{"id":40452,"date":"2016-10-05T23:45:21","date_gmt":"2016-10-06T04:45:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-ucrania-santa-misa-en-rito-latino-con-beatificacion-hipodromo-lviv26-de-junio-de-2001\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:21","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:21","slug":"visita-pastoral-a-ucrania-santa-misa-en-rito-latino-con-beatificacion-hipodromo-lviv26-de-junio-de-2001","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/visita-pastoral-a-ucrania-santa-misa-en-rito-latino-con-beatificacion-hipodromo-lviv26-de-junio-de-2001\/","title":{"rendered":"Visita Pastoral a Ucrania: Santa Misa en rito latino con beatificaci\u00f3n &#8211; Hip\u00f3dromo, Lviv(26 de junio de 2001)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN RITO LATINO Y BEATIFICACI&Oacute;N<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Martes 26 de junio de 2001 <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"><b><\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Haced lo que &eacute;l os diga&quot;<\/i> (<i>Jn<\/i>&nbsp;2,&nbsp;5).<\/p>\n<p> El pasaje del Evangelio que hemos proclamado presenta la primera intervenci&oacute;n de Mar&iacute;a en la vida p&uacute;blica de Jes&uacute;s y pone de relieve <i>su cooperaci&oacute;n en la misi&oacute;n del Hijo<\/i>. En Can&aacute;, durante un banquete nupcial en el que participan Mar&iacute;a, Jes&uacute;s y sus disc&iacute;pulos, se acaba el vino. Mar&iacute;a, manifestando su fe en el Hijo y ayudando a los j&oacute;venes esposos que se encuentran en un apuro, pide al Salvador que provea realizando el primer milagro.<\/p>\n<p> &quot;&iquest;Qu&eacute; nos va a ti y a m&iacute;, mujer? Todav&iacute;a no ha llegado mi hora&quot; (<i>Jn<\/i> 2, 4), le responde Jes&uacute;s. Ante estas palabras, Mar&iacute;a no se desanima y, dirigi&eacute;ndose a los sirvientes, dice:&nbsp; &quot;Haced lo que &eacute;l os diga&quot; (<i>Jn<\/i> 2, 5). Renueva su confianza en el Hijo y su intercesi&oacute;n se ve premiada con el milagro.<br \/> El episodio evang&eacute;lico nos invita hoy a contemplar a Mar&iacute;a como &quot;Auxilio de los cristianos&quot; en todas las necesidades. Ser&iacute;a instructivo considerar las vicisitudes del pueblo fiel para reconocer en ellas <i>los signos de la protecci&oacute;n materna de Mar&iacute;a<\/i>, siempre sol&iacute;cita del bien de sus hijos.<br \/>Podr&iacute;amos recoger numerosos testimonios de las intervenciones de Mar&iacute;a para ayudar a las personas y a las comunidades. Pero los testimonios m&aacute;s hermosos precisamente los podemos encontrar <i>en la vida de vuestros santos<br \/><\/i><br \/> Hoy fijamos nuestra mirada en <i>dos hijos de esta tierra<\/i>, a los que la devoci&oacute;n a la sant&iacute;sima Virgen impuls&oacute; a seguir un camino de perfecci&oacute;n, reconocido ahora solemnemente. Son el arzobispo Jos&eacute; Bilczewski y el sacerdote Segismundo Gorazdowski. Ambos tuvieron un profundo amor a la Madre del Se&ntilde;or. Su vida y su servicio pastoral fueron una respuesta continua a su invitaci&oacute;n:&nbsp; &quot;Haced lo que &eacute;l os diga&quot;. Con una obediencia heroica a las ense&ntilde;anzas del Se&ntilde;or, recorrieron el camino estrecho de la santidad. Ambos vivieron aqu&iacute;, en Lvov, casi durante los mismos a&ntilde;os. Hoy son inscritos juntos en el cat&aacute;logo de los beatos.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Al recordarlos, me complace saludar a todos los aqu&iacute; presentes. Saludo, de modo especial, a los se&ntilde;ores cardenales Marian Jaworski y Lubomyr Husar, a los obispos de la Conferencia episcopal ucraniana y a los del S&iacute;nodo de los obispos de la Iglesia greco-cat&oacute;lica ucraniana. Os saludo tambi&eacute;n a vosotros, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, y a cuantos est&aacute;is activamente comprometidos en las diferentes actividades pastorales. Dirijo un saludo afectuoso a los j&oacute;venes, a las familias, a los enfermos y a toda la comunidad reunida idealmente aqu&iacute; para acoger el mensaje espiritual de los nuevos beatos.