i> 8, 4-6).<\/p>\n<p> La vida de Jes&uacute;s fue coherente con el designio salv&iacute;fico del Padre, &quot;que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad&quot; (<i>1&nbsp;Tm<\/i> 2, 4). &Eacute;l testimoni&oacute; con fidelidad esta voluntad, ofreci&eacute;ndose &quot;en rescate por todos&quot; (<i>1 Tm<\/i> 2, 6). Al entregarse totalmente por amor, nos consigui&oacute; la amistad con Dios, perdida a causa del pecado. Tambi&eacute;n a nosotros nos recomienda esta &quot;l&oacute;gica del amor&quot;, pidi&eacute;ndonos que la apliquemos sobre todo mediante la generosidad hacia los necesitados. Es una l&oacute;gica que puede unir a cristianos y musulmanes, comprometi&eacute;ndolos a construir juntos la &quot;civilizaci&oacute;n del amor&quot;. Es una l&oacute;gica que supera cualquier astucia de este mundo y nos permite granjearnos amigos verdaderos, que nos acojan &quot;en las moradas eternas&quot; (cf. <i>Lc<\/i> 16, 9), en la &quot;patria&quot; del cielo.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos, <i>la patria de la humanidad es el reino de Dios<\/i>. Es muy elocuente para nosotros meditar en esta verdad precisamente aqu&iacute;, en la <i>plaza dedicada a la Madre Patria<\/i>, ante este monumento que la representa simb&oacute;licamente. Como ense&ntilde;a el concilio ecum&eacute;nico Vaticano II, existe una relaci&oacute;n entre la historia humana y el reino de Dios, entre las realizaciones parciales de la convivencia civil y la meta &uacute;ltima, a la que, por libre iniciativa de Dios, est&aacute; llamada la humanidad (cf. <i>Gaudium et spes, <\/i>33-39).<\/p>\n<p> El <i>d&eacute;cimo aniversario de la independencia<\/i> de Kazajst&aacute;n, que celebr&aacute;is este a&ntilde;o, nos lleva a reflexionar en esta perspectiva. &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre esta <i>patria terrena<\/i>, con sus valores y sus metas, y la <i>patria celestial<\/i>, en la que, superando toda injusticia y todo conflicto, est&aacute; llamada a entrar la familia humana entera? La respuesta del Concilio es iluminadora:&nbsp; &quot;Aunque hay que distinguir cuidadosamente el progreso terreno del crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en la medida en que puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa mucho al reino de Dios&quot; (<i>ib., <\/i>39).<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Los cristianos son, a la vez, <i>habitantes del mundo y ciudadanos del reino de los cielos<\/i>. Se comprometen sin reservas en la construcci&oacute;n de la sociedad terrena, pero permanecen orientados hacia los bienes eternos, siguiendo un modelo superior, trascendente, para realizarlo cada vez m&aacute;s y cada vez mejor en la vida diaria.<\/p>\n<p> El cristianismo no es alienaci&oacute;n del compromiso terreno. Si en algunas situaciones contingentes a veces da esta impresi&oacute;n, se debe a la incoherencia de muchos cristianos. En realidad, el cristianismo aut&eacute;nticamente vivido es como levadura para la sociedad:&nbsp; la hace crecer y madurar en el plano humano y la abre a la dimensi&oacute;n trascendente del reino de Cristo, realizaci&oacute;n plena de la humanidad nueva.<\/p>\n<p> Este dinamismo espiritual <i>encuentra su fuerza en la oraci&oacute;n<\/i>, como nos acaba de recordar la segunda lectura. Y es lo que, en esta celebraci&oacute;n, queremos hacer <i>orando por Kazajst&aacute;n<\/i> y por sus habitantes, a fin de que este gran pa&iacute;s, dentro de la variedad de sus componentes &eacute;tnicos, culturales y religiosos, progrese en la justicia, la solidaridad y la paz; para que progrese especialmente gracias a la colaboraci&oacute;n de cristianos y musulmanes, comprometidos cada d&iacute;a, juntos, en la humilde b&uacute;squeda de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;La oraci&oacute;n siempre debe ir <i>acompa&ntilde;ada por obras coherentes<\/i>. La Iglesia, fiel al ejemplo de Cristo, no separa nunca la evangelizaci&oacute;n de la promoci&oacute;n humana, y exhorta a sus fieles a ser en todo ambiente <i>promotores<\/i> <i>de renovaci&oacute;n y de progreso social<\/i>.<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, ojal&aacute; que la &quot;madre patria&quot; de Kazajst&aacute;n encuentre en vosotros hijos devotos y sol&iacute;citos, fieles al patrimonio espiritual y cultural heredado de vuestros padres, y capaces de adaptarlo a las nuevas exigencias.<\/p>\n<p> De acuerdo con el modelo evang&eacute;lico, distingu&iacute;os por la <i>humildad y la coherencia<\/i>, haciendo fructificar vuestros talentos al servicio del bien com&uacute;n y privilegiando a las personas m&aacute;s d&eacute;biles y desvalidas. El respeto a los derechos de cada uno, aunque tengan convicciones personales diferentes, es el presupuesto de toda convivencia aut&eacute;nticamente humana.<\/p>\n<p> Vivid un profundo y efectivo <i>esp&iacute;ritu de comuni&oacute;n entre vosotros y con todos<\/i>, inspir&aacute;ndoos en lo que los Hechos de los Ap&oacute;stoles atestiguan de la primera comunidad de los creyentes (cf. <i>Hch<\/i> 2, 44-45; 4, 32). <i>Testimoniad en el amor fraterno<\/i> y en el servicio a los pobres, a los enfermos y a los excluidos, la <i>caridad<\/i>, que aliment&aacute;is en la mesa eucar&iacute;stica. Sed art&iacute;fices de encuentro, reconciliaci&oacute;n y paz entre personas y grupos diferentes, cultivando el aut&eacute;ntico di&aacute;logo, para que prevalezca siempre la verdad.<\/p>\n<p> 7.<i>&nbsp;Amad la familia<\/i>. Defended y promoved esta c&eacute;lula fundamental del organismo social; cuidad de este primordial santuario de la vida. Acompa&ntilde;ad con esmero <i>el camino de los novios y de los matrimonios j&oacute;venes<\/i>, para que sean ante sus hijos y ante toda la comunidad signo elocuente del amor de Dios.<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos, con alegr&iacute;a y emoci&oacute;n deseo dirigiros a vosotros, aqu&iacute; presentes, y a todos los creyentes que est&aacute;n unidos a nosotros la exhortaci&oacute;n que en muchas ocasiones estoy repitiendo en este inicio de milenio:&nbsp; <i>Duc in altum!<br \/><\/i><br \/> Te abrazo con afecto, pueblo de Kazajst&aacute;n, y te deseo que realices plenamente todo proyecto de amor y de salvaci&oacute;n. Dios no te abandonar&aacute;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A KAZAJST&Aacute;N HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II &nbsp;Astana- Plaza de la Madre PatriaDomingo 23 de septiembre de 2001 1.&nbsp;&quot;Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes&uacute;s, que se entreg&oacute; en rescate por todos&quot; (1 Tm 2, 5). 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