{"id":40471,"date":"2016-10-05T23:45:49","date_gmt":"2016-10-06T04:45:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-abril-de-2001-visita-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-del-sufragio-y-s-agustin-de-canterbury\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:49","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:49","slug":"1-de-abril-de-2001-visita-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-del-sufragio-y-s-agustin-de-canterbury","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-abril-de-2001-visita-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-del-sufragio-y-s-agustin-de-canterbury\/","title":{"rendered":"1 de abril de 2001, Visita a la parroquia romana de Nuestra Se\u00f1ora del Sufragio y S. Agust\u00edn de Canterbury"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA<br \/>DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DEL SUFRAGIO<br \/>Y SAN AGUST&Iacute;N DE CANTERBURY<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/p>\n<p>Domingo 1 de abril de 2001<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\"><b><\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p><b> <\/b><\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&quot;El Se&ntilde;or ha estado grande con nosotros&quot; (<i>Sal<\/i> 126, 3). Estas palabras, que hemos repetido como estribillo del Salmo responsorial, constituyen una hermosa s&iacute;ntesis de los temas b&iacute;blicos que propone este quinto domingo de Cuaresma. Ya en la primera lectura, tomada del llamado &quot;Deutero-Isa&iacute;as&quot;, el an&oacute;nimo profeta del exilio babil&oacute;nico anuncia la salvaci&oacute;n preparada por Dios para su pueblo. La salida de Babilonia y el regreso a la patria ser&aacute;n como un nuevo y mayor &Eacute;xodo.<\/p>\n<p> En aquella ocasi&oacute;n Dios hab&iacute;a liberado a los jud&iacute;os de la esclavitud de Egipto, superando el obst&aacute;culo del mar; ahora gu&iacute;a a su pueblo a la tierra prometida, abriendo en el desierto un camino seguro:&nbsp; &quot;Mirad que realizo algo nuevo; ya est&aacute; brotando, &iquest;no lo not&aacute;is? Abrir&eacute; un camino por el desierto, r&iacute;os en el yermo&quot; (<i>Is<\/i> 43, 19).<\/p>\n<p> &quot;Algo nuevo&quot;:&nbsp; los cristianos sabemos que el Antiguo Testamento, cuando habla de &quot;realidades nuevas&quot;, se refiere en &uacute;ltima instancia a la verdadera gran &quot;novedad&quot; de la historia:&nbsp; Cristo, que vino al mundo para liberar a la humanidad de la esclavitud del pecado, del mal y de la muerte.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;&quot;Mujer, (&#8230;) &iquest;ninguno te ha condenado? (&#8230;) Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques m&aacute;s&quot; (<i>Jn<\/i>&nbsp;8, 10-11). Jes&uacute;s es novedad de vida para el que le abre el coraz&oacute;n y, reconociendo su pecado, acoge su misericordia, que salva. En esta p&aacute;gina evang&eacute;lica, el Se&ntilde;or ofrece su don de amor a la ad&uacute;ltera, a la que ha perdonado y devuelto su plena dignidad humana y espiritual. Lo ofrece tambi&eacute;n a sus acusadores, pero su coraz&oacute;n permanece cerrado e impermeable.<\/p>\n<p> Aqu&iacute; el Se&ntilde;or nos invita a meditar en la paradoja que supone rechazar su amor misericordioso. Es como si ya comenzara el proceso contra Jes&uacute;s, que reviviremos dentro de pocos d&iacute;as en los acontecimientos de la Pasi&oacute;n:&nbsp; ese proceso desembocar&aacute; en su injusta condena a muerte en la cruz. Por una parte, el amor redentor de Cristo, ofrecido gratuitamente a todos; por otra, la cerraz&oacute;n de quien, impulsado por la envidia, busca una raz&oacute;n para matarlo. Acusado incluso de ir contra la ley, Jes&uacute;s es &quot;puesto a prueba&quot;:&nbsp; si absuelve a la mujer sorprendida en flagrante adulterio, se dir&aacute; que ha transgredido los preceptos de Mois&eacute;s; si la condena, se dir&aacute; que ha sido incoherente con el mensaje de misericordia dirigido a los pecadores.<\/p>\n<p> Pero Jes&uacute;s no cae en la trampa. Con su silencio, invita a cada uno a reflexionar en s&iacute; mismo. Por un lado, invita a la mujer a reconocer la culpa cometida; por otro, invita a sus acusadores a no substraerse al examen de conciencia:&nbsp; &quot;El que est&eacute; sin pecado, que le tire la primera piedra&quot; (<i>Jn<\/i> 8, 7).<\/p>\n<p> Ciertamente, la situaci&oacute;n de la mujer es grave. Pero precisamente de ese hecho brota el mensaje:&nbsp; cualquiera que sea la condici&oacute;n en la que uno se encuentre, siempre le ser&aacute; posible abrirse a la conversi&oacute;n y recibir el perd&oacute;n de sus pecados. &quot;Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques m&aacute;s&quot; (<i>Jn<\/i>&nbsp;8, 11). En el Calvario, con el sacrificio supremo de su vida, el Mes&iacute;as confirmar&aacute; a todo hombre y a toda mujer el don infinito del perd&oacute;n y de la misericordia de Dios.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, me alegra estar hoy aqu&iacute; con vosotros, en vuestra parroquia, fundada recientemente. Surgida de la fusi&oacute;n de las parroquias de Nuestra Se&ntilde;ora del Sufragio y de San Agust&iacute;n de Canterbury, fue consagrada hace dos a&ntilde;os por el cardenal vicario, al que saludo con afecto. Saludo, asimismo, a monse&ntilde;or Nosiglia, vicegerente, a vuestro querido p&aacute;rroco, don Giulio Ramiccia, y a los sacerdotes que colaboran con &eacute;l. Doy las gracias de coraz&oacute;n a cuantos me han dado la bienvenida en vuestro nombre, al comienzo de la santa misa.