<\/p>\n<p> Me alegra que la archidi&oacute;cesis de Lvov cuente con un segundo arzobispo beato. Despu&eacute;s de Jacob Strzemie, que gui&oacute; a este pueblo durante los a&ntilde;os 1391-1409 y fue beatificado en 1790, hoy es elevado a la gloria de los altares otro pastor de esta archidi&oacute;cesis, <i>Jos&eacute; Bilczewksi<\/i>. &iquest;No es un testimonio de la continuidad de la fe de este pueblo y de la bendici&oacute;n de Dios, que le env&iacute;a pastores dignos de su vocaci&oacute;n? No podemos por menos de dar gracias a Dios por este don concedido a la Iglesia de Lvov.<\/p>\n<p> El arzobispo <i>Jos&eacute; Bilczewksi<\/i> nos invita a vivir con generosidad <i>el amor a Dios y al pr&oacute;jimo<\/i>. Esta fue la regla suprema de su vida. Ya desde los primeros a&ntilde;os de sacerdocio cultiv&oacute; una ardiente pasi&oacute;n por la verdad revelada, que lo llev&oacute; a hacer de la investigaci&oacute;n teol&oacute;gica un camino original para traducir en comportamientos concretos el mandamiento del amor a Dios. Tanto en su vida sacerdotal como en los diversos e importantes cargos que desempe&ntilde;&oacute; en la universidad &quot;Juan Casimiro&quot; de Lvov, supo testimoniar siempre, adem&aacute;s de su amor a Dios, un gran amor al pr&oacute;jimo. Prest&oacute; atenci&oacute;n particular a los pobres y mantuvo relaciones respetuosas y cordiales con sus compa&ntilde;eros y con sus estudiantes, que le correspondieron siempre con gran estima y afecto.<\/p>\n<p> Su nombramiento como arzobispo le brind&oacute; la ocasi&oacute;n para ensanchar inmensamente los confines de su caridad. En el per&iacute;odo particularmente dif&iacute;cil de la primera guerra mundial, el nuevo beato se present&oacute; como <i>el icono vivo del buen Pastor<\/i>, dispuesto a animar y sostener a sus fieles con palabras inspiradas y llenas de benevolencia. Socorri&oacute; a las personas necesitadas, por las que sinti&oacute; una predilecci&oacute;n tan grande, que quiso permanecer con ellas incluso despu&eacute;s de su muerte, pidiendo que <i>lo enterraran en el cementerio de Janow<\/i>, en Lvov, que acog&iacute;a los restos mortales de los desheredados. Siervo bueno y fiel del Se&ntilde;or, animado por una profunda espiritualidad y una incesante caridad, fue amado y estimado por todos sus conciudadanos, sin distinci&oacute;n de confesi&oacute;n, rito o nacionalidad.<\/p>\n<p> Hoy su testimonio brilla ante nosotros como aliento y est&iacute;mulo, para que tambi&eacute;n nuestra acci&oacute;n apost&oacute;lica, alimentada por una profunda oraci&oacute;n y una tierna devoci&oacute;n a la Virgen, est&eacute; totalmente consagrada a la gloria de Dios y al servicio de la santa Madre Iglesia, para el bien de las almas.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Asimismo, esta beatificaci&oacute;n constituye para m&iacute; un motivo particular de alegr&iacute;a. El beato Jos&eacute; Bilczewski se sit&uacute;a en la l&iacute;nea de mi sucesi&oacute;n apost&oacute;lica. En efecto, &eacute;l consagr&oacute; al arzobispo Boleslao Twardowski, el cual, a su vez, orden&oacute; obispo a monse&ntilde;or Eugenio Baziak, de cuyas manos recib&iacute; la ordenaci&oacute;n episcopal. Hoy, pues, tambi&eacute;n yo recibo a un nuevo y particular patrono. Doy gracias a Dios por este admirable don.