{"id":40476,"date":"2016-10-05T23:45:56","date_gmt":"2016-10-06T04:45:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-marzo-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-andres-apostol\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:56","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:56","slug":"4-de-marzo-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-andres-apostol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-marzo-de-2001-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-andres-apostol\/","title":{"rendered":"4 de marzo de 2001, Visita pastoral a la parroquia romana de San Andr\u00e9s Ap\u00f3stol"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN ANDR&Eacute;S AP&Oacute;STOL<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Domingo 4 de marzo <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Jes&uacute;s fue llevado por el Esp&iacute;ritu al desierto, donde durante cuarenta d&iacute;as fue tentado por el diablo&quot; <\/i>(<i>Lc<\/i> 4, 1-2).<\/p>\n<p align=\"left\">En este primer domingo de Cuaresma volvemos a escuchar la narraci&oacute;n de la lucha de Jes&uacute;s contra el diablo, al comienzo de su vida p&uacute;blica. Despu&eacute;s de ser reconocido por el Padre, en el momento del bautismo a orillas del r&iacute;o Jord&aacute;n, como el &quot;Hijo predilecto&quot; (<i>Lc<\/i> 3, 22), Jes&uacute;s <i>afronta la prueba de su fidelidad a Dios<\/i>. Pero, contrariamente a Ad&aacute;n y Eva en el para&iacute;so terrenal (cf.<i> Gn<\/i> 3), y a diferencia del pueblo de Israel en el desierto (cf. <i>Ex<\/i> 16-17; <i>Dt<\/i> 8), resiste a la tentaci&oacute;n y triunfa sobre el Maligno.<\/p>\n<p> En esta escena vislumbramos la lucha de dimensi&oacute;n c&oacute;smica de las fuerzas del mal contra la realizaci&oacute;n del plan salv&iacute;fico que el Hijo de Dios vino a proclamar y comenzar en su misma persona. En efecto, con Cristo se inicia el tiempo de la nueva creaci&oacute;n; en &eacute;l se realiza la nueva y perfecta alianza entre Dios y toda la humanidad. Este combate contra el Esp&iacute;ritu del mal nos implica a cada uno de nosotros, llamados a seguir el ejemplo del divino Maestro.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;<i>&quot;Despu&eacute;s de las tentaciones, el demonio se march&oacute; hasta otra ocasi&oacute;n&quot;<\/i> (<i>Lc<\/i> 4, 13).<\/p>\n<p align=\"left\">El ataque del tentador contra Jes&uacute;s, que comenz&oacute; durante su estancia en el desierto, culminar&aacute; en los d&iacute;as de la pasi&oacute;n en el Calvario, cuando el Crucificado triunfe definitivamente sobre el mal, reconciliando al hombre con Dios. El evangelista san Lucas concluye la narraci&oacute;n de las tentaciones con la <i>referencia a Jerusal&eacute;n<\/i>; a diferencia de san Mateo, quiere poner de relieve desde el comienzo que el triunfo de Cristo en la cruz se producir&aacute; en la ciudad santa, donde se realizar&aacute; el misterio pascual.<\/p>\n<p> En el Mensaje para la Cuaresma de este a&ntilde;o escrib&iacute; que tambi&eacute;n a los hombres y a las mujeres de hoy Cristo dirige la <i>invitaci&oacute;n a &quot;subir a Jerusal&eacute;n&quot;<\/i>, es decir, a seguirlo por el camino de la cruz. Sentimos hoy con fuerza la elocuencia de esta invitaci&oacute;n, mientras damos los primeros pasos del tiempo cuaresmal, tiempo favorable para la conversi&oacute;n y la vuelta a la plena comuni&oacute;n con Dios.<\/p>\n<p> 3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la <i>parroquia de San Andr&eacute;s Ap&oacute;stol<\/i>, saludo con afecto a toda vuestra comunidad. Saludo y doy las gracias a los que, en nombre de todos, me han dado la bienvenida al comienzo de la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. Saludo al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector, a vuestro querido p&aacute;rroco, el padre Battista Previtali, y a sus colaboradores pertenecientes a la congregaci&oacute;n de los Padres de la Doctrina Cristiana. Dirijo asimismo un cordial saludo a las religiosas y religiosos presentes en la parroquia, as&iacute; como a los miembros de los numerosos y activos grupos parroquiales. Por medio de vosotros, quisiera enviar mi saludo tambi&eacute;n a todos los habitantes de este barrio.<\/p>\n<p> Vuestra hermosa comunidad de San Andr&eacute;s Ap&oacute;stol celebra este a&ntilde;o <i>el 60&deg;&nbsp;aniversario de su fundaci&oacute;n<\/i>. Una efem&eacute;rides tan significativa constituye una ocasi&oacute;n muy oportuna para reflexionar en vuestro pasado, para afrontar con lucidez los desaf&iacute;os y los compromisos de la hora actual, y para elaborar con valent&iacute;a proyectos para el futuro.