<\/p>\n<p> Saludo y expreso mi gratitud a las religiosas que viven y trabajan en este territorio:&nbsp; M&iacute;nimas de Nuestra Se&ntilde;ora del Sufragio, Hijas del Sagrado Coraz&oacute;n, religiosas de la Congregaci&oacute;n de la Madre del Carmelo, hermanas Hospitalarias de la Misericordia y Comunidad <i>Adsis<\/i>. Abrazo con afecto a las personas hospedadas en los centros de asistencia presentes en el &aacute;mbito parroquial, y a los que les prestan su servicio diariamente. Saludo a los miembros del consejo pastoral y a los del consejo para los asuntos econ&oacute;micos, as&iacute; como a los componentes de los diversos grupos y asociaciones de vuestra comunidad. Os saludo a vosotros, ni&ntilde;os, muchachos y muchachas, y a todos los presentes. Extiendo mi saludo a los habitantes de todo el barrio de Torre Maura.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Realizo esta visita en el domingo que nuestra di&oacute;cesis dedica de modo particular al testimonio de la caridad. En vuestra parroquia, como en otras zonas de la periferia de la ciudad, no faltan situaciones negativas:&nbsp; la drogadicci&oacute;n, la usura, la prostituci&oacute;n, el malestar juvenil, el desempleo y la no siempre f&aacute;cil integraci&oacute;n de los inmigrantes.<\/p>\n<p> En esos frentes vuestra comunidad es muy activa, y trata de dar respuestas concretas a quien vive en graves dificultades. Queridos hermanos, en este tiempo de Cuaresma intensificad vuestra atenci&oacute;n a los necesitados. Juntamente con el ayuno y la oraci&oacute;n, la caridad es uno de los elementos caracter&iacute;sticos del itinerario cuaresmal. Por eso, difundid cada vez m&aacute;s el bien, y haced que vuestra atenci&oacute;n a los &quot;&uacute;ltimos&quot; sea uno de los ejes de vuestra acci&oacute;n pastoral.<\/p>\n<p> Con todos los medios posibles, ayudad a los habitantes de vuestra zona a descubrir que Cristo y su Evangelio responden a las necesidades reales del hombre y de la familia. Que este esp&iacute;ritu anime la iniciativa de las visitas a las familias, que comenz&oacute; con ocasi&oacute;n de la Misi&oacute;n ciudadana y ahora est&aacute;is prosiguiendo oportunamente.<\/p>\n<p> Pienso ahora, con especial afecto, en vosotros, queridos j&oacute;venes, que fuisteis los protagonistas de la pasada Jornada mundial de la juventud, en el coraz&oacute;n del gran jubileo. S&eacute; que hab&eacute;is acogido, en el &aacute;mbito de la parroquia, a cerca de mil quinientos j&oacute;venes procedentes de diversas partes del mundo. Me congratulo con vosotros por todo lo que hicisteis con esp&iacute;ritu de abnegaci&oacute;n, dando tambi&eacute;n a los adultos un testimonio de buena voluntad. Seguid influyendo en la comunidad con vuestra fidelidad evang&eacute;lica para que, gracias a vosotros, muchos de vuestros coet&aacute;neos puedan encontrarse con Jes&uacute;s. Os espero el pr&oacute;ximo jueves, junto con todos los j&oacute;venes de Roma, en la plaza de San Pedro, a fin de prepararnos para celebrar la Jornada mundial de la juventud que, como sab&eacute;is, ser&aacute; el domingo pr&oacute;ximo, domingo de Ramos.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;&quot;Todo lo estimo p&eacute;rdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jes&uacute;s, mi Se&ntilde;or&quot; (<i>Flp<\/i> 3, 8). &iexcl;Conocer a Cristo! En este &uacute;ltimo tramo del itinerario cuaresmal nos sentimos m&aacute;s estimulados a&uacute;n por la liturgia a profundizar nuestro conocimiento de Jes&uacute;s y a contemplar su rostro doliente y misericordioso, prepar&aacute;ndonos para experimentar el resplandor de su resurrecci&oacute;n. No podemos quedarnos en la superficie. Es necesario hacer una experiencia personal y profunda de la riqueza del amor de Cristo. S&oacute;lo as&iacute;, como afirma el Ap&oacute;stol, llegaremos a &quot;conocerlo a &eacute;l, y la fuerza de su resurrecci&oacute;n, y la comuni&oacute;n con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un d&iacute;a a la resurrecci&oacute;n de entre los muertos&quot; (<i>Flp<\/i> 3, 10-11).<\/p>\n<p> Como san Pablo, todo cristiano est&aacute; en camino; la Iglesia est&aacute; en camino. Queridos hermanos y hermanas, no nos detengamos ni reduzcamos el paso. Al contrario, dirij&aacute;monos con todas nuestras fuerzas hacia la meta a la que Dios nos llama. Corramos hacia la Pascua ya cercana. Nos gu&iacute;e y nos acompa&ntilde;e con su protecci&oacute;n Mar&iacute;a, la Virgen del Camino. Ella, la Virgen que vener&aacute;is aqu&iacute; como &quot;Nuestra Se&ntilde;ora del Sufragio&quot;, interceda por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte, de nuestro encuentro supremo con Cristo. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANADE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DEL SUFRAGIOY SAN AGUST&Iacute;N DE CANTERBURY HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Domingo 1 de abril de 2001 1.&nbsp;&quot;El Se&ntilde;or ha estado grande con nosotros&quot; (Sal 126, 3). 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