<\/p>\n<p> Hay otro detalle que no podemos pasar por alto en esta ocasi&oacute;n. El beato arzobispo Bilczewski fue consagrado por el cardenal Juan Puzyna, obispo de Cracovia. Le acompa&ntilde;aron en la ordenaci&oacute;n el beato Jos&eacute; Sebasti&aacute;n Pelczar, obispo de Przemysl, y el siervo de Dios Andr&eacute;s Septyckyj, arzobispo greco-cat&oacute;lico. &iquest;No fue un acontecimiento extraordinario? En aquella circunstancia el Esp&iacute;ritu hizo que se reunieran tres grandes pastores, dos de los cuales son proclamados beatos, y el tercero, si Dios quiere, lo ser&aacute; tambi&eacute;n. En verdad esta tierra merec&iacute;a verlos juntos en el acto solemne de la creaci&oacute;n de un sucesor de los Ap&oacute;stoles. Merec&iacute;a verlos unidos. Su uni&oacute;n sigue siendo un signo y una llamada para los fieles de sus respectivas comunidades, pues su ejemplo los impulsa a construir la comuni&oacute;n amenazada por el recuerdo de los acontecimientos hist&oacute;ricos y por los prejuicios surgidos del nacionalismo.<\/p>\n<p> Hoy, a la vez que alabamos a Dios por la inquebrantable fidelidad de estos siervos suyos al Evangelio, sentimos el &iacute;ntimo impulso a reconocer las infidelidades evang&eacute;licas en que han incurrido muchos cristianos tanto de origen polaco como ucraniano, residentes en estos lugares. Es tiempo de tomar distancia del pasado doloroso. Los cristianos de las dos naciones deben caminar juntos en nombre del &uacute;nico Cristo, hacia el &uacute;nico Padre, guiados por el mismo Esp&iacute;ritu Santo, fuente y principio de unidad. Quiera Dios que el perd&oacute;n ofrecido y recibido se difunda como b&aacute;lsamo ben&eacute;fico en el coraz&oacute;n de cada uno. Que la purificaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica impulse a todos a hacer que prevalezca lo que une sobre lo que separa, para construir juntos un futuro de respeto rec&iacute;proco, de colaboraci&oacute;n fraterna y de aut&eacute;ntica solidaridad. Hoy el arzobispo Jos&eacute; Bilczewski y sus compa&ntilde;eros Pelczar y Septyckyj os exhortan:&nbsp; &iexcl;estad unidos!<\/p>\n<p> Est&aacute;n aqu&iacute; presentes los fieles de Wilamowice, el pueblo donde naci&oacute; y de donde proced&iacute;a el arzobispo Bilczewski. Env&iacute;o mi saludo a los habitantes de esa regi&oacute;n y a los fieles de la parroquia con ocasi&oacute;n de la fiesta de hoy.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Durante los a&ntilde;os del episcopado de monse&ntilde;or Bilczewski, tambi&eacute;n vivi&oacute; en Lvov la &uacute;ltima parte de su existencia terrena don <i>Segismundo Gorazdowski<\/i>, aut&eacute;ntica perla del clero latino de esta archidi&oacute;cesis. Su extraordinaria caridad lo llev&oacute; a <i>dedicarse sin cesar a los pobres<\/i>, a pesar de sus precarias condiciones de salud. La figura del joven sacerdote que, olvid&aacute;ndose del grave peligro de contagio, visitaba a los enfermos de Wojnilow y amortajaba los cuerpos de los muertos de c&oacute;lera, qued&oacute; grabada en la memoria de sus contempor&aacute;neos como testimonio vivo del amor misericordioso del Salvador.<\/p>\n<p> Tuvo <i>un celo ardiente por el Evangelio<\/i>, que lo llev&oacute; a trabajar en las escuelas, en el campo editorial y en diversas iniciativas catequ&iacute;sticas, sobre todo en favor de los j&oacute;venes. Adem&aacute;s, su acci&oacute;n apost&oacute;lica era confirmada por <i>un compromiso de caridad incesante. <\/i>Los fieles de Lvov lo recuerdan como el &quot;padre de los pobres&quot; y el &quot;sacerdote de los desheredados&quot;. Su creatividad y su entrega en este &aacute;mbito casi no tuvieron confines. Como secretario del &quot;Instituto de los pobres cristianos&quot; estuvo presente dondequiera que se elevaba el grito angustiado de la gente, al que trat&oacute; de responder, precisamente aqu&iacute; en Lvov, con numerosas instituciones caritativas.