{"id":40468,"date":"2016-10-05T23:45:45","date_gmt":"2016-10-06T04:45:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-2001-santa-misa-in-cena-domini\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:45","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:45","slug":"12-de-abril-de-2001-santa-misa-in-cena-domini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-2001-santa-misa-in-cena-domini\/","title":{"rendered":"12 de abril de 2001, Santa Misa \u00abIn cena Domini\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA &quot;IN CENA DOMINI&quot;<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font size=\"4\" color=\"#000000\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i>Jueves Santo, 12 de abril de 2001<\/i><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;<i>In supremae nocte Cenae, recumbens cum fratribus<\/i>&nbsp;&nbsp;En la noche de la &uacute;ltima Cena, recostado a la mesa con los hermanos&#8230;, se da con sus propias manos como alimento para los Doce&quot;.<\/p>\n<p> Con estas palabras el sugestivo himno &quot;<i>Pange lingua<\/i>&quot; presenta la &uacute;ltima Cena, en la que Jes&uacute;s nos dej&oacute; el admirable sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. Las lecturas que acabamos de proclamar ilustran su sentido profundo. <i>Forman casi un tr&iacute;ptico<\/i>:&nbsp; presentan la instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a, su prefiguraci&oacute;n en el Cordero pascual, y su traducci&oacute;n existencial en el amor y el servicio fraterno.<\/p>\n<p> Fue el ap&oacute;stol san Pablo, en la primera carta a los Corintios, quien nos record&oacute; lo que Jes&uacute;s hizo &quot;en la noche en que iba a ser entregado&quot;. Adem&aacute;s del relato del hecho hist&oacute;rico, san Pablo a&ntilde;ade un comentario suyo:&nbsp; &quot;Cada vez que com&eacute;is de este pan y beb&eacute;is de este c&aacute;liz, anunci&aacute;is la muerte del Se&ntilde;or, hasta que venga&quot; (<i>1 Co <\/i>11, 26). El mensaje del Ap&oacute;stol es claro:&nbsp; la comunidad que celebra la Cena del Se&ntilde;or <i>actualiza la Pascua<\/i>. La Eucarist&iacute;a no es la simple memoria de un rito pasado, sino la viva <i>representaci&oacute;n del gesto supremo del Salvador.<\/i> Esta experiencia no puede por menos de impulsar a la comunidad cristiana a convertirse en <i>profec&iacute;a del mundo nuevo, <\/i>inaugurado en la Pascua. Contemplando esta tarde el misterio de amor que la &uacute;ltima Cena nos vuelve a proponer, tambi&eacute;n nosotros permanecemos en conmovida y silenciosa adoraci&oacute;n.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;<i>Verbum caro, panem verum verbo carnem efficit&nbsp;<\/i>&nbsp;El Verbo encarnado transforma, con su palabra, el verdadero pan en su carne&quot;.<\/p>\n<p> Es el prodigio que nosotros, sacerdotes, tocamos cada d&iacute;a con nuestras manos en la santa misa. La Iglesia sigue repitiendo las palabras de Jes&uacute;s, y sabe que est&aacute; comprometida a hacerlo hasta el fin del mundo. En virtud de esas palabras se realiza un cambio admirable:&nbsp; permanecen las especies eucar&iacute;sticas, pero el pan y el vino se convierten, seg&uacute;n la feliz expresi&oacute;n del concilio de Trento, &quot;verdadera, real y sustancialmente&quot; en el Cuerpo y la Sangre del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p> La mente queda desconcertada ante un misterio tan sublime. Numerosos interrogantes asaltan al coraz&oacute;n del creyente, que, a pesar de ello, encuentra paz en las palabras de Cristo. <i>&quot;Et si sensus deficit, ad firmandum cor sincerum sola fides sufficit<\/i>&nbsp;&nbsp;Aunque fallen los sentidos, basta s&oacute;lo la fe para confirmar al coraz&oacute;n recto&quot;. Sostenidos por esta fe, por esta luz que ilumina nuestros pasos tambi&eacute;n en la noche de la duda y la dificultad, podemos proclamar:&nbsp; &quot;<i>Tantum ergo sacramentum veneremur cernui<\/i>&nbsp;&nbsp;Veneremos, pues, postrados tan gran sacramento&quot;.