{"id":40460,"date":"2016-10-05T23:45:32","date_gmt":"2016-10-06T04:45:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-mayo-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-edith-stein\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:32","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:32","slug":"20-de-mayo-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-edith-stein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-mayo-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-edith-stein\/","title":{"rendered":"20 de mayo de 2001, Visita pastoral a la parroquia romana de Santa Edith Stein"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SANTA EDITH STEIN<\/font><i><\/p>\n<p><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;Domingo 20 de mayo de 2001<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\"><b><\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;El Par&aacute;clito, el Esp&iacute;ritu Santo, que enviar&aacute; el Padre en mi nombre, ser&aacute; quien os lo ense&ntilde;e todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho&quot; (<i>Jn<\/i>&nbsp;14, 26). Esta es la gran promesa que hizo Jes&uacute;s durante la &uacute;ltima Cena. Al acercarse el momento de la cruz, tranquiliza a los Ap&oacute;stoles, dici&eacute;ndoles que no se quedar&aacute;n solos:&nbsp; el Esp&iacute;ritu Santo, el Par&aacute;clito, estar&aacute; con ellos y los sostendr&aacute; en la gran misi&oacute;n de llevar el anuncio del Evangelio a todo el mundo.<\/p>\n<p> En la lengua original griega, el t&eacute;rmino Par&aacute;clito indica al que acompa&ntilde;a, para proteger y ayudar a una persona. Jes&uacute;s vuelve al Padre, pero contin&uacute;a la obra de ense&ntilde;anza y animaci&oacute;n de sus disc&iacute;pulos mediante el don del Esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p> &iquest;En qu&eacute; consiste la misi&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo prometido? Como acabamos de escuchar en el texto tomado del evangelio de san Juan, es Jes&uacute;s mismo quien la explica:&nbsp; &quot;Ser&aacute; &eacute;l quien os lo ense&ntilde;e todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho&quot; (<i>Jn<\/i> 14, 26). Jes&uacute;s ya ha comunicado todo lo que quer&iacute;a decir a los Ap&oacute;stoles:&nbsp; con &eacute;l, Verbo encarnado, se ha completado la revelaci&oacute;n. El Esp&iacute;ritu har&aacute; &quot;recordar&quot;, es decir, comprender en plenitud y vivir concretamente las ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s. Esto es lo que sucede a&uacute;n hoy en la Iglesia. Como afirma el concilio ecum&eacute;nico Vaticano II, bajo la gu&iacute;a y con la luz y la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, &quot;la Iglesia camina a trav&eacute;s de los siglos hacia la plenitud de la verdad divina, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios&quot; (<i>Dei Verbum<\/i>, 8).<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de Santa Edith Stein, me alegra estar con vosotros en este VI&nbsp;domingo del tiempo pascual, y celebrar con vosotros la Eucarist&iacute;a. Saludo con afecto al cardenal vicario, al monse&ntilde;or vicegerente, a vuestro celoso p&aacute;rroco, don Stefano Ranfi, a sus colaboradores y a todos los fieles de esta joven comunidad parroquial. Doy las gracias en particular a los que, en nombre de todos vosotros, me han dirigido amables palabras de bienvenida y me han felicitado por mi 81&deg; cumplea&ntilde;os, que acabo de celebrar. &iexcl;81 a&ntilde;os! Ya es algo. Espero que sig&aacute;is orando por m&iacute; para que, con total adhesi&oacute;n a los designios de la Providencia divina, desempe&ntilde;e el ministerio que me ha sido confiado.<\/p>\n<p> Saludo con benevolencia y afecto a los ni&ntilde;os que durante esta misa recibir&aacute;n por primera vez la sagrada Comuni&oacute;n. Les recomiendo vivamente que permanezcan unidos a Jes&uacute;s que hoy, en el pan eucar&iacute;stico, entra en profunda comuni&oacute;n con sus j&oacute;venes vidas. Queridos ni&ntilde;os, confiad en Jes&uacute;s. Amadlo y cumplid siempre su palabra para que, gracias al don del Esp&iacute;ritu Santo, que transforma realmente el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre, habite siempre en vosotros y vosotros permanezc&aacute;is siempre en &eacute;l.<\/p>\n<p> A vosotros, que me escuch&aacute;is ahora, y a todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que durante este a&ntilde;o recibir&aacute;n la primera Comuni&oacute;n en sus parroquias de Roma y de todo el mundo, les recomiendo que acudan a menudo al sacramento de la confesi&oacute;n, para que el encuentro con Jes&uacute;s presente en la Eucarist&iacute;a se realice con coraz&oacute;n puro y disponible a la acci&oacute;n de la gracia. A vuestras familias, y a todas las familias de la parroquia, les pido que favorezcan una relaci&oacute;n estable y profunda con Jes&uacute;s, a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n asidua en el catecismo y en la misa dominical.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, vuestra comunidad parroquial empez&oacute; su camino dentro de la comunidad diocesana el 11 de octubre de 1998, d&iacute;a en que tuve la alegr&iacute;a de proclamar santa a la hija de Israel y m&aacute;rtir carmelita Edith Stein, sor Teresa Benedicta de la Cruz, a la que invoc&aacute;is como vuestra patrona especial.