<\/p>\n<p> Reconocido en el momento de su muerte como &quot;un verdadero religioso, aunque sin votos especiales&quot;, por su plena fidelidad a Cristo pobre, casto y obediente, sigue siendo para todos <i>un testigo privilegiado de la misericordia divina<\/i>. En particular, es testigo para vosotras, queridas Religiosas de San Jos&eacute;, que trat&aacute;is de imitarlo fielmente difundiendo el amor a Cristo y a los hermanos mediante obras educativas y asistenciales. Del beato Segismundo Gorazdowski hab&eacute;is aprendido a fundar la actividad apost&oacute;lica en una intensa vida de oraci&oacute;n. Espero que, como &eacute;l, concili&eacute;is la acci&oacute;n con la contemplaci&oacute;n, alimentando vuestra piedad con una ardiente devoci&oacute;n a la pasi&oacute;n de Cristo, un amor tierno a la Virgen Inmaculada y una veneraci&oacute;n muy especial a san Jos&eacute;, cuya fe, humildad, prudencia y valent&iacute;a don Segismundo trataba de imitar.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Ojal&aacute; que el ejemplo de los beatos Jos&eacute; Bilczewski y Segismundo Gorazdowski sea motivo de est&iacute;mulo para vosotros, queridos <i>sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, catequistas <\/i>y <i>estudiantes de teolog&iacute;a<\/i>. En este momento pienso en vosotros de manera muy especial y os invito a aprender la lecci&oacute;n espiritual y apost&oacute;lica de estos dos beatos pastores de la Iglesia. &iexcl;Imitadlos!<br \/>Vosotros, que de diferentes modos prest&aacute;is un servicio especial al Evangelio, deb&eacute;is hacer como ellos todo lo posible para que, con vuestro testimonio, cada hombre, independientemente de su edad, su origen, su formaci&oacute;n y su situaci&oacute;n social, se sienta amado por Dios en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de su coraz&oacute;n. Esta es vuestra misi&oacute;n.<\/p>\n<p> Que vuestro compromiso prioritario sea amar a todos y estar a disposici&oacute;n de todos, sin faltar jam&aacute;s a vuestra fidelidad a Cristo y a la Iglesia. Ciertamente, este es un camino lleno de dificultades e incomprensiones, que a veces puede implicar incluso la persecuci&oacute;n.<\/p>\n<p> Los ancianos son muy conscientes de esto. Entre vosotros se encuentran numerosas personas que, en la segunda mitad del siglo pasado, sufrieron mucho a causa de su adhesi&oacute;n a Cristo y la Iglesia. Quiero rendir homenaje a todos vosotros, queridos sacerdotes, religiosos y religiosas que hab&eacute;is permanecido fieles a este pueblo de Dios. Y a vosotros, que ahora secund&aacute;is a estos generosos obreros del Evangelio, procurando proseguir su misi&oacute;n, os digo:&nbsp; &iexcl;no teng&aacute;is miedo! Cristo no promete una vida f&aacute;cil, pero asegura siempre su ayuda.<\/p>\n<p> 6.<i>&nbsp;Duc in altum!<\/i> &iexcl;Rema mar adentro, Iglesia de Lvov de los latinos! El Se&ntilde;or est&aacute; contigo. No temas frente a las dificultades que tambi&eacute;n hoy insidian tu camino. Con Cristo saldr&aacute;s victoriosa. Elige con valent&iacute;a la santidad:&nbsp; es la premisa segura de la paz verdadera y del progreso duradero.<\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, os encomiendo a la protecci&oacute;n de Mar&iacute;a, ben&eacute;vola Madre de Dios, a la que desde hace siglos vener&aacute;is en la imagen que tendr&eacute; la alegr&iacute;a de coronar hoy. Me alegra poder arrodillarme tambi&eacute;n yo ante esta imagen que recuerda los votos del rey Juan Casimiro. La &quot;Graciosa Estrella de Lvov&quot; os sostenga y os alcance la plenitud de las gracias.<br \/> Iglesia de Lvov de los latinos, que intercedan por ti todos los santos y santas que han enriquecido tu historia. Te protejan de modo especial los beatos arzobispos Jacob Strzemie y Jos&eacute; Bilczewski, con el padre Segismundo Gorazdowski. Avanza confiada en el nombre de Cristo, Redentor del hombre. Am&eacute;n. <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN RITO LATINO Y BEATIFICACI&Oacute;N HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Martes 26 de junio de 2001 1.&nbsp;&quot;Haced lo que &eacute;l os diga&quot; (Jn&nbsp;2,&nbsp;5). 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