{"id":40447,"date":"2016-10-05T23:45:12","date_gmt":"2016-10-06T04:45:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-septiembre-de-2001-visita-pastoral-a-la-diocesis-de-frosinone-italia-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:12","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:12","slug":"16-de-septiembre-de-2001-visita-pastoral-a-la-diocesis-de-frosinone-italia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-septiembre-de-2001-visita-pastoral-a-la-diocesis-de-frosinone-italia-2\/","title":{"rendered":"16 de septiembre de 2001: Visita pastoral a la di\u00f3cesis de Frosinone (Italia)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA PRESIDIDA POR EL ROMANO PONT&Iacute;FICE EN FROSINONE (ITALIA)&nbsp;<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Domingo 16 de septiembre de 2001<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;Danos, Padre, la alegr&iacute;a del perd&oacute;n&quot; (cf. <i>Salmo responsorial<\/i>).<\/p>\n<p> <i>La alegr&iacute;a del perd&oacute;n<\/i>:&nbsp; esta es la &quot;buena nueva&quot; que hoy la liturgia hace resonar con vigor entre nosotros. <i>El perd&oacute;n es alegr&iacute;a de Dios, antes que alegr&iacute;a del hombre<\/i>. Dios se alegra al acoger al pecador arrepentido; m&aacute;s a&uacute;n, &eacute;l mismo, que es Padre de infinita misericordia, <i>&quot;dives in misericordia&quot;<\/i>, suscita en el coraz&oacute;n humano la esperanza del perd&oacute;n y la alegr&iacute;a de la reconciliaci&oacute;n.<\/p>\n<p> Con este anuncio de consolaci&oacute;n y paz vengo a vosotros, amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la querida Iglesia de Frosinone-Veroli-Ferentino, para devolveros la visita que, el 2 de diciembre del a&ntilde;o pasado, me hicisteis en la plaza de San Pedro, con ocasi&oacute;n de vuestra peregrinaci&oacute;n jubilar. Doy gracias a la Providencia divina que me ha guiado hasta vosotros.<\/p>\n<p> Agradezco a vuestro obispo, el querido monse&ntilde;or Salvatore Boccaccio, los fervientes sentimientos que me ha manifestado en nombre de todos. Que el Se&ntilde;or conceda frutos abundantes a su celo pastoral. Me alegra saludar tambi&eacute;n al obispo em&eacute;rito, monse&ntilde;or Angelo Cella, a los cardenales y obispos presentes, as&iacute; como a los sacerdotes concelebrantes, a la vez que aseguro una oraci&oacute;n especial por los m&aacute;s ancianos o enfermos, que se unen espiritualmente a nosotros. Saludo a los representantes del Gobierno italiano y a las autoridades regionales, provinciales y municipales, con especial gratitud al alcalde y a la administraci&oacute;n de Frosinone. A cada uno de vosotros, hermanos y hermanas reunidos aqu&iacute;, dirijo mi cordial saludo y mi agradecimiento sincero por la cordial acogida.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;Dios es m&aacute;s grande que nuestro coraz&oacute;n&quot;. As&iacute; hemos cantado en el Aleluya. En la primera lectura Mois&eacute;s demuestra <i>conocer el coraz&oacute;n de Dios<\/i>, invocando su perd&oacute;n para el pueblo infiel (cf. <i>Ex<\/i> 32, 11-13), pero es la p&aacute;gina evang&eacute;lica de hoy la que nos introduce plenamente en el misterio de la misericordia de Dios:&nbsp; Jes&uacute;s nos revela a todos el rostro de Dios, haci&eacute;ndonos penetrar en su <i>coraz&oacute;n de Padre<\/i>, dispuesto a alegrarse por la vuelta del hijo perdido.<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n es testigo privilegiado de la misericordia divina el ap&oacute;stol san Pablo, que, como hemos proclamado en la segunda lectura, al escribir a su fiel colaborador Timoteo, aduce su propia conversi&oacute;n como prueba de que Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores (cf. <i>1 Tm<\/i> 1, 15-16).<\/p>\n<p> Esta es la verdad que la Iglesia no se cansa de proclamar:&nbsp; <i>Dios nos ama con un amor infinito<\/i>. Dio a la humanidad a su Hijo unig&eacute;nito, muerto en la cruz para el perd&oacute;n de nuestros pecados. As&iacute;, creer en Jes&uacute;s significa reconocer en &eacute;l al Salvador, a quien podemos decir desde lo m&aacute;s profundo de nuestro coraz&oacute;n:&nbsp; &quot;T&uacute; eres <i>mi<\/i> esperanza&quot; y, juntamente con todos nuestros hermanos, &quot;t&uacute; eres <i>nuestra<\/i> esperanza&quot;.