{"id":40458,"date":"2016-10-05T23:45:29","date_gmt":"2016-10-06T04:45:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-mayo-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-angela-merici\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:29","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:29","slug":"27-de-mayo-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-angela-merici","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-mayo-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-angela-merici\/","title":{"rendered":"27 de mayo de 2001, Visita pastoral a la parroquia romana de Santa \u00c1ngela Merici"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SANTA &Aacute;NGELA <\/font>MERICI<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE<\/font><\/b><\/p>\n<p>Domingo 27 de mayo de 2001<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"><span style=\"font-size:12.0pt;font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-fareast-font-family:\n&quot;Times New Roman&quot;;mso-bidi-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-ansi-language:\nEN-US;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA\">1.&nbsp;&quot;Dios asciende entre aclamaciones&quot; (<i>Ant&iacute;fona del Salmo responsorial<\/i>). Estas palabras de la liturgia de hoy nos introducen en la solemnidad de la Ascensi&oacute;n del Se&ntilde;or. Revivimos el momento en que Cristo, cumplida su misi&oacute;n terrena, vuelve al Padre. Esta fiesta constituye el coronamiento de la glorificaci&oacute;n de Cristo, realizada en la Pascua. Representa tambi&eacute;n la preparaci&oacute;n inmediata para el don del Esp&iacute;ritu Santo, que suceder&aacute; en Pentecost&eacute;s. Por tanto, no hay que considerar la Ascensi&oacute;n del Se&ntilde;or como un episodio aislado, sino como parte integrante del &uacute;nico misterio pascual.<\/p>\n<p> En realidad, Jes&uacute;s resucitado no deja definitivamente a sus disc&iacute;pulos; m&aacute;s bien, empieza un nuevo tipo de relaci&oacute;n con ellos. Aunque desde el punto de vista f&iacute;sico y terreno ya no est&aacute; presente como antes, en realidad su presencia invisible se intensifica, alcanzando una profundidad y una extensi&oacute;n absolutamente nuevas. Gracias a la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo prometido, Jes&uacute;s estar&aacute; presente donde ense&ntilde;&oacute; a los disc&iacute;pulos a reconocerlo:&nbsp; en la palabra del Evangelio, en los sacramentos y en la Iglesia, comunidad de cuantos creer&aacute;n en &eacute;l, llamada a cumplir una incesante misi&oacute;n evangelizadora a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de Santa &Aacute;ngela Merici<i>, <\/i>me alegra celebrar juntamente con vosotros esta solemnidad de la Ascensi&oacute;n. Os saludo a todos con afecto. Saludo, ante todo, al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector, a vuestro querido p&aacute;rroco, don Guido Peressini, y a los sacerdotes que colaboran con &eacute;l. Doy las gracias de modo particular a quienes, al comienzo de la celebraci&oacute;n, me han dirigido cordiales palabras en nombre de todos.<\/p>\n<p> Saludo asimismo a las religiosas de los cinco institutos femeninos presentes y activos en la parroquia, a los miembros del consejo pastoral y a cuantos, de diferentes modos, participan y animan la vida parroquial. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, os abrazo con afecto a cada uno de vosotros, aqu&iacute; presentes, y a quienes viven en este barrio.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;La liturgia nos exhorta hoy a mirar al cielo, como hicieron los Ap&oacute;stoles en el momento de la Ascensi&oacute;n, pero para ser los testigos cre&iacute;bles del Resucitado en la tierra (cf. <i>Hch<\/i> 1, 11), colaborando con &eacute;l en el crecimiento del reino de Dios en medio de los hombres. Nos invita, adem&aacute;s, a meditar en el mandato que Jes&uacute;s dio a los disc&iacute;pulos antes de subir al cielo:&nbsp; predicar a todas las naciones la conversi&oacute;n y el perd&oacute;n de los pecados (cf. <i>Lc<\/i> 24, 47). Es un mandato que nos impulsa a reflexionar sobre lo que nuestra di&oacute;cesis, a trav&eacute;s de la experiencia del S&iacute;nodo diocesano y de la Misi&oacute;n ciudadana, as&iacute; como a trav&eacute;s de los acontecimientos que tuvieron lugar durante el reciente jubileo, est&aacute; tratando de realizar con fidelidad a Cristo, para influir eficazmente en la sociedad y en la cultura contempor&aacute;nea.<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n trataremos de responder a este mismo mandato de Cristo con la asamblea diocesana, que se celebrar&aacute; del 7 al 9 del pr&oacute;ximo mes de junio, para verificar el &eacute;xito de la Misi&oacute;n ciudadana y planificar una pastoral misionera permanente, es decir, una pastoral que se dirija a todos e impulse a los fieles a tender a la santidad, a fin de que cada uno cumpla su misi&oacute;n en el mundo seg&uacute;n su vocaci&oacute;n peculiar. Os exhorto a todos a rezar por el &eacute;xito de esa asamblea y a prepararos para secundar diligentemente las l&iacute;neas pastorales que broten de ella. De este modo, tambi&eacute;n vuestra comunidad parroquial se situar&aacute;, con renovado entusiasmo, en el camino misionero que est&aacute; realizando la Iglesia de Roma.