<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n una comunidad como la vuestra, que desea ser fiel a su vocaci&oacute;n misionera, tiene mucho que aprender de esta gran santa contempor&aacute;nea. Por eso, os invito a conocer y profundizar cada vez m&aacute;s, individualmente y en comunidad, su vida, sus escritos y sus ense&ntilde;anzas. Me complace en esta ocasi&oacute;n recordar la frase que Edith Stein escribi&oacute; en 1933, cuando se present&oacute; a la madre priora del monasterio de las carmelitas de Colonia, en Alemania:&nbsp; &quot;Ninguna actividad humana puede ayudarnos, sino s&oacute;lo la pasi&oacute;n de Cristo. Mi deseo es participar en ella&quot;.<\/p>\n<p> Participar en la pasi&oacute;n de Cristo es el secreto para realizar una comunidad verdadera y eficazmente misionera. Por eso, me congratulo &nbsp;con &nbsp;vosotros por las hermosas iniciativas de oraci&oacute;n y formaci&oacute;n que ya est&aacute;is realizando, o hab&eacute;is programado, teniendo en cuenta la carencia &nbsp;de espacios y ambientes, que todos esperamos se solucione cuanto antes.<\/p>\n<p> Me refiero, en particular, a los momentos comunitarios de oraci&oacute;n, como son, por ejemplo, el v&iacute;a crucis por las calles del barrio y en las familias, y la visita de la imagen peregrina de nuestra Se&ntilde;ora de F&aacute;tima. Me ha complacido vuestra oportuna iniciativa pastoral de la <i>carta mensual a los cristianos<\/i>, que se env&iacute;a a todas las familias a fin de ayudarlas a prepararse, con adecuadas catequesis, para las fiestas principales del a&ntilde;o lit&uacute;rgico. En este marco, deseo expresar mi aprecio tambi&eacute;n a los que est&aacute;n comprometidos en los grupos de evangelizaci&oacute;n de las familias, as&iacute; como a los adultos y a los j&oacute;venes que forman parte de las corales.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Para favorecer la participaci&oacute;n en la pasi&oacute;n de Cristo y, por consiguiente, en una fructuosa obra de anuncio del Evangelio en vuestro barrio, os aliento a participar en la adoraci&oacute;n eucar&iacute;stica que se celebra todos los viernes. Poner a Jes&uacute;s Eucarist&iacute;a en el centro de la vida personal y comunitaria, tambi&eacute;n con esta piadosa costumbre, significa depositar en &eacute;l las esperanzas que alimentamos para una siembra del Evangelio cada vez m&aacute;s eficaz y valiente. Tened la seguridad de que la Eucarist&iacute;a produce en la Iglesia frutos maravillosos y, a menudo, inesperados.<\/p>\n<p> Junto con vosotros tambi&eacute;n encomiendo al Se&ntilde;or la <i>misi&oacute;n popular<\/i> que hab&eacute;is programado para el pr&oacute;ximo mes de octubre. Ser&aacute; una misi&oacute;n dirigida sobre todo a los j&oacute;venes, y, aunque su animaci&oacute;n correr&aacute; a cargo de los alumnos del Pontificio Seminario Romano Mayor, debe implicar a todos los miembros de vuestra comunidad. Espero de coraz&oacute;n que, con la misi&oacute;n y gracias a la oraci&oacute;n de todos, los j&oacute;venes encuentren a Cristo en su vida, permitan que les hable al coraz&oacute;n y opten por &eacute;l. Quiera el Se&ntilde;or que tambi&eacute;n en esta comunidad parroquial, como en toda la di&oacute;cesis, gracias a la oraci&oacute;n y al compromiso de muchas personas y familias se susciten numerosas y santas vocaciones sacerdotales, &nbsp;religiosas y misioneras, vocaciones que la Iglesia necesita hoy m&aacute;s que nunca.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;El &aacute;ngel (&#8230;) me ense&ntilde;&oacute; la ciudad santa, Jerusal&eacute;n, que bajaba del cielo, enviada por Dios trayendo la gloria&quot; (<i>Ap<\/i>&nbsp;21, 10). La visi&oacute;n de la Jerusal&eacute;n celestial, descrita de modo impresionante en el Apocalipsis, nos muestra la meta hacia la que tienden la Iglesia y la humanidad entera. Es la meta de la comuni&oacute;n plena y definitiva de los hombres con Dios. Teni&eacute;ndola a la vista, los creyentes se comprometen a vivir el Evangelio y contribuyen al mismo tiempo a la construcci&oacute;n de una ciudad terrena seg&uacute;n el coraz&oacute;n de Dios.<\/p>\n<p> Mar&iacute;a, a la que durante este mes de mayo veneramos e imploramos con devoci&oacute;n especial como nuestra Madre celestial, proteja siempre vuestra comunidad y toda la di&oacute;cesis de Roma. Ella, la primera que acogi&oacute; en su seno virginal al Verbo divino, nos ayude a asemejarnos cada vez m&aacute;s a su divino Hijo, dispuestos a anunciar fielmente la palabra del Evangelio y a testimoniarlo con la coherencia de nuestra vida. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SANTA EDITH STEIN HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II &nbsp;Domingo 20 de mayo de 2001 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;El Par&aacute;clito, el Esp&iacute;ritu Santo, que enviar&aacute; el Padre en mi nombre, ser&aacute; quien os lo ense&ntilde;e todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho&quot; (Jn&nbsp;14, 26). 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