<\/p>\n<p> 3.<i>&nbsp;Jes&uacute;s, nuestra esperanza<\/i>. Queridos hermanos, s&eacute; que esta expresi&oacute;n ya os resulta familiar. En efecto, es el tema del proyecto pastoral que vuestra di&oacute;cesis ha elaborado para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Ojal&aacute; que mi visita contribuya a imprimir a&uacute;n m&aacute;s esta certeza en vuestro coraz&oacute;n. El compromiso, las iniciativas, el trabajo de cada uno y de todas las comunidades deben convertirse en testimonio evang&eacute;lico, arraigado en la <i>experiencia gozosa del amor y del perd&oacute;n de Dios<\/i>.<\/p>\n<p> &iexcl;El perd&oacute;n de Dios! Que este anuncio de felicidad, que el mundo necesita hoy particularmente, est&eacute; de modo especial en el centro de vuestra vida, queridos <i>sacerdotes<\/i>, llamados a ser ministros de la misericordia divina, que se manifiesta en su grado supremo en el perd&oacute;n de los pecados. Precisamente al sacramento de la reconciliaci&oacute;n quise dedicar la Carta a los sacerdotes del pasado Jueves santo. Y por eso, queridos hermanos en el sacerdocio, hoy vuelvo a entregaros idealmente este mensaje, invocando para cada uno de vosotros y para todo el presbiterio la sobreabundancia de gracia de la que nos ha hablado el ap&oacute;stol san Pablo (cf. <i>1 Tm<\/i> 1, 14).<\/p>\n<p> Y vosotros, <i>religiosos<\/i> y <i>religiosas<\/i>, irradiad con vuestro ejemplo la alegr&iacute;a de quien ha experimentado el misterio del amor de Dios, expresado muy bien en el Aleluya:&nbsp; &quot;Hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos cre&iacute;do en &eacute;l&quot; (<i>1 Jn<\/i> 4, 16).<\/p>\n<p> 4.&nbsp;En nuestro tiempo, es urgente proclamar a Cristo, Redentor del hombre, para que su amor sea conocido por todos y se difunda por doquier. El gran jubileo del a&ntilde;o&nbsp;2000 fue un veh&iacute;culo providencial de este anuncio. Pero es preciso seguir recorriendo este camino. Por eso, en la clausura del A&ntilde;o santo, volv&iacute; a dirigir a la Iglesia y al mundo la invitaci&oacute;n que Cristo hizo a Pedro:&nbsp; <i>&quot;Duc in altum<\/i>, Rema mar adentro&quot; (<i>Lc<\/i> 5, 4).<\/p>\n<p> A ti, querida di&oacute;cesis de Frosinone-Veroli-Ferentino, te renuevo esta invitaci&oacute;n, para que te impulse a una <i>valiente renovaci&oacute;n espiritual<\/i>, traducida en una concreta programaci&oacute;n pastoral. Construye tu presente y tu futuro teniendo fija tu mirada en Jes&uacute;s. <i>&Eacute;l es todo<\/i>:&nbsp; todo para la Iglesia, todo para la salvaci&oacute;n del hombre. A partir del jubileo, la Iglesia universal busca el rostro de Cristo. Ahora debe percibir cada vez m&aacute;s esta exigencia, el deseo de contemplar la luz que irradia ese Rostro, para reflejarla en su camino diario:&nbsp; Jes&uacute;s-Hijo de Dios; Jes&uacute;s-Eucarist&iacute;a; Jes&uacute;s-caridad. &iexcl;Jes&uacute;s, nuestra esperanza! Jes&uacute;s, todo para nosotros.<\/p>\n<p> Ojal&aacute; que se multipliquen en las comunidades parroquiales <i>los momentos fuertes de estudio y reflexi&oacute;n sobre la palabra de Dios<\/i>. Meditar, profundizar y amar la sagrada Escritura quiere decir ponerse a la escucha humilde y atenta del Se&ntilde;or, para que la comunidad crezca en torno a la mesa de esta Palabra:&nbsp; ella ilumina las orientaciones y las opciones, muestra los objetivos que hay que alcanzar, pero, ante todo, hace arder la fe en los corazones, alimenta la esperanza, y da vigor al deseo de anunciar a todos la buena nueva. Esta es la <i>nueva evangelizaci&oacute;n<\/i>, para la cual vuestra comunidad diocesana ha instituido un &quot;Centro pastoral&quot; espec&iacute;fico.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, que la Eucarist&iacute;a sea el centro y la gu&iacute;a de vuestro itinerario espiritual y apost&oacute;lico. En efecto, la vida sacramental es fuente de gracia y salvaci&oacute;n para la Iglesia. <i>Todo parte de Cristo-Eucarist&iacute;a<\/i> y todo vuelve a Cristo vivo, coraz&oacute;n del mundo, coraz&oacute;n de la comunidad diocesana y parroquial. Si, como os deseo, logr&aacute;is poner a Cristo en el centro de vuestra vida, descubrir&eacute;is que no s&oacute;lo os pide a cada uno acogerlo personalmente, sino tambi&eacute;n ofrecerlo, darlo, transmitirlo, comunicarlo a los dem&aacute;s. As&iacute;, en su nombre os convertir&eacute;is en &quot;buenos samaritanos&quot; para las personas necesitadas, para los pobres, para los &uacute;ltimos y para tantos inmigrantes que han venido a esta regi&oacute;n desde pa&iacute;ses lejanos. Experimentar&eacute;is que toda la actividad pastoral de los centros diocesanos &quot;para el culto y la santificaci&oacute;n&quot; y &quot;para el servicio y el testimonio de la caridad&quot; brota de la fuente sobreabundante de santidad que es el misterio eucar&iacute;stico, y a todos llama a tender a la santidad.