{"id":40477,"date":"2016-10-05T23:45:57","date_gmt":"2016-10-06T04:45:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-febrero-de-2001-miercoles-de-ceniza\/"},"modified":"2016-10-05T23:45:57","modified_gmt":"2016-10-06T04:45:57","slug":"28-de-febrero-de-2001-miercoles-de-ceniza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-febrero-de-2001-miercoles-de-ceniza\/","title":{"rendered":"28 de febrero de 2001, Mi\u00e9rcoles de Ceniza"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\">ESTACI&Oacute;N CUARESMAL EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA SABINA<\/font><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b> <font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p>Mi&eacute;rcoles de Ceniza, 28 de febrero de 2001<\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font><\/i><\/p>\n<p><i><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/font> <\/i><\/p>\n<p><font face=\"Times\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;<i>&quot;Reconciliaos con Dios (&#8230;). Ahora es el momento favorable&quot;<\/i> (<i>2 Co<\/i> 5, 20; 6,&nbsp;2).<\/p>\n<p> Esta es la invitaci&oacute;n que la liturgia nos dirige al inicio de la Cuaresma, exhort&aacute;ndonos a tomar conciencia del don de la salvaci&oacute;n que, en Cristo, se ofrece a todo hombre.<\/p>\n<p> Hablando del &quot;momento favorable&quot;, el ap&oacute;stol san Pablo se refiere a la &quot;plenitud de los tiempos&quot; (cf. <i>Ga<\/i> 4, 4), es decir, el tiempo en el que Dios, mediante Jes&uacute;s, &quot;escuch&oacute;&quot; y &quot;socorri&oacute;&quot; a su pueblo, realizando plenamente las promesas de los profetas (cf. <i>Is<\/i> 49, 8). En Cristo se cumple el tiempo de la misericordia y del perd&oacute;n, el tiempo de la alegr&iacute;a y de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p> Desde el punto de vista hist&oacute;rico, el &quot;momento favorable&quot; es el tiempo en el que la Iglesia anuncia el Evangelio a los hombres de toda raza y cultura, para que se conviertan y se abran al don de la redenci&oacute;n. De esa forma, la vida queda &iacute;ntimamente transformada.<\/p>\n<p> 2.&nbsp;<i>&quot;Ahora es el momento favorable&quot;<\/i>.<\/p>\n<p> Dentro del a&ntilde;o lit&uacute;rgico, la Cuaresma, que comienza hoy, es un &quot;momento favorable&quot; para acoger con mayor disponibilidad la gracia de Dios. Precisamente por esto, suele definirse &quot;signo sacramental de nuestra conversi&oacute;n&quot; (<i>Oraci&oacute;n colecta <\/i>del I domingo de Cuaresma):&nbsp; signo e instrumento eficaz de aquel radical cambio de vida que en los creyentes se ha de renovar constantemente. La fuente de ese extraordinario don divino es el Misterio pascual, el misterio de la muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo, del que brota la redenci&oacute;n para todo hombre, para la historia y para el universo entero.<\/p>\n<p> A este misterio de sufrimiento y amor alude, en cierto modo, el tradicional rito de la <i>imposici&oacute;n de la ceniza, <\/i>iluminado por las palabras que lo acompa&ntilde;an:&nbsp; &quot;Convert&iacute;os y creed en el Evangelio&quot; (<i>Mc<\/i> 1, 15). Tambi&eacute;n a ese mismo misterio se refiere el ayuno que hoy observamos, para iniciar un camino de verdadera conversi&oacute;n, en el que la uni&oacute;n con la pasi&oacute;n de Cristo nos permita afrontar y vencer el combate contra las fuerzas del mal (cf. <i>Oraci&oacute;n colecta <\/i>del mi&eacute;rcoles de Ceniza).<\/p>\n<p> 3.&nbsp;<i>&quot;Ahora es el momento favorable&quot;<\/i>.<\/p>\n<p> Con esta conciencia, emprendamos el itinerario cuaresmal, prosiguiendo idealmente el gran jubileo, que ha constituido para la Iglesia entera un extraordinario <i>tiempo de penitencia y reconciliaci&oacute;n<\/i>. Ha sido un a&ntilde;o de intenso fervor espiritual, durante el cual se ha derramado en abundancia sobre el mundo la misericordia divina. Para que este tesoro de gracia siga enriqueciendo espiritualmente al pueblo cristiano, en la carta apost&oacute;lica <i>Novo millennio ineunte<\/i> ofrec&iacute; indicaciones concretas sobre c&oacute;mo actuar en esta nueva fase de la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p> Entre esas indicaciones, quisiera recordar aqu&iacute; &nbsp;algunas que corresponden muy bien a las caracter&iacute;sticas peculiares del tiempo cuaresmal. La primera de todas es la <i>contemplaci&oacute;n<\/i> del rostro del Se&ntilde;or:&nbsp; rostro que en Cuaresma se presenta como &quot;rostro doliente&quot; (cf. nn.