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Vuestra parroquia, que cuenta con m&aacute;s de cinco mil habitantes, est&aacute; viviendo, como toda la ciudad de Roma, una profunda transformaci&oacute;n social, y siente la urgencia de adecuar cada vez m&aacute;s su acci&oacute;n pastoral a las nuevas exigencias de la gente. Ya est&aacute;is tratando de dar respuestas concretas a este desaf&iacute;o. Os preocup&aacute;is, en particular, por afrontar las numerosas situaciones de pobreza existentes en el barrio, para proclamar con las obras el &quot;evangelio de la caridad&quot;. Pienso, por ejemplo, en las personas procedentes de pa&iacute;ses que no pertenecen a la Uni&oacute;n europea, que a menudo carecen de trabajo y no pueden llevar una existencia digna. Pienso en los numerosos ancianos que se sienten solos, precisamente en el momento en que comienzan a fallarles las fuerzas f&iacute;sicas y la buena salud.<\/p>\n<p> Quisiera enviar mi saludo fraterno a todos los que se encuentran en condiciones dif&iacute;ciles, y os invito, queridos hermanos, a estar siempre a su lado. Os doy las gracias por lo que ya est&aacute;is haciendo a este respecto. Me complace especialmente la realizaci&oacute;n del centro de C&aacute;ritas, que quiere ser un signo de vuestra respuesta a las necesidades inmediatas de cuantos muy a menudo son olvidados. Proseguid con valent&iacute;a y confianza, sabiendo que no est&aacute;is solos en este esfuerzo. Est&aacute; con vosotros toda la di&oacute;cesis de Roma, que, gracias a la experiencia del gran jubileo, ha crecido mucho en la comuni&oacute;n y est&aacute; dispuesta a realizar una obra misionera m&aacute;s eficaz y renovada en nuestra metr&oacute;poli.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Todos los miembros del Cuerpo m&iacute;stico de Cristo est&aacute;n llamados a dar su contribuci&oacute;n a vuestra acci&oacute;n de compromiso apost&oacute;lico y de renovaci&oacute;n eclesial. Pienso de modo especial en vosotros, amad&iacute;simos j&oacute;venes. Vuestra comunidad parroquial, durante la XV Jornada mundial de la juventud, acogi&oacute; a 1500 muchachos y muchachas procedentes de todo el mundo. As&iacute; pudisteis experimentar el entusiasmo y la vitalidad espiritual que suscitaron aquellas jornadas de gracia. Con el mismo esp&iacute;ritu, seguid testimoniando a Cristo en la familia, en la escuela y en los ambientes de la vida diaria. Con la misma alegr&iacute;a id al encuentro de vuestros coet&aacute;neos, y sed acogedores y abiertos con ellos. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n pod&eacute;is hacer mucho por los ancianos. Es sabido que entre j&oacute;venes y ancianos se crea a menudo un v&iacute;nculo que puede resultar para vosotros un &oacute;ptimo camino de profundizaci&oacute;n de la fe, a la luz de su experiencia. Asimismo, pod&eacute;is comunicar a los ancianos el entusiasmo t&iacute;pico de vuestra edad, para que vivan mejor el oto&ntilde;o de su existencia. De este modo se realiza un &uacute;til intercambio de dones en beneficio de toda la comunidad. Que la comprensi&oacute;n y la cooperaci&oacute;n rec&iacute;procas entre todos sean el estilo permanente de vuestra vida familiar y parroquial.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;&quot;Yo os enviar&eacute; lo que mi Padre ha prometido&quot; (<i>Lc<\/i> 24, 49). Jes&uacute;s habla aqu&iacute; de su Esp&iacute;ritu, el Esp&iacute;ritu Santo. Tambi&eacute;n nosotros, al igual que los disc&iacute;pulos, nos disponemos a recibir este don en la solemnidad de Pentecost&eacute;s. S&oacute;lo la misteriosa acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu puede hacernos nuevas criaturas; s&oacute;lo su fuerza misteriosa nos permite anunciar las maravillas de Dios. Por tanto, no tengamos miedo; no nos encerremos en nosotros mismos. Por el contrario, con pronta disponibilidad colaboremos con &eacute;l, para que la salvaci&oacute;n que Dios ofrece en Cristo a todo hombre lleve a la humanidad entera al Padre.<\/p>\n<p> Permanezcamos en espera de la venida del Par&aacute;clito, como los disc&iacute;pulos en el Cen&aacute;culo, juntamente con Mar&iacute;a. Al llegar a vuestra iglesia he visto una columna que sostiene la imagen de la Virgen con la inscripci&oacute;n:&nbsp; &quot;No pases sin saludar a Mar&iacute;a&quot;. Sigamos siempre este consejo. Mar&iacute;a, a la que recurrimos con confianza sobre todo en este mes de mayo, nos ayude a ser dignos disc&iacute;pulos y testigos valientes de su Hijo en el mundo. Que ella, como Reina de nuestro coraz&oacute;n, haga &nbsp;de todos los creyentes una familia &nbsp;unida &nbsp;en el amor y en la paz.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SANTA &Aacute;NGELA MERICI HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE Domingo 27 de mayo de 2001 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Dios asciende entre aclamaciones&quot; (Ant&iacute;fona del Salmo responsorial). Estas palabras de la liturgia de hoy nos introducen en la solemnidad de la Ascensi&oacute;n del Se&ntilde;or. 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