<\/p>\n<p> Tras la huellas de <i>los santos y santas de esta tierra de Ciociaria<\/i>, tambi&eacute;n vosotros tened como objetivo fundamental llegar a ser santos, como es santo el Padre celestial, como es santo el Hijo Jesucristo y como es santo el Esp&iacute;ritu Santo que habita en nuestro coraz&oacute;n. Y se llega a ser santo con la oraci&oacute;n, con la participaci&oacute;n en la Eucarist&iacute;a, con las obras de caridad y con el testimonio de una vida humilde y generosa en el bien.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Quiero dirigir ahora mi palabra en particular a los <i>padres<\/i>. Queridas madres y queridos padres, con vuestra entrega mostrad a vuestros hijos que Dios es bueno y grande en el amor. Indicadles con una vida honrada y laboriosa que la santidad es el camino &quot;normal&quot; de los cristianos.<\/p>\n<p> El domingo 21 de octubre tendr&eacute; la alegr&iacute;a de elevar al honor de los altares a una pareja de esposos romanos:&nbsp; los c&oacute;nyuges Luigi y Mar&iacute;a Beltrame Quattrocchi. Esta beatificaci&oacute;n se celebrar&aacute; en el &aacute;mbito del Encuentro nacional de las familias organizado por la Conferencia episcopal italiana, que tendr&aacute; lugar en Roma, en la plaza de San Pedro, el s&aacute;bado 20 de octubre por la tarde y el domingo 21. A estas dos citas de gran significado, en las que quiero participar personalmente, invito a los obispos, a los sacerdotes y a todas las familias italianas, de modo especial a las de la regi&oacute;n del Lacio, donde vivieron los dos nuevos beatos. Ser&aacute; una ocasi&oacute;n para reflexionar en la <i>vocaci&oacute;n de las familias cristianas a la santidad<\/i> y, al mismo tiempo, para tomar mayor conciencia de la funci&oacute;n social de la familia y pedir a las instituciones que la defiendan y la promuevan con leyes y normas adecuadas.<\/p>\n<p> Di&oacute;cesis de Frosinone-Veroli-Ferentino, &iexcl;s&eacute; una familia de santos! En esta amada tierra de Ciociaria, patria de ilustres personajes y generosos servidores del Evangelio, s&eacute; &quot;sal de la tierra&quot; y &quot;luz del mundo&quot; (<i>Mt<\/i> 5, 13-14).<\/p>\n<p> Que Mar&iacute;a, Madre de la Iglesia, te acompa&ntilde;e con su intercesi&oacute;n para que, as&iacute; como has orado intensamente preparando mi visita pastoral, as&iacute; tambi&eacute;n sigas siendo una comunidad viva, firme en la fe, unida en la esperanza y perseverante en la caridad. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA PRESIDIDA POR EL ROMANO PONT&Iacute;FICE EN FROSINONE (ITALIA)&nbsp; HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Domingo 16 de septiembre de 2001 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Danos, Padre, la alegr&iacute;a del perd&oacute;n&quot; (cf. Salmo responsorial). La alegr&iacute;a del perd&oacute;n:&nbsp; esta es la &quot;buena nueva&quot; que hoy la liturgia hace resonar con vigor entre nosotros. El perd&oacute;n es alegr&iacute;a de Dios, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-septiembre-de-2001-visita-pastoral-a-la-diocesis-de-frosinone-italia-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab16 de septiembre de 2001: Visita pastoral a la di\u00f3cesis de Frosinone (Italia)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40447","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40447","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40447"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40447\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40447"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40447"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40447"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}