&nbsp;25-27). En la liturgia, en las <i>Stationes<\/i> cuaresmales, as&iacute; como en la pr&aacute;ctica piadosa del v&iacute;a crucis, la oraci&oacute;n contemplativa nos permite unirnos al misterio de Aquel que, aunque no tuvo pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros (cf. <i>2 Co<\/i> 5, 21). Siguiendo el ejemplo de los <i>santos<\/i>, todo bautizado est&aacute; llamado a seguir m&aacute;s de cerca a Jes&uacute;s que, subiendo a Jerusal&eacute;n y previendo su pasi&oacute;n, dice a sus disc&iacute;pulos:&nbsp; &quot;Tengo que recibir un bautismo&quot; (<i>Lc <\/i>12, 50). As&iacute;, el camino cuaresmal se convierte para nosotros en seguimiento d&oacute;cil del Hijo de Dios, que se hizo Siervo obediente.<\/p>\n<p> 4.&nbsp;El camino al que nos invita la Cuaresma se realiza, ante todo, con la <i>oraci&oacute;n<\/i>:&nbsp; en estas semanas, las comunidades cristianas deben transformarse en aut&eacute;nticas &quot;escuelas de oraci&oacute;n&quot;. Otro objetivo privilegiado es acercar a los fieles al <i>sacramento de la reconciliaci&oacute;n<\/i>, para que cada uno pueda &quot;redescubrir a Cristo como <i>mysterium pietatis<\/i>, en el que Dios nos muestra su coraz&oacute;n misericordioso y nos reconcilia plenamente consigo&quot; (<i>Novo millennio ineunte<\/i>, 37). Adem&aacute;s, la experiencia de la misericordia de Dios no puede por menos de suscitar el compromiso de la <i>caridad<\/i>, impulsando a la comunidad cristiana a &quot;apostar por la caridad&quot; (cf. <i>ib.<\/i>, IV). En la escuela de Cristo, la comunidad cristiana comprende mejor la exigente opci&oacute;n preferencial por los pobres, viviendo la cual &quot;se testimonia el estilo del amor de Dios, su providencia, su misericordia&quot; (<i>ib, <\/i>49).<\/p>\n<p> 5.&nbsp;<i>&quot;En nombre de Cristo os lo pedimos:&nbsp;&nbsp;reconciliaos con Dios&quot; <\/i>(<i>2 Co<\/i>&nbsp;5,&nbsp;20).<\/p>\n<p> En el mundo de hoy aumenta la necesidad de pacificaci&oacute;n y perd&oacute;n. En el <i>Mensaje <\/i>para esta Cuaresma destaqu&eacute; ese deseo recurrente de perd&oacute;n y reconciliaci&oacute;n. La Iglesia, apoy&aacute;ndose en las palabras de Cristo, anuncia el perd&oacute;n y el amor a los enemigos. Al hacerlo, &quot;es consciente de que introduce en el patrimonio espiritual de la humanidad entera una nueva forma de relacionarse con los dem&aacute;s:&nbsp; una forma ciertamente ardua, pero llena de esperanza&quot; (n. 4). He aqu&iacute; el don que ofrece tambi&eacute;n a los hombres de nuestro tiempo.<\/p>\n<p> &quot;Reconciliaos con Dios&quot;:&nbsp; resuenan con insistencia en nuestro coraz&oacute;n estas palabras. Hoy -nos dice la liturgia- es el &quot;momento favorable&quot; para nuestra reconciliaci&oacute;n con Dios. Conscientes de ello, recibiremos la imposici&oacute;n de la ceniza, dando los primeros pasos en el itinerario cuaresmal.<br \/>Prosigamos con generosidad por ese camino, conservando la mirada fija en Cristo crucificado. En efecto, la cruz es la salvaci&oacute;n de la humanidad:&nbsp; s&oacute;lo partiendo de la cruz es posible construir un futuro de esperanza y de paz para todos.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESTACI&Oacute;N CUARESMAL EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA SABINA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles de Ceniza, 28 de febrero de 2001 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Reconciliaos con Dios (&#8230;). Ahora es el momento favorable&quot; (2 Co 5, 20; 6,&nbsp;2). Esta es la invitaci&oacute;n que la liturgia nos dirige al inicio de la Cuaresma, exhort&aacute;ndonos a tomar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-febrero-de-2001-miercoles-de-ceniza\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab28 de febrero de 2001, Mi\u00e9rcoles de Ceniza\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40477","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40477","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40477"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40477\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40477"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40477"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40477"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}