<\/p>\n<p> Con alegr&iacute;a uno mi voz a la vuestra en acci&oacute;n de gracias al Se&ntilde;or por los numerosos signos de amor que ha concedido a esta comunidad desde su inicio. A lo largo de los a&ntilde;os vuestra comunidad se ha transformado parcialmente, hasta asumir la configuraci&oacute;n actual, con una diferenciaci&oacute;n del estilo de vida de los habitantes que la componen. Ha &nbsp;aumentado &nbsp;el n&uacute;mero de las personas procedentes de pa&iacute;ses del Este de Europa y del llamado &quot;tercer mundo&quot;.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;Esta situaci&oacute;n concreta de la parroquia os exige crecer cada vez m&aacute;s en la comuni&oacute;n con todos. En la Iglesia nadie es extranjero:&nbsp; por eso es importante crear ocasiones de di&aacute;logo y favorecer la comprensi&oacute;n rec&iacute;proca. Es preciso, sobre todo, que cada uno se sienta implicado en una pastoral atenta a las necesidades reales de la gente.<\/p>\n<p> As&iacute; pues, <i>sed una comunidad abierta a todos<\/i>, perseverando en la escucha de la palabra de Dios y en la celebraci&oacute;n de los sacramentos de la salvaci&oacute;n, y compartiendo las numerosas iniciativas pastorales y de solidaridad promovidas en el &aacute;mbito de la di&oacute;cesis y de la prefectura. S&eacute; que est&aacute;is perseverando en el compromiso, asumido durante la Misi&oacute;n ciudadana, de llevar el Evangelio a todos, sobre todo a los j&oacute;venes y a las familias. La Cuaresma es un tiempo favorable para <i>redescubrir el bautismo y la fuerza misionera que brota de &eacute;l<\/i>. Pueden testimoniarlo personalmente los m&aacute;s de cien misioneros laicos de vuestra comunidad, que participaron en la gran Misi&oacute;n ciudadana como preparaci&oacute;n para el jubileo. Todo cristiano debe sentirse comprometido en la vasta obra de la evangelizaci&oacute;n. Si sois misioneros en vuestro barrio, el Se&ntilde;or no permitir&aacute; que os falten vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. De modo particular, surgir&aacute;n de entre vosotros, como es vuestro deseo, generosas vocaciones misioneras <i>ad gentes<\/i>.<\/p>\n<p> 5.&nbsp;Deseo dirigirme ahora a las familias. La Cuaresma es un &quot;tiempo fuerte&quot;, que nos invita <i>al perd&oacute;n y a la reconciliaci&oacute;n<\/i>. Este esfuerzo, nada f&aacute;cil, comprende tambi&eacute;n las relaciones <i>en el seno de la familia<\/i>. Vosotras, queridas familias, dejad que el Esp&iacute;ritu os convierta en lugares de serenidad y paz, de escucha y di&aacute;logo, de comuni&oacute;n y respeto a cada uno. En hogares fieles al Evangelio los j&oacute;venes pueden hallar valent&iacute;a y confianza para mirar al futuro con sentido de madura corresponsabilidad.<\/p>\n<p> Queridos j&oacute;venes, en vuestras manos est&aacute; vuestro futuro y el de las familias que formar&eacute;is:&nbsp; sed conscientes de ello. La Iglesia espera mucho de vosotros, de vuestro entusiasmo, de vuestra capacidad de mirar adelante y de vuestro deseo de radicalismo en las opciones de vida. Os repito las palabras de Cristo, contenidas en el Mensaje para la pr&oacute;xima XVI Jornada mundial de la juventud:&nbsp; &quot;Si alguno quiere venir en pos de m&iacute;, ni&eacute;guese a s&iacute; mismo, tome su cruz y s&iacute;game&quot; (<i>Lc<\/i> 9, 23).<\/p>\n<p> Es preciso imitar a Jes&uacute;s, que lucha contra el mal en el desierto; m&aacute;s a&uacute;n, es necesario seguirlo hasta Jerusal&eacute;n, hasta el Calvario.<\/p>\n<p> 6.&nbsp;<i>&quot;Si tus labios profesan que Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or, y tu coraz&oacute;n cree que Dios lo resucit&oacute; de entre los muertos, te salvar&aacute;s&quot;<\/i> (<i>Rm<\/i> 10, 9).<\/p>\n<p> El mi&eacute;rcoles pasado comenzamos el itinerario cuaresmal, camino de ascesis que debe llevarnos a un renovado encuentro con Jes&uacute;s, reconocido como el &quot;Se&ntilde;or&quot;. Es &eacute;l quien salva:&nbsp; profesar la fe es, por tanto, <i>creer en Cristo <\/i>y confiar totalmente en &eacute;l. Nos salvaremos (cf. <i>Rm<\/i> 10, 10), <i>si lo acogemos a &eacute;l y sus palabras de vida eterna<\/i>.<\/p>\n<p> Que la Virgen Mar&iacute;a, disc&iacute;pula fiel del Se&ntilde;or, nos ense&ntilde;e a &quot;avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo&quot; (<i>oraci&oacute;n colecta<\/i>); nos ayude a confesar con los labios que Jes&uacute;s es nuestro Se&ntilde;or y a creer con el coraz&oacute;n que venci&oacute; la muerte, abriendo a toda la humanidad las puertas del Reino. As&iacute; nos prepararemos a gustar, junto con todos los creyentes, la alegr&iacute;a y el esplendor de la Pascua de resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN ANDR&Eacute;S AP&Oacute;STOL HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 4 de marzo &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Jes&uacute;s fue llevado por el Esp&iacute;ritu al desierto, donde durante cuarenta d&iacute;as fue tentado por el diablo&quot; (Lc 4, 1-2). 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