{"id":40470,"date":"2016-10-05T23:45:47","date_gmt":"2016-10-06T04:45:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-abril-de-2001-domingo-de-ramos\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:47","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:47","slug":"8-de-abril-de-2001-domingo-de-ramos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-abril-de-2001-domingo-de-ramos\/","title":{"rendered":"8 de abril de 2001, Domingo de Ramos"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\">\n<p><font color=\"#663300\">XVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<b> <\/b><\/font> <\/p>\n<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo de Ramos&nbsp;8 de abril de 2001<\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><i> <\/i><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#663300\"><i> <\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">.<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;&iexcl;Hosanna!&quot;, &quot;&iexcl;crucif&iacute;cale!&quot;. Con estas dos palabras, gritadas probablemente por la misma multitud a pocos d&iacute;as de distancia, se podr&iacute;a resumir el significado de los dos acontecimientos que recordamos en esta liturgia dominical.<\/p>\n<p> Con la aclamaci&oacute;n:&nbsp; &quot;Bendito el que viene&quot;, en un arrebato de entusiasmo, la gente de Jerusal&eacute;n, agitando ramos de palma, acoge a Jes&uacute;s que entra en la ciudad montado en un borrico. Con la palabra:&nbsp; &quot;&iexcl;Crucif&iacute;cale!&quot;, gritada dos veces con creciente vehemencia, la multitud reclama del gobernador romano la condena del acusado que, en silencio, est&aacute; de pie en el pretorio.<\/p>\n<p> Por tanto, nuestra celebraci&oacute;n comienza con un &quot;&iexcl;Hosanna!&quot; y concluye con un &quot;&iexcl;Crucif&iacute;cale!&quot;. <i>La palma del triunfo<\/i> y <i>la cruz de la Pasi&oacute;n<\/i>:&nbsp; no es un contrasentido; es, m&aacute;s bien, el centro del misterio que queremos proclamar. Jes&uacute;s se entreg&oacute; voluntariamente a la Pasi&oacute;n, no fue oprimido por fuerzas mayores&nbsp;que&nbsp;&eacute;l.&nbsp;Afront&oacute;&nbsp;libremente la muerte en la cruz, y en la muerte triunf&oacute;.<\/p>\n<p> Escrutando la voluntad del Padre, comprendi&oacute; que hab&iacute;a llegado la &quot;hora&quot;, y la acept&oacute; con la obediencia libre del Hijo y con infinito amor a los hombres:&nbsp; &quot;Sabiendo que hab&iacute;a llegado su hora de pasar &nbsp;de este mundo al Padre, habiendo &nbsp;amado &nbsp;a los suyos que estaban en el mundo, los am&oacute; hasta el extremo&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 1).<\/p>\n<p> 2.&nbsp;Hoy contemplamos a Jes&uacute;s que se acerca al t&eacute;rmino de su vida y se presenta como el Mes&iacute;as esperado por el pueblo, que fue enviado por Dios y vino en su nombre a traer la paz y la salvaci&oacute;n, aunque de un modo diverso de como lo esperaban sus contempor&aacute;neos.<\/p>\n<p> La obra de salvaci&oacute;n y de liberaci&oacute;n realizada por Jes&uacute;s perdura a lo largo de los siglos. Por este motivo la Iglesia, que &nbsp;cree con firmeza que &eacute;l est&aacute; presente aunque de modo invisible, no se cansa de &nbsp;aclamarlo &nbsp;con la alabanza y la adoraci&oacute;n. Por consiguiente, nuestra asamblea proclama una vez m&aacute;s:&nbsp; &quot;&iexcl;Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or&quot;.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;La lectura de la p&aacute;gina evang&eacute;lica ha puesto ante nuestros ojos <i>las escenas terribles de la pasi&oacute;n de Jes&uacute;s<\/i>:&nbsp; su sufrimiento f&iacute;sico y moral, el beso de Judas, el abandono de los disc&iacute;pulos, el proceso en presencia de Pilato, los insultos y escarnios, la condena, la v&iacute;a dolorosa y la crucifixi&oacute;n. Por &uacute;ltimo, el sufrimiento m&aacute;s misterioso:&nbsp; &quot;&iexcl;Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o! &iquest;por qu&eacute; me has abandonado?&quot;. Un fuerte grito, y luego la muerte.<\/p>\n<p> &iquest;Por qu&eacute; todo esto? El inicio de la plegaria eucar&iacute;stica nos dar&aacute; la respuesta:&nbsp; &quot;El cual (Cristo), siendo inocente, se entreg&oacute; a la muerte por los pecadores, y acept&oacute; la injusticia de ser contado entre los criminales. De esta forma, al morir, destruy&oacute; nuestra culpa, y al resucitar, fuimos justificados&quot; (<i>Prefacio<\/i>).<\/p>\n<p> As&iacute; pues, en esta celebraci&oacute;n expresamos nuestra gratitud y nuestro amor a Aquel que se sacrific&oacute; por nosotros, al Siervo de Dios que, como hab&iacute;a dicho el profeta, no se rebel&oacute; ni se ech&oacute; atr&aacute;s, ofreci&oacute; la espalda a los que lo golpeaban, y no ocult&oacute; su rostro a insultos y salivazos (cf. <i>Is<\/i> 50, 4-7).