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;La instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a guarda relaci&oacute;n con el rito pascual de la primera Alianza, descrito en la p&aacute;gina del &Eacute;xodo que acabamos de proclamar:&nbsp; habla del cordero &quot;sin defecto, macho, de un a&ntilde;o&quot; (<i>Ex<\/i>&nbsp;12, 5), cuyo sacrificio liberar&iacute;a al pueblo del exterminio:&nbsp; &quot;La sangre ser&aacute; vuestra se&ntilde;al en las casas donde mor&aacute;is. Cuando yo vea la sangre pasar&eacute; de largo ante vosotros, y no habr&aacute; entre vosotros plaga exterminadora&quot; (<i>Ex <\/i>12, 13).<\/p>\n<p> El himno de santo Tom&aacute;s comenta:&nbsp; &quot;<i>Et antiquum documentum novo cedat ritui<\/i>&nbsp;&nbsp;Y la antigua ley ceda el puesto al nuevo sacrificio&quot;. Por eso, con raz&oacute;n, los textos b&iacute;blicos de la liturgia de esta tarde orientan nuestra mirada hacia el nuevo Cordero, que con su sangre libremente derramada en la cruz estableci&oacute; una Alianza nueva y definitiva. La Eucarist&iacute;a es precisamente presencia sacramental de la carne inmolada y de la sangre derramada del nuevo Cordero. En la Eucarist&iacute;a se ofrecen la salvaci&oacute;n y el amor a toda la humanidad. No podemos por menos de quedar fascinados por este misterio. Hagamos nuestras las palabras de santo Tom&aacute;s de Aquino:&nbsp; &quot;<i>Praestet fides supplementum sensuum defectui<\/i>&nbsp;&nbsp;La fe supla la incapacidad de los sentidos&quot;. S&iacute;, la fe nos lleva al asombro y a la adoraci&oacute;n.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Llegados a este punto, nuestra mirada se ensancha hacia el tercer elemento del tr&iacute;ptico que forma la liturgia de hoy. Se encuentra en el relato del evangelista san Juan, el cual nos presenta <i>la escena conmovedora del lavatorio de los pies<\/i>. Con ese gesto Jes&uacute;s recuerda a los disc&iacute;pulos de todos los tiempos que la Eucarist&iacute;a exige <i>dar testimonio de ella mediante el servicio de amor hacia los hermanos<\/i>. Hemos escuchado las palabras del Maestro divino:&nbsp; &quot;Si yo, el Se&ntilde;or y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros tambi&eacute;n deb&eacute;is lavaros los pies unos a otros&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 14). Es un nuevo estilo de vida que deriva del gesto de Jes&uacute;s:&nbsp; &quot;Os he dado ejemplo, para que tambi&eacute;n vosotros hag&aacute;is como yo he hecho con vosotros&quot; (<i>Jn <\/i>13, 15).<\/p>\n<p> El lavatorio de los pies se presenta como <i>un acto paradigm&aacute;tico<\/i>, que en la muerte en cruz y en la resurrecci&oacute;n de Cristo encuentra su clave de lectura y su explicitaci&oacute;n m&aacute;xima. En este acto de servicio humilde la fe de la Iglesia ve el desenlace natural de toda celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. La aut&eacute;ntica participaci&oacute;n en la misa <i>no puede por menos de engendrar el amor fraterno<\/i> tanto en cada creyente como en toda la comunidad eclesial.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;Los am&oacute; hasta el extremo&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 1). La Eucarist&iacute;a constituye el signo perenne del amor de Dios, amor que sostiene nuestro camino hacia la plena comuni&oacute;n con el Padre, por el Hijo, en el Esp&iacute;ritu. Es un amor que supera el coraz&oacute;n del hombre. Durante la adoraci&oacute;n de esta noche al sant&iacute;simo Sacramento, y al meditar en el misterio de la &uacute;ltima Cena, nos sentimos inmersos en el oc&eacute;ano de amor que brota del coraz&oacute;n de Dios. Hagamos nuestro, con esp&iacute;ritu de agradecimiento, el himno de acci&oacute;n de gracias del pueblo de los redimidos:&nbsp;<\/p>\n<p> &quot;<i>Genitori Genitoque, laus et iubilatio<\/i>&nbsp;&nbsp;Al Padre y al Hijo sean dadas alabanza y j&uacute;bilo, salud, honor, poder y bendici&oacute;n. Una gloria igual sea dada al que de uno y de otro procede&quot;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA &quot;IN CENA DOMINI&quot; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Jueves Santo, 12 de abril de 2001 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;In supremae nocte Cenae, recumbens cum fratribus&nbsp;&nbsp;En la noche de la &uacute;ltima Cena, recostado a la mesa con los hermanos&#8230;, se da con sus propias manos como alimento para los Doce&quot;. 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