<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Pero la Iglesia, al leer el relato de la Pasi&oacute;n, no se limita a considerar &uacute;nicamente los sufrimientos de Jes&uacute;s; se acerca con emoci&oacute;n y confianza a este misterio, sabiendo que su Se&ntilde;or ha resucitado.<i> La luz de la Pascua hace descubrir la gran ense&ntilde;anza que encierra la Pasi&oacute;n<\/i>:&nbsp; la vida se afirma con la entrega sincera de s&iacute; hasta afrontar la muerte por los dem&aacute;s, por Dios.<\/p>\n<p> Jes&uacute;s no entendi&oacute; su existencia terrena como b&uacute;squeda del poder, como af&aacute;n de &eacute;xito y de hacer carrera, o como voluntad de dominio sobre los dem&aacute;s. Al contrario, renunci&oacute; a los privilegios de su igualdad con Dios, asumi&oacute; la condici&oacute;n de siervo, haci&eacute;ndose semejante a los hombres, y obedeci&oacute; al proyecto del Padre hasta la muerte en la cruz. Y as&iacute; dej&oacute; a sus disc&iacute;pulos y a la Iglesia una ense&ntilde;anza muy valiosa:&nbsp; &quot;Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda &eacute;l solo; pero si muere, da mucho fruto&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 24).<\/p>\n<p> 5.&nbsp;El domingo de Ramos se celebra tambi&eacute;n, desde hace a&ntilde;os, la <i>Jornada mundial de la juventud<\/i>, vuestra jornada, amad&iacute;simos j&oacute;venes, que hab&eacute;is venido de las diversas parroquias de la di&oacute;cesis de Roma y de otras partes del mundo. Juntamente con vosotros, saludo con afecto y esperanza tambi&eacute;n a vuestros coet&aacute;neos que, en las diferentes Iglesias particulares, celebran hoy la XVI Jornada mundial de la juventud, la primera del nuevo milenio.<\/p>\n<p> Saludo en particular a los j&oacute;venes de la <i>delegaci&oacute;n canadiense<\/i>, encabezada por el arzobispo de Toronto, cardenal Ambrozic, que se encuentran entre nosotros para acoger la cruz en torno a la cual se reunir&aacute;n los j&oacute;venes de los cinco continentes durante la pr&oacute;xima Jornada mundial de 2002. A todos y a cada uno reafirmo una vez m&aacute;s con fuerza que la cruz de Cristo es el camino de vida y salvaci&oacute;n, &nbsp;el camino para llegar a la palma del triunfo en el d&iacute;a de la resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p> &iquest;Qu&eacute; vemos en la cruz que se eleva ante nosotros y que, desde hace dos mil a&ntilde;os, el mundo no deja de interrogar y la Iglesia de contemplar? Vemos a Jes&uacute;s, el Hijo Dios que se hizo hombre para que el hombre vuelva a Dios. &Eacute;l, sin pecado, est&aacute; ahora ante nosotros crucificado. Es libre, aunque est&eacute; clavado al madero. Es inocente, a pesar de la inscripci&oacute;n que anuncia el motivo de su condena. &nbsp;No le han quebrantado ning&uacute;n hueso (cf. <i>Sal<\/i> 34, 21), porque es la columna fundamental de un mundo nuevo. No han rasgado su t&uacute;nica (cf. <i>Jn<\/i> 19, 24), porque vino para reunir a todos los hijos de Dios que estaban dispersos por el pecado (cf. <i>Jn<\/i> 11, 52). Su cuerpo no ser&aacute; enterrado, sino puesto en un sepulcro excavado en la roca (cf. <i>Lc<\/i> 23, 53), porque no puede sufrir corrupci&oacute;n el cuerpo del Se&ntilde;or de la vida, que ha vencido a la muerte.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;Amad&iacute;simos j&oacute;venes, Jes&uacute;s muri&oacute; y resucit&oacute;, y <i>ahora vive para siempre<\/i>. Dio su vida. Pero nadie se la quit&oacute;; la entreg&oacute; &quot;por nosotros&quot; (<i>Jn<\/i> 10, 18). Por medio de su cruz hemos recibido la vida. &nbsp;Gracias a su muerte y a su resurrecci&oacute;n el Evangelio triunf&oacute; y naci&oacute; la Iglesia.<\/p>\n<p> Queridos j&oacute;venes, mientras entramos confiados en el nuevo siglo y en el nuevo milenio, el Papa os repite las palabras del ap&oacute;stol san Pablo:&nbsp; &quot;Si morimos con &eacute;l, viviremos con &eacute;l; si sufrimos con &eacute;l, reinaremos con &eacute;l&quot; (<i>2 Tm<\/i> 2, 11). Porque s&oacute;lo Jes&uacute;s es el camino, la verdad y la vida (cf. <i>Jn<\/i> 14, 6).<\/p>\n<p> Entonces, &iquest;qui&eacute;n nos separar&aacute; del amor de Cristo? El Ap&oacute;stol dio la respuesta tambi&eacute;n por nosotros:&nbsp; &quot;Estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los &aacute;ngeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podr&aacute; separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes&uacute;s, Se&ntilde;or nuestro&quot; (<i>Rm<\/i> 8, 38-39).<\/p>\n<p> &iexcl;Gloria y alabanza a ti, oh Cristo, Verbo de Dios, salvador del mundo!<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp; <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2001 &#8211;&nbsp; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XVI JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo de Ramos&nbsp;8 de abril de 2001 . 1.&nbsp;&quot;&iexcl;Hosanna!&quot;, &quot;&iexcl;crucif&iacute;cale!&quot;. 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